Yo sé que tú eres
Haced creyentes, no gente creída;
haced buscadores de verdad, no amos de certezas;
haced creadores, no plagistas;
haced ciudadanos, no extranjeros.
Haced hermanos.
Yo sé que tú eres
1.- A poco más de media hora de las murallas de Jerusalén, al final de una empinada cuesta, se encuentra un recinto, limitado por una muralla octogonal, sin techo alguno. En el centro del área hay una especie de templete, que quiere ser el último espacio pisado por el Señor, antes de ascender a los cielos. El lugar no está decentemente arreglado y, para colmo, quieren hacernos ver los guardianes del recinto, que allí se ve la postrera huella de Jesús. Siendo propiedad musulmana, falto de limpieza y elegancia, debe uno pagar para poder entrar. No obstante lo desapacible que resulta, el hecho de estar viendo el firmamento, ayuda a meditar en el misterio que allí se conmemora desde antiguo.
Haced creyentes, no gente creída;
haced buscadores de verdad, no amos de certezas;
haced creadores, no plagistas;
haced ciudadanos, no extranjeros.
Haced hermanos.
1.- «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”. Es el último mensaje de Jesús en el día de la Ascensión. La Buena Noticia que el discípulo tiene que anunciar irá acompañada de estos signos: echarán demonios, hablarán lenguas nuevas, las serpientes no les harán daño, curarán enfermos. ¿Cómo se traduce esto hoy día? Me atrevo a sugerir pistas para que esta Buena Noticia se haga realidad: el mal o demonio de hoy es el egoísmo que nos atenaza, el materialismo que nos rebaja, el pasotismo que nos hace insolidarios y el indiferentismo religioso por el que nos alejamos de Dios. Las lenguas nuevas son las que sirven para el diálogo, las que nos ayudan a entendernos y a comprendernos. Las serpientes venenosas son las mentiras y trampas que nos tiende la sociedad hedonista y que sólo con la presencia de Jesucristo en nuestra vida podemos vencer. La enfermedad de nuestro tiempo es el desamor, las prisas y el pragmatismo exacerbado. Necesitamos renovar el Bautismo, reorientar nuestra vida cristiana, sentirnos de nuevo enviados por Cristo.
Presidente: A Jesucristo que está delante del Padre para interceder por nosotros, presentémosle nuestra oración.
A cada intención responderemos: «Señor de la Gloria, escúchanos»
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR; solemnidad
Se Celebra Misa de la solemnidad, Gloria, Credo, prefacio propio. Se prohíben otras celebraciones, incluso la Misa exequial. Embolismos propios en las Plegarias Eucarísticas I, II y III.
La Ascensión del Señor
Bienvenidos sean todos ustedes, hermanos y amigos. Que la luz, la gracia y la dicha del Señor se derramen sobre todos ustedes.
Hoy la Iglesia celebra con gozo la Ascensión del Señor, el regreso de Jesús al Padre, su entrada en la gloria definitiva. Con la Ascensión, Jesús no se aleja de nosotros, no se desentiende de nosotros, sino todo lo contrario: ahora que se le ha dado la totalidad del poder en el cielo y en la tierra, ahora que Él es el Señor de la historia, Él nos asegura que estará con nosotros hasta el fin del mundo.
PETICIONES (Ascensión del Señor - A)
Por la Iglesia, para que viva con fidelidad el encargo de Jesús: “Id al mundo entero y haced discípulos de todos los pueblos”. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por los profesionales de los medios de comunicación, para que sean servidores de la verdad y de la solidaridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por las comunidades cristianas, para que el Señor las convierta en apasionadas anunciadoras de la Buena Noticia, también a través de los nuevos medios de comunicación. ROGUEMOS AL SEÑOR.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
(Ascensión del Señor – A)
Gracias, Señor, por dejarnos alegría tras tu marcha al cielo y fuerza para continuar tu misión.
También nosotros, como los apóstoles, nos quedamos con frecuencia plantados mirando al cielo y necesitamos que nos recuerdes la misión que nos dejas: ser tus testigos cada día de nuestra vida y continuadores de tu obra.
Gracias, por tu presencia siempre viva entre nosotros, y por dejarnos la Iglesia como fruto de la Pascua.
17 DE MAYO DE 2026
SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR.
JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
Liturgia de las Horas: Tercera Semana del Salterio-Pascua.
R I T O S I N I C I A L E S
CANTO DE ENTRADA.
Todos unidos, formando un solo cuerpo, un pueblo que en la Pascua nació. Miembros de Cristo en sangre redimidos, Iglesia peregrina de Dios. Vive en nosotros la fuerza del Espíritu que el Hijo desde el Padre envió. Él nos empuja, nos guía y alimenta, Iglesia peregrina de Dios.
SALUDO Y MONICIÓN.
Jesús vuelve a la casa del Padre. El miedo nos puede sobrevenir lejos de Él. Así pues, repetimos:
PADRE, QUE TU ESPÍRITU NOS GUÍE.
1.- Por el papa León, para que no le falte nunca la luz de Cristo resucitado. OREMOS.
2.- Por los reyes, gobernantes, alcaldes y todos los dirigentes de la tierra, para que busquen siempre el bienestar de su pueblo. OREMOS
1.- Con este domingo se cierra, en la liturgia actual, el ciclo de la Pascua de Resurrección. Originalmente todo el misterio pascual se celebraba en la noche del sábado santo. Ese día se conmemoraba el nacimiento de Jesús, su muerte, su resurrección, su exaltación y la difusión del Espíritu Santo entre los miembros de su cuerpo, la comunidad.
Con el interés de ir desenvolviendo todo el misterio pascual en forma pedagógica, se fueron creando fiestas cristianas que le daban un nuevo sentido, adquirido en Cristo, a fiestas judías o paganas: Así nació el ciclo litúrgico anual que ahora conocemos. En este domingo la liturgia enfoca el tema de la ascensión.
Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;
haced caminantes, no gente asentada,
hacer servidores, no jefes.
Haced hermanos.
Haced buscadores de verdad,
no amos de certezas,
haced poetas, no pragmáticos.
Haced personas arriesgadas,
no espectadores.
Haced hermanas.
Presidente: Mientras permanecemos en esta tierra, pidamos al Padre de la gloria por las necesidades de todos, especialmente de aquellos que son conscientes de su misión evangelizadora. A cada petición contestamos:
Padre, atiende la oración de tu Iglesia.
Presidente: Padre del cielo que manifestaste tu poder en Jesucristo y lo hiciste
sentar a tu derecha, ayúdanos siempre en nuestro caminar. Por Jesucristo nuestro Señor, amén.
Queridos hermanos, tengan todos muy buenos días (tardes, noches). Sean todos bienvenidos a la celebración de esta santa misa, en la Solemnidad de la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo.
La ascensión es como el desarrollo del acontecimiento de la Pascua, su plenitud, que todavía «madurará» más con el envío del Espíritu. Pascua, Ascensión y Pentecostés no son unos hechos aislados, sucesivos, que conmemoramos con la oportuna fiesta anual, sino un único y dinámico movimiento de salvación que ha sucedido en Cristo, nuestra Cabeza, y que se nos va comunicando en la celebración pascual de cada año.
Domingo, 17 de mayo de 2026
Inicial.
Celebramos hoy la Solemnidad de la Ascensión del Señor, que forma parte del misterio salvador de la Pascua, que culminaremos el próximo domingo con la Solemnidad de Pentecostés.
Jesús, finalizada su misión en la tierra, sube al cielo ante la mirada de los apóstoles, para ser glorificado junto al Padre, y nos deja la tarea de continuar su obra, de ser sus testigos hasta los confines de la tierra. Pero no nos deja solos. Para esta tarea nos promete la fuerza del Espíritu Santo, que nos empuja a recorrer los caminos de la vida, trabajando para que el reino de Dios sea posible ya en este mundo. En este día celebramos también la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Mayo 17 de 2026
Entrada: Hoy, solemnidad de la Ascensión, alcanza una de sus metas este tiempo de Pascua. Cristo glorificado es la esperanza de la Iglesia, la alegría que encabeza el camino de la humanidad hacia su encuentro definitivo con Dios. Pidamos la gracia del Altísimo para que, acogiendo el llamado de Jesús glorificado, seamos como los apóstoles, discípulos misioneros. Participemos con fe y alegría.
Lecturas: Jesús asciende al Padre. Ahora nos toca continuar con el plan de Dios que Jesús vino a cumplir. Pero no estamos solos porque el Espíritu Santo prometido nos acompaña y guía. Escuchemos con atención.
Ofrendas: Unidos a la victoria de Cristo, nuestra cabeza, pidamos para todos nosotros la necesaria disponibilidad para ofrecerle siempre lo mejor de nosotros mismos.
Comunión: Que la recepción del Cuerpo y Sangre de nuestro redentor, abra nuestros corazones a la gracia de su Santo Espíritu, a fin de que nos veamos enriquecidos continuamente con sus dones de salvación.
ORACIÓN UNIVERSAL
Queridos hermanos: Con la fe puesta en el amor infinito de Dios, y teniendo en la gloria a Cristo, pontífice y mediador, presentemos con confianza al Padre nuestras súplicas, diciéndole: Oh Señor, escucha y ten piedad.
1. Para que Cristo venga en ayuda de su Iglesia, que lucha en medio de las dificultades del mundo, y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los bienes de la tierra. Roguemos al Señor.
2. Para que Jesús revele su nombre a los hombres que aún no lo conocen. Roguemos al Señor.
3. Para que el Señor llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el espíritu. Roguemos al Señor.
4. Para que el Señor nos envíe el Espíritu Santo, que nos enseñe a amar los bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra. Roguemos al Señor.
Padre todopoderoso, que has resucitado a tu Hijo, y lo has hecho Señor del universo, reconoce la voz de tu amado en las oraciones de la Iglesia y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Cristo está a la derecha de Dios para interceder por nosotros y por eso le dirigimos estas oraciones a nuestro Padre Dios y respondemos –de acuerdo con la promesa hecha por el mismo Jesús– lo siguiente:
TE LO PEDIMOS POR NUESTRO SEÑOR JESÚS, TU HIJO, QUE REINA EN EL CIELO.
1.- Por la Iglesia universal y por el Papa León, para que su magisterio nos muestre el camino hacia las moradas del Cielo. OREMOS
2.- Por la unidad de los cristianos, por la aproximación de la Iglesia latina y las orientales, en las que apenas hay diferencias dogmáticas y de culto. Y que reconozcamos todos que el único Pastor es el Señor Jesús, que está a la derecha del Padre. OREMOS.
1.- Solemnidad de la Ascensión del Señor. Es el broche de oro al paso de Jesús por la tierra aunque, Pentecostés, nos deje una ráfaga de su Espíritu y nos anime a pregonarlo a los cuatro vientos.
Desde su Nacimiento en Belén hemos visto el brillo de sus ojos, la grandeza divina de sus obras, la profundidad de sus palabras, el Dios humanado.
Con los reyes y con los pastores, también nosotros un día le adoramos. Lo hemos visto crecer en Nazaret y hemos comprobado, en propia carne, en los “palestinas personales” lo difícil que resulta (cuando no se rebaja con agua o se adultera) el acoger y seguir su reino a rajatabla.
Y, por si todo ello fuera poco, nos hemos sentido dignificados y ayudados por Aquel que no ha hecho otra cosa sino hacer el bien.
TE VAS, SEÑOR, PERO TE QUEDAS
Te vas, Señor, pero te quedas en el Evangelio
Te vas, Señor, pero vives en los que te amamos
Te vas, Señor, pero hablas en los que dan testimonio de Ti
Te vas, Señor, pero te dejas comer en la Eucaristía
Te vas, Señor, pero te haces audible por la oración
Te vas, Señor, pero te dejas adorar en el Sagrario
Te vas, Señor, pero te dejas abrazar en el prójimo
Te vas, Señor, pero te dejas ver en el que sufre
Te vas, Señor, pero te haces visible en el amor
Jesús nos asegura su cercanía incondicional en toda circunstancia y coyuntura. Sin embargo, nos cuesta reconocerla. Las experiencias límites, la injusticia, el sufrimiento, la violencia, pueden velarnos su presencia. Por eso en tiempos como en los que vivimos, nuestra fe siempre está amenazada por dos desenfoques que terminan haciendo de ella una perversión que atenta contra lo más radical de la experiencia cristiana: Dios es amor y vida donada en gratuidad y abundancia.
Ciclo A
CANTO DE ENTRADA: “Cerca del hogar”
NICIÓN DE ENTRADA:
¡Bienvenidos a este gran día! ¡Bienvenidos en este Día del Señor! Hoy, por si no lo recordamos, es la fiesta de la ASCENSION DE JESUS A LOS CIELOS. Hoy, aquel hombre que nació Niño en Belén; Aquel que curó a enfermos y acompañó a los tristes; Aquel que curó heridas y que subió a la cruz; Aquel que, al tercer día resucitó… ¡HOY SUBE A LOS CIELOS! Esta fiesta es una fiesta de gran alegría. Jesús, al entrar en el cielo, deja una puerta abierta por la que, nosotros también, entraremos a formar parte de esa otra gran fiesta y alegría eternas que existen junto a Dios. Jesús, que tanto ha hecho por nosotros, nos acompañará desde el cielo para que no olvidemos de ir por los caminos que El nos ha marcado.
1.- AHORA NOS TOCA A NOSOTROS
Por José María Martín OSA
1.- También nosotros ascenderemos En la fiesta de la Ascensión celebramos que Jesús ha sido levantado por Dios y rehabilitado ante los ojos de sus discípulos. Celebramos que Jesús ha vencido la muerte, que es el último enemigo. El que padeció y murió bajo el poder de Poncio Pilato es hoy el que vive "por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación". Celebramos que ha resucitado no para volver a morir o regresar a un mundo dominado por la muerte, sino para ir "más allá". Celebramos que Jesús ha llegado a su destino, que ha cubierto el camino de nuestra esperanza, como adelantado y cabeza de todos los que se salvan, como primicia de la nueva humanidad. Si Jesús ha ascendido, también nosotros ascenderemos hasta llegar a la altura de los ojos de Dios, a cuya semejanza hemos sido creados. Porque también nosotros le veremos tal cual es, cara a cara.
1.- El VII Domingo de Pascua acoge, desde hace algún tiempo, a la Solemnidad de la Ascensión. Es obvio que en algunos lugares esta gran fiesta litúrgica sigue situada en el jueves de la VI Semana. Pero parece oportuna su posición en la Asamblea Dominical pues, sin duda, engrandece al domingo, pero también el domingo –el día del Señor– universaliza la celebración. Contamos en los textos de hoy con un principio y un final. Se leen los primeros versículos del Libro de los Hechos de los Apóstoles y los últimos del Evangelio de Marcos. En los Hechos se va a narrar de manera muy plástica la subida de Jesús a los Cielos y en el texto de Marcos se lee la despedida de Jesús que, sin duda, es impresionante: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Es el mandato de Jesús a sus discípulos y el ofrecimiento de si mismo, de su cercanía, hasta el final de los tiempos. Interesa ahora referirse, por un momento, a la Segunda Lectura, al texto paulino de la Carta a los Efesios donde se explica la herencia de Cristo recibida por la Iglesia. Dice San Pablo: «Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos». Es, pues, la confirmación del mandato de Jesucristo
Domingo, 17 de mayo de 2026
CANTOS (Ascensión del Señor – A)
Entrada: Iglesia peregrina. (1ª estrofa) (Todos unidos)
Aspersión: Iglesia peregrina. (3ª estrofa) (Todos nacidos)
Gloria: Palazón – 2.
Salmo: Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas. (Libro de las antífonas - Propio)
Aleluya: Gregoriano de Pascua.
Ofertorio: Saber que vendrás.
Santo: Palazón - 2.
Cordero de Dios: Palazón - 2.
Comunión: Id y enseñad. (Sois la semilla).
Final: Quédate, Señor.