SEXTO DOMINGO DE PASCUA (Ciclo A)
- Si Me Aman Ustedes... Vendrá el Espíritu
- Abran Sus Corazones al Aliento del Espíritu
SEXTO DOMINGO DE PASCUA (Ciclo A)
Entrada: En dos semanas estaremos celebrando Pentecostés y hoy aparece en las tres lecturas el protagonismo del Espíritu, que es quien da vida a la comunidad. Animados por el mismo Espíritu del Resucitado, nos disponemos a comenzar esta Santa Misa. Celebremos abiertos a la acción del Espíritu Santo.
Lecturas: Los primeros cristianos confiaron en la presencia del Espíritu. Todo lo que hicieron y dijeron, fue confirmado por lo que Jesús les prometió: La ayuda y la defensa del Espíritu Santo. Escuchemos con mucha atención.
Monición de entrada
Queridos hermanos, tengan todos muy buenos días (tardes, noches). Les damos una cordial bienvenida a la celebración de esta Santa Misa, en el Sexto Domingo de Pascua.
En dos semanas estaremos celebrando Pentecostés y hoy aparece en las tres lecturas el protagonismo del Espíritu, que es quien da vida a la comunidad.
Animados por el mismo Espíritu del Resucitado, nos disponemos a comenzar esta Santa Misa. Todos de pie, y entonemos el canto de entrada.
Queridos hermanos, movidos por el Espíritu Santo y confiando en que Dios nunca desampara a sus hijos, presentémosle ahora nuestras plegarias diciendo todos: Padre de amor, escucha nuestra oración.
Señor, creemos que el Espíritu Santo, promesa hecha realidad, habita en la Iglesia. Escucha las oraciones que este pueblo, movidos por el mismo Espíritu, ha dirigido a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
(Domingo 6º de Pascua - A)
-Oración de la Jornada del Enfermo-
Señor Jesús, acudo a Ti como san Joaquín y santa Ana para acoger la esperanza que Tú me ofreces en esta hora.
Cuando experimento mi salud mermada, cuando el dolor se agudiza, cuando el ocaso de mi vida parece asomar…, sé que no estoy solo porque Tú estás conmigo.
Tú te acercas a mí y me consuelas, animas y llenas de esperanza. En tu Palabra encuentro sosiego, en los sacramentos me confortas, en la oración me escuchas.
Te doy gracias por todas las personas que pones en mi camino en quienes reconozco tu presencia cercana.
Tú, Señor, que siempre estás con nosotros, dame la alegría de la fe hasta que “mis ojos vean tu salvación”. Amén.
R I T O S I N I C I A L E S
CANTO DE ENTRADA.
Jesús está entre nosotros, Él vive hoy y su espíritu a todos da. Jesús razón de nuestra vida, es el Señor, nos reúne en pueblo de amor.
Cambia nuestras vidas con tu fuerza. Guárdanos por siempre en tu presencia. Tú eres verdad, tú eres la paz.
SALUDO Y MONICIÓN.
MONICIÓN DE ENTRADA Os deseamos nuestra más cordial bienvenida en lo que podríamos llamar el “último domingo” de Pascua. Aunque en realidad no lo es. Pero el próximo celebraremos la Ascensión del Señor y, al siguiente, la gran fiesta de Pentecostés, de la llegada del Espíritu. La Pascua va tocando a su fin. Y nosotros seguimos felices porque todo lo que nos ha prometido el Señor está llegando. En este domingo, además, se inicia la acción misionera de la primitiva Iglesia que abandona los límites de Judea y Galilea para anunciar la Buena Nueva en Samaría. Y ello guarda relación con lo que la Iglesia universal celebra hoy: la jornada de las Vocaciones Nativas, jornada pontificia y misionera. Pero, además, en muchos lugares de España se celebra la Pascua del Enfermo, un día en que las parroquias celebran la imposición comunitaria del Sacramento de la Unción para consolar con los oleos santos a los que sufren la enfermedad. Tengamos en cuanto todo esto y demos a nuestro domingo el mayor significado posible por amor a Dios y a los hermanos. |
QUE SEAMOS TUS TESTIGOS, SEÑOR
La Iglesia necesita, hoy más que nunca, testigos de la resurrección de Cristo. Pedimos hoy al Padre que nos ayude a dar ese testimonio:
R.- QUE SEAMOS TUS TESTIGOS, SEÑOR.
1. – Por el Papa León, los obispos, sacerdotes para que sea su vida fiel reflejo de la resurrección y así el mundo descubra al único Salvador.
OREMOS
2. – Por los que rigen las naciones, los pueblos, las entidades públicas, las empresas, los colegios para que sean sus decisiones para el bien de todos y así todos alcancen la felicidad y alegría que viene de Dios.
OREMOS
Prepara: Javier Leoz
* Objetivo: creer en Jesús significa guardar y cumplir lo que El nos dijo e hizo
*Idea: el Espíritu Santo nos ayuda a conseguirlo
1. MONICIÓN DE ENTRADA
¡Amigos! ¡Bienvenidos a esta celebración de la Pascua! Sí; es verdad. Seguimos celebrando la presencia de Jesús Resucitado.
Todos los domingos, que son un eco de la Resurrección de Cristo, nos ayudan a recordar las Palabras de Cristo. Nos animan en el camino de la fe. Nos conducen por los caminos que Jesús pensó y quiere para todos nosotros. ¿Estamos dispuestos?
NUESTRAS TIBIEZAS E INFIDELIDADES
Por Ángel Gómez Escorial
1.- Es Felipe, el diacono, a quien menciona el fragmento de los Hechos de los Apóstoles y que predica con tanto éxito en Samaria. Eso supone la ampliación de los “efectivos” de la primera Iglesia. No es Felipe, el Apóstol, y sorprende tal éxito en Jerusalén. Y por eso acuden dos auténticos puntales de la Iglesia, Pedro y Juan a comprobar que está ocurriendo allí. Felipe bautizaba con agua. Pedro y Juan, con la imposición de las manos, metían en el corazón de esos recién conversos la fuerza del Espíritu. Todo el relato de los Hechos de los Apóstoles es precisamente la historia prodigiosa de esos primeros éxitos de la Iglesia de Dios con logros verdaderamente espectaculares. A partir de ahí la transmisión de la fe por todo el ámbito del imperio romano fue muy rápida, extraordinariamente rápida. Por supuesto, también con dificultades y persecuciones pero de una rapidez impensable.
CANTOS (Domingo 6º de Pascua - A)
Canto de entrada: Jesús está entre nosotros.
Aspersión: Un solo Señor.
Gloria: Palazón-Alrededor.
Salmo: Aclamad al Señor, tierra entera. (Libro de las antífonas - Propio)
Aleluya: Aleluya pascual.
Ofertorio: En tus manos de Padre.
Santo: Palazón-Alrededor.
Cordero de Dios: Palazón-Alrededor.
Comunión: Iglesia peregrina. o Al que me ama.
Final: Id amigos por el mundo.
ESPERAMOS EL ESPÍRITU DE LA VERDAD
Dios Padre Nuestro, Tu Hijo Unigénito, Nuestro Señor Jesús, nos anuncia la llegada del Espíritu de la Verdad. Te pedimos que, en esa espera, aceptes las peticiones que con fe y amor te hacemos. Y respondemos.
R.- ESPERAMOS EL ESPÍRITU DE LA VERDAD
1.- Por el Papa León y por los frutos de su reciente viaje a Estados Unidos
OREMOS
2.- Por todos los obispos de la tierra, para que sean pastores solícitos con sus rebaños.
OREMOS
PREPARADOS Y BIEN DISPUESTOS
Por Pedrojosé Ynaraja
1.- El tiempo de Pascua o, en la época apostólica el que transcurrió entre la Resurrección del Señor y la efusión abundante del Espíritu, es una especie de noviciado de la Iglesia. Un novicio es aquel que está aprendiendo a conocer y practicar lo que cuando profese deberá vivir y testimoniar en plenitud. De alguna manera, ya se ha metido dentro del grupo al que aspira. Después, desde dentro y pasado un periodo, recordara aquella etapa, relacionándola con su vida posterior. Os digo esto, mis queridos jóvenes lectores, porque la liturgia de este domingo mezcla enseñanzas de Jesús, en su época de predicación por Galilea, junto con enseñanzas de los Apóstoles, añadiendo experiencias de la primitiva Iglesia.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS 1.- La primera lectura de hoy, sacada del Libro de los Hechos de los Apóstoles recoge el primer discurso de Pedro dirigido a los habitantes de Jerusalén, sobre la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret y, sobre todo, habla Pedro de la misión de Jesús como Mesías, pues la esperanza mesiánica estaba muy arraigada entre el pueblo judío. A nosotros nos sirve de esperanza y de alegría por la resurrección del Señor. S.- Este Salmo 15 era considerado por los judíos de tiempos de Jesús como de religión personal, no ritual. Y expresa una aceptación sin limitaciones y apasionada a Yahvé y lo que significa el Dios Único frente a los ídolos. Para nosotros, hoy, se trata de un canto de esperanza y de confianza amorosa a Dios, Padre de todos y todo. |
Prepara: Javier Leoz
*Objetivo: Cristo nunca defrauda. Siempre acompaña
*Idea: Estamos llamados a descubrir la presencia de Jesús en medio de nuestro caminar
1. INTRODUCCIÓN
¡Feliz Pascua del Señor! ¡Sed bienvenidos a esta mesa donde, en la Eucaristía, vamos a encontrarnos de una forma muy especial con el Señor!
Hoy, en este tercer domingo de la Pascua, muchos de nosotros –tal vez- estamos un poco tristes por los acontecimientos del mundo, de los amigos, de la familia, de la Iglesia. Pero, el Señor, se acerca a nosotros y nos anima a seguir adelante. Sale a nuestro encuentro para que levantemos la cabeza, para que le busquemos, para que –por encima de todo- descubramos su presencia en medio de nuestra vida. ¿Seremos capaces?
ACOMPÁÑANOS EN NUESTRO CAMINO
Queremos pedirte, hoy, Dios Padre que nos enseñes a reconocer a Jesús, el Resucitado, y que junto con Él recorramos el camino de la vida, alimentados con su pan y trabajando para los hermanos más necesitados. Y todos juntos repetimos:
R.- ACOMPÁÑANOS EN NUESTRO CAMINO
1.- Por el Papa León, por el Obispo de esta diócesis (….) y por nuestro párroco (…) para que ellos reciban ampliamente la gracia del Resucitado y seamos capaces todos juntos en salir al encuentro del Señor Jesús que nos busca.
OREMOS
2.- Por todos aquellos que nuestro país (….) tienen responsabilidades de Gobierno para que tengan presente en todo momento que el sacrificio del Señor Jesús fue por amor y para que hubiera paz y concordia entre todos.
OREMOS
HAZTE PRESENTE HOY EN NUESTRA VIDA.
Como aquellos discípulos de Emaús, andamos a oscuras y necesitados, necesitamos tu luz para comprender, y tu alimento para la nueva Vida que Cristo ha venido a instaurar. Hoy repetimos:
R.- HAZTE PRESENTE HOY EN NUESTRA VIDA.
1. – Por el Papa, los obispos y toda la Iglesia, para que con su trabajo y dedicación lleven a todos la Palabra de resurrección que Jesucristo nos trajo.
OREMOS
2. – Por todos los pueblos que aun no te conocen, o te han olvidado, para que la Verdad de tu evangelio les llegue y con ella la salvación que brota de tu resurrección.
OREMOS
3. – Por todos aquellos que andan cabizbajos por que no sienten a Cristo en sus vidas, para que Él se haga presente a través de los sacramentos.
OREMOS
El pasado domingo nos reunimos en la cripta para celebrar la Eucaristía de la Familia correspondiente al mes de abril. Después del tiempo de descanso y recogimiento que nos brindaron las vacaciones de Semana Santa, fue especialmente bonito ver cómo todos los grupos de catequesis, acompañados por sus familias y catequistas, volvían a encontrarse para compartir juntos la fe y la alegría del reencuentro.
La celebración estuvo presidida por el Padre Chema, franciscano, cuya cercanía y sencillez ayudaron a crear un ambiente profundamente fraterno. Fue una Eucaristía entrañable, participativa y llena de vida, en la que los niños tuvieron un papel muy especial, recordándonos con su espontaneidad la belleza de vivir la fe en comunidad.
Durante la celebración, tuvimos también un cariñoso recuerdo para el Padre Javier, que se encuentra convaleciente estos días. Toda la asamblea lo tuvo presente en la oración, deseándole una pronta recuperación y enviándole nuestro afecto.
Con esta celebración damos paso al mes de mayo, un tiempo que vivimos con especial ilusión, pues ya tenemos la mirada puesta en la fiesta de las Primeras Comuniones, que se acerca con paso firme. Los niños avanzan con entusiasmo en su preparación, y toda la comunidad los acompaña con cariño en este camino tan significativo.
Os dejamos aquí todas las fotos del encuentro, que recogen la alegría y la unidad de este día tan especial.
Clica en la imagen inferior o AQUÍ
1.- Al domingo de Pascua se llega tras unos días –la octava de Pascua—que son litúrgicamente como la repetición del Día de Resurrección del Señor. Y así el Segundo Domingo de Pascua es, sin duda, como una copia de todos esos días. Hemos de valorar especialmente esa alegría inmensa que el pueblo cristiano vive por la resurrección del Señor y conviene tenerlo presente porque se tiende a considerar –día a día—como si ese hecho prodigioso no se hubiera producido. Merece, pues, la pena enfatizar esa realidad diaria de la Pascua, la cual, si se aprecia de manera muy fehaciente en la Octava, hemos de decir que está presente en nuestra vida y en nuestros rezos durante cincuenta días. Y no debemos de olvidarlo, ni dejarlo al lado, y mucho menos frivolizarlo.
El Evangelio de este Domingo habla de dos apariciones del Señor Resucitado, en ambos casos, estando sus discípulos reunidos en un cuarto a puertas cerradas. La primera es al atardecer de «aquel día», es decir, el mismo día en que el Señor había resucitado.
Según la tradición judía el shabbat es el séptimo y último día de la semana, en el que el pueblo recordaba el día en que Dios había descansado luego de su obra creadora, el día que por mandato divino debía ser santificado por el pueblo de Israel mediante un descanso absoluto (ver Éx 20,9-11). El día que seguía al sábado iniciaba una nueva semana y era considerado por tanto “el primer día de la semana”. Ése fue el día en que Cristo resucitó, el día que por tanto remite al día en que Dios iniciaba la obra de la creación (ver Gén 1,1-5), el día en que Dios creó la luz y la separó de las tinieblas. El simbolismo y paralelismo permite comprender que en «aquel día», el día primero de la semana, Dios iniciaba una nueva creación en Cristo, por su resurrección. Cristo resucitado, vencedor de la muerte, es la luz del mundo, el Sol de Justicia que disipa las tinieblas que el pecado del hombre había cernido sobre el mundo entero. Éste es el día en que Dios todo lo hace nuevo (ver Is 43,19s).
Hoy es el segundo fin de semana de Pascua. Me dispongo a dejar entrar en mi corazón toda la paz de Cristo resucitado. Para ello me doy este tiempo de silencio. Me relajo y abandono los pensamientos que me distraen. Este encuentro es ocasión para que Cristo colme de paz mi vida. Con esa intención me dispongo a escuchar el evangelio de hoy.
La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 20, 19-31):
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Desde el año 2000 la Congregación del Culto Divino y de los Sacramentos ha añadido, a la denominación de IIº Domingo de Pascua, la expresión "o de la Divina misericordia", por expreso deseo del Papa Juan Pablo II. No obstante, el segundo domingo de Pascua se le conoce popularmente en la liturgia por el domingo de Santo Tomás, ya que en los tres ciclos, el evangelio del día, con la escena de Tomás, se determina el sentido y la fuerza de las lecturas. En estos domingos, hasta Pentecostés, el ciclo de Mateo deja paso al evangelio de Juan, para que éste, con su teología y con su espiritualidad, sirva de pauta y catequesis a las comunidades cristianas que celebran la resurrección.
El grupo de los discípulos está en una casa con las puertas cerradas.
Cerrados a la luz, incapaces de asomarse (enfrentarse) a la vida, al «y ahora qué»?.
Atascados en sus recuerdos, tristezas y añoranzas.
Hablando en voz baja cuando fuera imprescindible decir algo, sin mirarse a los ojos.
Incomunicados, aunque estuvieran juntos.
Un fracaso rumiado iba echando raíces amargas en el corazón.
La noche era oscura (por dentro y por fuera), no se esperaban un final así,
un final en el que tenían mucho de qué avergonzarse.
¡Qué mal lo hicimos! ¡Ojalá hubiéramos reaccionado de otra manera!
Se sentían culpables ¡y sin remedio!
Los discípulos se encuentran con el que los ha llamado y al que han abandonado. Las mujeres abrazan al que ha defendido su dignidad y las ha acogido como amigas. Pedro llora al verlo: ya no sabe si lo quiere más que los demás, solo sabe que lo ama. María de Magdala abre su corazón a quien la ha seducido para siempre. Los pobres, las prostitutas y los indeseables lo sienten de nuevo cerca, como en aquellas inolvidables comidas junto a él.

Dibujo realizado por: Fr. Félix Hernández Mariano ( descargar la imagen )
Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.
SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA – “A”(Jn. 20, 19-31)
NARRADOR: Estaba anocheciendo. Por la mañana corrieron rumores de que el cuerpo de Jesús había desaparecido del sepulcro. Pedro y Juan lo confirmaron. ¿Será verdad que ha resucitado? Los discípulos se han reunido en una casa... Tienen miedo a los judíos. Han cerrado bien las puertas. De pronto...
JESÚS: ¡Paz a vosotros!
APÓSTOLES: ¡Es Él! ¡Es Jesús! ¡Ha resucitado! ¡Era verdad!
¡Qué curioso: nada de reproches, ni de exigencias! Jesús se encuentra con los discípulos encerrados, con miedo, desconcertados para comenzar un camino de fe nuevo, basado en el amor, fuera de la religiosidad judía en Galilea y lo quiere hacer con colaboradores. Era el amanecer, pero ellos seguían en la noche.
Y les trae dos dondes. El de la Paz y el del Perdón.
La paz que es Dios circundando y fecundando la historia; un quehacer, que invita al compromiso valiente para curar, para hacer el bien; que desinstala, quita el miedo y empuja a salir de las dificultades; que demuestra que Dios está a nuestro lado, a nuestro favor y ni el mal, ni la muerte tienen la última palabra.
Queridos hermanos, tengan muy buenos días (tares, noches). Con mucha alegría y gozo nos reunimos nuevamente en este lugar santo, para celebrar la Pascua de Cristo, en el segundo Domingo de Pascua o Fiesta de la Divina Misericordia.
Dentro de la Cincuentena Pascual, tiene personalidad propia esta primera semana que hoy acaba, la «octava de Pascua», que se celebra como un único día.
SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA (A)
Entrada: La liturgia pascual que estamos viviendo nos dice que el gozo de la Iglesia es realmente desbordante, ya que Cristo ha resucitado de la muerte y nos comunica su vida divina por medio de los sacramentos. Estos ocho días que han pasado desde el Domingo de la Resurrección los vivimos en la Iglesia como si fueran un solo día de fiesta. Con gran alegría vivamos esta celebración, contemplando en Cristo resucitado el misterio de su Divina Misericordia.
Lecturas: En la liturgia de la Palabra de este tiempo de Pascua nos alegramos con el anuncio de la resurrección de Cristo, nos animamos al escuchar los relatos del encuentro del Resucitado con sus discípulos y nos confrontamos con esta Buena Noticia. Escuchemos atentos.
Ofrendas: La mejor ofrenda es una fe viva y llena de buenas obras. Que estos dones que presentamos sean símbolo de nuestro deseo de servirlo, al compartir con quienes lo necesitan.
Comunión: En la comunión se manifiesta abiertamente la gran misericordia del Señor, nos alegramos en reconocer a Cristo como fuente de perdón y de gracia.
ORACIÓN UNIVERSAL
Queridos hermanos: renovados en nuestra fe por la celebración anual de la resurrección de Cristo y confiando en la misericordia del Padre, presentemos estas plegarias como hermanos que caminamos juntos en la Iglesia y queremos suplicar por las necesidades de toda la humanidad. Unámonos diciendo: Por la resurrección de tu Hijo, escúchanos, Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
(Domingo 2º de Pascua - A)
Gracias, Señor, porque nos regalas un nuevo y renovado encuentro contigo en cada Eucaristía.
Gracias, porque nos dices: no tengas miedo y nos das paz y esperanza para vivir.
Abre nuestros ojos para reconocerte hoy a nuestro lado, en nuestro entorno, en nuestros hermanos, especialmente en los que sufren.
Con Tomás te decimos ¡Señor mío y Dios mío!. Fortalece nuestra fe, da seguridad a nuestra esperanza y constancia a nuestro amor.
Ayúdanos a ser cristianos comprometidos y testigos de tu resurrección ante el mundo.
MONICIÓN DE ENTRADA:
¡Bienvenidos a la celebración de nuestra fe! Nos hemos reunido para celebrar con gozo, y porque nos hemos llenado de la LUZ de Jesucristo Resucitado. Si todo parecía indicar que el proyecto de Jesús se había acabado en la cruz, ahora hemos visto de verdad que el Padre cumple sus promesas, que lo definitivo del hombre es siempre la VIDA, y que nada es tan grande como el AMOR que Él nos tiene.