El Evangelio de este Domingo comienza relatando una experiencia interior del Señor Jesús, quien al contemplar a la muchedumbre que sale en su busca, siente compasión de ellos “porque estaban cansados y abandonados, como ovejas que no tienen pastor.”
La versión que escuchamos traduce por “sentir compasión” el verbo griego splanjnizomai. Siente compasión quien “padece con”, quien experimenta como propio el dolor ajeno, quien se hace sensible al sufrimiento del prójimo. Esta compasión es más que un mero sentimiento de lástima. El verbo griego subraya un fuerte estremecimiento interior, un conmoverse hasta las entrañas. Característica fundamental de esta conmoción interior es que no se queda inactivo, sino que produce una reacción, mueve a una acción eficaz nutrida de caridad en favor de la(s) persona(s) afectadas por el mal, sea cual fuere.





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