Las Hermanas de Teresa de Calcuta se quejaban a su madre fundadora de que no llegaban, con su esfuerzo, en la atención a los enfermos y moribundos. ¿Qué hacemos, madre? Y, Teresa de Calcuta respondió: “una hora más de adoración al Santísimo”.
1. Había quedado atrás aquel milagro espectacular de la multiplicación de los panes y de los peces. Los discípulos, sin pensárselo dos veces, subieron a la barca invitados por Jesús. Con aquel Señor que cumplía lo que decía, que multiplicaba a miles, panes y peces, merecía la pena ser seguido y obedecido.
Pero, como en las películas, en el seguimiento a Jesús hay escenas de miedo. Momentos donde parece detenerse la felicidad. Instantes que uno quisiera pasar rápidamente para llegar al final cuanto antes.

