¡Nuestra hora!
1.- El tiempo de Jesús, con muerte y resurrección, acabó en la tierra. Ha llegado el momento en el que, después de cumplir en todo la voluntad de Dios, llega donde Dios mismo habita, reina y es visible.
Mientras tanto, el Jesús que nos dijo que era Camino, Verdad y Vida, nos deja la senda indicada para no perdernos en el camino; la Eucaristía, para fortalecer nuestra existencia y para no renunciar del intento de vivir y de seguir en lo que fue grande en El. ¿Lo conseguiremos? ¿Es posible una vida cristiana sin la presencia real y protectora de Jesús? ¿No hubiera sido mejor un final definitivo donde, con la Ascensión del Señor, también el hombre hubiera ascendido definitivamente al encuentro con Dios?
