10 marzo 2026
CANTOS PARA LA CELEBRACION: IV Domingo Cuaresma
Entrada: Me invocará y lo escuchare (Apendice); Nos has llamado al desierto CLN 126; El Señor es mi luz CLN 505
Introito en latín: Laetare, Ierusalem .
Acto Penitencial de Cuaresma: : CLB 17
Misa de Cuaresma (Canto Gregoriano)
Salmo y Antifona antes del Evangelio. El Señor es mi pastor
Ofertorio:Attende Domine CLN 101
Santo: CLN I-1
Comunión:Caminaré en presencia del Señor CLN 534; El Señor es mi pastor CLN 538 Dios es fiel CLN 117; Llorando los pecados CLN 110
Final: Termina la celebración en silencio; Si me levantaré CLN 107
IV Domingo Cuaresma: moniciones, lecturas...
DOMINGO CUARTO DE
CUARESMA
SALUDO
Dios nuestro
Padre, que en Jesús nos libra de todo mal y nos llena con su Luz para que, con
la Fuerza del Espíritu, vivamos una vida nueva, esté con todos nosotros.
ENTRADA
La
Eucaristía nos reúne en este día de fiesta, haciendo ese necesario descanso y
llenándonos de la fuerza que todos necesitamos para seguir adelante con
nuestros trabajos e ilusiones. Sabemos que cuando más necesitamos el apoyo de
Dios, más lo recibimos, más nos coge de la mano. Las personas solemos tener una
vara de medir distinta: nosotros sí miramos a los demás por su apariencia, por
sus supuestas grandezas, pensamos qué podemos sacar de tal o cual relación.
Pero la mirada de Dios se fija en el corazón y nos llama una y otra vez a tener
los ojos bien abiertos para descubrir la oscuridad del mundo y lanzarnos a la
tarea de llevar su Luz.
Bienvenidos, hermanos, y como nos dice el apóstol: «despertemos y Cristo será nuestra Luz».
Varios: IV Domingo de Cuaresma
En tu luz vemos la luz: IV Domingo de Cuaresma
Comentario al evangelio del Domingo IV de Cuaresma
De la confusión a la luz
El evangelio de hoy cuenta una historia larga y preciosa. Da para hablar y comentar mucho: las actitudes de los diversos personajes, identificarnos con unos y con otros, etc. Pero nos vamos a centrar en la relación entre el ciego y Jesús. Si dejamos de lado todas las discusiones y diálogos posteriores al milagro, el relato del milagro en cuanto tal es brevísimo. Jesús se acerca al ciego –no se dice que el ciego haya solicitado su curación, simplemente estaba allí y Jesús lo vio–, escupe en tierra, hace barro con la saliva, se lo unta en los ojos y le dice que se vaya a lavar. El ciego obedece y recobra la vista. Luego viene toda la discusión entre los conocidos, la familia, los fariseos y el ciego. Jesús prácticamente desaparece del relato. Hasta que al final se encuentra de nuevo con el ciego, expulsado de la sinagoga simplemente por contar lo que le había sucedido, y le invita a creer en él.
CANTOS PARA EL DOMINGO 4º DE CUARESMA
Entrada: Me invocará y lo escuchare (Apendice); Nos has llamado al desierto CLN 126;
El Señor es mi luz CLN 505Introito en latín: Laetare, Ierusalem .
Acto Penitencial de Cuaresma: : CLB 17
Misa de Cuaresma (Canto Gregoriano)
Salmo y Antifona antes del Evangelio. El Señor es mi pastor
Ofertorio:Attende Domine CLN 101
Santo: CLN I-1
Comunión:Caminaré en presencia del Señor CLN 534; El Señor es mi pastor CLN 538
Dios es fiel CLN 117; Llorando los pecados CLN 110
Final: Termina la celebración en silencio; Si me levantaré CLN 107
Cantos: DOMINGO 4 DE CUARESMA / A 15 DE MARZO DE 2026
Entrada: Me invocará y lo escucharé, MD 331-1 (931-1) / CLN A 12; Perdona a tu pueblo, Señor, MD 339-1 (939-1) / CLN 125; Llorando los pecados, MD 339-2 (939-2) / CLN 110. Responsorial: El Señor es mi pastor, MD 206 (806). Antes del evangelio: Gloria y honor a ti, MD 24-2 (624-2) / CLN 160. Comunión: El Pan que compartimos, MD 186 (786); Perdónanos nuestras culpas, MD 341-2 (941-2) / CLN 115; Acerquémonos todos al altar, MD 170 (770) / CLN O 24. Final: En silencio.
Él fue, se lavó y volvió con vista: IV Domingo de Cuaresma
La ceguera como incapacidad visual
La ceguera biológica, si bien es una incapacidad para ver, mirar o contemplar, no es una incapacidad para vivir, sentir o pensar. Integrada positivamente en el marco de la propia existencia, la ceguera podría ayudar a desarrollar los otros sentidos, a través de los cuales se podrían tender puentes hacia la vida y hacia las personas. Al mismo tiempo, se puede decir que una incapacidad visual no impide desarrollar el sentido moral, el juicio crítico o la búsqueda de Dios.
“Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento” (Jn 9,1), pero sus discípulos sólo pueden ver a un pecador. Los vecinos del hombre ciego sólo ven a un mendigo que pide limosnas y los fariseos “no ven” al ciego, sino que centran la mirada en aquel que le devuelve la vista transgrediendo el sábado. Cada uno puede ver de acuerdo con las claves de lectura que lleva en el corazón. Cada uno puede ver de acuerdo con la imagen de Dios que sostiene su fe.
Sólo Jesús reconoce en el ciego una persona. Sólo Jesús ve en el ciego a alguien en quien se pueden manifestar “las obras de Dios” (cf. Jn 9, 3b). A través de la humanidad de su mirada, Jesús revela la mirada de un Dios que “ve el corazón” (1Sam 16,7).
La ceguera como incredulidad
La ceguera de fe o incredulidad nace de la propia libertad: se elige y se decide no querer creer. Se elige y se decide cerrar el corazón y la inteligencia al misterio.
Creer exige animarse a desinstalar determinados esquemas, arquetipos o ideas que pueden cerrar el corazón y la inteligencia convirtiendo a una persona buena en un fundamentalista. Los fariseos eligen no creer en el signo realizado por Jesús, porque eso los llevaría a creer en la persona y en la palabra de Jesús. En consecuencia, se cierran en un juicio superficial que los hace desviar la mirada de lo que Jesús hace en el ciego de nacimiento para centrar la mirada en la transgresión a la Ley. Un agravante a esta situación será buscar justificar su posición religiosa y moral en el testimonio de la familia del hombre ciego.
La cerrazón libre y consciente (del corazón y de la inteligencia) a la fe constituye un pecado grave que revela una obstinación narcisista y un hermetismo espiritual, teologal y moral, ya que cerrarse a la fe implica cerrarse a la misericordia y a la comunión.
La ceguera como camino hacia Jesús
Para el ciego de nacimiento, la ceguera no fue un obstáculo. Tampoco fue una fuente de resignación. Mucho menos fue un impedimento para creer. Su ceguera atrajo la mirada de Jesús. Algo en su corazón lo hizo confiar en Aquel a quien no veía. “El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía” (Jn 9,7).
Jesús realiza un signo que cambiará radicalmente la vida del hombre ciego. Todo signo en el contexto joánico tiene una función reveladora y pedagógica. Jesús se revela como “luz del mundo” (cf. Jn 9,5), una luz que ayuda a ver, mirar y contemplar como lo hace Dios: en clave esperanza y en clave de reconciliación. La pedagogía de la verdad implicará, en términos paulinos, “vivir como hijos de la luz”, lo cual se traducirá en una búsqueda de “la bondad, la justicia y la verdad”
La fe ayuda a ver más allá de lo evidente, de lo inmediato y de lo superficial. La fe ilumina la inteligencia y los sentidos para descubrir y reconocer lo bueno, lo bello y lo verdadero que hay en las personas y en los acontecimientos. La fe le permite al ciego de nacimiento reconocer que Jesús viene de Dios y puede realizar sus obras. Pero también le permite, junto con la capacidad biológica de ver, contemplar el rostro de Jesús y confesar: “Creo, Señor” (cf. Jn 9,38).
09 marzo 2026
Liturgia penitencial y bautismal
1. Toda la liturgia de este domingo de cuaresma (lecturas, oraciones y cantos) es bautismal y, además, penitencial porque, no lo olvidemos, el bautismo, como todavía proclamamos en el credo de nuestra fe, era «para el perdón de los pecados».
Como Jesús, y como Samuel en la primera lectura de hoy, no debemos fijarnos, al elegir para el bautismo, en lo exterior de los candidatos, en la apariencia, sino en lo único que Dios ve: En el corazón. Es Dios quien, en último término, ha elegido al candidato para que forme parte del Cuerpo de Cristo, y ha sido Dios quien lo ha ungido con su Espíritu. Sobre esa unción es de lo que nos habla también el salmo responsorial. Dios no se fija en la presencia, en la apariencia, sino en el corazón. Y Dios prefiere lo pequeño, lo olvidado, lo que no cuenta. “La mirada de Dios no es como la mirada del hombre”.
IV Domingo Cuaresma: Peticiones 4
Porque muchas veces nos cuesta reconocernos ciegos y necesitados de tu luz y de tu amor, nos dirigimos confiadamente a Ti, Padre, fuente de la luz y del amor.
08 marzo 2026
El diálogo evangelizador: III Domingo de Cuaresma
1. El evangelio de la Samaritana es una de las escenas más humanas y bellas del cuarto evangelio. Gira en torno a la cuestión de quién es Jesús y cómo se accede a él por medio de la fe. Constituye una iniciación o proceso catecumenal. En el doble diálogo que mantiene Jesús con la Samaritana y con los discípulos, san Juan describe un proceso análogo: revelación misteriosa de Jesús, incomprensión del interlocutor y revelación explícita. En ambos casos, el punto de partida es vital y sencillo: la sed y el hambre. Desde estas necesidades humanas, Jesús revela otros dones: el «agua viva» y el «alimento nuevo».El «agua» es sinónimo de «don de Dios» o de la palabra de Jesús que debe ser «bebida», interiorizada por el discípulo. El «alimento» de Jesús es la voluntad del Padre y el cumplimiento de su «obra», que es la misión cristiana.
07 marzo 2026
Señor, dame agua de ésa; así no tendré más sed”
Tercer domingo de Cuaresma, la oportunidad de reflexionar sobre el nivel de satisfacción con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Se vive anhelando porque se está seco y del interior no brotan bendiciones, ni alabanzas, sino más bien suplicas y requerimientos por la sequedad de nuestro ser. Se ocupa el tiempo y los deseos en poder decir “¡ya tengo!”; en vez de “¡ya soy!”. El deseo forma parte de nosotros. ¿Dónde vamos sin deseo? Pero también es cuestión de cada uno saber qué se desea y de dónde brota el deseo.
06 marzo 2026
III Domingo Cuaresma: Para la Catequesis
Tercer Domingo de Cuaresma
La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.
Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”. Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el Salvador del mundo”.( Juan 4, 5-42)
III Domingo Cuaresma: Peticiones 4
- Por la Iglesia, para que viviendo con fe y sinceridad este tiempo de conversión, sepa presentar a Cristo como fuente de agua viva. ROGUEMOS AL SEÑOR
- Por el Papa y todos los pastores que entregan su vida al servicio de los demás. ROGUEMOS AL SEÑOR
- Por nuestra Diócesis de Huesca y nuestro Obispo Julián, para que crezcamos en fidelidad al Evangelio y en comunión entre todos. ROGUEMOS AL SEÑOR
III Domingo Cuaresma: Sucedió junto al pozo de Jacob
La escena es sugerente. Jesús sediento, cansado, agotado por el calor abrasador se sienta en el brocal del pozo, llamado pozo de Jacob. Poco tiempo después llega una mujer samaritana (los judíos y los samaritanos, a pesar de pertenecer al mismo país – no a la misma provincia- no se entendían, incluso se odiaban). El diálogo entre los dos personajes es modélico. Lo inician hablando de temas intrascendentes, incluso en un tono vacilón. Poco a poco van ahondando: de la sed física pasan a las inquietudes morales y espirituales. Modelo aplicable a la pastoral y a la educación: empezando por cuestiones superficiales se internan en temas profundos.
05 marzo 2026
III Domingo Cuaresma: Homilías 1
En los tiempos modernos hay muchos adelantos en medicina, en libertades políticas y en tantas cosas. El nivel de vida ha mejorado.
DOMIGO 3º DE CUARESMA /A
J.A. Pagola
III Domingo Cuaresma: ¿A QUÉ FUENTES ACUDES PARA SACIAR TU SED?
“Cuando no se soporta la sed, nuestra mente inventa espejismos, o somos capaces de beber aguas putrefactas. Pozos que abren abismos y que dan más sed que sacian”. Domingos anteriores nos hemos preguntado por nuestra “opción de vida” que, en de nitiva, busca la felicidad, la conquista definitiva de la estabilidad, aunque sabemos que la “subida” al monte y la “bajada” llevan consigo esfuerzo y trabajo. No hay amor sin dolor. Pero sin recursos no podemos seguir alimentando esa opción que, en de nitiva, es un camino, un proceso, un éxodo por un desierto. Se necesita agua para sobrevivir. El agua de la roca (1ª lectura). Y cada uno debe buscar su propia “dieta” para avanzar en el camino. Hay muchas aguas, hay muchas “dietas”, y muchas de ellas engañosas y fraudulentas, como las que se nos publicitan en la televisión. Lo más seguro es acudir al médico dietista, que nos conoce, nos proporciona la “dieta” que nos corresponde y nos acompaña en el proceso. Cada uno necesitamos el agua y los alimentos adecuados para llevar a cabo la opción y el proyecto de nuestra vida.
III Domingo Cuaresma: Misa con niños 2
DOMINGO III de CUARESMA (A)
III Domingo de Cuaresma: La Misa del Domingo
Domingo 3º de Cuaresma
- 1ª lectura (Éx 17,3-7): «En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés: “¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?” ».
- 2ª lectura (Rom 5,1-2.5-8): «En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros».
- Evangelio (Jn 4,5-42): «Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”».
Moniciones III Domingo de Cuaresma Ciclo A (8 de marzo de 2026)
Monición de entrada
Les damos una cordial bienvenida, queridos hermanos, en este día del Señor. Dios ha querido reunirnos en torno a este altar, para celebrar, como una sola familia cristiana, esta Santa Misa, memorial de la Pascua del Señor, hacia la que nos encaminamos en cada domingo de cuaresma. Hoy llegamos ya a la mitad de esta etapa cuaresmal. Con el tercer domingo de Cuaresma, Cristo quiere hacerse presente como esa fuente del alimento que nunca perece.
Sedientos y hambrientos de ese alimento celestial, comencemos esta santa Misa, cantando el canto de entrada. De pie por favor.
Moniciones a las lecturas
III Domingo Cuaresma: Liturgia 3
8 DE MARZO DE 2026



