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21 marzo 2023

V Domingo Cuaresma: Misa del domingo

 Domingo 5º de Cuaresma


Subrayados de la Palabra
  • 1º lectura (Ez 37,12-14): «Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago».
  • 2º lectura (Rom 8, 8-11): «Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo».
  • Evangelio (Jn 11,3-7.17.20-27.33b-45): «Jesús le dice: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”».
Ecos de la Palabra para jóvenes y comunidades

19 marzo 2023

Tener vista

 

Tener vista

En varias ocasiones la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) ha organizado una experiencia que permite a quienes no carecen del sentido de la vista ponerse en la piel de una persona ciega: con los ojos tapados por un antifaz, deberán hacer un recorrido enfrentándose a los obstáculos que las personas ciegas diariamente tienen que afrontar en su vida cotidiana. La reacción de quienes han realizado esta experiencia suele ser unánime: todos deberían realizarla para ponerse en la situación de las personas con discapacidad visual. Pero también coincidían en que esta discapacidad hace que se potencien otras capacidades que sí tienen. Porque una cosa es el sentido de la vista, con el que los ojos perciben algo, y otra cosa es “tener vista”, un conocimiento o sagacidad para descubrir algo que otros no ven. Y todos podemos “tener vista”.

Ojos nuevos

 

Ojos nuevos

El relato del ciego de Siloé está estructurado desde la clave de un fuerte contraste. Los fariseos creen saberlo todo. No dudan de nada. Imponen su verdad. Llegan incluso a expulsar de la sinagoga al pobre ciego: «Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios». «Sabemos que ese hombre que te ha curado no guarda el sábado». «Sabemos que es pecador».

Por el contrario, el mendigo curado por Jesús no sabe nada. Solo cuenta su experiencia a quien le quiera escuchar: «Solo sé que yo era ciego y ahora veo». «Ese hombre me trabajó los ojos y empecé a ver». El relato concluye con esta advertencia final de Jesús: «Yo he venido para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos».

17 marzo 2023

Preguntas para un ciego

 1.- Este pobre ciego tuvo la inoportunidad de empezar a ver. Tuvo la mala suerte de ser curado. Estaba tan bien de ciego dando un tono folclórico y turístico al ambiente. Servía de desahogo de la compasión de los visitantes que le tiraban una moneda. Hasta de enseñanza teológica gratuita, porque los padres dirían a sus niños al pasar: “Veis, este está ciego o por cosas malas hechas por él o por sus padres, así que no seáis malos”

Se le ocurre curarse y empieza a ser un estorbo. Complica la vida a los demás y se la complica él. Lo traen y lo llevan de interrogatorio en interrogatorio. Lo insultan y, al fin, lo excomulgan. Sus padres acaban quitándose el problema de encima por miedo. Los fariseos no duermen. Cuando todos deberían alegrarse con lo que le ha sucedido, al contrario parece que todos le recriminan su estrafalaria ocurrencia de sanar.

Sólo Jesús que le ha curado esta a su lado. Sólo Jesús que se le manifiesta “lo estás viendo” y sólo su Fe en Jesús le quedan al ciego. Era la historia de todo judío que se convertía al cristianismo en los tiempos en que Juan escribe el evangelio. Tal vez, ve Juan en la piscina de Siloé una alusión al bautismo.

IV Domingo Cuaresma: Ofrendas

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Ofrendas
Dos símbolos: Bastón de ciego y vela
Bastón de ciego:
La “ceguera” es un mal que aqueja a mucha gente y la gente que está ciega necesita un “bastón” para poder andar por la vida.
Nosotros –aunque veamos físicamente- podemos padecer ceguera espiritual, porque sólo vemos lo externo, lo superficial, nos fijamos solamente en las apariencias.
Jesús nos invita a ver: Jesús quiere que sepamos ver las cosas y los acontecimientos en profundidad, no superficialmente.

Vela:
“Yo soy la Luz del mundo -nos dice Jesús-. El que me sigue no anda en tinieblas”.
Jesús es la Luz que necesitamos para no vivir en tinieblas, porque Jesús es:
– La Luz que ilumina nuestra vida.
– La Luz que brilla en las tinieblas.
– La Luz que cura nuestra ceguera.

Y nosotros los cristianos –los hijos de la Luz- tenemos que ser LUZ para los que viven en tinieblas; tenemos que iluminar con nuestra fe y con nuestras obras la vida de los demás.
“Vivamos como hijos de la Luz”.

La luz está ya en ti, deja que te inunde y desborde

 

La luz está ya en ti, deja que te inunde y desborde

Al mezclar la tierra con su saliva está simbolizando la creación del hombre nuevo, compuesto por la tierra-carne y la saliva-Espíritu. De ahí la frase que sigue: le untó su barro en los ojos. El barro, modelado por el Espíritu, es el proyecto de Dios realizado ya en Jesús, y con posibilidad de realizarse en todos los seres humanos. Jn usa dos verbos para indicar la aplicación del barro en los ojos: aquí untar-ungir, en relación con el apelativo de Jesús «Mesías». Más adelante dirá sencillamente aplicar.

Él fue, se lavó y volvió con vista

 

La ceguera como incapacidad visual

La ceguera biológica, si bien es una incapacidad para ver, mirar o contemplar, no es una incapacidad para vivir, sentir o pensar. Integrada positivamente en el marco de la propia existencia, la ceguera podría ayudar a desarrollar los otros sentidos, a través de los cuales se podrían tender puentes hacia la vida y hacia las personas. Al mismo tiempo, se puede decir que una incapacidad visual no impide desarrollar el sentido moral, el juicio crítico o la búsqueda de Dios.

“Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento” (Jn 9,1), pero sus discípulos sólo pueden ver a un pecador. Los vecinos del hombre ciego sólo ven a un mendigo que pide limosnas y los fariseos “no ven” al ciego, sino que centran la mirada en aquel que le devuelve la vista transgrediendo el sábado. Cada uno puede ver de acuerdo con las claves de lectura que lleva en el corazón. Cada uno puede ver de acuerdo con la imagen de Dios que sostiene su fe.

16 marzo 2023

IV Domingo de Cuaresma: Liturgia 1

 Liturgia de las Horas – Cuarta Semana del Salterio - Cuaresma


R I T O S   I N I C I A L E S

CANTO DE ENTRADA.
Tengo los ojos puestos en el Señor porque Él saca mis pies de la red.  Mírame, oh Dios y ten piedad de mí, que estoy sólo y afligido.  Mírame, oh Dios y ten piedad de mí, que estoy sólo y afligido.

Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos, los que llevasteis luto. 

SALUDO Y MONICIÓN.

ACTO PENITENCIAL.

ORACIÓN COLECTA.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA.
Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b. 6-7- 10-13a.

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí».
Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo: «Seguro que está su ungido ante el Señor».
Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón»
Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a estos».
Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿No hay más muchachos?».

IV Domingo Cuaresma: Misa de Familia 2

 

Prepara: Javier Leoz


*Objetivo: con Jesús las cosas cambian de color

*Idea: Cristo es la luz del mundo

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Estamos ya en el cuarto domingo de cuaresma. Todos los días, sin miramos con atención a nuestro alrededor, nos podemos encontrar con muchas cosas que nos hablan de Dios. Pero para verlas, hay que tener los ojos bien abiertos y, sobre todo, que sean sensibles al amor de Dios.

¡Cuántas personas que dicen verlo todo, y no ven lo esencial! ¡Cuántas personas que dicen saberlo todo, y desconocen lo más importante!

Que nosotros, camino hacia la Pascua, pidamos a Jesús que nos abra los ojos a la fe, a su presencia y, sobre todo, que nos cure de las cataratas que nos impiden caminar con El y verle en medio de nosotros.

Nos ponemos de pie e iniciamos esta celebración en el domingo de la alegría. ¡La Semana Santa está cada vez más cerca!


(Junto con la cruz pueden salir varios chicos/as con cirios que representan la LUZ en medio de la oscuridad)

IV Domingo Cuaresma: Misa de Familia 1

 DESCARGAR MISA DE FAMILIA I

IV Domingo Cuaresma: Homilías 2

 

1.- VER LAS COSAS DEL MUNDO A LA LUZ DE DIOS

Por Gabriel González del Estal

1.- Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo. Para el evangelista san Juan Dios es, sobre todo, luz y amor. Dios es la Luz, Dios es el Amor. Este Dios Luz, este Dios Amor se manifestó plenamente, en lo humano, en el hombre Jesús de Nazaret. Por eso, para nosotros, Cristo es la Luz y el Amor. En el evangelio de este domingo, en concreto, el ciego de nacimiento, cuando se encontró con Cristo, recibió, además de la luz física para sus ojos, la luz espiritual para su alma. Cristo fue para él la Luz que iluminó sus ojos físicos e iluminó su alma para ver en Cristo la Luz de Dios y para ver todas las cosas del mundo bajo la luz de Cristo. Jamás se oyó decir, dice el ciego de nacimiento, que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si este no viniera de Dios no tendría ningún poder. Pues bien, tratando de aplicar este evangelio del ciego de nacimiento a nuestro tiempo actual, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que hay más ciegos espirituales que ciegos materiales. Nuestra sociedad es, en gran parte, agnóstica e increyente, incapaz de ver las cosas de este mundo bajo la luz de Dios, bajo la luz de Cristo.
Los cristianos tenemos aquí el gran reto de mostrar, con nuestros hechos y con nuestras palabras, a los muchos ciegos espirituales de hoy a ver las cosas de mundo bajo la luz de Dios, bajo la luz de Cristo. Para los ciegos espirituales todas las cosas de este mundo empiezan y terminan en este mundo. Lo único importante para ellos es tener buena salud física, triunfar en los negocios, gozar de los bienes materiales del sexo, de la vanagloria, del poder, etc. En cambio, para los que queremos ver las cosas de este mundo bajo la luz de Cristo, los bienes reales de la salud, del dinero, del poder, del goce material de los sentidos, sólo son totalmente valiosos si están subordinados a los bienes espirituales de la salud espiritual y, en definitiva, al amor de Dios y al amor al prójimo. Que Dios nos libre de la ceguera material y nos dé su Luz para ver todas las cosas bajo la Luz de Dios.

IV Domingo Cuaresma: Homilías I

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(A)

El ciego de nacimiento es el hombre, todo hombre. Andamos muy ciegos por la vida. ¿De quién es la culpa? De nosotros y de nuestros padres.
De nuestros padres que nos enseñaron a mirar solamente la materialidad de las cosas y no nos enseñaron a mirar más allá de su superficie, penetrando en el misterio del ser y de la vida. Y así no hemos aprendido a tratarnos con profundidad, porque sólo vemos las apariencias.
La culpa es también nuestra, porque nos fascina lo externo y nos quedamos ahí, deslumbrados ante el brillo pasajero de las personas y las cosas. Nosotros miramos las apariencias y no miramos el corazón.
Vemos y valoramos a las personas por su tener, por su poder, por su saber, no por lo que verdaderamente son. No captamos su misterio, ni siquiera el nuestro propio.
Nuestra ceguera es grave. Tan grave que muchas veces sólo valoramos las cosas y sobre todo a las personas cuando las perdemos…
Pero en toda vida humana hay un momento en que damos la vuelta a los prismáticos: y todo lo que visto con cristales de aumento nos parecía enorme y cercano… se aleja de repente y se vuelve diminuto y distante.
Esa vuelta a los gemelos la damos cuando nos llega un gran dolor o se descubre un gran amor…

IV Domingo Cuaresma: Moniciones a las lecturas

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 Monición a las lecturas

Dios no se fija en las apariencias, sino en el corazón; y sabe que, muchas veces, no tenemos vida en nuestro interior. Hoy, su Palabra nos llama a levantarnos, a dejar curar nuestras cegueras, y a caminar como hijos de la luz.
Monición a la lectura
El relato de esta elección, llena de encanto, parece una florecilla. Contrastan los juicios y los gustos de los hombres con los de Dios. Los hombres optan por lo grande, por lo fuerte, por lo bien presentado. Dios no se fija en la presencia, en la apariencia, sino en el corazón. Y Dios prefiere lo pequeño, lo olvidado, lo que no cuenta. Así será siempre. “La mirada de Dios no es como la mirada del hombre”. Por eso no es de extrañar que Dios tenga que curar nuestros ojos ciegos.

Lectura del libro primero de Samuel

IV Domingo Cuaresma: Moniciones 2

 

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MONICIÓN DE ENTRADA

Sed hermanas y hermanos bienvenidos a  la Eucaristía de este Cuarto Domingo de Cuaresma. Siempre, durante muchos siglos, se ha llamado a este domingo, el de la alegría, el domingo “laetare” que significa “alegraos”, tal como dice la antífona de entrada con la que el sacerdote inicia esta celebración. Pero es también el domingo de la Luz. Cristo nos permite ver. Cura nuestra ceguera y nos muestra la belleza del mundo que nos rodea. Jesús es luz y camino. Verdad y vida. Y para verle hay que convertirse, hacerse humilde ante quien siendo Dios se humilló para enseñarnos a vivir. La Cuaresma avanza y el próximo domingo –el quinto— ya será el último. Al siguiente comienza la Semana Santa. Seguimos, pues, subiendo la Cuaresma, camino de la Cruz y de la Resurrección. Pero iniciemos nuestra eucaristía con la máxima alegría. Alegrémonos como nos pide el Apóstol



MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, del Libro Primero de Samuel, nos cuenta como David es ungido Rey de Israel por Samuel. Es una búsqueda minuciosa y el relato nos da muchos detalles. Es la búsqueda del bien. Luego, en el Evangelio veremos como esa minuciosidad se va a convertir en persecución.

IV Domingo de Cuaresma: Moniciones 1

 


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Inicial.   

En nuestro camino hacia la Pascua, hoy la liturgia nos invita a la alegría, quizás porque en medio de la Cuaresma, vemos ya próximas en el horizonte las fiestas pascuales.

Las lecturas nos van a hablar de luz. Luz para descubrir a Dios en nuestra vida y luz que los cristianos debemos ser para el mundo. Vamos a pedir en esta Eucaristía que Dios aleje de nosotros la tiniebla, para poder contemplar el mundo con ojos limpios y luminosos, y que esa luz llegue también a nuestro corazón e ilumine nuestros sentimientos y nuestro obrar.