18 marzo 2026
¡QUE SALGA FUERA, SEÑOR! V domingo Cuaresma
V Domingo Cuaresma: Liturgia 1
Liturgia de las Horas – Primera Semana del Salterio-Cuaresma
V Domingo Cuaresma: Moniciones de entrada
(A)
V Domingo Cuaresma: Peticiones 5
V Domingo Cuaresma: Peticiones 4
V Domingo Cuaresma: Moniciones 2
MONICIÓN DE ENTRADA
Recursos del Ofertorio Domingo V de Cuaresma
PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE GRANOS DE TRIGO
(Un agricultor o agricultora -si lo hubiere en la comunidad- coge del recipiente situado en la parte de atrás del lugar de la celebración un puñado de granos de trigo, que lleva con cuidado hasta depositarlo en otro nuevo recipiente que le ofrece el que preside)
ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con las mismas manos con las que trabajo la tierra, te ofrezco hoy, Señor, este puñado de granos de trigo, como símbolo de la vida y de la resurrección. Tú propio Hijo lo empleó como metáfora, para enseñarnos que no hay resurrección sin muerte, ni espiga sin grano muerto en la tierra. Nosotros y nosotras hoy nos unimos a la comparación que utilizó tu Hijo, para ofrecerte nuestras vidas, que esperamos conquistar en la plenitud de tu Vida.
PRESENTACIÓN DE UNAS FLORES O UNAS PLANTAS NATURALES
Homilía para niños: V domingo de Cuaresma
CICLO A – 5º DGO. DE CUARESMA
La misa del domingo: misa con niños. V Domingo Cuaresma
DOMINGO V de CUARESMA (A)
“Lázaro, el amigo”
(Ante todo, hay que situar esta celebración, y el modo como se vaya a usar, en el contexto de la situación social que estamos viviendo. Ojalá aporte un poco de esperanza.
El evangelio de hoy se sitúa dentro de la catequesis de preparación al bautismo: el agua (la samaritana); la luz (el ciego de nacimiento); la vida resucitada (Lázaro). Por lo tanto, se puede dar una cierta unidad a las celebraciones de los tres últimos domingos de Cuaresma.
- Convendría transmitir en la celebración cómo Jesús tiene “un corazón que se conmueve” ante la muerte de su amigo. Por lo tanto, comprende nuestros sufrimientos. Y el sufrimiento actual.
Celebración con niños: V domingo de Cuaresma
5º CUARESMA: “YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA”
Ciclo A
MONICIÓN DE ENTRADA:
¡Bienvenidos a la celebración de nuestra fe! Bienvenidos, a este encuentro de fraternidad en torno a la mesa de la Palabra y la Eucaristía.
Hoy celebramos el último domino de Cuaresma. Recordamos como decimos al inicio, que era el camino de preparación a la Pascua y el tiempo de caer en la cuenta de nuestra preocupación por Jesús. Jesús sabe lo que se le viene encima, descubrimos sus sentimientos, Jesús renuncia a su vida porque darla es la mejor manera de recuperarla. A los que le buscan lo que les presenta es lo central de su vida: la entrega.
V Domingo Cuaresma: Misa Familiar
SAL FUERA! (Resurrección de Lázaro)
17 marzo 2026
V Domingo Cuaresma: Cantos 3
Cantos para el domingo 22 de marzo
Entrada: Me invocará y lo escucharé, MD 331-1 (931-1) / CLN A 12; Perdona a tu pueblo, Señor, MD 339-1 (939-1) / CLN 125; Llorando los pecados, MD 339-2 (939-2) / CLN 110. Responsorial: Mi alma espera en el Señor, MD 225 (825) / CLN 529. Antes del evangelio: Gloria y honor a ti, MD 24-2 (624-2) / CLN 160. Comunión: Yo soy el Pan de vida, CLN O 3; Antes de ser llevado a la muerte, MD 185 (785) / CLN O 32; Dios es fiel, MD 337-1 (937-1) / CLN 117. Final: En silencio.
V Domingo de Cuaresma: Peticiones 3
- Por la Iglesia, para que sea siempre testigo de resurrección y esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR
- Por las Vocaciones. Para que los jóvenes escuchen las llamadas que el Señor les hace a seguirle desde el sacerdocio y la vida consagrada. ROGUEMOS AL SEÑOR
- Por los pueblos que en estos momentos viven situaciones de guerra y de inestabilidad, para que puedan encontrar caminos de concordia y de paz. ROGUEMOS AL SEÑOR
- Por los que tienen marcada su vida por el sufrimiento, para que encuentren la ayuda de los que les rodean y la fuerza de Dios para llevar la cruz. ROGUEMOS AL SEÑOR
V Domingo de Cuaresma: Moniciones
Inicial.
V Domingo Cuaresma: Tú eres vida para nuestras muertes
CANTOS PARA EL DOMINGO 5º DE CUARESMA
CANTOS PARA EL DOMINGO 5º DE CUARESMA
Entrada:Me invocará y lo escucharé. (Apéndice) Nos has llamada al desierto (CLN 126)Sube el Nazareno CLN 169; Introito en latín: Iudica me, Deus .
Misa de Cuaresma (Canto Gregoriano)
Acto Penitencial: Gregoriano o el Señor, ten piedad, de Manzano.
Salmo R. y Antes del Evangelio: Del Señor viene la misericordia (Propio).
Ofertorio: Attende,Attende Domine (CLN 101)
Comunión: Dios es fiel. (CLN 117). Perdona a tu pueblo (CLN 125) A ti levanto mis ojos CLN 525 ; Oh rostro ensangrentado CLN 102
Final: En silencio o Victoria, Tu reinarás CLN 106
V Domingo Cuaresma: moniciones, peticiones, lecturas...
DOMINGO 5º DE CUARESMA
SALUDO
La Gracia y
la Paz de Dios Padre, la Vida de Jesús el Señor, y la fuerza de su Espíritu,
acompañen nuestro caminar y estén con todos nosotros.
ENTRADA
Finalizando la Cuaresma celebramos de nuevo la Eucaristía, presencia real de Jesús en medio de la vida y de la Comunidad. Con la esperanza que nace de la fe venimos acompañando a Jesús en su subida a Jerusalén, interiorizando su mensaje de vida. La Palabra de Dios en este día nos coloca ante el hecho humano de la muerte, de la que ninguno está libre. Pero no es un mensaje fatalista sino lleno de esperanza, de la que nace de la Cruz del Señor. Los cristianos ni seguimos ideas ni seguimos a un muerto: queremos vivir y seguir fiados de una Persona -Jesús-, muerto, es verdad, pero resucitado por el Amor de nuestro Dios, un Dios de Vida, de plenitud, de alegría.
V Domingo Cuaresma: varios
16 marzo 2026
Fiesta del Perdón: Lunes 16 marzo 2026
Ha sido un momento lleno de emoción y ternura. Muchos llegaban con nervios, con esa mezcla de ilusión y respeto que caracteriza a los grandes momentos de la vida. Sin embargo, acompañados por sus padres y catequistas, fueron encontrando la calma y la confianza necesarias para vivir esta experiencia tan significativa. Poco a poco, sus rostros se fueron iluminando, y la celebración se convirtió en un espacio de alegría, serenidad y encuentro.
Es hermoso ver cómo crecen en la fe, cómo descubren el valor del perdón y cómo se sienten acogidos por la comunidad. Para las familias y catequistas también ha sido un instante especial, un recordatorio de la importancia de acompañar, de sembrar y de celebrar juntos.
Gracias, Padre Javier, por tu cercanía, tu paciencia y tu dedicación. Tu manera de guiar esta celebración ha ayudado a que los niños vivieran este día con paz y con una sonrisa.
PARA VER TODAS LAS FOTOS CLICA AQUÍ
15 marzo 2026
Comentario al Domingo IV de Cuaresma
Hay miradas muy diversas. Hay quienes se quedan en la apariencia (superficie) de las cosas; hay quienes miran el interior (hacia adentro); hay quienes en su mirada muestran incredulidad o desconfianza; otros reflejan fe; hay quienes miran con ojos limpios; otros lo hacen con ojos turbios. Algunos ven la vida con pesimismo; otros, con optimismo. Hay quienes creen ver, pero en realidad no ven o están ciegos para ciertas cosas.
Tener vista: IV Domingo de Cuaresma
Tener vista
En varias ocasiones la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) ha organizado una experiencia que permite a quienes no carecen del sentido de la vista ponerse en la piel de una persona ciega: con los ojos tapados por un antifaz, deberán hacer un recorrido enfrentándose a los obstáculos que las personas ciegas diariamente tienen que afrontar en su vida cotidiana. La reacción de quienes han realizado esta experiencia suele ser unánime: todos deberían realizarla para ponerse en la situación de las personas con discapacidad visual. Pero también coincidían en que esta discapacidad hace que se potencien otras capacidades que sí tienen. Porque una cosa es el sentido de la vista, con el que los ojos perciben algo, y otra cosa es “tener vista”, un conocimiento o sagacidad para descubrir algo que otros no ven. Y todos podemos “tener vista”.
Este ciego de nacimiento era considerado un “discapacitado” que sólo podía pedir limosna; además, algunos pensaban que era culpable de su ceguera: ¿Quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego? Pero Jesús mira el corazón de este hombre y lo elige para que se manifiesten en él las obras de Dios.
Porque el ciego de nacimiento en realidad tenía mucha vista, como nos muestra el proceso que recorre tras recuperar el sentido de la vista: empieza refiriéndose al Señor como ese hombre que se llama Jesús, y ni siquiera sabe dónde está. Sólo sabe decir lo que Jesús había hecho con él: Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo. Pero cada vez tiene más “vista” y cuando le vuelven a preguntar sobre Jesús, él afirma: Que es un profeta; ya lo reconoce como alguien que habla y actúa de parte de Dios.
Y su “vista” sigue aumentando porque se atreve a rebatir a quienes acusan a Jesús de ser un pecador: si éste no viniera de Dios no tendría ningún poder.
Por eso, como ahora no sólo ve, sino que “tiene vista”, cuando Jesús se encuentra de nuevo con él, lo reconoce como el Hijo del hombre, el Mesías esperado: Creo, Señor. Y se postró ante Él.
Este cuarto domingo de Cuaresma nos invita a ponernos en la piel del ciego de nacimiento y preguntarnos si “tenemos vista” o estamos “ciegos” en lo referente a la fe, y experimentar los obstáculos a los que él tuvo que enfrentarse en su proceso de fe.
Quizá nos cuesta, o no nos han enseñado a “ver la presencia de Dios”, y nos limitamos a “pedir limosna”, a dirigirnos a Dios cuando tenemos alguna necesidad pero sin “verle” realmente.
Quizá lo único que “vemos” de Jesús es su humanidad, ese hombre que se llama Jesús, pero del que no sabemos nada más, ni dónde está ahora ni cómo encontrarle, y seguimos “ciegos” para verle.
Pero quizá, aunque estemos muy “ciegos” en la fe, tenemos ya algo de “vista” y en ese hombre que se llama Jesús, por su acción en nuestra vida, vamos descubriendo que es un profeta, a alguien que habla y actúa de parte de Dios. Quizá no sepamos todavía explicar con claridad esto que vamos “viendo”, experimentando, en nosotros, y sólo podemos decir: sólo sé que yo era ciego y ahora veo.
Quizá en nuestro proceso de fe también nos tengamos que confrontar con quienes nos preguntan: ¿Dónde está Él? O con quienes niegan su divinidad: Este hombre no viene de Dios. O con quienes no van a querer escuchar nuestros razonamientos respecto a Jesús: ¿Nos vas a dar lecciones a nosotros?
Pero si “tenemos vista”, ninguno de estos obstáculos nos impedirá “ver” al Señor cuando nos encontremos con Él, y afirmar como el ciego de nacimiento: Creo, Señor.
Una persona ciega desarrolla otras capacidades para poder desarrollar su vida. Si descubrimos que somos “ciegos en la fe”, esto ha de ser un estímulo para procurar “tener vista” y descubrir la presencia del Señor en nuestra vida. Las tradicionales prácticas cuaresmales: la oración, el ayuno, la limosna, vividas en su sentido profundo, serán medios que nos permitirán superar los diferentes obstáculos para que se nos abran los ojos y podamos afirmar con convencimiento: Creo, Señor.
