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29 noviembre 2021

II Domingo de Adviento: Para la homilía

 

II Domingo de Adviento: Para la homilía

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LA SALVACION LLEGA POR LA ESCUCHA
Situación: el evangelio de la escucha
Necesitamos ser escuchados; pagamos para que alguien nos escuche. Necesitamos que alguien se detenga ante nuestras alegrías y preocupaciones. A pesar de todos los medios de comunicación a nuestro alcance, a pesar de estar hiperconectados… corremos el riesgo de habitar una ciudad de sordos; corremos el riesgo de no “distinguir los ecos de las voces”. La presencia y la voz de los “descartados” de nuestro mundo exige que alguien escuche su grito, el grito de la dignidad humana.
“Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron, 
vivir la vida y aceptar el reto, 
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos, 
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos. 
Porque cada día es un comienzo nuevo, 
porque esta es la hora y el mejor momento. 
porque no estás solo, porque yo te quiero” 
(Mario Benedetti).

II Domingo de Adviento: Sobre el Evangelio

 

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A Lucas le gusta insertar los acontecimientos de la historia de la salvación en la historia universal de su tiempo (ver 1,5 y 2,1). Por eso nos indica aquí con toda precisión (v.1-2) el reparto geográfico y los diferentes poderes políticos o sacerdotales que estaban presentes en el momento en que Juan Bautista inicia su predicación. Ya sabíamos que éste vivía en el desierto (1,80), pero ahora le es confiado un mandato divino: proclamar «un bautismo de conversión para perdón de los pecados» (v.3). Lucas nos describe al Bautista como el último de los profetas del AT (ver 16,16), una figura de transición que deja atrás lo antiguo y anuncia lo nuevo que se va a hacer presente en Jesús. Por eso su bautismo prepara al pueblo de Israel para acoger a su Mesías. Hay rasgos en la vida del Bautista que lo aproximan a los profetas de Israel: su mensaje de justicia social (3,10-14) y su resistencia al poder opresor (3,18-20). Pero también es verdad que el bautismo proclamado por Juan marca el comienzo de la buena noticia de Jesús (Hch 10,37), hay algo en él que es preludio y anuncio de lo nuevo que nos aporta Jesús.

II Domingo de Adviento, 5 diciembre. Evangelio dialogado

 


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Lucas: ¡Hola, amigos y amigas! 

Niño 1: ¿Quién eres tú? 

Lucas: ¿No lo recuerdas? Soy el evangelista Lucas. Este año os voy a acompañar muchos domingos. Niño 1: ¿Qué bien, Lucas! ¿Y qué nos vas a contar hoy?

Lucas: Hoy os hablaré de un amigo de Jesús que intentó prepararle el camino y se llamaba Juan, de sobrenombre “el Bautista”. Escuchad: En el año 15 del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisario, virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. 

Niño 2: ¡Sabes muchas cosas de Juan! Has debido estudiar un montón... 

II Domingo de Adviento, 5 diciembre. Evangelio ilustrado

 

II Domingo de Adviento. Misa familiar 3

 



Prepara: Javier Leoz

 Idea a transmitir: Convertirse, hacia Dios, es no quedarnos en lo que el mundo nos ofrece

Personaje: Juan Bautista

Símbolos: en el penitencial y en las ofrendas

1. ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y amigos, a esta celebración con la que –de la mano de Juan Bautista- seguimos preparándonos a la llegad de Jesús.

¿En qué necesitamos cambiar? Dios, en Navidad, se va hacer hombre para que entendamos que, la humildad, es un camino para llegar hasta los demás.

¿Seremos capaces de saltar tantas barreras y obstáculos que nos impiden recibir a Jesús?

Que esta Eucaristía nos anime, nos ayude a entender que la llegada de Cristo ha de suponer en nosotros un deseo de recibirle con unos sentimientos nobles, buenos y afables.

Iniciemos esta eucaristía encendiendo el 2º cirio de la Corona de Adviento. Y, al encenderlo, deseamos quemar de nosotros aquello que no nos deja ver a Jesús con claridad.

II Domingo de Adviento, 5 diciembre. Misa familiar

 ¡ALGO GRANDE VA A OCURRIR!


*Objetivo: descubrir que, amar a Jesús, conlleva el rectificar algunos caminos de nuestra vida

*Idea: Juan nos invita a preparar nuestra vida ante la llegada de Jesús

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Nuestra vida, amigos, está llena de muchos caminos. ¿Son todos buenos? ¿Nos convienen todos para nuestra felicidad o nuestro ser cristiano? ¡Por supuesto que no!

Hoy, Juan Bautista, nos desvela el secreto para encontrar y llegarnos hasta el Señor: nos tenemos que convertir de aquello que, sabemos, el Señor no está conforme con nuestra vida, pensamiento o actitudes.


Que esta Eucaristía del 2º domingo de adviento, nos ayude en el arreglo de las calles de nuestros corazones. Que dispongamos bien nuestro interior ante los días grandes de la Santa Navidad. ¿Lo intentamos?

(Salen unos chicos con unas carteleras: ¡PREPARAD EL CAMINO! ¡ALLANAD EL SENDERO! ¡CONVERTIOS! ¡EL SEÑOR VIENE! –u otros parecidos-)

1. MONICIÓN A LA CORONA DE ADVIENTO

II Domingo de Adviento, 5 diciembre: Oración de los Fieles 1

 Tu voz, Padre, clama por la voz de quienes son dañados en su dignidad como personas. Queremos escuchar su clamor y por eso te pedimos:

  • “Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción”. Para que la Iglesia viva las dificultades del camino con la con anza puesta en los consuelos de Dios, Roguemos al Señor.
  • “Dios guiará a Israel entre estas”. Para que las autoridades de las naciones guíen a sus pueblos por el camino de la paz y la justicia, Roguemos al Señor.
  • “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Para que todos los que sufren puedan experimentar la buena noticia de la presencia y la acción salvadora de Dios, Roguemos al Señor.
  • “Y todos verán la gloria de Dios”. Por todos nosotros, para que abramos bien los ojos de la fe y descubramos con admiración el paso del Señor por nuestras vidas, Roguemos al Señor.
Danos oídos nuevos, Señor, para escuchar tu Palabra y hacer las obras que Tú deseas. Por Jesucristo Nuestro Señor.

II Domingo de Adviento. Oración de los Fieles 2

 QUE TU LUZ NOS AYUDE A CAMINAR

Es hora de ponerse en marcha de arreglar nuestro corazón para recibir al Señor, las ganas son muchas pero necesitamos la luz de Dios que nos evite caer en el error. Repetimos:
R.- QUE TU LUZ NOS AYUDE A CAMINAR.
1. – Por el Papa Francisco, los obispos y sacerdotes, para que sean guías de este mundo acompañando a todos a la casa del Padre.
OREMOS
2. – Por los pueblos que sufren la guerra, el hambre, para que los más ricos se rebajen para que ellos se eleven, pues todos somos hijos del mismo Dios.
OREMOS
3. – Por todos los que sienten que el anuncio de la Palabra de Dios es una predicación en el desierto, para que el Señor anime su corazón y les ayude en su labor de apostolado.
OREMOS

II Domingo de Adviento. Oración de los Fieles 3

 VEN, SEÑOR JESÚS, NO TARDES

Más unidos que nunca, Dios Padre de Todos, esperamos la llegada de tu Hijo Unigénito que Juan Bautista nos anuncia. Y en esa espera llena de gozo le pedimos a tu Hijo que venga ya. Y respondemos
R.- VEN, SEÑOR JESÚS, NO TARDES
1.- Por el papa Francisco, que el Espíritu Santo le guíe en su labor, que le dé fuerza y alegría
OREMOS
2.- Por el obispo de nuestra diócesis (...) y por todos los obispos de la Tierra para que sepan llevar, como Juan, por el camino del desierto hacia la conversión de los rebaños a ellos confiados
OREMOS

II Domingo de Adviento. Moniciones 2

 LA CORONA DE ADVIENTO


La corona de Adviento es la fórmula más habitual y más sencilla de ir iniciando los domingos de Adviento. Y nuestras moniciones como, en otros años, irán reflejando ese hecho. La corona de Adviento tiene cuatro velas de colores diferentes y cada domingo de Adviento se enciende una. En el caso del primer domingo se encenderá la primera y las demás quedarán apagadas. Cuando lleguemos al segundo domingo de Adviento, antes de iniciarse la Eucaristía, ya estará encendida la vela del domingo anterior y, por tanto, se encenderá la segunda. Haremos lo mismo con la tercera y la cuarta. En caso de la tercera, iniciaremos la celebración con las dos velas anteriores ya encendidas y prenderemos la tercera. Para la cuarta, antes de comenzar ya estarán encendidas las tres y completaremos la corona con la cuarta vela encendida.

II Domingo de Adviento, 5 diciembre. Moniciones

 MONICIÓN DE ENTRADA


Encendemos hoy la segunda vela de nuestra corona de Adviento. El camino hacia Belén va estando más cerca y nuestro corazón se llena de alegría, porque el Niño de Belén nos trajo paz, según cantaban los ángeles. Y nosotros, aquí y ahora, tenemos el semblante algo triste, porque el desamor y la violencia siguen muy presentes en nuestro mundo. ¡Cuánto daríamos porque toda la humanidad se reconciliase y se amara!, Pero, ¿acaso creéis que esto es cosa de otros, que los que estamos aquí –en la Iglesia-- no tenemos nada que hacer? Debemos ayudar a todos sus miembros a ser hombres y mujeres de fe, de paz, de amor, de alegría, de esperanza. Eso es lo que nos debe traer el Adviento. Y personaje fundamental de ese advenimiento es Juan el Bautista, el que lucho por preparar el camino del Salvador. ¡Ojalá nosotros seamos capaces de llevar la palabra y la obra de Jesús a los hermanos que, aún no lo conocen! Y decir que las lecturas de hoy son un grito a la alegría, a la esperanza, a la liberación. ¡Quita el luto que envuelve tu corazón! ¡Deja ya de hacer duelo y andar con esa seriedad por la vida! Escuchad en paz la Palabra de Dios. El salmo que enlaza las dos lecturas nos dice: “La boca se nos llenaba de risas”. Hagamos todos lo mismo; ¡sonriamos!, pero de verdad.

Celebración de la Corona de Adviento en familia [Dinámica de Grupo]

 

CELEBRACIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO EN FAMILIA

Finalidad
El objetivo de esta celebración es el de disponernos a celebrar la Navidad, durante las cuatro semanas de Adviento, por medio de la oración y la reflexión de la Palabra de Dios, en familia o en comunidad.
Introducción
Los cristianos, para prepararnos a recibir la Luz y la Vida en la Natividad del Señor Jesús, podemos usar esta corona convirtiéndola en una ?Corona de Adviento. Esto nos hace pensar en la oscuridad sin Dios, después de la ca?da de nuestros primeros padres y en la esperanza de salvación iniciada desde aquel momento y que ha sido alimentada hace siglos por los profetas, hasta que la estrella matutina anunció la llegada del Sol, cuando la Virgen dio a luz un Hijo.
En resumen, el significado de nuestra Corona de Adviento será:

II Domingo de Adviento: Todos verán la salvación de Dios

 San Juan Bautista nos ayuda a prepararnos para lo bueno, para lo mejor, para la venida del Señor. Nos lo recuerda para que no se nos olvide, y para que verdaderamente nos demos cuenta de lo más importante de la Navidad que dentro de poco celebraremos.

A veces en la Navidad nos dejamos llevar por los días de vacaciones, por las comidas con la familia, nos juntamos con los abuelos, con los primos, y los pasamos muy bien. Por los regalos que nos traen los Reyes Magos. Todo esto está muy bien y es muy importante. Pero no podemos olvidarnos que el centro de la Navidad es que un niño muy pequeño nacido en un establo pobre y humilde, vino al mundo para ser nuestra luz, para estar con nosotros en los momentos difíciles, para que sintamos a Dios, su Padre, lo más cerca posible de nosotros, para que sepamos que Dios no espera a que nosotros vayamos hacia Él, sino que es Dios el que da el primer paso, el que da el primer abrazo, el que siempre nos busca para estar con nosotros porque nos quier mucho, infinito…

II Domingo de Adviento: Abrir nuevos caminos

 

Los primeros cristianos vieron en la actuación del Bautista al profeta que preparó decisivamente el camino a Jesús. Por eso, a lo largo de los siglos, el Bautista se ha convertido en una llamada que nos sigue urgiendo a preparar caminos que nos permitan acoger a Jesús entre nosotros.

Lucas ha resumido su mensaje con este grito tomado del profeta Isaías: “Preparad el camino del Señor”. ¿Cómo escuchar ese grito en la Iglesia de hoy? ¿Cómo
abrir caminos para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo podamos encontrarnos con él? ¿Cómo acogerlo en nuestras comunidades?
Lo primero es tomar conciencia de que necesitamos un contacto mucho más vivo con su persona. No es posible alimentarse solo de doctrina religiosa. No es posible seguir a un Jesús convertido en una sublime abstracción. Necesitamos sintonizar vitalmente con él, dejarnos atraer por su estilo de vida, contagiarnos de su pasión por Dios y por el ser humano.

Adviento: Celebración de Adviento para Secundaria

 DESCARGAR CELEBRACIÓN DE ADVIENTO PARA EDUCACIÓN SECUNDARIA

II Domingo de Adviento: La misa del domingo 5 de diciembre

 Domingo 2º de Adviento

Primera lectura (Isaías 40, 1-5. 9-11)
Segunda Lectura: carta del apóstol san Pablo a los Romanos 15, 4-9
Evangelio. Lucas 3, 1-6.
Juan el Bautista, voz que grita en el desierto.
El evangelista san Lucas (que hemos comenzado a leer en este nuevo año litúrgico, ciclo C) nos presenta a Juan proclamando un “bautismo de conversión” para prepararse a acoger al Mesías. Él muestra lo nuevo que viene a hacer el Salvador, Jesús. Conecta con los profetas de Israel: su mensaje de justicia social (3, 10-14) y su resistencia al poder opresor (3, 18-20); aunque también el bautismo que proclama es preludio y anuncio de lo nuevo que nos aportará Jesús.
Para vivir esta novedad de la Salvación, que el enviado de Dios nos trae, se requiere una conversión, un preparar el camino. Como nos dice otro profeta actual (el papa Francisco): “abajar la soberbia de la autosuficiencia y poner las bases de la humildad para reconocer la realidad; erradicar la violencia y sembrar la justicia; desplazar la codicia y vivir la caridad, desde la bondad y misericordia; hacer desaparecer la hipocresía haciendo brillar la verdad”.

26 noviembre 2021

El Señor viene (Oración ante la Corona de Adviento)

 EL SEÑOR VIENE 

Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor.

COMIENZO DE LA CELEBRACIÓN ENTORNO A LA CORONA DE ADVIENTO

Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén

Guía: Ven Espíritu Santo,

Todos: Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Guía: Envía tu Espíritu creador.

Todos: Y renovarás la faz de la tierra.

Guía: ¡Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de sus consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

 

«Estad despiertos»

 

«Estad despiertos»

¡Hola, soy la estrella de Belén!

Siempre he estado en el cielo para iluminar la noche oscura. Hay muchas personas que también hacen de estrellas en la vida de los demás. Son como luces que te llenan de alegría y esperanza cuando estás triste o perdido.

Durante la primera Navidad tuve el encargo de guiar a unos magos hasta el lugar donde nacería el Señor. Estos magos eran personas que estaban atentas, que no vivían pensando solo en sí mismos. Por eso me vieron en el cielo y decidieron dejar sus comodidades y seguirme para encontrar al Mesías.

¡Tú también puedes ser una luz para los demás! ¡Tú también puedes salir a buscar a Jesús que nacerá pronto! Solo tienes que estar despierto, que estar atento a lo que pasa a tu alrededor, atento a las personas que tienes a tu lado y atento a la Palabra de Dios que durante estos próximos domingos nos irá guiando.

25 noviembre 2021