La muchedumbre deja espacio al pueblo
Quien mida la popularidad de alguien por la cantidad de gente que pueda reunir en una plaza o en un estadio, puede entrar en una dinámica de obsesión por la audiencia; “llenar las iglesias”, puede ser la obsesión de alguno de nosotros. En determinados informes eclesiásticos hay mucha preocupación por las estadísticas; pocos bautizos, pocas confesiones, pocas bodas, muchos entierros…
Precisemos que Dios ama la muchedumbre (de ella se habla en la Biblia muchas veces) pero tal vez no tanto cuando la enfermedad por la estadística la convierte en multitud.





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