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15 diciembre 2017

III Domingo de Adviento: Recursos dominicales

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III Domingo de Adviento: Salmo

III Domingo de Adviento: Presentaciones power point

Power Point  SALMO
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EVANGELIO

III Domingo de Adviento: Comentario al Domingo

JOSE MARÍA CASTILLO
Juan Bautista fue un profeta de generosidades, renuncias, denuncias, con la lógica intolerancia que todo eso supone y lleva consigo. El Bautista vivió en la soledad del desierto, entre fieras y peligros, en la dura ascética de los hombres más íntegros. Además, fue un hombre libre, que denunció los pecados de los fariseos y de los teólogos, de los militares y de los que colaboraban con Roma mediante el cobro de impuestos (los publicapos). Juan denunció los escándalos del rey Herodes. Por todo eso dio su vida. ¿No son hombres de este estilo y esta categoría lo que necesitamos ahora sobre todo?


Pues, por más extraño que pueda parecer, si este relato de Mateo es cierto, es un hecho que Juan Bautista no se enteró de que su enorme generosidad no arregla el mundoPor eso, Juan se quedó desconcertado cuando se enteró de lo que hacía JesúsDe ahí, el envío de dos discípulos a preguntarle si él era el que tenía que venir o había que esperar a otro. La vida de Jesús desorientó a Juan. Hasta quedar desorientado.

¿QUIEN ERES TÚ?

JOSETXU CANIBE
“¿Quo vadis Europa”? (¿A dónde vas Europa?).Un periódico de amplia tirada dedica con éste título un extenso y reciente reportaje a esta continente. La pregunta supone que Europa ha tenido una meta, un modelo, es decir, un referente. El “El Quo” lo podemos aplicar a cualquier institución.
Dando un salto de más de 20 siglos, una comisión enviada por las autoridades judías pregunta a Juan el Bautista: “¿Quién eres tú?. ¿Eres el que debemos esperar o esperamos a otro?”. En ambos casos contemplamos al ser humano preguntándose si está enfocado correctamente en su vida o no. El diagnóstico sobre Europa es más bien pesimista. Una de las manifestaciones en las que se basan para dar éste juicio es el miedo que se observa en las fronteras, en la multiplicación de medidas controladoras, en el levantamiento de muros. Pero no todo es negro ni todos lo ven negro.

III Domingo de Adviento: Comentario

Pedro Saez. Presbítero
Dios, compadecido de la situación de los judíos, encarga al profeta Isaías que lleve al pueblo la buena nueva de la esperanza.
El profeta manifiesta su alegría tanto por haber sido elegido por Dios para comunicarse con su pueblo, como por el contenido de la comunicación: “El Señor Dios hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones. (61, 1-2. 10-11)
También San Pablo nos habla de alegría, es más, invita a ella a los cristianos de Tesalónica: “Estad siempre alegres. (5, 16-24) les dice.
Por el talante gozoso de ambos textos se denomina litúrgicamente a este tercer domingo de Adviento: domingo de laetare, domingo de alegría.

UNA VOZ QUE CLAMA

Siempre que se celebra el acto de entrega de los premios Oscar, estamos acostumbrados a ver subir al escenario al personaje principal de la película, a la actriz más sobresaliente, al guionista, al compositor de la música... Y no es infrecuente que también sea galardonado algún actor secundario del film en cuestión.

Hoy, tercer domingo de Adviento, tenemos en el escenario, como figura estelar, a Juan el Bautista. Y uno puede preguntarse: "¿En calidad de qué aparece este hombre siendo el blanco de la mirada de todos?, ¿es el personaje principal del drama, o acaso se trata de un actor secundario dentro del reparto?" Esta era la duda que tenía desconcertados a los judíos de Jerusalén: "¿Eres el profeta que esperamos?"."Yo no soy el Mesías". "Entonces, ¿quién eres?". Y Juan se limitó a presentarse aplicándose las palabras del profeta Isaías: "Yo soy una voz que clama en el desierto: ¡Allanad el camino del Señor!".

SOSPECHOSO- REBELDE

Por Pedrojosé Ynaraja
1.- Es lo que parecería a muchos que era este vociferador de la ribera del Jordán, en el desierto de Judá. No olvidemos que por aquella época, con diferencia de bastantes años, pero dentro de una situación política y ambiente semejante, había ocurrido la rebelión de los hermanos Macabeos (167 a 160 a.C) y posteriormente la de Bar Kojba (132-135 d.C) Eso es lo que esperaba el pueblo y sus notables, pero Juan era otra cosa y los tenía intrigados. Acuden a una investigación privada, a detectives de categoría: ¿Quién será este agitador? Debe ser la respuesta que traigan.
--Probablemente ejercen privadamente su misión, lo cual no significa que más tarde no fuera de dominio público.
--¿Quién eres tú? ¿Quién te crees ser? Dínoslo claramente, no huyas, que nos envía la autoridad del pueblo, de tu pueblo.

LA ALEGRÍA DEL ADVIENTO…

Por Ángel Gómez Escorial

1.- La antífona de entrada, en su versión latina, de este Tercer Domingo de Adviento sirvió para darle nombre: “domingo gaudete”, domingo del gozo, domingo de la alegría. Recuerda también al “domingo laetare”, aquel que, en medio de la cuaresma, nos recuerda que hay que estar alegres. En su tiempo, este domingo gaudete hacia cambiar los ornamentos litúrgicos y el sacerdote vestía una casulla rosa. Hoy, en muchos lugares, la tercera vela de la corona de adviento es rosa. Bueno, todo esto son curiosidades de nuestra historia eclesial, sin duda muy interesantes. Pero la gran definición de este domingo está en el texto de la antífona de entrada que escuchamos al principio de nuestra celebración: “Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito: estad siempre alegres. El Señor está cerca”. Es del capítulo cuarto de la Carta de San Pablo a los Filipenses, sus versículos, 4 y 5. Y es, desde luego, un gran consejo porque hay mucho cristiano triste. Eso hay que admitirlo, para, sobre todo, cambiar.

¿POR QUÉ TENGO QUE ESTAR ALEGRE?

Entre otras cosas, porque  sé, Señor

que Tú llegas por mí y para  mí.

Porque ves el vacío que  existe en el hombre

si Tú no estás dentro.



¿POR  QUÉ TENGO QUE ESTAR ALEGRE?

Porque soy consciente,  Señor,

que la llegada de un amigo

altera la vida de una  familia

el orden al que estamos  acostumbrados


LA ALEGRÍA DE LA FE

Por Javier Leoz
Ahí están las respuestas (que sin ser cocinadas por manos interesadas) concluyen algunas cosas muy interesantes: viven con más alegría, confían en el futuro, son fuertes en las pruebas y no se dejan llevar por el derrotismo porque, entre otras cosas, hay una fuerza superior que les sostiene.
1.- ¡Domingo de gaudete! ¡Domingo de regocijo! No nos preparamos a una Navidad sin sentido (en la cual muchos caen). Mucho menos a unos días en los que, solamente, compartamos las caras risueñas o el sentimentalismo que dura menos que un pastel en la boca de un niño. ¡Vamos mucho más allá! El Papa recientemente nos lo recordaba: “No es que el hombre vaya al encuentro de Dios; es Dios quien viene al encuentro del hombre”.
2.- Por ello mismo, este domingo, es causa de una alegría inmensa: un Niño nos va a nacer, y ese nacimiento, llena todas las habitaciones de nuestra persona de una sensación de emoción, misterio, fe, gozo, optimismo. Y es que, quien vive la Navidad cristianamente, se siente realizado, lleno y sobre todo con mil razones para seguir adelante en medio de un mundo resquebrajado y con altas dosis de nerviosismo, corrupción, guerras, pasotismo, frialdad y consumo facilón. Y es que, la alegría de la Navidad, es una muralla que preserva lo santo, lo sagrado y lo genuino de ella.

MENSAJE DE CONSUELO Y ALEGRIA

Por José María Martín OSA

1.- Domingo “gaudete”. Toda la Palabra de Dios de hoy nos habla de alegría y esperanza. El profeta Isaías anuncia los tiempos mesiánicos. Se venía anunciando la figura de un gran "Ungido", que en griego se dice "Cristo" y en hebreo "Mesías". El hombre necesita urgentemente un Salvador, pero un salvador que no sea ángel ni extraterrestre, sino hombre entero y verdadero, pero que sea también un Dios. Necesita un Salvador que aporte luz a sus pasos inciertos, que lo cure de muchas enfermedades, que le dé razones para vivir, que le enseñe lo que es la vida, que entone el himno de la libertad y de la alegría. Un Salvador que nos diga dónde está la verdad del hombre y de Dios. Será maestro del consuelo, dará "buenas noticias" a los pobres y a todos los que sufren; sus palabras llegarán al corazón de todos los que esperan. Nadie junto a él se sentirá triste o decaído. Hace suyos los sufrimientos de todos. Sus palabras alientan a los pusilánimes y hasta resucitan a los muertos. Regala a los suyos una alegría que nada ni nadie les puede arrebatar. Será profeta de libertades, enemigo de toda esclavitud. Derramará la gracia generosamente, proclamará "el año de gracia del Señor". Se dará comienzo a un régimen de gracia, un año de gracia que no se termina, un tiempo en que todo será misericordia y benevolencia, júbilo y generosidad. Dios se hace gracia por un año sin término, gracia para siempre.

LA ALEGRÍA DEL ADVIENTO: DOMINGO “GAUDETE”

Por Gabriel González del Estal

1.- El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido… Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios. Tanto la primera lectura de este domingo, del profeta Isaías, como el salmo responsorial, y también la segunda lectura del apóstol san Pablo, nos invitan a la alegría espiritual. Porque la alegría interior, la paz del alma, deben ser siempre una característica del cristiano, ya que, estando seguros de que Dios está con nosotros, que él es nuestro buen pastor, nada nos puede faltar. Esto lo podemos aplicar, por supuesto, al tiempo litúrgico y espiritual del Adviento, aunque, como, hemos dicho, el Adviento litúrgico sea un tiempo de preparación y penitencia espiritual. La penitencia y la mortificación del cristiano, en tiempo de Adviento, son una penitencia y una mortificación llenas de paz y esperanza, como, por otra parte, deben ser siempre la penitencia y la mortificación cristianas.

III Domingo de Adviento: Para fijarnos en el Evangelio

• Se nos presenta a Juan (6), el Bautista, como quien “no era la luz” (8). El v.9, que hoy no leemos, nos dice que quien es la luz verdadera… la que ilumina a todos los hombres. El Evangelio es la presentación de Jesucristo, “luz del mundo” (Jn 8,12; 9,141; 1Jn 2,8) que viene al mundo e ilumina a cuantos se le acercan.
• Juan “no es la luz” (8) sino el “testigo de la luz” (7). Cada vez que aparece, insiste en el mismo: “yo no soy el Mesías” (20); y, más adelante: Vosotros mismos sois testigos del que declaré: «Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado ante de él.» (Jn 3,28).
• El “testimonio” del Bautista se inscribe, según nos refleja el evangelista Jn, en el juicio que los judíos inician desde el comienzo contra Jesús. Jesús declarará en este juicio y aducirá testimonio en favor de sí mismo (Jn 3,11; 5,3140; 8,1320)El testigo de Jesús es la revelación de su identidad más profunda, puesto que hace referencia al Padre que lo ha enviado (Jn 3,31 – 36) .

Búscanos por todos los rincones

Muchos no encuentran tiempo
para encontrarse contigo, Señor,
porque se imaginan que lo tuyo son los templos,
los silencios, los desiertos,
y como su vida transcurre entre agobios,
prisas y rutinas,
no te encuentran, no sacan un rato
para salirse del bullicio
y viven con nostalgia de Ti.
Sienten en su interior ansias de profundidad,
notan el vacío que dejan las cosas materiales,
perciben que los deseos son como pozos
sin fondo
y saben que es en Ti donde encontrarían sosiego.
No saben, Señor, que Tú andas ahí,
siempre a su lado,
que para estar contigo no hace falta
nada especial.

En medio de vosotros hay uno que no conocéis

Hubo un hombre enviado por Dios, de nombre Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por él. No era él la luz, sino testigo de la luz.
Los judíos de Jerusalén enviaron sacerdotes y levitas a preguntar a Juan: «Tú, ¿quién eres?». Su testimonio fue claro y rotundo: «Yo no soy el mesías». Y le preguntaron: «Entonces, ¿qué?; ¿eres Elías?». Y dijo: «No lo soy». «¿Eres el profeta?». Respondió: «No». Ellos insistieron: «Pues, ¿quién eres, para llevar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
Dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor» (como dijo el profeta Isaías). Entre los enviados había fariseos. Éstos le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el mesías, ni Elías, ni el profeta?». Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno que no conocéis; viene después de mí, pero yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias». Estas cosas pasaron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
Juan 1, 6-8.19-28
Comentario del Evangelio
Juan el Bautista no era la Luz, sino testigo de la Luz. Juan supo siempre que él era el que anunciaba la venida de Jesús, pero no se le subió a la cabeza. No se creyó más importante que los demás, lo hizo todo por servir a los demás y por servir a Dios.

Respuestas del Bautista llenas de sinceridad y de sencillez

1.- LA BUENA NOTICIA. “Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren… “(Is 61, 1). Dios Padre se compadeció del sufrimiento de sus criaturas y quiso consolarlas, aliviarlas por medio de su Hijo Unigénito. Para eso vino Jesucristo, el Verbo de Dios hecho hombre, hasta nuestra tierra. Con él llegó la paz y la alegría para cuantos gimen y lloran en este valle de lágrimas. Con él nos llega, en efecto, el perdón divino, el tesoro inapreciable de la Redención.
No obstante, para alcanzar el fruto de su salvación es preciso que preparemos el corazón, es necesario que allanemos los caminos del espíritu mediante la oración y la penitencia. Suplicar una y otra vez, con mucha humildad y gran confianza. Que Dios tenga misericordia de nosotros y perdone nuestros pecados. También hay que mortificar nuestros sentidos para de ese modo purificarlos y fortalecerlos. Hemos de negarnos a nuestros propios gustos y caprichos, expiar nuestros pecados por medio de la penitencia. Sólo así podremos recibir adecuadamente, y con fruto, la llegada inminente de nuestro Dios y Señor.

Entrando en Adviento

Como viajero que llega de otro mundo,
como peregrino con hambre de presencia,
Dios, vengo hoy aquí
con mi vida en las manos.
Traigo la alegría y el peso de ser persona…
Padre, entro en este Adviento,
con la esperanza de encontrar tu Palabra
para seguir caminando.
Dios de las promesas,
renueva con nosotros tu alianza hoy,
nosotros somos compañeros frágiles.
Dios de la palabra eficaz,
levanta ilusión y enciende nuestros corazones
para seguir los caminos del Reino.
Dios de la salvación,
haznos testigos entre los hombres y mujeres
por el amor, la justicia y la paz.
Te lo pedimos por Jesucristo…

14 diciembre 2017

III Domingo Adviento: Recursos dominicales con y para niños


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Fuente: Catequesis de Galicia

III Domingo de Adviento: “SER PROFETAS HOY” ABRIR CAMINOS DE ALEGRÍA Y ESPERANZA


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1. Abrir caminos de alegría y esperanza.

Juan Bautista no sólo es “la voz que grita en el desierto”. Es también quien señala con el dedo a quien ha de venir…, Jesús, el Camino. Pero no sólo señala, da pasos por ese camino, ofrece pistas. Así lo decía Everet Reimer, famoso pedagogo:

“La mayoría de nosotros no tenemos madera de héroes, pero los héroes no servirían de nada si no están respaldados por nosotros. Lo que todos podemos y debemos hacer, si es que alguna vez va a haber un mundo justo, es comenzar a vivir de la misma manera en que tendríamos que vivir en ese mundo”. El profeta, con su misma vida, inicia ya caminos nuevos y los abre. En un mundo cerrado a la esperanza y lleno de tristeza, el Adviento nos invita a ser, como Juan Bautista y tantos otros, en mundos muy diversos, profetas de la esperanza, profetas de la alegría. Es la invitación también de Pablo en este domingo: «Gaudete».

III Domingo Adviento: La música

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«EN MEDIO DE VOSOTROS ESTA»
“Estás viendo, Señor, cómo
tu pueblo espera
con fe la fiesta del Nacimiento de tu Hijo;
concédenos Llegar a la Navidad,
fiesta de gozo y salvación, y poder celebrarla
con alegría desbordante”
(O. Colecta).
Ambientación musical del templo: “Jesús, alegría de los hombres” de J. S. Bach en Momentos de Paz 12.

III Domingo de Adviento: Misa de familia

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Vigila

1. VIGILA y cuida los dones que Dios te ha dado. No es bueno dejar que muera o no sirva para nada, lo mejor que existe en nosotros.
2. VIGILA tu vida interior. ¿Por qué tanto empeño en la eficacia, en lo que se ve y, tan poco, en el equilibrio de uno mismo?
3. VIGILA tu vida exterior. No te dejes llevar por las sensaciones. Llena, todo lo que haces y eres, con contenido y  verdad
4. VIGILA aquello que te produce vértigo o temor. No dejes que, nada ni nadie, perturbe tu derecho a estar y a vivir en paz.
5. VIGILA las tareas que tienes encomendadas. Dales un cierto sabor cristiano. ¿Que no te atreves? ¿Que es difícil? Dios también lo tuvo complicado para hacerse presente en medio de los hombres
6. VIGILA tu reloj. No vivas sin sentido. Que no pasen las horas sin un pensamiento para Dios por lo mucho que ama y se acerca hasta la humanidad.
7. VIGILA tu fe. No es lo mismo ser bueno que ser creyente. No es suficiente ser bueno y dejar de lado a Dios. ¿Dónde está la fuente y la cumbre del bien si no es en Dios?
8. VIGILA tu compromiso con la Iglesia. Si nos alejamos del calor, podemos coger un resfriado. Si nos alejamos de la Iglesia, podemos contaminarnos con una poderosa neumonía espiritual.
9. VIGILA tu caridad. Sal al encuentro de algo o de alguien. Prepara el camino al Señor en tu casa, con tu familia, con tus amigos.
10. VIGILA tu testimonio. ¡Habla de Dios! Comienza a pensar en dónde y cómo instalar el belén, la estrella, un signo cristiano.

III Domingo de Adviento: Lo que Jesús me quiere decir

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Una vez más es Juan el Bautista quien nos habla en este Tercer Domingo de Adviento. Tan grande llegó a ser el testimonio y la fama de Juan en su tiempo, que muchos pensaban que él era el Mesías. Sin embargo, cuando los levitas y sacerdotes le preguntaron quién era, siempre tuvo respuestas humildes que lo apartaban del centro de las miradas, para darle ese lugar a Cristo. Juan el Bautista fue un cristiano congruente que sirvió de ejemplo para muchos, y a pesar de ello, nunca se sobre valoró porque sabía que todo se lo debía a Dios.
Cristo también espera de nosotros que en este Adviento y siempre, seamos profetas que hablen de él al mundo con palabras, pero sobre todo con el ejemplo, como lo hizo Juan. Que como él, no temamos las críticas por ir en contra de la corriente.

III Domingo de Adviento: Catequesis


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Tercer Domingo de Adviento
17 de diciembre 2017
Lecturas: Isaías 61, 1-52.10-11; Salmo: Lucas 1, 46-48. 49-50. 53-54; Tesalonicenses. 5, 16-24; Juan 1:6-8,19-28
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz. Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién eres tú?” Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: “Yo no soy el Mesías”. De nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?” Él les respondió: “No lo soy”. “¿Eres el profeta?” Respondió: “No”. Le dijeron: “Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?” Juan les contestó: “Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías”.

Comentario Domingo III de Adviento

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Oración
Ven a nosotros, Espíritu Santo.
En este tiempo de adviento, haznos comprender 
la palabra de esperanza de tus profetas de Israel,
anunciando un “cielo nuevo y una tierra nueva”,
y la palabra de Jesús de Nazaret.
Escuchando su palabra, concédenos orar con
perseverancia capaz de espera.
Concédenos crecer en una esperanza consistente y activa.
Concédenos vivir una esperanza resistente a todo
pesimismo y desánimo, fuerte para trabajar por una
sociedad más justa según el corazón de Dios Padre.
AMEN.

El Señor viene…

Allanad los caminos.
Allanad, sí, todos los caminos de la tierra
porque el Señor está cerca.
El vendrá y llenará de esperanza a quienes la perdieron
Vendrá en la noche para ser luz.
Vendrá para acompañar a l@s cansad@s,
a l@s etern@s desiludionad@s.
Ya pueden cantar victoria
quienes se creían abandonad@s.
Ya está el Salvador a la puerta.
Allanad los caminos.
Abrid caminos de esperanza,
quienes pasáis por este mundo
sin encontrar sentido a la vida.
Allanad los sendero, porque él vendrá.
Vendrá como rocío mañanero.
Rasgará los corazones de piedra
y ablandará la dureza de nuestra tierra seca.
Vendrá el Señor, no tardará.
Esperadlo en el umbral de vuestra casa,
porque sin hacer ruido vendrá
y lo inundará todo con su amor.