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12 octubre 2021

Homilía (3) de Javier Leoz: 17 de octubre

 DOMINGO XXIX DEL T. ORDINARIO /B

CON LA MISERICORDIA, SE PUEDE
Los hijos del Zebedeo resultaron ser osados y muy atrevidos. ¡Casi nada! ¡Primeros puestos en el Reino de los Cielos! Y no menos certera y a punto la respuesta de Cristo: “Eso a mí no me toca concederlo”. Y es que, el cáliz de Cristo, no es el que
nosotros solemos apurar (brillante, ajustado a nuestra mano o a nuestra vida, con licor dulce y sorbido abundantes veces). El cáliz del Señor es, una misericordia que se ofrece y se transmite a través de nuestra entrega incondicional. ¿A quién? A los más necesitados. ¿Por qué? Porque llevamos el ardor de Cristo dentro. ¿Para qué? Para identificarnos más con Jesús y porque, en ese corazón gigantesco que se da, es donde sellamos y purificamos nuestro carnet de cristianos. Imposible pretender primeras bancadas en la eternidad si, tal vez en la tierra, buscamos los más apartados a la hora de servir. Una frase nos
puede resultar iluminadora en este día: no salva el poder sino el servir.

Homilía (2) de José A. Pagola: 17 de octubre

 DOMINGO XXIX DEL T. ORDINARIO /B

NADA DE ESO ENTRE NOSOTROS

Mientras suben a Jerusalén, Jesús va anunciando a sus discípulos el destino doloroso que le espera en la capital. Los discípulos no le entienden. Andan disputando entre ellos por los primeros puestos. Santiago y Juan, discípulos de primera hora, se acercan a él para pedirle directamente sentarse un día "el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda".

A Jesús se le ve desalentado: "No sabéis lo que pedís". Nadie en el grupo parece entender que seguirlo de cerca colaborando en su proyecto, siempre será un camino no de poder y grandezas, sino de sacrificio y cruz.

Mientras tanto, al enterarse del atrevimiento de Santiago y Juan, los otros diez se indignan. El grupo está más agitado que nunca. La ambición los está dividiendo. Jesús los reúne a todos para dejar claro su pensamiento.

Homilía 1 de Miguel Funes Gálvez: Domingo 17 de octubre

 Isaías 53, 10-11.

El Señor justificará a muchos cargando con sus crímenes; triturado por el sufrimiento el Siervo justificó a muchos.

Salmo 32.
El salmo es una trilogía de alabanza a Dios creador y providente: canto al Dios creador, contraste entre los planes destructivos del hombre y la justicia divina, llamada a la conversión y concluye con la frase: “Que la misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo
esperamos de ti”. Hebreos 4, 14-16.
Mantengamos la confesión de fe, ya que tenemos un Sumo Sacerdote grande.
Marcos 10,35-45.
Los grandes de los pueblos nos tiranizan y oprimen, vosotros sed buenos servidores, porque el Hijo del Hombre ha venido a servir y dar la vida por nosotros.

16 octubre 2020

Homilía XXIX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (18 de octubre de 2020)

 

Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

 En aquel tiempo, los fariseos (...) le envían sus discípulos a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar el tributo al César o no?». Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo». Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Dícenle: «Del César». Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».

A Dios lo que es de Dios

Este domingo el Evangelio termina con una frase lapidaria de Jesús: «Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios». No: o César o Dios; sino: el uno y el otro, cada uno en su plano. Es el comienzo de la separación entre religión y política, hasta entonces inseparables en todos los pueblos y regímenes. Los judíos estaban acostumbrados a concebir el futuro reino de Dios instaurado por el Mesías como una teocracia, o sea, como un gobierno directo de Dios en la tierra a través de su pueblo.

06 octubre 2020

Pautas para la homilía del 11 de octubre

 

“El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los invitados” (Mt 22,2-3)

La liturgia de la Palabra, con tono alegre y festivo, nos invita a vivir la experiencia personal y comunitaria que tiene lugar cuando llevamos a cabo lo que el Padre del cielo prepara para toda la humanidad, dado que la invitación, en principio dirigida a los “invitados”, se extiende en realidad “a todo el mundo”, incluyendo a “buenos y malos”.

Esta simple constatación, que se desprende de la página evangélica, reclama una toma de posición por nuestra parte, pues todos, “buenos y malos”, estamos invitados al mismo banquete, sin distinción alguna. Esta invitación general hace recordar las palabras del mismo Jesucristo cuando, dirigiéndose a todos, a la gente y a sus discípulos, decía: «Si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mc 8,34; Lc 9,23; cf., sin embargo, Mt 16,24).

Homilía XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (11 de octubre de 2020)

 Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

Isaías 25, 6-10a; Filipenses 4, 12-14.19-20; Mateo 22, 1-14

Lo importante y lo urgente

Es instructivo observar cuáles son los motivos por los que los invitados de la parábola se negaron a venir al banquete. Mateo dice que ellos “no hicieron caso” de la invitación y “se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio”. El evangelio de Lucas, en este punto, es más detallado y presenta así los motivos del rechazo: “He compardo un campo y tengo que ir a verlo... He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas... Me he casado, y por eso no puedo ir” (Lc 14, 18-20).

¿Qué tienen en común estos diversos personajes? Todos los tres tienen algo urgente que hacer, algo que no puede esperar, que reclama inmediatamente su presencia. ¿Y qué representa en cambio el banquete nupcial? Este indica los bienes mesiánicos, la participación en la salvación conseguida por Cristo, y por tanto la posibilidad de vivir eternamente. El banquete representa, por tanto, lo más importante en la vida, es más, lo único importante. Está claro entonces, en qué consiste el error cometido por los invitados; consiste en abandonar lo importante por lo urgente, ¡lo esencial por lo contingente! Ahora bien, éste es un riesgo tan difundido e insidioso, no sólo en el plano religioso, sino también en el puramente humano, que vale la pena reflexionar un poco sobre él.

23 septiembre 2020

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

 


Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

(27 de septiembre de 2020)

(Ez 18,25-28; Flp 2,1-11; Mt 21,28-32)

«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el Reino de Dios» (Mt 21,31).

La verdadera religión, es decir, la auténtica actitud del hombre con relación a Dios es la obediencia de sus mandamientos, la interiorización sincera de su voluntad, de forma que el hombre haga de la voluntad de Dios la norma de su vida y de su conducta. Por el contrario, la religión que se queda en declaraciones, en palabras huecas, en ritos vacíos, es una religión, no sólo vana, sino falsa, que merece la reprobación de Dios, y que no conduce al hombre a su salvación.

22 septiembre 2020

Pautas para la homilía del 27 de septiembre



 Vemos cómo Jesús sigue respondiendo a las críticas y acusaciones de los que se sienten defensores, o incluso, amos de la ley de Dios. El Señor no rehúye el debate, pero se nota que, cada vez, es más violento por una parte, y más claro y directo por parte de Jesús.

Los adversarios de Jesús no están dispuestos a que nadie les “cambie” la ley a la que se han acomodado. Jesús, que ha venido para dar plenitud a la ley y, como Juan Bautista, a enseñar el camino de la justicia, les reprende con dureza tratándoles de hipócritas, de los que dicen cumplir-“voy Señor” pero no van-. En cambio, los que, habiendo dicho, incluso de forma grosera y descarada, que no quieren saber nada de Dios ni de su justicia, se han acogido, más tarde, a su misericordia, son alabados por Jesús: “os llevan la delantera en el Reino de Dios”.

Homilía XXVI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (27 de septiembre de 2020)

 


Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña”. Y él respondió: “No quiero”, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: “Voy, Señor”, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y la prostitutas creyeron en él. Y vosotros ni viéndolo os arrepentisteis después para creer en él».

16 septiembre 2020

Homilía XXV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (20 de septiembre de 2020)

 

Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. [...] Pero el propietario contestó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O vas a ser envidioso porque yo soy bueno? Así, los últimos será primeros y los primeros, últimos”».

Id a mi viña

La parábola de los obreros enviados a trabajar en la viña en horas diferentes, que reciben todos la misma paga de un denario, ha plantado siempre problemas a los lectores del Evangelio. ¿Es aceptable el modo de actuar del propietario? ¿No viola el principio de la recompensa justa? Los sindicatos se sublevarían al unísono si alguien actuara como ese propietario.

Homilía Domingo XXV de Tiempo Ordinario

 1.- Nuestro Dios es rico en perdón (Is 55, 6-9)

Apremia la búsqueda del Señor. Todos son llamados a invocarlo. La cercanía de Dios estimula a recorrer el camino.

¿Todos son llamados? ¿Lo son también los malvados? son, cuando recorren el camino del arrepentimiento («un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor»). Desandar el propio camino y cambiar los propios proyectos es lo que Dios espera de nosotros, pecadores. Aunque nos cueste reconocer que habíamos errado el tino, al intentar recorrer nuestra particular andadura. Y aunque sea duro pensar que comenzamos a recorrer el camino que nos ha trazado Otro.

08 septiembre 2020

Pautas para la homilía: Domingo 13 septiembre 2020

Navegar Mar Adentro: Evangelio según San Mateo 18,21-35 - "La parábola del  servidor despiadado" -

 El perdón es una de las modalidades del amor. Una de sus más exigentes. Porque en la convivencia humana en general, y en las distintas formas de convivencia familiar o comunitaria, pueden surgir problemas, malentendidos, discusiones e incluso ofensas entre las personas. En este caso, un cristiano está llamado a la reconciliación. Y el camino de la reconciliación pasa por el reconocimiento del propio pecado y/o por el perdón al ofensor. San Pablo exhortaba a los cristianos al perdón mutuo, siendo Cristo la clave de este perdón: “como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros” (Col 3,13).

De la misma forma que el amor tiene distintas dimensiones y alcances (amor entre los esposos, amor a los familiares, a los conocidos, a los compañeros de trabajo), y el amor cristiano alcanza dimensiones universales, pues no conoce límites, encontrando en el amor al enemigo, al que no se lo merece, su alcance más universal, también el perdón cristiano tiene distintas dimensiones y un alcance universal. El perdón no tiene límites. A Jesús le formulan una pregunta sobre los límites del perdón: ¿cuántas veces hay que perdonar? Pregunta muy lógica y muy humana. Jesús responde que, para sus seguidores, el perdón no tiene límites, puesto que hay que perdonar siempre y en toda circunstancia. No es fácil el perdón, como tampoco es fácil el amor. Pero hace feliz. El auténtico amor y el auténtico perdón son gratuitos. Por eso su alcance es universal. Lo que tiene precio es siempre limitado. Y lo más interesante: el perdón no es un favor que hacemos el ofensor, es un bien que nos hacemos a nosotros. El primer beneficiario del perdón es el que perdona.

04 septiembre 2020

Homilía XXIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (6 de septiembre de 2020)

 EVANGELIO DE SAN MATEO 18, 15-20 - "PERDONAR ES IMPORTANTE" - YouTube

Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

Isaías 55, 1-3
Romanos 8,35.37-30
Mateo 14, 13-21

Todos comieron y quedaron saciados

Un día Jesús se había retirado en un lugar solitario, en la orilla del mar de Galilea. Pero cuando se disponía a desembarcar, encontró una gran multitud que le esperaba. "Sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos". Los habló del Reino de Dios. Ahora bien, mientras tanto se hizo de noche. Los apóstoles le sugirieron que despidiera a la muchedumbre, para que pudieran encontrar algo para comer en los pueblos cercanos. Pero Jesús les dejó de piedra, diciéndoles en alto para que todos escucharan: "Dadles vosotros de comer". "No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces", le responden desconcertados. Jesús pide que se los lleven. Invita a todos a sentarse. Toma los cinco panes y los dos peces, reza, da gracias al Padre, después ordena distribuir todo a la multitud. "Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos". Eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños, dice el Evangelio. ¡Fue el picnic más feliz en la historia del mundo!

05 agosto 2020

Domingo 9 de agosto (4): Reflexión

No tengáis miedo, soy yo!
De Javier Leoz

1. Había quedado atrás aquel milagro espectacular de la multiplicación de los panes y de los peces. Los discípulos, sin pensárselo dos veces, subieron a la barca invitados por Jesús.
Con aquel Señor que cumplía lo que decía, que multiplicaba a miles, panes y peces, merecía la pena ser seguido y obedecido.
Pero, como en las películas, en el seguimiento a Jesús hay escenas de miedo. Momentos donde parece detenerse la felicidad. Instantes que uno quisiera pasar rápidamente para llegar al final cuanto antes.

Domingo 9 de agosto (3): Reflexión

Soy yo. No tengan miedo» – Reporte Católico Laico
De Pedro Heredia Martínez

“Ahora que es de noche y no hay luna, yo te digo: “creo”
(Loidi).

1.- Todos sabemos por propia experiencia que en la vida no todo es de color de rosa y, aunque así fuera, toda rosa conlleva su espina.
- La vida conlleva, como nos dice el evangelio de hoy, tempestades muy fuertes, momentos muy difíciles de superar.
Como dice el sueco INGMAR BERGMAN:
“La vida es una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que sólo se acaban con la muerte.”
- La vida es como un navegar en el que algunas veces las tempestades y el oleaje son demasiado fuertes y hay momentos en que sentimos el temor de hundirnos, como Pedro (Mat.14,30).
+ El mundo está sumido en un mar de problemas de los que parece que no podemos salir.
+ Nosotros mismos pasamos por problemas y pruebas bastante duras, muchas veces: enfermedades, desgracias, reveses económicos, familiares, de salud, decepciones, engaños...

Domingo 9 de agosto (2): Reflexión

miscosasyyo: Mt 14, 22-36. ¡Ánimo, soy Yo, no tengan miedo!

De Miguel Funes Gálvez

DOMINGO XIX DEL T. ORDINARIO /A

1 Rg 19,9ª.11-13 /; Sal 84/ Rm 9,1-5/ Mt 14,22-23

La fe vence al mundo


++La misericordia y la fidelidad se encuentran. La Justicia y la paz se besan (Sal.84).

El Salmo 84 es de lo más bonito del salterio, compuesto por los hijos de Coré, familia levita. Es himno, canto, disciplina…; es como el salmo de la Encarnación y de la Navidad…, eco del Cantar de los Cantares y del final del Apocalipsis , donde la esposa súplica: ¡ Ven, Señor, Jesús ¡… Evoca toda la historia de la salvación, con el retorno de los judíos a su tierra después de su destierro en Babilonia, con mucha riqueza temática: retorno físico después de una prueba curativa como signo de conversión…, llamada a ser fieles a la ley de la encarnación y pregoneros de la primera Navidad, uniéndonos al ángel mensajero y a la coral celestial, trabajando por la paz…, testigos de la misericordia de Dios y defensores de la justicia frente a un mundo basado en estructuras de pecado, en el que crece la espiral de la violencia y se multiplican los escándalos de injusticias y en el que unos pocos lo tienen todo y unos muchos no tienen nada.

Domingo 9 de agosto: DOMINGO XIX DEL T. ORDINARIO /A

seguir la senda: Ánimo, soy yo, no tengan miedo
José A. Pagola

EN MEDIO DE LA CRISIS

No es difícil ver en la barca de los discípulos de Jesús, sacudida por las olas y desbordada por el fuerte viento en contra, la figura de la Iglesia actual, amenazada desde fuera por toda clase de fuerzas adversas y tentada desde dentro por el miedo y la poca fe. ¿Cómo leer este relato evangélico desde la crisis en la que la Iglesia parece hoy naufragar?
Según el evangelista, “Jesús se acerca a la barca caminando sobre el agua”. Los discípulos no son capaces de reconocerlo en medio de la tormenta y la oscuridad de la noche. Les parece un “fantasma”. El miedo los tiene aterrorizados. Lo único real es aquella fuerte tempestad.
Este es nuestro primer problema. Estamos viviendo la crisis de la Iglesia contagiándonos unos a otros desaliento, miedo y falta de fe. No somos capaces de ver que Jesús se nos está acercando precisamente desde esta fuerte crisis. Nos sentimos más solos e indefensos que nunca.

28 julio 2020

XVIII DOMINGO ORDINARIO (CICLO A): Homilía

Evangelio del día según San Mateo 14,13-21.

Las lecturas de este domingo nos hacen ver que no estamos nunca solos porque Dios, como un buen Padre siempre está pendiente de nosotros saciando nuestros deseos de felicidad y de realización personal.

La 1ª lectura del profeta Isaías nos hace tomar conciencia de que gastamos mucho tiempo y muchas energías en lo que realmente no nos llena ni nos da la felicidad.

Vivimos en una sociedad de la abundancia, donde constantemente se nos invita a consumir por consumir y no nos preocupamos de las verdaderas necesidades del ser humano.  Muchas veces compramos cosas, no porque las necesitemos, sino para presumir que tenemos tal posición social.  Nos dejamos influenciar por la publicidad, que nos invita constantemente al consumismo, haciéndonos creer que ahí está la felicidad en tener muchas cosas y en ser diferentes a los demás, paraque los demás nos admiren.  La publicidad explota la necesidad que tenemos de ser felices y de ser importantes para los demás.  Por desgracia la felicidad no se puede comprar a un precio tan barato.

Gastamos dinero en bienes que no alimentan nuestra vida, nuestro deseo de felicidad o de realización personal.

21 julio 2020

Domingo XVII del Tiempo Ordinario (Ciclo A) (26 de julio de 2020)

Pastoral de la Salud "Señor ten piedad" - Kyrie Eleison: Evangelio ...

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas (Mt 13,45).

La palabra de Dios nos propone, en este domingo, una reflexión sobre los valores más importantes de la vida del hombre: la primera lectura nos habla de la sabiduría práctica para la vida, que consiste en el conocimiento de la voluntad de Dios, conforme a la cual se ha de ordenar la vida humana; Jesús propone como valor supremo el Reino de los cielos, al que compara con un tesoro y una perla preciosa; san Pablo nos habla del amor de Dios.

Salomón es considerado como el rey sabio por excelencia, cuya fama se extendió hasta el punto de ser visitado por la reina de Saba, que quedó maravillada, no sólo de las palabras sabias de Salomón, sino de la organización de su reino y de las obras que había realizado, especialmente el templo dedicado al Señor en Jerusalén, de incalculable riqueza y espléndida belleza.

Sucedió en el trono a su padre, el rey David, siendo muy joven e inexperto en las artes del gobierno. Lo que le agrada especialmente al Señor es que Salomón no le pida las cosas que normalmente anhelan los seres humanos, pensando principalmente en sí mismos: riquezas, larga vida para disfrutarlas y el triunfo sobre sus enemigos, sino la inteligencia, la destreza y el juicio requeridos para gobernar al pueblo de Dios, según la voluntad de Dios, expresada en la Ley del Señor.

15 julio 2020

Domingo 19 de julio: AL PAN…PAN

Lectio Divina del Domingo XVI del T.O. (Mt 13,24-43) | Biblia y ...

Sí; ¡Qué más quisiéramos una sociedad limpia! La realidad, mirémosla por donde la miremos, tiene sus contrastes y, el Papa Francisco, constantemente nos dice: “así no vamos bien”.

Lo cierto es que, un estado puro –en todo y sobre todo– es difícil conseguir, vivir y el alcanzar. Por lo menos cristianamente hablando.

1. Mientras el mundo sea mundo. Mientras existan hombres y mujeres en él, nos tendremos que acostumbrar a nadar entre dos aguas: el bien y el mal.

El ritmo, y los tiempos de Dios, son muy distintos a los nuestros. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Hacia dónde tirar? Para empezar, tenemos que ser pacientes. El mal, es como el aire, va a estar a nuestro alrededor mientras respiremos. Pero, al mal, se hace frente con dos escudos: el de la fe y el de la constancia.

-Con el de la fe; porque sabemos que Dios sólo es perfecto y acudirá siempre al lado de aquellos que luchen en contra de todo lo que degrada a al humanidad