CONSTRUCTORES DEL REINO DE DIOS AQUÍ Y AHORA
1.- "Ya, pero todavía no". Jesús predicó el Reino. En el evangelio podemos encontrar diez parábolas que nos hablan del Reino de Dios. Es como un grano de mostaza que va creciendo día a día, está dentro de nosotros, todos somos invitados a participar en él.... Hoy día diríamos que es la civilización del amor a la que se refería Pablo VI. Porque el Reino "no es de este mundo", pero comienza aquí en este mundo, aunque todavía no ha llegado a su plenitud. Es el "ya, pero todavía no". Jesús dejó bien claro que su Reino no es como los reinos de este mundo. En él es primero el que es el último, es decir el que sirve, no el que tiene el poder. Muchas veces quisieron hacer rey a Jesús, pero Él lo rechazó porque había venido a servir y no a ser servido. Su mesianismo no es político ni espectacular, sino silencioso y humilde. En este sentido, San Agustín recuerda que "no dice que su Reino no está en este mundo, sino no es de este mundo. No dice que su Reino no está aquí, sino no es de aquí". Consecuencia: hemos de trabajar para construir el Reino ya en este mundo, y esto significa establecer unas condiciones de vida en las que reine la justicia, la paz y la fraternidad. Mientras esto no se consiga, todavía no podemos estar contentos. No debemos huir del mundo, sino implicarnos en su transformación aquí y ahora, sin esperar a que llegue pasivamente el "Reino de los cielos".





