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04 marzo 2026

Moniciones y Lectura 8 de marzo de 2026 – III Domingo de Cuaresma Ciclo A

 

Monición de entrada

Queridos hermanos, tengan todos muy buenos días (tardes, noches). Les damos una cordial bienvenida a la casa de Dios para celebrar la santa misa en el tercer domingo de Cuaresma.

La Palabra de Dios es la que mejor nos va guiando en nuestro camino cuaresmal-pascual. Hoy, en un claro contenido bautismal, nos hablará de la sed y del agua.

Moniciones a las lecturas

10 marzo 2023

Recursos III Domingo Cuaresma


  1. PREPARANDO EL DOMINGO (ADULTOS Y JÓVENES) DOMINGO III DE CUARESMA
  2. PREPARANDO EL DOMINGO NIÑOS DOMINGO III DE CUARESMA
  3. CANTOS PARA EL DOMINGO 3º DE CUARESMA
  4. Cantos 3er. DOMINGO DE CUARESMA, ciclo A - 12 de marzo de 2023
  5. CANTOS PARA EL DOMINGO 3º DE CUARESMA
  6. Presentaciones power point III Domingo de Cuaresma
  7. Recursos para niños III Domingo Cuaresma
  8. III Domingo Cuaresma: Evangelio dialogado
  9. La misa del domingo: misa con niños
  10. Misa de la familia del Domingo III de Cuaresma
  11. Ofrendas para el III Domingo de Cuaresma
  12. Para la catequesis: Domingo III de Cuaresma
  13. ¿Qué me quiere decir hoy Jesús? 3º Domingo Cuaresma
  14. TÚ, SEÑOR, ERES EL POZO DE AGUA VIVA
  15. Sucedió junto al pozo de Jacob
  16. Cansado del camino pediste agua
  17. Cántaro en Sicar
  18. III Domingo Cuaresma: Vídeos Evangelio y Salmo
  19. III Domingo Cuaresma: Peticiones de Perdón
  20. Peticiones III Domingo Cuaresma: APIÁDATE DE NOSOTROS SEÑOR.
  21. SEÑOR, LÍBRANOS DE LA SED DEL CAMINO: Peticiones III Domingo de Cuaresma
  22. Peticiones III Domingo de Cuaresma
  23. III Domingo Cuaresma: Peticiones 4
  24. III Domingo Cuaresma: Peticiones 5
  25. III Domingo Cuaresma: Homilías 2
  26. III Domingo Cuaresma: Liturgia 2
  27. III Domingo Cuaresma: Liturgia 3
  28. Moniciones III Domingo de Cuaresma
  29. III Domingo Cuaresma: Moniciones variadas
  30. Moniciones III Domingo de Cuaresma Ciclo A (12 de marzo de 2023)
  31. III Domingo Cuaresma: Para la Catequesis
  32. Domingo III de Cuaresma
  33. III Domingo de Cuaresma: Para fijarnos en el Evangelio
  34. III Domingo de Cuaresma: La Misa del Domingo
  35. III Domingo Cuaresma: Misa con niños 2
  36. III Domingo Cuaresma: Misa familiar 2
  37. El diálogo evangelizador
  38. Señor, dame agua de ésa; así no tendré más sed”
  39. Señor, dame de esa agua
  40. III Domingo Cuaresma: ¿A QUÉ FUENTES ACUDES PARA SACIAR TU SED?
  41. DOMINGO 3º DE CUARESMA /A
  42. DOMIGO 3º DE CUARESMA /A
  43. Comentario Domingo III de Cuaresma

Sucedió junto al pozo de Jacob

 La escena es sugerente. Jesús sediento, cansado, agotado por el calor abrasador se sienta en el brocal del pozo, llamado pozo de Jacob. Poco tiempo después llega una mujer samaritana (los judíos y los samaritanos, a pesar de pertenecer al mismo país – no a la misma provincia- no se entendían, incluso se odiaban). El diálogo entre los dos personajes es modélico. Lo inician hablando de temas intrascendentes, incluso en un tono vacilón. Poco a poco van ahondando: de la sed física pasan a las inquietudes morales y espirituales. Modelo aplicable a la pastoral y a la educación: empezando por cuestiones superficiales se internan en temas profundos.


Para la samaritana, Jesús un judío desconocido se convierte en un profeta, en el Mesías, en el salvador del pueblo. La samaritana pasó de actuar como una mujer frívola, casquivana, de vida turbulenta a un apóstol convincente. Esta escena nos descubre que hay personas que llevan una vida mediocre, porque nadie ha activado su mundo interior, su inteligencia, su riqueza sentimental. A veces basta que rasquemos un poco para hallar una gran riqueza.

III Domingo Cuaresma: Vídeos Evangelio y Salmo

 


Señor, dame de esa agua

 

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Señor Jesús,
estamos en el tiempo de cuaresma, preparación para la Pascua,
victoria sobre la muerte y el pecado.
Tu encuentro, Señor Jesús, con la samaritana me impresiona.
Primero porque eres capaz de superar todas las barreras posibles,
que no eran pocas, en aquel tiempo con tal de ayudar:
ofreciendo dignidad, vida, salvación. Es para lo que has venido.
En segundo lugar, Señor Jesús
veo que eres un maestro, un pedagogo.
Sabes acompañar sin violentar, sabes caminar paso a paso con las personas.
Te sitúas a su nivel, te sientas en borde del pozo,
muestras tus necesidades, partes de la realidad
de las personas y vas ofreciéndoles metas más elevadas,
sabes acompañar, iluminar.
Parece que caminas junto a la persona, a su paso, sin prisas pero sin pausas.
Creo que lo más importante
es que tanto la samaritana como
los samaritanos te conocieron,
te descubrieron, se encontraron contigo,
y no se quedaron en una mirada humana sino que vieron en Ti algo más,
supieron descubrir que eres portador de agua viva.
En adelante seguro que esas vidas cambiaron
No quiere decir que todo les fue más fácil
o que dejaron de existir dificultades en sus vidas.
Siguieron como antes pero eran diferentes.
Aquel encuentro seguro que les cambió.
Admiro a la samaritana que no se queda para ella
lo que ha descubierto de tu persona sino que a prisa se dispone
a transmitirlo, a comunicarlo. Es un testigo.
¿Qué supondría esto en aquella sociedad, una mujer testigo?
Una mujer testigo no debería ser frecuente.
Señor Jesús, las mujeres encontraron sitio a tu lado,
y sobre todo las mujeres fueron las que te acompañaron
en los momentos más duros.
Junto al pie de la cruz las encontramos.
Gracias a la samaritana sus paisanos te conocieron
y te reconocieron como enviado de Dios Padre.
¡Cuántas samaritanas y samaritanos hay hoy en día
en nuestro mundo que gracias a sus palabras y a sus vidas te dan a conocer!
Los hay de todas las razas
y de todas las lenguas.
Señor, que haya muchos y muchas más como la samaritana.

III Domingo Cuaresma: Para la Catequesis

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Tercer Domingo de Cuaresma 


Lecturas: Éxodo 17, 3-7; Salmo 94; Romanos 5, 1-2.5-8; Juan 4, 5-42
Jesús y la mujer de Samaria
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.

09 marzo 2023

Domingo III de Cuaresma

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En los textos escuchados salen a relucir, al menos, tres grandes temas muy interesantes para nuestra espiritualidad.

El primero nos lo ofrece la lectura del Éxodo (17, 3-7) 
La sensación de “hartazgo” por haber hecho el bien. Moisés carga con la responsabilidad que Dios le ha encomendado y a cambio se encuentra metido en más de un lío, uno de los cuales acabamos de escuchar: “Un poco más y me apedrean”. 
Probablemente es una tentación que también la hemos experimentado nosotros. Más de una vez nos habrá asaltado la pregunta ¿Quién me habrá mandado a mí meterme en estos líos no solamente de tomar a Dios en serio sino de ocuparme por extender su reino por el mundo? ¡Lo feliz que podía vivir yo sin estas preocupaciones morales y apostólicas!

III Domingo de Cuaresma: Para fijarnos en el Evangelio

 ● En esta la narración nos encontramos con un encuentro de dos personas muy distintas: Jesús, un buen judío, el Hijo de Dios que está sediento y se sienta cansado junto al manantial y una mujer samaritana que va a sacar agua del pozo.

● Allí junto al pozo Jesús recupera fuerzas. Jesús se cansa como nosotros.
● El personaje de la mujer puede ser simbólico, puede representar a todo el pueblo samaritano o puede referirse a una mujer concreta. El pueblo de Samaría adoraba a otras divinidades, que podrían estar representadas en los seis maridos de la mujer.
● Tan chocante es este encuentro entre Jesús y la samaritana que los discípulos se extrañan, aunque estos no se atreven a pedir explicaciones.
● El relato nos ofrece todo un proceso evangelizador llevado por Jesús: se dan una serie de pasos que la mujer poco a poco va dando: Primero ve en Jesús a un “judío”, más adelante habla de Jesús como “señor”, a continuación lo ve como “mayor que Jacob”, e incluso como un “profeta”, concluyendo su descubrimiento diciendo de Jesús “si no será el Mesías”. Al final los samaritanos reconocen en Jesús al Salvador del mundo. Es el proceso de la fe que se va desarrollando poco a poco en nuestras vidas. Hay etapas en el camino de la fe de las personas y estamos llamados a respetarlas.

III Domingo de Cuaresma: La Misa del Domingo

 Domingo 3º de Cuaresma 

Subrayados de la Palabra
  • 1ª lectura (Éx 17,3-7): «En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés: “¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?” ».
  • 2ª lectura (Rom 5,1-2.5-8): «En efecto, cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros».
  • Evangelio (Jn 4,5-42): «Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”».
Ecos de la Palabra para jóvenes y comunidades

III Domingo Cuaresma: Misa con niños 2

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DOMINGO III de CUARESMA (A)

“El agua que da Vida”

(El evangelio de hoy y los de los dos próximos domingos eran una preparación inmediata para quienes iban a recibir el bautismo en la Vigilia Pascual: el agua (la samaritana); la luz (el ciego de nacimiento); la vida resucitada (Lázaro). Por lo tanto, se puede dar una cierta unidad a las celebraciones de los tres últimos domingos de Cuaresma.
. Un signo para la celebración: Un recipiente digno con agua.
. Se puede bendecir o estar ya bendecida. En un momento de la celebración (cuando se crea oportuno) se puede invitar a que algunos niños y adultos se acerquen hacia el recipiente con agua y, tomando agua en los dedos, hagan la señal de la cruz. Mientras tanto se canta: “El agua del Señor”.

III Domingo Cuaresma: Misa familiar 2

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(Misa con niños, catequistas y padres) 
Prepara: Javier Leoz


*Idea: Jesús nos trae una vida especial

*Objetivo: Sólo es nuevo quien se encuentra con Cristo

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Poco a poco nos vamos acercando a la Semana Santa. ¿Tenemos ganas de subir con el Señor a la cruz? ¿Tenemos interés por escuchar su Palabra?

En este Domingo, Jesús, nos ofrece un agua muy especial para calmar, no solamente nuestra sed, sino además para vivir mejor.

El agua que nosotros tomamos nos sirve para aliviarnos en un determinado momento. Pero, el agua que nos ofrece Jesús –que es AGUA DE VIDA ETERNA- nos servirá para entrar un día en el cielo. Iniciemos esta celebración con el canto.

Finalmente, tengamos en cuenta que mañana lunes, 20, celebramos la Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María.

III Domingo Cuaresma: reflexión

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 Oración

Señor, Tú me sondeas y me conoces. Sabes que mi corazón anda siempre inquieto, ansioso, anhelante… Tengo muchas cosas, no carezco de nada. Pero “los dioses y señores de la tierra” no me satisfacen. El cántaro que lleno con mis obras y mis ajetreos cotidianos se me antoja cada día más incapaz de saciar mi sed de vida plena. Recorro calles y plazas, con mi cántaro en las manos. No me bastan las aguas turbias y efímeras que soy capaz de retener en él.
Como busca la cierva corrientes de agua, así te busco yo, Dios mío. Como tierra reseca, agostada, sin agua, mi alma tiene sed de ti, y espera, resistente, que tu lluvia me empape y convierta mi desierto en vergel, que tu torrente me inunde y de mi seno corran ríos de agua viva.
Que tu misericordia no retarde tu Promesa, Señor, que nuestro deseo la atraiga; que mi vida rendida a tu Espíritu consienta en mí la misma transformación que obró en la samaritana; que, dejando por fin mi cántaro, me convierta en discípulo y apóstol de tu Salvación. Amén.