¿NUESTRA SAL, YA NO SALA?
Por José María Maruri, SJ
1.- No sé si sabéis el último chiste que contó en su vida don Pedro Muñoz Seca, literato y humorista, cuando lo llevaban a fusilar, allá en los años treinta del siglo pasado, durante la Guerra Civil española. Les dijo a sus verdugos: “me lo podéis quitar todo, pero hay una cosa que nunca me podréis quitar”. Y al preguntarle qué era eso que no le podían quitar contestó: “el miedo que tengo”.
En nuestra vida cristiana nos puede atacar el miedo en muchas circunstancias, aunque San Lucas y San Marcos posponen las persecuciones a los últimos tiempos, San Mateo, hombre más práctico, quizá por su antiguo contacto con el dinero, nos habla de las persecuciones, y del miedo a ellas, en la vida común de cada día.