Estamos hoy frente a un texto evangélico muy conocido y citado. A la vez, y más allá de cómo se ha interpretado muchas veces, estamos ante un texto sugerente y profundo, que nos puede interpelar si dejamos a un lado ideas preconcebidas o tantas veces repetidas.
Al leer con atención los primeros párrafos de este evangelio, en estos tiempos que corren, es posible que encuentre eco en nosotros una palabra, una realidad, que muchas veces ha pasado desapercibida. En estas líneas se habla de la VERDAD, de lo que realmente es verdadero, de las intenciones profundas y del uso que hacen de la verdad estos personajes. Se habla de cómo fariseos y herodianos, que defienden “verdades” distintas frente al tema del tributo al César, la disimulan, la sacrifican, la someten a tejemanejes poco honestos buscando solo perjudicar a Jesús. Le presentan como búsqueda de la verdad lo que no tiene nada que ver con ella.
