1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar en un cartel una de estas frases: “Dios no tiene culpa del mal” o, “Dios siembra buena semilla”
2. RITOS INICIALES
Cuando el Antiguo Testamento habla del poder de Dios, lo hace en términos muy grandilocuentes. Es un Ser todopoderoso, que dividió el Mar Rojo y aniquiló al ejército del Faraón. Es un Dios ante quien ha de postrarse toda la humanidad, incluidos los más ricos y poderosos. Pero no es un tirano que usa caprichosamente su poder para mostrar su superioridad y valía, sino que lo sabe administrar con amor y ternura. Siendo inmensamente fuerte, es también inmensamente clemente y misericordioso. Así nos los describen los pasajes del Libro de la Sabiduría y del Salmo 85 que hemos escuchado.
En cambio, el Nuevo Testamento habla de un modo diferente del poder del Hijo de Dios, y de su Santo Espíritu. Jesús muestra su poder en su infinita humildad, en su supremo abajamiento. Siendo Dios, se hizo siervo de todos y murió en la Cruz (cf. Fil 2), y, así, logró la victoria más importante de la historia, venciendo al pecado y a la muerte. Sólo Dios puede ser tan humildemente poderoso.
1.- No arranquéis la cizaña, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega. Nuestra justicia humana, una justicia según la ley, es muchas veces, una tremenda injusticia. Porque donde está la ley está la trampa, y los ricos y los poderosos corruptos tienen siempre la trampa a mano. La ley es la misma para todos, decimos, pero no todos saben, ni pueden, usar la ley para su servicio de la misma manera. Además, que cada uno de nosotros somos un mundo, y no se puede hacer una ley para cada persona, por mucho que los jueces traten de buscar las circunstancias individuales atenuantes o excusantes para cada individuo. Sólo Dios nos conoce por dentro y por fuera a cada uno de nosotros y puede juzgarnos imparcialmente. Y como Dios sabe que somos de barro, de naturaleza frágil y pecadora, nos juzga a todos misericordiosamente. Mira nuestro corazón, antes que a nuestras obras, y nos juzga como lo que realmente somos. Desde que nacemos tenemos la cizaña ya metida en el alma y, aunque en el bautismo se nos perdone la culpa y la pena de nuestra fragilidad original, la inclinación al pecado, la cizaña, nos va a acompañar mientras vivamos.
Material para el Animador de la Palabra.
Celebración del XVI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A - 19 de julio de 2026.
1. AMBIENTACIÓN
Podemos colocar en un cartel una de estas frases: “Dios no tiene culpa del mal” o, “Dios siembra buena semilla”
2. RITOS INICIALES
El Señor nos ha mostrado su indulgencia y su benevolencia con su corazón humano; por eso traemos ante él nuestras súplicas con la mayor confianza.
QUE TU BONDAD NOS INUNDE SEÑOR.
1.- Por la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos, por todos los responsables de la pastoral; que no escatimen esfuerzos para llevar a cabo su labor de evangelización. OREMOS.
2.- Por los que trabajan por los demás para que acepten libremente su responsabilidad, sin esperar éxitos, ni beneficios. OREMOS.
Lecturas: Sabiduría 12, 13.16-19; Romanos 8, 26-27; Mateo 13, 24-43
Con tres parábolas, Jesús presenta en el Evangelio la situación de la Iglesia en el mundo. La parábola del grano de mostaza que se convierte en un árbol indica el crecimiento del Reino, no tanto en extensión, sino en intensidad; indica la fuerza transformadora del Evangelio que "levanta" la masa y la prepara para convertirse en pan.
Los discípulos comprendieron fácilmente estas dos parábolas; pero esto no sucedió con la tercera, la del trigo y la cizaña, y Jesús tuvo que explicársela a parte.
El sembrador, dijo, era él mismo; la buena semilla, los hijos del Reino; la cizaña, los hijos del maligno; el campo, el mundo; y la siega, el fin del mundo.

ELABORADO POR: FR. EMILIO DÍEZ ORDÓÑEZ Y FR. JAVIER ESPINOSA FERNÁNDEZ
NARRADOR: EN AQUEL TIEMPO, JESÚS PROPUSO OTRA PARÁBOLA A LA GENTE:
JESÚS: EL REINO DE LOS CIELOS SE PARECE A UN HOMBRE QUE SEMBRÓ BUENA SEMILLA EN SU CAMPO; PERO, MIENTRAS LA GENTE DORMÍA, SU ENEMIGO FUE Y SEMBRÓ CIZAÑA EN MEDIO DEL TRIGO Y SE MARCHÓ. CUANDO EMPEZABA A VERDEAR Y SE FORMABA LA ESPIGA APARECIÓ TAMBIÉN LA CIZAÑA. ENTONCES FUERON LOS CRIADOS A DECIRLE AL AMO:
CRIADO 1: SEÑOR, ¿NO SEMBRASTE BUENA SEMILLA EN TU CAMPO? ¿DE DÓNDE SALE LA CIZAÑA?
NARRADOR: JESÚS LES DIJO:
JESÚS: "UN ENEMIGO LO HA HECHO."
NARRADOR: LOS CRIADOS LE PREGUNTARON
CRIADO 2: ¿QUIERES QUE VAYAMOS A RECOGERLA?
PRESENTACIÓN DE UNA ASOCIACIÓN RELACIONADA CON LA TOLERANCIA
(Esta ofrenda se ha de dividir en dos partes. La primera de ellas será meramente informativa: para ello se ha de invitar a alguno de sus miembros para que brevemente resuma su finalidad y actividades. La segunda parte la ha de hacer uno o una de los miembros de la comunidad, mejor si está relacionado con ella, para hacer la ofrenda, en nombre de la comunidad, de su compromiso en la lucha por la tolerancia, la convivencia pacífica y la lucha contra el racismo y la xenofobia)
ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de la comunidad, yo te ofrezco hoy nuestros deseos y compromiso real para luchar a favor de la tolerancia entre las personas y contra el racismo y la xenofobia. Y lo quiero hacer como respuesta a tu misericordia, paciencia y clemencia respecto a nosotros y nosotras. Tú eres el Padre de todos y de todas, y haces salir el sol para todos y todas y haces llover sobre toda la tierra, sin hacer distinciones. Nosotros, tus hijos e hijas, nos reconocemos hermanos y hermanas, y en vez de restar, queremos unir nuestras manos y nuestro esfuerzo para hacer crecer las semillas de tu Reino en esta tierra.
Israel ha ido descubriendo, madurando, purificando, profundizando el rostro de Dios a lo largo de su historia, conforme iban pasando por diversas situaciones históricas. Y así ha quedado recogido en los distintos libros de la Biblia, por lo que podemos encontrar diferentes y hasta contradictorios rostros de Dios. También nos pasa lo mismo a nosotros: según vamos experimentando diferentes acontecimientos en nuestra vida, según vamos reflexionando, estudiando, viviendo… vamos conociendo y experimentando e incluso corrigiendo nuestras vivencias sobre Dios.
“La paciencia todo lo alcanza” (Teresa de Jesús).
El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
PRESENTACIÓN DE UNA ASOCIACIÓN RELACIONADA CON LA TOLERANCIA
(Esta ofrenda se ha de dividir en dos partes. La primera de ellas será meramente informativa: para ello se ha de invitar a alguno de sus miembros para que brevemente resuma su finalidad y actividades. La segunda parte la ha de hacer uno o una de los miembros de la comunidad, mejor si está relacionado con ella, para hacer la ofrenda, en nombre de la comunidad, de su compromiso en la lucha por la tolerancia, la convivencia pacífica y la lucha contra el racismo y la xenofobia)
En aquel tiempo , Jesús propuso esta parábola a la gente: – El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga, apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: – Señor, ¿no sembraste buena semilla en el campo? ¿De dónde sale la cizana?. El les dijo: – Un enemigo lo ha hecho. Los criados le preguntaron: – ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Pero él les respodió: – No, que podríais arancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero…….
PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante
Hermanos, nuestra vida cristiana consiste en seguir a Jesucristo. La Eucaristía que vamos a comenzar, en este domingo décimo sexto del tiempo ordinario, como la de cada domingo, es un momento importante para hacer consciente, reafirmar y revisar este seguimiento, bajo la luz del Evangelio y en contacto con el mismo Cristo.
AMBIENTACIÓN:
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial
El Señor hoy es claro: es Él quien siembra la buena semilla, siembra que hoy se continúa en el mundo a través de la Iglesia; y dentro de ella, todos sus miembros tenemos la misión de seguir sembrando la buena semilla y no dejar que la cizaña siga creciendo; cizaña que hoy se nos presenta como la secularización y la injusticia, a las que debemos combatir con una nueva evangelización.
XVI Domingo del Tiempo Ordinario
19 julio 2026
Sabiduría 12, 13. 16-19; Salmo 85; Romanos 5, 12-15; Mateo 13, 24-43 o 24-30
La Parábola del Trigo y la Cizaña
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña. Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: ‘Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’ El amo les respondió:
Domingo 16 Durante el Año: Ciclo A: “tener paciencia”
PRIMERA LECTURA
El Espíritu intercede
con gemidos inefables
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 26-27
Hermanos:
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.
Palabra de Dios.
SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN.
1. Señor, atiende a nuestro Papa León, a los obispos y sacerdotes, para que siempre denuncien la cizaña sembrada entre nosotros. OREMOS
2. – Señor, atiende a los gobernantes de las naciones para que entre ellos no siembre la cizaña y los pueblos puedan desarrollarse en paz y libertad. OREMOS
3. – Te pedimos Señor, por aquellos que sufren y no encuentran alivio a sus males, para que tu que eres salud y Vida acudas en su ayuda. OREMOS
Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo,
ante quien tengas que justificar tu sentencia.
Tu poder es el principio de la justicia,
y tu soberanía universal te hace perdonar a todos.
Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total,
y reprimes la audacia de los que no lo conocen.
Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación
y nos gobiernas con gran indulgencia,
porque puedes hacer cuanto quieres.
Sí; ¡Qué más quisiéramos una sociedad limpia! La realidad, mirémosla por donde la miremos, tiene sus contrastes y, el Papa Francisco, constantemente nos dice: “así no vamos bien”.
Lo cierto es que, un estado puro –en todo y sobre todo– es difícil conseguir, vivir y el alcanzar. Por lo menos cristianamente hablando.
1. Mientras el mundo sea mundo. Mientras existan hombres y mujeres en él, nos tendremos que acostumbrar a nadar entre dos aguas: el bien y el mal.
El ritmo, y los tiempos de Dios, son muy distintos a los nuestros. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Hacia dónde tirar? Para empezar, tenemos que ser pacientes. El mal, es como el aire, va a estar a nuestro alrededor mientras respiremos. Pero, al mal, se hace frente con dos escudos: el de la fe y el de la constancia.
-Con el de la fe; porque sabemos que Dios sólo es perfecto y acudirá siempre al lado de aquellos que luchen en contra de todo lo que degrada a al humanidad
¡Bienvenidos a la celebración de nuestra fe! En la parábola de hoy Jesús nos dice que en ese campo un adversario sembró durante la noche semillas que no eran del Espíritu de Dios. El dueño del campo tiene paciencia, no quiere que se arranque el trigo, por querer arrancar la hierba mala. Esta parábola es el anuncio de la paciencia y de la misericordia de Dios, que espera de cada persona una respuesta de amor. Jesús nos invita a la paciencia que nos hace tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las adversidades con fortaleza, sin apurarnos sabiendo que Dios tiene la última palabra. Creer y querer a un Dios que tiene paciencia con nosotros, porque también en nosotros hay cosas buenas y malas creciendo juntas, es una invitación a no juzgar apresuradamente, ni querer hacer justicia por nuestras propias manos. Dios nos tiene una infinita paciencia y tiene una gran esperanza, porque siempre está mirando lo que hay de bueno en nosotros, y está esperando que lo malo cambie.
CANTO DE ENTRADA: “Ven a la fiesta”