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12 mayo 2024

¡Nuestra hora!

 

¡Nuestra hora!

1.- El tiempo de Jesús, con muerte y resurrección, acabó en la tierra. Ha llegado el momento en el que, después de cumplir en todo la voluntad de Dios, llega donde Dios mismo habita, reina y es visible.

Mientras tanto, el Jesús que nos dijo que era Camino, Verdad y Vida, nos deja la senda indicada para no perdernos en el camino; la Eucaristía, para fortalecer nuestra existencia y para no renunciar del intento de vivir y de seguir en lo que fue grande en El. ¿Lo conseguiremos? ¿Es posible una vida cristiana sin la presencia real y protectora de Jesús? ¿No hubiera sido mejor un final definitivo donde, con la Ascensión del Señor, también el hombre hubiera ascendido definitivamente al encuentro con Dios?

11 mayo 2024

Se fue, pero no nos dejó solos

 

Se fue, pero no nos dejó solos

1.- A poco más de media hora de las murallas de Jerusalén, al final de una empinada cuesta, se encuentra un recinto, limitado por una muralla octogonal, sin techo alguno. En el centro del área hay una especie de templete, que quiere ser el último espacio pisado por el Señor, antes de ascender a los cielos. El lugar no está decentemente arreglado y, para colmo, quieren hacernos ver los guardianes del recinto, que allí se ve la postrera huella de Jesús. Siendo propiedad musulmana, falto de limpieza y elegancia, debe uno pagar para poder entrar. No obstante lo desapacible que resulta, el hecho de estar viendo el firmamento, ayuda a meditar en el misterio que allí se conmemora desde antiguo.

2.- Subir al Cielo Jesús no fue huir de la Tierra, escaparse de la comunidad, desentenderse de los hombres. Aquella última aparición tendría dos consecuencias. En primer lugar la que proclama el mismo recinto. El cristiano debe vivir, firmes los pies en el suelo, sus manos a punto de saludar, ayudar o abrazar, su mirada puesta en el Cielo. No debe olvidar ni lo uno, ni lo otro. No somos ángeles. Desde el nacer nos anclamos en un espacio y en un tiempo determinado, del que no podemos prescindir. Tampoco podemos perder de vista nuestro destino eterno. Algo de esto nos dice el texto de la primera lectura.

«Cumplimos lo que nos mandaste…»

 

«Cumplimos lo que nos mandaste…»

1.- «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”. Es el último mensaje de Jesús en el día de la Ascensión. La Buena Noticia que el discípulo tiene que anunciar irá acompañada de estos signos: echarán demonios, hablarán lenguas nuevas, las serpientes no les harán daño, curarán enfermos. ¿Cómo se traduce esto hoy día? Me atrevo a sugerir pistas para que esta Buena Noticia se haga realidad: el mal o demonio de hoy es el egoísmo que nos atenaza, el materialismo que nos rebaja, el pasotismo que nos hace insolidarios y el indiferentismo religioso por el que nos alejamos de Dios. Las lenguas nuevas son las que sirven para el diálogo, las que nos ayudan a entendernos y a comprendernos. Las serpientes venenosas son las mentiras y trampas que nos tiende la sociedad hedonista y que sólo con la presencia de Jesucristo en nuestra vida podemos vencer. La enfermedad de nuestro tiempo es el desamor, las prisas y el pragmatismo exacerbado. Necesitamos renovar el Bautismo, reorientar nuestra vida cristiana, sentirnos de nuevo enviados por Cristo.

10 mayo 2024

Haced hermanos

 

Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;
haced caminantes, no gente asentada,
hacer servidores, no jefes.
Haced hermanos.

Haced buscadores de verdad,
no amos de certezas,
haced poetas, no pragmáticos.
Haced personas arriesgadas,
no espectadores.
Haced hermanas.

La misa del domingo 12 de mayo

 

La misa del domingo

En el marco de la Cuaresma, el relato de la ofrenda de Isaac por su padre Abraham (1ª. lectura) pone de relieve que más que sacrificios y ofrendas lo que Dios pide a sus siervos es la obediencia de la fe. Un corazón realmente convertido a Dios, que le cree a Él y confía en Él, hace lo que Él le pide y enseña aún cuando ello implique afrontar los sacrificios más costosos.

El Señor Jesús vive al máximo esa cordial adhesión y obediencia al Padre, quien ha querido entregarlo «por todos nosotros» (2ª. lectura) para nuestro rescate. Mas esa entrega del Padre no se produce sin el pleno y libre asentimiento del Hijo: «Heme aquí, que vengo, para hacer tu voluntad» (ver Sal 40, 8-9). Para la reconciliación de toda la humanidad con Dios Él ofrecerá el sacrificio de su propia vida en el Altar de la Cruz.

Corriendo hacia la meta

 

Corriendo hacia la meta

1.- El VII Domingo de Pascua acoge, desde hace algún tiempo, a la Solemnidad de la Ascensión. Es obvio que en algunos lugares esta gran fiesta litúrgica sigue situada en el jueves de la VI Semana. Pero parece oportuna su posición en la Asamblea Dominical pues, sin duda, engrandece al domingo, pero también el domingo –el día del Señor– universaliza la celebración. Contamos en los textos de hoy con un principio y un final. Se leen los primeros versículos del Libro de los Hechos de los Apóstoles y los últimos del Evangelio de Marcos. En los Hechos se va a narrar de manera muy plástica la subida de Jesús a los Cielos y en el texto de Marcos se lee la despedida de Jesús que, sin duda, es impresionante: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Es el mandato de Jesús a sus discípulos y el ofrecimiento de si mismo, de su cercanía, hasta el final de los tiempos. Interesa ahora referirse, por un momento, a la Segunda Lectura, al texto paulino de la Carta a los Efesios donde se explica la herencia de Cristo recibida por la Iglesia. Dice San Pablo: «Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos». Es, pues, la confirmación del mandato de Jesucristo

Confiar en el Evangelio

 

Confiar en el Evangelio

La Iglesia tiene ya veinte siglos. Atrás quedan dos mil años de fidelidad y también de no pocas infidelidades. El futuro parece sombrío. Se habla de signos de decadencia en su seno: cansancio, envejecimiento, falta de audacia, resignación. Crece el deseo de algo nuevo y diferente, pero también la impotencia para generar una verdadera renovación.

El evangelista Mateo culmina su escrito poniendo en labios de Jesús una promesa destinada a alimentar para siempre la fe de sus seguidores: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Jesús seguirá vivo en medio del mundo. Su movimiento no se extinguirá. Siempre habrá creyentes que actualicen su vida y su mensaje. Marcos nos dice que, después de la Ascensión de Jesús, los apóstoles «proclamaban el evangelio por todas partes y el Señor actuaba con ellos».

Salieron a proclamar por todas partes

 Jesús acaba su vida terrena y vuelve al Padre. Es la fe que profesamos cada domingo: subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre.

Estar junto al Padre es estar en el amor del Padre. Desde el día de la Ascensión, los seguidores de Jesús conocemos que nuestra meta final es estar donde está Jesús, con el Padre.

Celebrar la fiesta de la ascensión del Señor es celebrar que Jesús ha adquirido la plenitud más allá de las posibilidades humanas: en Dios. Es creer que Jesús hombre como nosotros, ha entrado en la vida íntima de Dios, es partícipe de su divinidad. Es celebrar que está en el cielo, es decir que tiene un lugar en el corazón de Dios, en una existencia nueva, plena y feliz. Que tiene a Dios en plenitud y vive su amor.

La ascensión de Jesús no es sólo su triunfo; es también el nuestro, porque sube con nuestra carne. Por eso, en esta fiesta celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio; el triunfo de todo lo que nos eleva como seres humanos, sobre lo que nos deshumaniza. Es la fiesta de la superación humana, el triunfo de todo lo positivo.

09 mayo 2024

La Ascensión: Homilías 2

 1.- AHORA NOS TOCA A NOSOTROS

Por José María Martín OSA

1.- También nosotros ascenderemos En la fiesta de la Ascensión celebramos que Jesús ha sido levantado por Dios y rehabilitado ante los ojos de sus discípulos. Celebramos que Jesús ha vencido la muerte, que es el último enemigo. El que padeció y murió bajo el poder de Poncio Pilato es hoy el que vive "por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación". Celebramos que ha resucitado no para volver a morir o regresar a un mundo dominado por la muerte, sino para ir "más allá". Celebramos que Jesús ha llegado a su destino, que ha cubierto el camino de nuestra esperanza, como adelantado y cabeza de todos los que se salvan, como primicia de la nueva humanidad. Si Jesús ha ascendido, también nosotros ascenderemos hasta llegar a la altura de los ojos de Dios, a cuya semejanza hemos sido creados. Porque también nosotros le veremos tal cual es, cara a cara.

Evangelio dialogado para niños: La Ascensión

 Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

NARRADOR: En aquel tiempo se apareció Jesús a los discípulos y les dijo:

JESÚS: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la Creación.

DISCÍPULO1: Señor, ¿Y qué pasará con el que crea y se bautice?

JESÚS: Que se salvará.

DISCÍPULO2: ¿Y el que se resista a creer?

JESÚS: Él mismo se niega a salvarse.

Recursos para la catequesis: La Ascensión

 RECURSOS PARA LA CATEQUESIS. ACCEDER

Para la catequesis de La Ascensión del Señor VII Domingo de Pascua

 Hechos 1, 1-11; Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9; Efesios 1, 17-23; Marcos 16, 15-20

La Solemnidad de la Ascensión del Señor

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos». El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.

Reflexión

Semillas del Reino

 

Sois semillas del Reino
plantadas en la historia.
Sois buenas
y tiernas,
llenas de vida.

Os tengo en mi mano,
os acuno y quiero,
y por eso os lanzo al mundo:
Salid, acoged, proponed.
¡Perdeos!

No tengáis miedo
a tormentas ni sequías,
a pisadas ni espinos.
Bebed de los pobres
y empapaos de mi rocío.

¿Qué hacéis ahí pasmados…?

 1.- La Ascensión es para los Apóstoles el momento de la revelación por parte del Padre y de la perfecta compresión de la Resurrección. Y es que la Resurrección es el paso de muerte a vida tan infinitamente gloriosa, que ese Jesús, que convivió con ellos día a día, se iguala al Padre, se sienta a su derecha, y tiene todo poder sobre el cielo y la tierra.

— Momento de inmensa alegría porque Jesús es el Señor de Cielo y Tierra, y de nostalgia porque habiendo gozado de su presencia, de sus palabras, de su cariño personal, hasta ahora no le habían sabido comprender en profundidad.

— Momento de seguridad plena, porque el Señor va a estar con ellos… y de inseguridad en sí mismos, porque si no le han sabido comprender en tres años, ¿serán capaces de gobernar la barquilla que el Señor les encomienda llevar a buen Norte?

Id al mundo entero y proclamad el evangelio

 ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? Son palabras de los dos hombres vestidos de blanco del libro de los Hechos. Se dirigen a los Apóstoles. En una escena casi de película en la que ven desaparecer a Jesús de su vista. Posiblemente una catequesis de Lucas, para expresar lo que los apóstoles experimentaron. Jesús, el Resucitado, les ha sido arrebatado de su lado. Aquel con el que pudieron compartir tantas cosas durante tres años intensos, ya no está físicamente junto a ellos.

Hacía ya un tiempo, cuarenta días, como los cuarenta días del Señor en el desierto, como los cuarenta años (toda una vida) del pueblo de Israel caminando, desde que Jesús resucitó de entre los muertos. Un tiempo tal vez simbólico. Un margen de tiempo suficiente para tomar conciencia de la nueva situación.

¿Nostalgia? ¿Orfandad? ¿Cuáles son los sentimientos que les embargan? ¿Miedo? ¿Tristeza? Quizás todo esto a la vez. Pero es el momento de la mayoría de edad.  Todos hemos pasado, quizás a pequeña escala, por esta situación y podemos recordar el miedo de tener que ser responsables, protagonistas de nuestra vida y de nuestras decisiones.

Homilía del Domingo de la Ascensión

 La Ascensión, complemento y desarrollo de la Pascua

No en otras regiones de la Iglesia, pero sí entre nosotros, la Conferencia de los Obispos ha decidido que la solemnidad de la Ascensión se celebre en el domingo séptimo de Pascua, y no, como hasta hace poco, en el jueves anterior. Ambas opciones son buenas. No era lo principal el respetar la cronología exacta que parece presentar Lucas (cuarenta días después de la resurrección) para celebrar este misterio de la Ascensión, que forma una unidad con el de la resurrección del Señor. También tiene muy buen sentido que lo celebremos este domingo dentro de la Pascua, y precisamente el anterior al envío del Espíritu.

Celebración con niños: domingo 12 de mayo

 ASCENSIÓN DEL SEÑOR. «ID POR TODO EL MUNDO Y PREDICAD EL EVANGELIO A TODA CRIATURA»

 Ciclo B

  Durante este mes de mayo, el mes de la Virgen María, se puede invitar a los niños que traigan flores a la Virgen, estos domingos también se le pueden ofrecer en el ofertorio.

CANTO DE ENTRADA: “Ven a la fiesta”

MONICIÓN DE ENTRADA:

Hermanos, amigos todos:

Poco a poco, la Pascua, va tocando a su fin. Hoy, con la fiesta de la Ascensión, nos damos cuenta de que Jesús sube a los cielos. Va a encontrarse con Dios.

Es la culminación a toda su pobra: su obediencia y su disposición a la voluntad de Dios, hace que ahora goce de la presencia del Padre en el cielo. 

Por cierto, si nosotros seguimos sus pasos, sus consejos, su estilo de vida…también nos esperara esa misma suerte, que Cristo, hoy disfruta en el cielo.

ACTO PENITENCIAL:

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR 12 de mayo, 2024

 Antes de ascender al Cielo, el Señor Resucitado manda a sus Apóstoles que permanezcan en Jerusalén para aguardar el Don del Espíritu, prometido por el Padre. Por Él recibirán “el poder de lo Alto” para ser sus testigos «en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo» (1ª. lectura). La reconciliación obtenida por el Señor Jesús no es ya solamente para los hijos de Israel, sino que tiene un alcance universal: es para todos los hombres de todos los tiempos y culturas.

El mandato explícito y misión de ir al mundo entero y proclamar el Evangelio a todas las naciones es una tarea que no podrán realizar con sus solas fuerzas, sino sólo con la fuerza del Espíritu divino. El Espíritu del Señor es el que enciende los corazones en el fuego del divino amor y los lanza al anuncio audaz, decidido, valiente. La evangelización, en ese sentido, tendrá como protagonista al Espíritu Santo que actúa en aquellos que humilde y decididamente cooperan con Él prestándole sus mentes, sus corazones y sus labios. Con la fuerza de lo Alto, los Apóstoles podrán encender otros corazones con ese mismo fuego de amor. El Espíritu Santo anima y conduce a la Iglesia en la tarea evangelizadora a lo largo de los siglos, hasta que el Señor vuelva en su gloria.

Moniciones y peticiones domingo 12 de mayo

 ENTRADA

Bienvenidos hermanos a la fiesta del Hijo y de la comunidad.

Venimos a celebrar el último domingo de Pascua. El tiempo de la Resurrección y del envío termina.

La vida del cristiano se juega y se vive aquí en la tierra, entre alegrías y penas, en la casa, en el trabajo, en las amistades…Venimos a la casa del Señor a celebrar su victoria y a pedirle sabiduría y fuerza para vivir en cristiano.

Abre tu corazón y tu boca a la alabanza. Abre tu oído a la Palabra de Dios.

Comencemos esta fiesta de hermanos con la alabanza y el canto.

PREPARANDO EL DOMINGO (ADULTOS Y JÓVENES) FESTIVIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 

Domingo

“FUE ELEVADO AL CIELO Y SE SENTÓ A LA DERECHA DE DIOS”

12 de mayo de 2024

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PRIMERA LECTURA:
"A la vista de ellos, fue elevado al cielo” (Hechos 1,1-11)

SALMO:
“Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas” (Salmo 46)

SEGUNDA LECTURA: 
"A la medida de Cristo en su plenitud” (Efesios 4, 1-13)

EVANGELIO:
"Fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (Marcos 16, 15-20)