
Cuarto Domingo de Adviento
SANTA MARÍA DEL ADVIENTO.
1.- En este cuarto y último domingo del Adviento leemos, una vez más, este evangelio de la Anunciación. Estando ya, como estamos, a las puertas de la Navidad –dentro de unas horas celebraremos la Nochebuena– es bueno que nos detengamos un momento a contemplar la figura de María, turbada en un principio ante las palabras del ángel, pero llena después de agradecimiento, de contemplación y de gozo por el privilegio tan inmenso que Dios le acababa de otorgar. En su seno empezaba ya a formarse, por obra y gracia del Espíritu Santo, el que había de ser llamado Hijo del Altísimo.
PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante
Nos encontramos en el cuarto domingo de Aviento, preparándonos para celebrar la venida del Señor, que quiere nacer en el corazón de cada hombre; como Él quiso necesitar de María, así hoy quiere necesitar de nosotros para que también pueda nacer hoy, en la Nochebuena, en el corazón de todos los hombres.
AMBIENTACIÓN:
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial
El Señor nos manifiesta hoy el cumplimiento de la promesa del Mesías: gracias a la disponibilidad de María, la auténtica protagonista del Adviento, y a su acogida de fe, se revela el secreto mantenido en silencio durante siglos eternos: Dios hecho silencio en el seno de María, en el pesebre de Belén, en el taller de Nazaret y en lo alto de la cruz. Ese Dios que hoy y siempre nos está hablando y quiere comunicarse con nosotros.
María, la agraciada del Señor
Una sencilla y humilde muchacha nazarena, conturbada y temblorosa ante la sorpresiva presencia del ángel, a la vez que imantada por su saludo: el Señor está contigo; no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Desposada con José, de la casa de David, pero llamada a compartir con él un proyecto de vida que trascendía todas sus aspiraciones: al hijo que vas a concebir le llamarás Jesús, será el descendiente de la dinastía de David anunciado por los profetas, el Hijo del Altísimo, cuyo reino no tendrá fin.
Santa Madre de Dios mi plegaria se dirige a Ti,
la esclava, la humilde,
la disponible al proyecto de Dios,
la llena de gracia, de amor a Dios
y a las personas,
la Madre del hijo de Dios.
Gracias María.
Tú fuiste la puerta
por la que Dios se hizo presente
entre nosotros.
Dios quiera que como Tú, María
nosotros seamos puerta
por la que pase Dios a nuestros mundos.
INTRODUCCIÓN
“He mirado asombrado a María que amamanta a Aquel que alimenta a todos los pueblos, pero que se ha hecho niño. Habitó en el seno de una muchacha Aquel que llena de sí el mundo. Un gran sol se ha recogido y escondido en una nube espléndida. Una adolescente ha llegado a ser la Madre de Aquel que ha creado al hombre y al mundo. Ella llevaba un niño a quien acariciaba, lo abrazaba, lo mimaba con las más hermosas palabras. Y, sobre todo, lo adoraba con un misterioso silencio” (San Efrén).
LECTURAS BÍBLICAS
1ª Lectura: 2Sam. 7,1-5.8b-12. 2ª Lectura: Ro. 16.25-27
EVANGELIO
Material para el Animador de la Palabra.
Celebración del Cuarto Domingo de Adviento. Ciclo B. 24 de diciembre de 2023
1. AMBIENTACIÓN
Continuamos utilizando el cartel de los domingos anteriores, también el símbolo de la escalera, colocando en el escalón correspondiente, la frase del domingo...
2. RITOS INICIALES
MONICIÓN DE ENTRADA. Estamos llegando a la Navidad. Incluso nos hemos aventurado a adornar nuestras casas, las ciudades y calles ya lucen des todo el Adviento... Puede parecer un atrevimiento, y... hasta una falta de solidaridad con todas las personas que se han quedado “atrás”...
No salvemos la navidad a costa de luces de neón, si no, llevando la Luz que acoge la realidad y la ilumina desde la fe y el compromiso; que llena de calor y da respuestas a los problemas reales de las personas. Dichosos nosotros si vivimos la Navidad con un corazón acogedor lleno de calidad y de calidez. Cómo María, que, con un corazón generoso, acogió a Dios en su vida, y sirvió siempre con alegría a todos los que necesitaron de su ternura y afecto.
Con estos sentimientos e intenciones, comenzamos la celebración.
CANTO
Junto con María vamos a proclamar las grandezas de Dios, y por su mediación ponemos en sus manos nuestras súplicas, con la seguridad de ser escuchados.
R.- MADRE DEL ADVIENTO, AYÚDANOS A ESPERAR A TU HIJO.
1.- Tú, María, que dijiste Sí a Dios desde lo más profundo de tu corazón, haz que tu Iglesia renueve su sí de fidelidad cada día sin importarle las consecuencias que de ello puedan derivarse. OREMOS
2.- Tú, María, que en silencio llevaste el peso de tu maternidad ante los juicios y las críticas de tus allegados, envía tu protección a los que sufren, a los que no se sienten comprendidos, a los que son objeto de malos entendidos para que se aclare su problema y vuelva a ellos la confianza perdida. OREMOS
Ya, clarea el día, ya se nota en la tierra que nos viene el Mesías, ya está todo preparado. Padre, confiados en tu bondad hacia tus hijos te pedimos que acojas estas súplicas:
R.- VEN A NUESTRO CORAZÓN, SEÑOR.
1.- Padre sigue animando a tu siervo el Papa Francisco para que continúe invitando al mundo a volver su rostro hacia Ti. OREMOS
2.- Padre, te pedimos que en estas fechas consueles todos los corazones afligidos, que todos los que sufren tengan el apoyo de una mano tendida. OREMOS
3.- Padre, te pedimos por la paz en Belén y todos los territorios de Oriente Medio para que el amor que nació en el pesebre inunde los corazones llenos de odio. OREMOS
MADRE DEL ADVIENTO, ESPERAMOS A TU HIJO
MONICIONES
Inicial.
Nos encontramos reunidos para celebrar la Eucaristía en este cuarto y último domingo de Adviento, a las puertas ya de la Navidad. El Señor está cerca, está a la puerta. Hoy volvemos nuestra mirada hacia María, que espera el nacimiento de Jesús, la mujer creyente, sencilla, que confía en el Señor y que es para nosotros modelo de fe.
Vamos a pedir en esta Eucaristía que Dios nos dé un corazón sencillo, un corazón confiado, donde Él pueda manifestarse, donde Él pueda nacer.
Encendemos los cuatro cirios de la Corona de Adviento, que nos indican que ya está muy cerca la Navidad, la venida del Señor.
Primera Lectura.
MONICIÓN DE ENTRADA
• Para leer los llamados “evangelios de la infancia” -en los capítulos 1 y 2 de los Evangelios de Lucas y Mateo- hay que saber que son unos capítulos añadidos a los respectivos Evangelios como prólogo. De modo que su contenido es el mismo que después hallamos cuando seguimos los hechos y las palabras de Jesús y el posicionamiento de los distintos personajes ante Él. Por tanto, no nos cuentan hechos de la infancia de Jesús sino que pretenden decirnos, como todo el Evangelio, “Hijo de Dios” (35).
• Así pues, aunque en las representaciones navideñas los amos del escenario sean el ángel y María, el texto nos habla de Jesús, el Cristo. El protagonista es “el hijo” (31) que María tendrá. El evangelista pretende mostrar desde el comienzo de su obra quién es verdaderamente Jesús de Nazaret: el que ha nacido de María como hombre es, al mismo tiempo, el Mesías e Hijo de Dios.