—BIENVENIDA:
Antes de la salida del celebrante
Nos encontramos reunidos en el nombre del Señor, en este domingo vigésimo séptimo durante el año, para la celebración de la Eucaristía, la celebración del inmenso amor de Dios, expresado en la muerte y resurrección de Cristo, para librarnos, a pesar de nuestras constantes infidelidades a su amor, del pecado y de la misma muerte.
El Señor hoy nos manifiesta el origen común del hombre y la mujer; unidad tal, que es imposible romperla y de la que surge la fidelidad de los esposos. Y Jesús pone de relieve el núcleo que está en la base de la vida verdadera, que debe animar a todo hombre: el amor. Su enseñanza es la de un amor total, gratuito y fiel, anunciado como auténtica vida humana. Y en la raíz de su enseñanza sobre el amor, como verdadero camino del hombre hacia la vida eterna, se halla su propia entrega total al Padre.
