MONICIONES, REFLEXIONES, PETICIONES... DOMINGO 12 DE JULIO. CLICA AQUÍ
Descansar en Ti,
sin temores,
sin nostalgias,
sin sucedáneos,
sin ansias, enamorado.
Entrada:Sálvanos Señor Jesús (Apéndice) Iglesia peregrina CLN 408 ,Juntos como hermanos CLN 403; Al reunirnos CLN A 7;
Introito en latin: Suscepimus Deus (Canto gregoriano)
Misa: En los meses de Julio y Agosto, en zonas con turistas extranjeros puede cantarse la Misa de Angelis
Salmo y Aleluya: Te ensalzaré Dios mío (propio)
Ofertorio: Padre eterno. Dios piadoso. CLN H1
Santo: CLN-I6
Cordero de Dio : CLN-Ñ9
Comunión:Domine non sum dignus; Tú has querido ser camino (Cantos varios) Una espiga CLN 017; Unidos en ti CLN 031
Bienvenidos, hermanos y amigos. Que el Señor Jesús nos conceda la capacidad y la disposición de aprender de él algo de la inmensa bondad del Padre.
La Liturgia de la Palabra de hoy nos enseña que Dios Padre abre la riqueza de su corazón a los humildes y sencillos. Jesús nos invita a aprender de él que es manso y humilde de corazón, como el Padre. Nos afirma que su yugo es suave, no roza, no irrita, no maltrata. Nos enseña no sólo a hacer el bien, sino a hacerlo con delicadeza y suavidad: hacer el bien con caridad.
Seguros de la presencia del Resucitado en medio de nosotros, eterno sacramento de la misericordia del Padre, pongámonos de pie y celebremos con alegría nuestra acción de gracias.
Buenos días (tardes, noches) queridos hermanos. Es una alegría tenerles nuevamente en este lugar para la eucaristía dominical. Llegamos ya al decimocuarto domingo del Tiempo Ordinario y hoy escucharemos sobre un Reino de Dios que es para los sencillos y humildes.
Por eso, con esa humildad y sencillez, pero con mucho gozo, comencemos la celebración de estos misterios cantando juntos. De pie por favor.
Hermanos, Jesús nos ha pedido que vayamos a Él cuando estemos cansados y agobiados. Con esa confianza presentemos a Dios Padre, nuestras oraciones diciendo todos:
Padre, escúchanos.
Presidente: Escucha, padre de bondad, las súplicas que con fe te dirigimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Entrada: Queridos hermanos, que la celebración de la eucaristía nos ayude a contemplar al Señor que continúa revelándose a su pueblo. Que esta celebración del misterio de amor de Dios nos mueva a ser como él, mansos y humildes. Participemos con fe en esta celebración.
Lecturas: Que nosotros como cristianos, podamos descubrir el valor del ser mansos y humildes de corazón en el servicio que prestamos en nuestra Iglesia. Escuchemos con atención.
Ofrendas: Al ofrecer estos dones de pan y vino a nuestro Padre Dios, pongamos nuestro corazón en sus manos para que lo haga manso y humilde como el suyo
Comunión: Unidos por la fe en Cristo vivo y presente en la santa Eucaristía, Nos acercamos con humildad y respeto a recibirlo. Pidámosle que habite en nuestros corazones y sea el centro de nuestra vida.
Queridos hermanos: Reconociendo a Cristo como la roca que nos salva, dirijamos confiadamente nuestra oración al Padre por todas nuestras necesidades. Unámonos diciendo: Oh Señor, escucha y ten piedad.
Roguemos al Señor por el Papa León, por nuestro arzobispo, los presbíteros, diáconos, religiosos y laicos para que el Señor los asista siempre con su sabiduría infinita, para que así sepan traducir en obras las enseñanzas de Cristo. Oremos.
2. Roguemos al Señor para que llene de su sabiduría a todos los que dirigen las naciones y los pueblos de todo el mundo para que su labor sea un servicio generoso hacia todos, especialmente a los más necesitados. Oremos.
3. Roguemos al Señor por todos aquellos que ante la pandemia han decaído en su camino de fe, angustiados por las preocupaciones y dificultades materiales, para que descubran la fortaleza que viene de lo alto. Oremos.
domingo, 5 de julio de 2026
Moniciones para el Décimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo A
Entrada
Buenos días, tardes, noches:
Terminado el discurso sobre la misión y antes de comenzar la predicación en parábolas y que nosotros seguiremos en los próximos domingos, san Mateo nos presenta a Jesús en plena actividad en Galilea: predicando y curando. Y, en medio de esa actividad, la oración de Jesús que en este decimocuarto domingo escucharemos. Sin duda alguna, la oración es una dimensión importante en la vida cristiana. Lo fue para Jesús y lo tiene que ser para nosotros sus seguidores. El tiempo de verano es oportuno para buscar momentos de oración y meditación.
Domingo decimocuarto del tiempo ordinario
Salterio II
Color: verde
INTRODUCCIÓN
El Padre Dios se revela misericordioso a todos, pero los sabios de este mundo hacen muchas veces ineficaz y vana la revelación de Dios. Los inteligentes y los sabios son aquí los maestro religiosos de ese tiempo, los escribas y los fariseos, conocedores de la ley y hábiles manipuladores de las tradiciones; poseyendo el conocimiento de la ley se convierten en opresores y cargan las espaldas de los pobres y de los ignorantes con pesos insoportables y ellos no los toman ni siquiera con un dedo.
CANTO DE ENTRADA: “Ven a la fiesta”
MONICIÓN DE ENTRADA:
¡Bienvenidos a la celebración de nuestra fe! El mensaje de este domingo se centra en la experiencia que Jesús tiene de Dios, su Padre. Así, él se expresa de forma personal y única. Entre las oraciones de Jesús recogidas por la tradición, una de las más bellas, sin duda, es este grito espontáneo de gozo, admiración y agradecimiento que sale de sus labios: “Bendito seas Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has dado a conocer a los pequeños”. En la vida de Jesús, la acción de gracias y la alabanza ocupan un lugar central; la experiencia personal del amor libre y gratuito de Dios está en el origen de todo.
PETICIONES (Domingo 14 Tiempo Ordinario - A)
Por la Iglesia, para que sea acogedora con todos, en especial con los que se sienten rechazados y marginados. ROGUEMOS AL SEÑOR
Por los que rigen los destinos de pueblos y naciones, para que gobiernen con rectitud y justicia. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por los enfermos y los que están pasando momentos de dolor y dificultad o sufren por cualquier causa. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por los niños y jóvenes de nuestra parroquia que van a disfrutar de las Colonias de Verano y sus monitores, para que este encuentro les ayude a crecer en la fe y en valores que conformen su vida de forma positiva. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a sentirnos amados y acogidos por Dios y sepamos transmitirlo en nuestro entorno. ROGUEMOS AL SEÑOR
CANTOS (Domingo 14 Tiempo Ordinario - A)
Canto de entrada: Vienen con alegría.
Señor ten piedad: Misa de la Luz.
Salmo: Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey. (Libro de las antífonas – Propio)
Aleluya: Misa de la Luz.
Ofertorio: Bendito, bendito, seas Señor.
Santo: Misa de la Luz.
Cordero de Dios: Misa de la Luz.
Comunión: Cristo nos da la libertad.
Final: Te damos gracias, Señor.
5 DE JULIO DE 2023
DOMINGO 14 DEL TIEMPO ORDINARIO «A»
Liturgia de las Horas: Segunda Semana del Salterio.
R I T O S I N I C I A L E S
CANTO DE ENTRADA.
Vienen con alegría, Señor, cantando vienen con alegría, Señor, los que caminan por la vida, Señor, sembrando tu paz y amor. (Bis)
Vienen trayendo la esperanza a un mundo cargado de ansiedad; a un mundo que busca y que no alcanza caminos de amor y de amistad.
SALUDO Y MONICIÓN.
ACTO PENITENCIAL.
GLORIA.
ORACIÓN COLECTA.
—BIENVENIDA:
Nos encontramos aquí reunidos, en este domingo décimo cuarto durante el año, para celebrar con fe y esperanza la acción de Jesucristo en nosotros, quien en el Evangelio de hoy nos dirá: "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré", ya que todos necesitamos de este encuentro con Cristo, que nos trae paz y sosiego, y con su gracia alivia las exigencias del Evangelio.
Oración universal: Presentemos nuestra oración al Padre, por toda la Iglesia, por toda la humanidad, y por nosotros mismos. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.
Recordemos que este formulario de oración universal es conveniente adaptarlo a cada lugar, y añadir las oraciones referidas a la vida de la parroquia y del pueblo, barrio o ciudad.
Signos que vamos a utilizar:
Inicial.
El Señor nos ha reunido un domingo más junto al altar, para celebrar la Eucaristía.
En este mundo nuestro tan marcado por el dolor y la injusticia, por las prisas y el agobio, Jesús nos invita a llevar a todas partes su modelo de actuar: humilde, sencillo, cercano a los pobres y a los que sufren, que acoge y libera. Un modelo de actuar que tiene su fundamento en una profunda confianza en Dios, que es amor y bondad. Como nos dirá luego en el Evangelio: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”.
Primera Lectura.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
(Domingo 14 Tiempo Ordinario - A)
Señor, tú despiertas en nosotros lo mejor:
Mientras nosotros queremos dárnoslas de entendidos, de expertos y de importantes... Tú nos hablas al corazón, nos susurras la verdad de la vida, de forma fácil de entender en todas las situaciones.
Mientras nosotros nos impacientamos, nos comprometemos en causas que nos ponen violentos... Tú nos recuerdas que la eficacia la conseguiremos tratándonos con mansedumbre y humildad de corazón.
Mientras nosotros queremos vivir la vida envueltos en tensiones, compromisos y chantajes... Tú no nos impones nada; sólo invitas, sugieres, propones...
Y nos susurras: SI QUIERES...
Aquí me tienes, Señor, para hacer tu voluntad.
MONICIÓN DE ENTRADA Bienvenidos todos a la Eucaristía. Hoy debemos de estar muy atentos al mensaje que Jesús de Nazaret nos comunica desde el Evangelio de Mateo. En el texto –breve en definitiva—se condensa una muy amplia enseñanza. Por un lado, Jesús estalla de gozo, ante el Padre, por haber dado su sabiduría a los pequeños, a los humildes. Por otro, recuerda a sus discípulos que el yugo del Maestro es suave y su carga ligera. Y hay, además, una frase que ha estado muy presente, durante más de dos mil años, en la realidad de muchos cristianos fatigados y abrumados: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Busquemos, pues, a Jesús pues nos ayudará a descansar y a ser más felices. Y nos dice esto en el primer domingo del mes de julio, cuando algunos de vosotros habréis iniciado vuestras vacaciones. Fiémonos de Jesús que será Él quien nos dé el autentico descanso. |
UNA REVELACIÓN SORPRENDENTE
Por José María Martín OSA
1.- Jesús da gracias al Padre porque se da a conocer a los sencillos. El texto evangélico de este domingo va inmediatamente después del lamento de Jesús a causa de la falta de fe de las pequeñas ciudades de Galilea y el rechazo de su mensaje. La frase introductoria –“En aquel tiempo”- vincula el pasaje con el lamento sobre las ciudades incrédulas. Este hecho le permite revelar la relación tan especial que tiene con su Padre y responder también a la pregunta de Juan el Bautista: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” (Mateo 11,3). Ante el rechazo de Jesús por determinados grupos y ciudades, El se alegra porque determinadas personas, consideradas como niños, acogieron su Buena Noticia. A pesar del rechazo en Galilea, el Hijo sigue siendo el Hijo, y el Padre sigue siendo el Señor del cielo y de la tierra.
¡CANSADO ESTOY, SEÑOR!
De la vida que llevo;
porque siento que se me escapa
entre mis manos, y no la disfruto.
De muchas palabras;
porque veo que son verdades a medias
y, por lo que sea, me fío más que de las tuyas.
De mis actitudes;
porque no son reflejo del amor que te tengo
porque se quedan de la sencillez que me pides
¡CANSADO ESTOY, SEÑOR!
¡Dame vida con tu Palabra!
Para que descubra el sendero verdadero
¡Dame luz con tu mirada!
Para que no me confundan
los que pregonan el mundo a su manera
¡Dame alegría con tu Espíritu!
Y no me quede con cara larga
ante tanto suceso trágico o triste
que sacuden lo más hondo de nuestra tierra
¡CANSADO ESTOY, SEÑOR!
Haz que me sienta débil;
para que Tú seas el fuerte
Haz que sea sencillo;
para que descubra tu belleza
Haz que recupere el brillo de la fe;
para que nunca diga “¡basta!”
Gracias, Señor;
porque, siendo como soy,
acercas tu hombro a mis fuerzas
asaeteadas por las prisas y los agobios,
los vacíos y los fracasos de mi existencia
Amén.
ENTRADA
Bienvenidos a la fiesta del Señor y de su comunidad. Es tiempo de hacer fiesta, de abrir el corazón a la Palabra de Dios y de alabar su bondad.
Somos el pueblo de Dios, reunido en su casa, para renovar nuestra alianza, afirmar nuestra fidelidad y profundizar en nuestra relación con Dios Padre.
Que el Espíritu nos libere de nuestros pecados y nos abra el corazón a la acción de gracias y la boca a la alabanza.
Comencemos la Eucaristía con el canto de entrada.
PRIMERA LECTURA
PADRE, HAZNOS SENCILLOS DE CORAZÓN
Dios Padre Nuestro, tal como tu Hijo Unigénito, Jesús, nos dice hoy en el Evangelio te da gracias por haber mostrado la sabiduría a los sencillos. Pensando en esas palabras te pedimos que nuestro corazón sea sencillo y manso, como nos enseña nuestro maestro.
Y respondemos:
R.- PADRE, HAZNOS SENCILLOS DE CORAZÓN
1.- Por el Obispo de Roma, León, y por todos los obispos de la tierra, para que den testimonio de pobreza y sencillez.
OREMOS
2.- Por los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, y por todos los fieles de la Iglesia Santa, para que su trabajo sea alegre y eficaz en su crecimiento espiritual y en la ayuda a los hermanos
OREMOS
PRESENTACIÓN DE UN LIBRO DE TEOLOGÍA
(Un libro de teología o de exégesis bíblica, que puede ofrecer el o la responsable de la catequesis de la comunidad)
ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy este libro, expresión del conocimiento teológico o bíblico. Realmente el conocimiento no está reñido con la sencillez y humildad de corazón, aunque quien se fía exclusivamente de lo que sabe y no lo relativiza, ése se opone a la gente sencilla de la que habla el Evangelio. Nosotros y nosotras, Señor, queremos crecer en experiencia y sabiduría de Ti y, desde ellas, conocer toda la realidad con tu mirada. Para ello, confiamos en que Tú llenes nuestros corazones con tu Espíritu y, así, podamos sentir, ser y vivir sólo desde Ti y para Ti.
LLÉNANOS, SEÑOR, DE TU MISERICORDIA
Cristo hoy nos muestra su corazón: humilde, sencillo, confiando infinitamente en el Padre. Con mucha confianza nosotros presentamos también nuestra oración al Padre. Repetimos:
R.- LLÉNANOS, SEÑOR, DE TU MISERICORDIA
1.- Por el Papa Lón, para que Dios siga animándolo y llenando de fe y esperanza, y así guíe a la Iglesia por el camino que Jesús nos dejó trazado.
OREMOS.
2.- Por los dirigentes de las naciones, para que sean los más débiles y los que ya se doblan los que reciban más atenciones por su parte.
OREMOS.
Por Gustavo Vélez, mxy
“Dijo Jesús: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los sencillos”. San Mateo, Cáp. 11.
1.- Al igual que otros pueblos, los judíos inscribieron sus fiestas religiosas sobre el ciclo de las cosechas. Así encontramos en el Antiguo Testamento muchas plegarias que alguien improvisó piadosamente con motivo de la vendimia o de la siega. También Jesús, al regresar los discípulos de su primera excursión misionera, expresa su alegría, hilvanando una sentida acción de gracias al Padre de los Cielos y un elogio para la gente simple que lo seguía: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los sencillos”. En consecuencia, los destinatarios del mensaje de Cristo son aquellos que mantienen limpio el corazón de intrigas, ambición y fingimiento. San Pablo señalará luego que en las primeras comunidades no se encuentran “muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles”.
EL REY MANSO Y SENCILLO
Por Ángel Gómez Escorial
1.- Jesús termina su enseñanza a los apóstoles con una espontánea explosión de gozo. Hay muchos momentos de gran espontaneidad en el comportamiento de Jesús de Nazaret que son reflejados por los evangelios. Ahí está el llanto por la muerte de Lázaro, o la alegría por encontrar al joven rico que quiere seguir a Jesús, aunque luego no fuera así. Y dentro de esas explosiones de su alma son, probablemente, las más hermosas y profundas aquellas que dirige al Padre. En el Evangelio de San Mateo que acabamos de escuchar, muestra su gozo porque la sabiduría ha llegado a la gente sencilla. Encuentra y compara Jesús esa presencia de la Palabra lejos de la fastuosidad del Templo o del boato de la aristocracia política y religiosa de esos tiempos. Y se maravilla porque el mensaje de Dios sea ya patrimonio de aquellos que no son aplaudidos, ni buscados por nadie. Y así, una vez más, Jesús incide en su opción por los menos poderosos, por los más sencillos. Aquí, hoy, no cita directamente la palabra “pobre”, pero puede entenderse que, en esa época, los sencillos eran la gente normal, sin especiales ambiciones de riqueza, ni poder. Los sencillos eran pobres, porque los sabios adosados a la sociedad opulenta de entonces eran ricos.
SABIDURÍA DE LOS POBRES
Por Pedrojosé Ynaraja
1.- Os habrán recomendado, mis queridos jóvenes lectores, que deis firmeza a vuestra Fe con el estudio. Las catequesis a las que tal vez asistís, con motivo de la Confirmación o de la post confirmación, os proporcionarán nuevos conocimientos, adaptaciones de lo que dice el Evangelio o lo que se define a vuestra realidad de hoy y en vuestro entorno. Yo mismo cada semana trato de daros datos geográficos de los lugares donde Jesús, el Hijo mimado y Unigénito del Padre, vivió y predicó. Quiero con ello que no dudéis nunca de que vivió y que lo hizo en un tiempo y en un país determinado. Creer en el Jesús histórico es una base inicial para aceptarlo como el Hijo de Dios que es, que ni estuvo como tal, aprisionado en la geografía, ni se ciñe a un tiempo concreto. Nosotros podemos gozar de Él sin estar en Tierra Santa hacia los años treinta, en los encuentros íntimos de la Eucaristía. No obstante, podremos entenderle mejor si conocemos aquellos paisajes y el marco histórico en el que se desenvolvió.
Cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, Él mismo partió de allí para enseñar y predicar a otros pueblos (ver Mt 11,1). Entonces se le acercan los discípulos de Juan el Bautista, enviados por él, para preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?» (Mt 11,3). Con su respuesta el Señor Jesús da a entender que efectivamente Él es el que había de venir y añade que Juan era el mensajero enviado delante de Él a prepararle el camino (ver Mt 11,10).
El Señor Jesús aprovecha la ocasión para hablar de la dureza y el rechazo manifestado por los judíos: vino Juan y no lo escucharon, tampoco a Él lo escuchan ahora. Los fariseos han descalificado a Juan por la rigurosidad de su penitencia, y al Señor Jesús por su condescendencia con los pecadores (ver Mt 11,18-19). Aún cuando el Señor «se ha acreditado por sus obras» (Mt 11,19), por los milagros que dan testimonio de la veracidad de sus palabras, ellos no han querido creer.
¡ALEGRÍA, ALEGRÍA, ALEGRÍA…!
Por José María Maruri, SJ
1.- Hoy vamos a hablar de la alegría invitados por la primera lectura que nos dice: “Alégrate, Hija de Sión”, alégrate, Jerusalén… y hasta el seriote de San Pablo nos da motivos de alegría al decirnos que ya tenemos en nosotros el Espíritu de Dios que va obrando en nosotros nuestra propia resurrección. Y el evangelio nos anima a lo mismo, al decirnos que el Señor se revela a los que no sabemos nada, a los que no valemos para nada, a los inútiles, en una palabra a los tontos, en contraposición con los sabios de este mundo.
La alegría es la tónica general del Evangelio que ya, por su mismo significado, es la gran notición de Dios a los hombres.
--los ángeles a la entrada de Dios en este comunican los pastores “una gran alegría para todo el mundo”
Descansar en Ti,
sin temores,
sin nostalgias,
sin sucedáneos,
sin ansias, enamorado.