UN TESORO SIN DESCUBRIR
UN TESORO SIN DESCUBRIR
Hoy quiero anunciar a todos los vientos,
que tengo la suerte de haberte encontrado,
mejor dicho, que me he dejado encontrar por Ti,
que tu vida y la mía están entrelazadas,
que Tú impulsas, desde el fondo,
mi sentir y mi amar.
Me felicito a mí mismo, por la suerte que tengo
pues contigo me ha tocado la mejor lotería.
Tú das sentido a mi vida, me llenas de ilusión,
me invitas a cumplirme y a vivir en plenitud.
¿DONDE ESTA TU TESORO?
1.- Hay un tesoro escondido en la vida de cada uno. Jesús vuelve a utilizar el lenguaje de las parábolas para hablarnos del Reino de Dios. La insistencia en el tema del Reino indica la importancia que tiene para Jesús. Dialogando un día con los niños en catequesis sobre qué es lo principal que enseñó Jesús, todos respondían que nos enseñó el mandato nuevo del amor.
«El reino de Dios es semejante a un tesoro escondido en el campo. El que lo encuentra lo esconde y, lleno de alegría va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo». «El reino de Dios es semejante a un mercader que busca perlas preciosas. Cuando encuentra una de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra». «El reino de Dios es semejante a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces; cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan, recogen los buenos en cestos y tiran los malos. Así será al fi n del mundo. Vendrán los ángeles, separarán a los malos de los justos y los echarán al horno ardiente: allí será el llanto y el crujir de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Le contestaron: «¡Sí!». Y él les dijo: «Por eso, el maestro de la ley que se ha hecho discípulo del reino de Dios es como el amo de la casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas».
Mateo 13, 44-52
EL REINO DE DIOS ES, PARA LOS CRISTIANOS, EL MISMO JESÚS
1.- El Reino de los cielos se parece a… Jesús nunca describió el Reino de los Cielos, seguramente porque daba por supuesto que sus oyentes ya sabían, en general, lo que Jesús quería decir con esa expresión. Cuando habla del Reino de los Cielos lo hace con comparaciones y en parábolas. Hoy lo compara con el tesoro que un señor encuentra en el campo, o con la perla de gran valor que encuentra un comerciante en perlas finas. Lo que hacen el señor que encuentra el tesoro, o el comerciante en perlas finas, parecen económicamente lógicas:
PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante
La fe que cada domingo celebramos alrededor de la mesa de la Cena del Señor, como en este décimo séptimo del tiempo ordinario, no es para ser vivida individualmente ni al margen de la vida de los hombres. Creer en la fuerza liberadora del amor de Jesucristo, nos ha de llevar a proclamar el Evangelio por todo el mundo, con sencillez y entrega total.
BUSCA Y ENCONTRARÁS
“No es grande el hombre por lo que tiene sino, mucho más grande puede ser, por lo que le queda por alcanzar” S. Laven
1.- La fe es una llave que nos proporciona el conocer y abrirnos a los tesoros de Dios. Sin ella es imposible vender otros campos (lo material, lo aparente o lo superficial) para quedarnos con lo esencial y verdaderamente valioso: el amor de Dios. Desde lo más hondo de nuestras almas sentimos la presencia de Dios, pero son tantos los obstáculos que salen a nuestro encuentro que, en muchas ocasiones, ese sentimiento de lo divino queda en segundo o en tercer lugar. Siempre, y lo tenemos que reconocer, es más fácil marcharnos o escaparnos en busca de lo que reluce (aunque sea simple hojalata) y dejar de lado aquello que no es tan alucinante pero que resulta ser oro.
Siguiendo el ejemplo del Rey Salomón vamos a pedir hoy sabiduría a Dios nuestro padre, para que ella nos asista en nuestros trabajos y en nuestra vida de cristianos. Y que esta sabiduría sirva para construir el Reino.
Y respondemos:
R.- DANOS TU SABIDURÍA, SEÑOR
1.- Te pedimos sabiduría, Dios Padre, para todos los hombres y mujeres. Y especialmente por aquellos que tienen alguna responsabilidad sobre la enseñanza: padres, profesores, obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas…
OREMOS
2.- Te pedimos sabiduría, Dios Misericordioso, para todos los miembros de la Iglesia, especialmente para el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos, para que tu Reino sea un lugar de paz, amor y solidaridad.
OREMOS.
La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de quienes se encuentran con Jesús. Aquellos que se dejan salvar por él son libres del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría (Papa Francisco).
El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo.
PRESENTACIÓN DE LA HOJA INFORMATIVA DE LA BOLSA
(Cualquier miembro adulto de la comunidad puede hacer esta ofrenda. Se trata de la hoja que dedican los periódicos a la información económica o bursátil, o sencillamente un periódico especializado en economía)
ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy esta muestra de la información económica o bursátil, por la que tantos hombres y mujeres de este mundo capitalista se mueven y viven. Sus caídas o remontes marcan su existir, porque han puesto en el dinero y en los negocios su corazón y el termómetro de sus alegrías y de sus tristezas. En mi nombre, y en nombre de toda la comunidad, yo quiero hacer confesión en voz bien alta de que el valor supremo de la jerarquía de valores que mueve mi persona y mi vida eres solamente Tú. De ahí que te ofrezco mi corazón, para que Tú tomes posesión absoluta y exclusiva de él.
PRESENTACIÓN DE UNA JOYA
1.- “En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras” (1R 3,5) Salomón ha sucedido a su padre el rey David. Ahora es él quien se sienta en el trono de la casa de Jacob, quien rige los destinos del pueblo. El pasaje de hoy nos presenta al joven rey después de haber ofrecido un sacrificio a Yahvé, el Dios vivo de Israel. Por la noche, durante el sueño, Salomón tiene una visión. Dios se le presenta y le pregunta qué es lo que más desea, cuál es su mayor anhelo para concedérselo, sea lo que fuere.
MONICIÓN DE ENTRADA
(Saludo) En esta celebración pidamos al Señor que nos llene de sabiduría y amor, para poder llevar nuestra vida, de acuerdo a sus enseñanzas. Iniciemos esta celebración.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera Lectura: Lv 19, 1-2 . 17-18
Salmo: 102
Segunda Lectura: 1 Cor 3, 16-23
Evangelio Mt 5, 38-48
MONICIÓN A LAS LECTURAS (UNICA)
Las lecturas nos invitan a buscar la santidad y la verdadera sabiduría que Dios nos ofrece, estamos invitados a amar, perdonar y ser misericordioso como nuestro padre celestial lo es con nosotros.
o
Las lecturas nos invitan a buscar la santidad y la verdadera sabiduría que Dios nos ofrece, aprendamos a amar, perdonar y ser misericordioso como nuestro padre celestial lo es con nosotros. Escuchemos
MONICIÓN A LAS LECTURAS (INDIVIDUAL)
ENTRADA
Bienvenidos a la asamblea de los hijos de Dios. La Iglesia reúne a sus hijos domingo tras domingo para entonar juntos alabanzas y acciones de gracias a Dios Padre.
Animados e iluminados por el Espíritu Santo vamos a celebrar la eucaristía, nuestra fiesta y nuestra mesa dominical.
Todos, incluidos los que esperan poco de esta fiesta, todos invocamos con fe al Espíritu Santo que es el dador de la vida y la esperanza. Nuestra presencia aquí es ya un signo de fe, expresión de agradecimiento y deseo de formar la asamblea de los creyentes.
Asamblea santa, pueblo sacerdotal, canta a tu Señor.