DOMINGO XXIX DEL T. ORDINARIO /B
12 octubre 2021
Homilía (3) de Javier Leoz: 17 de octubre
Homilía (2) de José A. Pagola: 17 de octubre
DOMINGO XXIX DEL T. ORDINARIO /B
Homilía 1 de Miguel Funes Gálvez: Domingo 17 de octubre
Isaías 53, 10-11.
El Señor justificará a muchos cargando con sus crímenes; triturado por el sufrimiento el Siervo justificó a muchos.
Salmo 32.
El salmo es una trilogía de alabanza a Dios creador y providente: canto al Dios creador, contraste entre los planes destructivos del hombre y la justicia divina, llamada a la conversión y concluye con la frase: “Que la misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo
esperamos de ti”. Hebreos 4, 14-16.
Mantengamos la confesión de fe, ya que tenemos un Sumo Sacerdote grande.
Marcos 10,35-45.
Los grandes de los pueblos nos tiranizan y oprimen, vosotros sed buenos servidores, porque el Hijo del Hombre ha venido a servir y dar la vida por nosotros.
16 octubre 2020
Homilía XXIX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (18 de octubre de 2020)
Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
En aquel tiempo, los fariseos (...) le envían sus discípulos a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar el tributo al César o no?». Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo». Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Dícenle: «Del César». Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».
A Dios lo que es de Dios
Este domingo el Evangelio termina con una frase lapidaria de Jesús: «Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios». No: o César o Dios; sino: el uno y el otro, cada uno en su plano. Es el comienzo de la separación entre religión y política, hasta entonces inseparables en todos los pueblos y regímenes. Los judíos estaban acostumbrados a concebir el futuro reino de Dios instaurado por el Mesías como una teocracia, o sea, como un gobierno directo de Dios en la tierra a través de su pueblo.
06 octubre 2020
Pautas para la homilía del 11 de octubre
“El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los invitados” (Mt 22,2-3)
La liturgia de la Palabra, con tono alegre y festivo, nos invita a vivir la experiencia personal y comunitaria que tiene lugar cuando llevamos a cabo lo que el Padre del cielo prepara para toda la humanidad, dado que la invitación, en principio dirigida a los “invitados”, se extiende en realidad “a todo el mundo”, incluyendo a “buenos y malos”.
Esta simple constatación, que se desprende de la página evangélica, reclama una toma de posición por nuestra parte, pues todos, “buenos y malos”, estamos invitados al mismo banquete, sin distinción alguna. Esta invitación general hace recordar las palabras del mismo Jesucristo cuando, dirigiéndose a todos, a la gente y a sus discípulos, decía: «Si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mc 8,34; Lc 9,23; cf., sin embargo, Mt 16,24).
Homilía XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (11 de octubre de 2020)
Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
Isaías 25, 6-10a; Filipenses 4, 12-14.19-20; Mateo 22, 1-14
Lo importante y lo urgente
Es instructivo observar cuáles son los motivos por los que los invitados de la parábola se negaron a venir al banquete. Mateo dice que ellos “no hicieron caso” de la invitación y “se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio”. El evangelio de Lucas, en este punto, es más detallado y presenta así los motivos del rechazo: “He compardo un campo y tengo que ir a verlo... He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas... Me he casado, y por eso no puedo ir” (Lc 14, 18-20).
¿Qué tienen en común estos diversos personajes? Todos los tres tienen algo urgente que hacer, algo que no puede esperar, que reclama inmediatamente su presencia. ¿Y qué representa en cambio el banquete nupcial? Este indica los bienes mesiánicos, la participación en la salvación conseguida por Cristo, y por tanto la posibilidad de vivir eternamente. El banquete representa, por tanto, lo más importante en la vida, es más, lo único importante. Está claro entonces, en qué consiste el error cometido por los invitados; consiste en abandonar lo importante por lo urgente, ¡lo esencial por lo contingente! Ahora bien, éste es un riesgo tan difundido e insidioso, no sólo en el plano religioso, sino también en el puramente humano, que vale la pena reflexionar un poco sobre él.
23 septiembre 2020
Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Ciclo A)
Domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Ciclo A)
(27 de septiembre de 2020)
(Ez 18,25-28; Flp 2,1-11; Mt 21,28-32)
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el Reino de Dios» (Mt 21,31).
La verdadera religión, es decir, la auténtica actitud del hombre con relación a Dios es la obediencia de sus mandamientos, la interiorización sincera de su voluntad, de forma que el hombre haga de la voluntad de Dios la norma de su vida y de su conducta. Por el contrario, la religión que se queda en declaraciones, en palabras huecas, en ritos vacíos, es una religión, no sólo vana, sino falsa, que merece la reprobación de Dios, y que no conduce al hombre a su salvación.
22 septiembre 2020
Pautas para la homilía del 27 de septiembre
Vemos cómo Jesús sigue respondiendo a las críticas y acusaciones de los que se sienten defensores, o incluso, amos de la ley de Dios. El Señor no rehúye el debate, pero se nota que, cada vez, es más violento por una parte, y más claro y directo por parte de Jesús.
Los adversarios de Jesús no están dispuestos a que nadie les “cambie” la ley a la que se han acomodado. Jesús, que ha venido para dar plenitud a la ley y, como Juan Bautista, a enseñar el camino de la justicia, les reprende con dureza tratándoles de hipócritas, de los que dicen cumplir-“voy Señor” pero no van-. En cambio, los que, habiendo dicho, incluso de forma grosera y descarada, que no quieren saber nada de Dios ni de su justicia, se han acogido, más tarde, a su misericordia, son alabados por Jesús: “os llevan la delantera en el Reino de Dios”.
Homilía XXVI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (27 de septiembre de 2020)
Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña”. Y él respondió: “No quiero”, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: “Voy, Señor”, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y la prostitutas creyeron en él. Y vosotros ni viéndolo os arrepentisteis después para creer en él».
16 septiembre 2020
Homilía XXV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (20 de septiembre de 2020)

Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. [...] Pero el propietario contestó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O vas a ser envidioso porque yo soy bueno? Así, los últimos será primeros y los primeros, últimos”».
Id a mi viña
La parábola de los obreros enviados a trabajar en la viña en horas diferentes, que reciben todos la misma paga de un denario, ha plantado siempre problemas a los lectores del Evangelio. ¿Es aceptable el modo de actuar del propietario? ¿No viola el principio de la recompensa justa? Los sindicatos se sublevarían al unísono si alguien actuara como ese propietario.
Homilía Domingo XXV de Tiempo Ordinario

1.- Nuestro Dios es rico en perdón (Is 55, 6-9)
Apremia la búsqueda del Señor. Todos son llamados a invocarlo. La cercanía de Dios estimula a recorrer el camino.
¿Todos son llamados? ¿Lo son también los malvados? son, cuando recorren el camino del arrepentimiento («un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor»). Desandar el propio camino y cambiar los propios proyectos es lo que Dios espera de nosotros, pecadores. Aunque nos cueste reconocer que habíamos errado el tino, al intentar recorrer nuestra particular andadura. Y aunque sea duro pensar que comenzamos a recorrer el camino que nos ha trazado Otro.
08 septiembre 2020
Pautas para la homilía: Domingo 13 septiembre 2020
El perdón es una de las modalidades del amor. Una de sus más exigentes. Porque en la convivencia humana en general, y en las distintas formas de convivencia familiar o comunitaria, pueden surgir problemas, malentendidos, discusiones e incluso ofensas entre las personas. En este caso, un cristiano está llamado a la reconciliación. Y el camino de la reconciliación pasa por el reconocimiento del propio pecado y/o por el perdón al ofensor. San Pablo exhortaba a los cristianos al perdón mutuo, siendo Cristo la clave de este perdón: “como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros” (Col 3,13).
De la misma forma que el amor tiene distintas dimensiones y alcances (amor entre los esposos, amor a los familiares, a los conocidos, a los compañeros de trabajo), y el amor cristiano alcanza dimensiones universales, pues no conoce límites, encontrando en el amor al enemigo, al que no se lo merece, su alcance más universal, también el perdón cristiano tiene distintas dimensiones y un alcance universal. El perdón no tiene límites. A Jesús le formulan una pregunta sobre los límites del perdón: ¿cuántas veces hay que perdonar? Pregunta muy lógica y muy humana. Jesús responde que, para sus seguidores, el perdón no tiene límites, puesto que hay que perdonar siempre y en toda circunstancia. No es fácil el perdón, como tampoco es fácil el amor. Pero hace feliz. El auténtico amor y el auténtico perdón son gratuitos. Por eso su alcance es universal. Lo que tiene precio es siempre limitado. Y lo más interesante: el perdón no es un favor que hacemos el ofensor, es un bien que nos hacemos a nosotros. El primer beneficiario del perdón es el que perdona.
04 septiembre 2020
Homilía XXIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (6 de septiembre de 2020)
Homilía del P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
Isaías 55, 1-3
Romanos 8,35.37-30
Mateo 14, 13-21
Todos comieron y quedaron saciados
Un día Jesús se había retirado en un lugar solitario, en la orilla del mar de Galilea. Pero cuando se disponía a desembarcar, encontró una gran multitud que le esperaba. "Sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos". Los habló del Reino de Dios. Ahora bien, mientras tanto se hizo de noche. Los apóstoles le sugirieron que despidiera a la muchedumbre, para que pudieran encontrar algo para comer en los pueblos cercanos. Pero Jesús les dejó de piedra, diciéndoles en alto para que todos escucharan: "Dadles vosotros de comer". "No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces", le responden desconcertados. Jesús pide que se los lleven. Invita a todos a sentarse. Toma los cinco panes y los dos peces, reza, da gracias al Padre, después ordena distribuir todo a la multitud. "Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos". Eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños, dice el Evangelio. ¡Fue el picnic más feliz en la historia del mundo!
05 agosto 2020
Domingo 9 de agosto (4): Reflexión
Domingo 9 de agosto (3): Reflexión
Domingo 9 de agosto (2): Reflexión
De Miguel Funes Gálvez
DOMINGO XIX DEL T. ORDINARIO /A
Domingo 9 de agosto: DOMINGO XIX DEL T. ORDINARIO /A
28 julio 2020
XVIII DOMINGO ORDINARIO (CICLO A): Homilía
Las lecturas de este domingo nos hacen ver que no estamos nunca solos porque Dios, como un buen Padre siempre está pendiente de nosotros saciando nuestros deseos de felicidad y de realización personal.
La 1ª lectura del profeta Isaías nos hace tomar conciencia de que gastamos mucho tiempo y muchas energías en lo que realmente no nos llena ni nos da la felicidad.
Vivimos en una sociedad de la abundancia, donde constantemente se nos invita a consumir por consumir y no nos preocupamos de las verdaderas necesidades del ser humano. Muchas veces compramos cosas, no porque las necesitemos, sino para presumir que tenemos tal posición social. Nos dejamos influenciar por la publicidad, que nos invita constantemente al consumismo, haciéndonos creer que ahí está la felicidad en tener muchas cosas y en ser diferentes a los demás, paraque los demás nos admiren. La publicidad explota la necesidad que tenemos de ser felices y de ser importantes para los demás. Por desgracia la felicidad no se puede comprar a un precio tan barato.
Gastamos dinero en bienes que no alimentan nuestra vida, nuestro deseo de felicidad o de realización personal.
21 julio 2020
Domingo XVII del Tiempo Ordinario (Ciclo A) (26 de julio de 2020)
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas (Mt 13,45).
La palabra de Dios nos propone, en este domingo, una reflexión sobre los valores más importantes de la vida del hombre: la primera lectura nos habla de la sabiduría práctica para la vida, que consiste en el conocimiento de la voluntad de Dios, conforme a la cual se ha de ordenar la vida humana; Jesús propone como valor supremo el Reino de los cielos, al que compara con un tesoro y una perla preciosa; san Pablo nos habla del amor de Dios.
Salomón es considerado como el rey sabio por excelencia, cuya fama se extendió hasta el punto de ser visitado por la reina de Saba, que quedó maravillada, no sólo de las palabras sabias de Salomón, sino de la organización de su reino y de las obras que había realizado, especialmente el templo dedicado al Señor en Jerusalén, de incalculable riqueza y espléndida belleza.
Sucedió en el trono a su padre, el rey David, siendo muy joven e inexperto en las artes del gobierno. Lo que le agrada especialmente al Señor es que Salomón no le pida las cosas que normalmente anhelan los seres humanos, pensando principalmente en sí mismos: riquezas, larga vida para disfrutarlas y el triunfo sobre sus enemigos, sino la inteligencia, la destreza y el juicio requeridos para gobernar al pueblo de Dios, según la voluntad de Dios, expresada en la Ley del Señor.
15 julio 2020
Domingo 19 de julio: AL PAN…PAN
Sí; ¡Qué más quisiéramos una sociedad limpia! La realidad, mirémosla por donde la miremos, tiene sus contrastes y, el Papa Francisco, constantemente nos dice: “así no vamos bien”.
Lo cierto es que, un estado puro –en todo y sobre todo– es difícil conseguir, vivir y el alcanzar. Por lo menos cristianamente hablando.
1. Mientras el mundo sea mundo. Mientras existan hombres y mujeres en él, nos tendremos que acostumbrar a nadar entre dos aguas: el bien y el mal.
El ritmo, y los tiempos de Dios, son muy distintos a los nuestros. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Hacia dónde tirar? Para empezar, tenemos que ser pacientes. El mal, es como el aire, va a estar a nuestro alrededor mientras respiremos. Pero, al mal, se hace frente con dos escudos: el de la fe y el de la constancia.
-Con el de la fe; porque sabemos que Dios sólo es perfecto y acudirá siempre al lado de aquellos que luchen en contra de todo lo que degrada a al humanidad