¡ME APUNTO CON TAN BUEN SEÑOR!
Puede que, muchas veces, pensemos que el trabajo que merece le pena es aquel que se ve y se gratifica. Puede incluso, que en algunos momentos, pensemos que lo invisible a los ojos del mundo no tiene sentido llevarlo a cabo. Pero, los planes del Señor, son siempre distintos a nuestros planes y su forma de trabajar, pensar y valorar es muy distinta a la nuestra: nosotros nos quedamos en la apariencia y El… baja al corazón de cada persona.
1.- En la viña del Señor, su Iglesia, hay trabajo para todos. Pobres que necesitan atención, catequistas que exigen formación, enfermos que nos reclaman una visita, personas encerradas en la soledad que nos piden un poco de nuestro tiempo. ¡Vete a esa viña! Nos dice Jesús: a ese trozo de tierra en el que, la Iglesia, ofrece lo mejor de sí misma: el Evangelio. A esa persona que necesita un poco de cariño o a esas situaciones en las que, por no ser recompensadas, siempre hay huecos libres que nadie quiere. ¡Vete a esa viña, mi viña, nos dice Jesús!