
Ahora es un ciego quien al encontrarse con Jesús, recupera su vista y cambia su vida. Pero los fariseos no pueden soportar que Cristo gane más seguidores y les haga perder importancia ante la comunidad. En pocas palabras; se mueren de envidia. Y además de no querer creer en el milagro de Jesús, quieren encontrar en este hecho bueno, algo malo para criticarlo. Así que juzgan que Jesús hizo mal en curar al ciego en sábado, día del Señor. Pero para el ciego y para la gente sencilla, su vida ha cambiado, ahora creen en el Salvador.
PRESENTACIÓN DE LA LUZ
(Sería interesante que lo pudiera ofrecer algún miembro de la Pastoral de los Bautismos)
ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de cuantos y de cuantas estamos reunidos y reunidas, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y en nosotras y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros y nosotras, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los y las demás.
Oración universal: A Jesús, que es la luz que brilla en la oscuridad, pidámosle por nosotros y por toda la humanidad cantando: KYRIE, ELEISON.
1.- El relato del Evangelio de San Juan que leemos está semana es impresionante, entre otras cosas, por su minuciosidad. Lo primero que llama la atención es el «manoseo» que de la curación del ciego hacen los fariseos. No quieren rendirse a la evidencia y pregunta y repreguntan. Los padres del ciego recién curado responderán con inteligencia y astucia. El mismo ciego entrará en franca porfía con quienes –abusando de su poder de excomulgar– quieren amedrentarle.
En medio de las tinieblas de nuestro mundo, Tú eres, Señor, una Luz que penetra y lo ilumina todo. Por eso te pedimos:
LLEGAMOS A SAMARÍA

PRIMERA LECTURA:
"David es ungido rey de Israel” (1 Samuel 16, 1b.6-7.10-13a)
SALMO:
"El Señor es mi pastor, nada me falta” (Salmo 22)
SEGUNDA LECTURA:
"Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará” (Efesios 5, 8-14)
EVANGELIO:
"Él fue, se lavó, y volvió con vista” (Juan 9, 1-41)

PRIMERA LECTURA:
"David es ungido rey de Israel” (1 Samuel 16, 1b.6-7.10-13a)
SALMO:
"El Señor es mi pastor, nada me falta” (Salmo 22)
SEGUNDA LECTURA:
"Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará” (Efesios 5, 8-14)
EVANGELIO:
"Él fue, se lavó, y volvió con vista” (Juan 9, 1-41)
A Dios, Padre de toda gracia, le pedimos desde nuestra oscuridad, que ilumine nuestra vida con la fe y le decimos:
A Dios, Padre de toda gracia, le pedimos desde nuestra oscuridad, que ilumine nuestra vida con la fe y le decimos: