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23 abril 2022

Recursos dominicales para niños: Domingo II de Pascua Ciclo C

 Fuente: catequesis Galicia

Fichas para niños II Domingo de Pascua

 

Oración de los fieles (2) 24 de abril

 Señor traemos ante ti todas nuestras increencias, rutinas, miedos y muertes, porque queremos que nos ayudes a resucitar contigo. Y como Santo Tomás repetimos:

¡DIOS MÍO Y SEÑOR MIO!

1. – Por la Iglesia, herida con tanta incoherencia, con tanto egoísmo, con tanta falsedad por parte de los de fuera de ella, pero también de cuantos la formamos; para que viendo las marcas de la pasión de Cristo y la gloria de la Resurrección aceptemos con humildad nuestro camino. OREMOS.

2. – Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes, los diáconos; para que su coherencia, su perdón, su entrega… haga que todos los que miramos hacia ellos podamos repetir la oración de Tomás. OREMOS

Oración de los fieles (1) 24 de abril

 En pleno éxtasis, tras la alegría de tu resurrección presentamos con más confianza que nunca nuestras súplicas, sabiendo que serán atendidas, respondemos:

JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS

1. – Por el Papa Francisco, por los obispos, sacerdotes, diáconos y toda la Iglesia, para que como Pedro y los demás apóstoles lleven la vida y la salud que de Cristo emanan a todos los hombres de la tierra. OREMOS

2. – Por los que dirigen las naciones para que estén atentos a las necesidades de su pueblo y las atiendan con la mayor prontitud posible. OREMOS

3. – Por los niños y los jóvenes que experimenten el gozo de la resurrección de Cristo y sea este gozo el que les guíe en su camino. OREMOS

Evangelio dialogado 24 de abril

 Segundo Domingo de Pascua –C- (Jn 20,19-31)

Narrador: Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús.

Jesús: Paz a vosotros

Discípulo1: ¿Quién eres tú?

Jesús: Soy yo, Jesús. No tengáis miedo, mirad mis manos…mirad mi costado. Soy yo, Jesús.

Discípulo2: ¡Es Jesús, es verdad, es el Maestro!

Discípulo3: ¡Ha resucitado!¡Está entre vosotros!

Jesús: ¡Paz a vosotros! Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Del Evangelio del domingo 24 de abril

 • Los discípulos están reunidos en un mismo lugar (19 y 26). Una manera de decir que son comunidad eclesial. También el «domingo» es expresión del mismo -las dos aportaciones (19 y 26) se producen en domingo-: es el día en que nos reunimos como Iglesia para celebrar que el Resucitado está en medio de nosotros.

• En el evangelista Juan encontramos, otras veces, que los seguidores de Jesús tenían «miedo de los judíos» (19): en el relato del ciego de nacimiento (Jn 9, 22).

• Hace falta tener bien presente que en el Evangelio de Juan la expresión «los judíos» no tiene un sentido étnico, no designa el pueblo de Israel como tal, sino que toma un sentido religioso y se refiere concretamente a los dirigentes religiosos del pueblo. En el momento que estamos viviendo, conviene ser delicados con denominaciones como esta.

• También va bien saber que la comunidad a la que va destinado el Evangelio de Juan había vivido la dura experiencia que, a partir del año 70 dC, el judaísmo fue dominado por los fariseos, que provocaron una ruptura total con los cristianos: habían acordado expulsar de la sinagoga todo el mundo quien confesara que Jesús era el Mesías (Jn 9, 22).

De Florentino Ulibarri

 


Abramos puertas y ventanas,
oremos nuestras estancias,
expongámonos a la brisa que pasa,
sintamos su roce y gracia…

Y nuestras entrañas cerradas
se llenaron de risas y cantos,
luces, gritos y danzas,
se sintieron fecundadas…

Porque Tú, Señor crucificado,
estabas, en medio, resucitado,
dándonos tu paz y Espíritu,
quitándonos miedos y fantasmas…

Inundándonos de misericordia,
de ternura y esperanza
nos invitas a vivir tu Pascua
saludando y perdonando
a los hermanos.

Florentino Ulibarri

Tomás tuvo un mal día de Gabriel González del Estal, OSA

 1. Tomás tuvo un mal día, pero luego… No le faltaban razones lógicas a Tomás, el Mellizo, para desconfiar de las palabras de sus compañeros. Sí, todos, incluido él mismo, habían estado convencidos de que el Maestro, antes de morir, iba a restaurar el reino de Israel, todos ellos habían llegado a creer que el Reino de Dios, el Reino de los cielos estaba a punto de llegar. Sin ir más lejos, unos días antes, el domingo de los famosos ramos, la multitud entera, y ellos a la cabeza, habían gritado entusiasmados: bendito el que viene en nombre del Señor, y el Rey de Israel, ¡Hosanna! (Jn. 12). Pero, después… ¡qué tristeza, qué desastre, qué desilusión! Le habían condenado y matado como a un vil asesino e intrigante político, le habían colgado de un madero, le habían dado muerte en una ignominiosa cruz. Es verdad que algunas piadosas mujeres, las que más le habían seguido y las que más le habían amado, habían contado no sé qué visiones, que si se les había aparecido, que estaba vivo, que le esperaran en tal o cuál sitio. Y ahora eran sus mismos compañeros los que se habían atrevido a decirle, con los ojos abiertos como platos: hemos visto al Señor. Ya era casualidad que tuviera que ser precisamente en esa ocasión, cuando él no estaba entre ellos, cuando se hubiera presentado, vivo, exhalando paz y repartiendo bendiciones, el mismo Señor Jesús. Nada, esta vez no le engañaban, si él mismo no veía en las manos del Maestro la señal de los clavos, si no metía el dedo en el agujero de los clavos y no metía la mano en su costado, no lo creía.

Homilía del Domingo II de Pascua 24 DE ABRIL

 Este domingo cierra la Octava de Pascua como un único día «en que actuó el Señor», caracterizado por el distintivo de la Resurrección y de la alegría de los discípulos al ver a Jesús. Desde la antigüedad este domingo se llama «in albis», del término latino «alba», dado al vestido blanco que los neófitos llevaban en el Bautismo la noche de Pascua y se quitaban a los ocho días, o sea, hoy. El venerable Juan Pablo II dedicó este mismo domingo a la Divina Misericordia con ocasión de la canonización de sor María Faustina Kowalska, el 30 de abril de 2000.

De misericordia y de bondad divina está llena la página del Evangelio de san Juan (20, 19-31) de este domingo. En ella se narra que Jesús, después de la Resurrección, visitó a sus discípulos, atravesando las puertas cerradas del Cenáculo. San Agustín explica que «las puertas cerradas no impidieron la entrada de ese cuerpo en el que habitaba la divinidad. Aquel que naciendo había dejado intacta la virginidad de su madre, pudo entrar en el Cenáculo a puerta cerrada» (In Ioh. 121, 4: CCL 36/7, 667); y san Gregorio Magno añade que nuestro Redentor se presentó, después de su Resurrección, con un cuerpo de naturaleza incorruptible y palpable, pero en un estado de gloria (cfr. Hom. in Evang., 21, 1: CCL141, 219). Jesús muestra las señales de la pasión, hasta permitir al incrédulo Tomás que las toque. ¿Pero cómo es posible que un discípulo dude? En realidad, la condescendencia divina nos permite sacar provecho hasta de la incredulidad de Tomás, y de la de los discípulos creyentes. De hecho, tocando las heridas del Señor, el discípulo dubitativo cura no sólo su desconfianza, sino también la nuestra.

Guión litúrgico Domingo 24 abril – Ciclo C

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Presentaciones power point 24 de abril

 Power Point_ SALMO

Power Point :   EVANGELIO 

Liturgia del Domingo 24 de Abril de 2022

 RITOS INICIALES


Domingo segundo de Pascua
Salterio II
Color: blanco

Antífona de entrada             1 Ped 2, 2 

Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los hará crecer para la salvación. Aleluya. 

Gloria 

ORACIÓN COLECTA

Dios de eterna misericordia, que en la celebración anual de las fiestas pascuales reavivas la fe del Pueblo santo, acrecienta en nosotros los dones de tu gracia para comprender, verdaderamente, la inestimable grandeza del bautismo que nos purificó, del Espíritu que nos regeneró y de la sangre que nos redimió. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

PRIMERA LECTURA

Aumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor, tanto hombres como

mujeres.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 5, 12-16

Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu, bajo el pórtico de Salomón, pero ningún otro se atrevía a unirse al grupo de los Apóstoles, aunque el pueblo hablaba muy bien de ellos.

Aumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor, tanto hombres como mujeres. Y hasta sacaban a los enfermos a las calles, poniéndolos en catres y camillas, para que cuando Pedro pasara, por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos. La multitud acudía también de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo enfermos o poseídos por espíritus impuros, y todos quedaban sanados.

Domingo 24 de abril 2022 / 2º Domingo de Pascua, de la Divina Misericordia. Ciclo C



—BIENVENIDA: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el segundo domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia: "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Así canta la Iglesia en la octava de Pascua, casi recogiendo de labios de Cristo estas palabras del Salmo; de labios de Cristo resucitado, que en el Cenáculo da el gran anuncio de la misericordia divina y confía su ministerio a los Apóstoles: Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo."

Que se alegre nuestro corazón, que nuestra fe se fortalezca y nuestro amor aumente. Y que resuene en toda nuestra comunidad la acción de gracias al Padre, porque ha obrado tan grande maravilla.

Jesús muestra sus manos y su costado, es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. Cristo resucitado está realmente presente entre nosotros, y nuestra vida de comunidad es signo de esa presencia, y es Él mismo quien confía a los discípulos la misma misión que recibió del Padre, misión que debemos continuar nosotros.

 

PREPARANDO EL DOMINGO NIÑOS II DOMINGO DE PASCUA “A LOS OCHO DÍAS, LLEGÓ JESÚS”

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24 DE ABRIL DE 2022 DOMINGO 2º DE PASCUA “C”

 24 DE ABRIL DE 2022 

DOMINGO 2º DE PASCUA “C”

Liturgia de las Horas: Segunda Semana del Salterio-Pascua.


R I T O S    I N I C I A L E S

CANTO DE ENTRADA.

Aleluya, Aleluya, es la fiesta del Señor.  Aleluya, Aleluya, el Señor resucitó.

 

Ya no hay miedo, ya no hay muerte, ya no hay penas que llorar.  Porque Cristo, sigue vivo, la esperanza abierta está. 

 

SALUDO  Y MONICIÓN.

 

ASPERSIÓN DEL AGUA.

Canto:

Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del agua.  Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del Espíritu de Dios.  Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del agua y del Espíritu de Dios hay que nacer del Señor.  Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del agua y del Espíritu de Dios hay que nacer del Señor.  Prepárate para que sientas.  Prepárate para que sientas.  Prepárate para que sientas el Espíritu de Dios.  Déjalo que se mueva.  Déjalo que se mueva.  Déjalo que se mueva dentro de tu corazón.  


GLORIA.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.


ORACIÓN COLECTA.


LITURGIA DE LA PALABRA


PRIMERA LECTURA.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 1216

PETICIONES (Domingo 2º de Pascua - C)

 PETICIONES         (Domingo 2º de Pascua - C)


  • Por la Iglesia, para que sea en medio del mundo testimonio de paz, amor y esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por los que se desesperan ante las adversidades de la vida y los que necesitan milagros para creer, para que lleguen a descubrir el don de la fe. ROGUEMOS AL SEÑOR 

  • Por la humanidad que sufre, para que Jesús resucitado encienda en ella la esperanza de la liberación de todo mal. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por los bautizados en esta Pascua, para que vivan siempre de acuerdo con la fe que les ha sido dada. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por las autoridades de pueblos y naciones, para que trabajen siempre con rectitud y justicia. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía y el encuentro con Cristo resucitado, revitalicen nuestra fe y activen nuestra esperanza y compromiso cristiano. ROGUEMOS AL SEÑOR

MONICIONES (Domingo 2º de Pascua - C)

 MONICIONES        (Domingo 2º de Pascua - C)


Inicial.


A los ocho días de la Pascua, como los discípulos en Jerusalén, nosotros también estamos reunidos hoy aquí. Y también, como entonces, Jesús se hace presente en medio de nosotros, y, escucharemos su Palabra y comeremos su Cuerpo. Nosotros también nos alegramos con su presencia y nos sentimos llenos de su paz y de su Espíritu y enviados a anunciar la Buena Noticia con nuestra vida.  


Iniciamos la celebración de los Domingos de Pascua, con la aspersión del agua sobre nuestras cabezas, recordando con fe nuestro bautismo, por el que fuimos hechos hijos de Dios y miembros de la Iglesia. 


Primera Lectura.


Los Hechos de los Apóstoles nos han dejado testimonio de cómo vivía la primera comunidad de cristianos y es modelo para que nosotros intentemos hacer lo mismo.  


Segunda Lectura.


La fe en Cristo y el compromiso con Él, llevan consigo la garantí de una vida para siempre. 


Secuencia. (Después de la Segunda Lectura)

En las grandes fiestas cristianas, antes del Evangelio escuchamos la Secuencia, una composición poética que la Iglesia lee o canta y que podemos rezar e interiorizar.  


Evangelio.

Jesús resucitado se hace presente en medio de nosotros y nos saluda con la paz, estimula nuestra fe y nos impulsa a ser testigos de su resurrección en el mundo y continuadores de su obra. Abramos nuestro corazón a su mensaje. 

Puestos de pie cantamos aleluya. 


ORACIÓN DE LOS FIELES 24 de abril


Llenos de gozo por la santa resurrección del Señor –purificados nuestros sentimientos y renovado nuestro espíritu– supliquemos al Señor, diciendo: Rey vencedor, escúchanos.
R. Rey vencedor, escúchanos.

1. A Cristo, que ha vencido la muerte y ha destruido el pecado, pidámosle que todos los cristianos sean siempre fieles a las promesas del bautismo que renovaron en la noche santa de Pascua. Roguemos al Señor.

2. A Cristo, que ha otorgado el perdón y la paz a los pecadores, supliquémosle que quienes han regresado al camino de la vida conserven los dones que la misericordia del Padre les ha restituido. Roguemos al Señor.

3. A Cristo, que ha dado al mundo la vida verdadera y ha renovado toda la creación, pidámosle por los que –por no creer en su triunfo– viven sin esperanza. Roguemos al Señor.

4. A Cristo, que ha colmado de alegría a los pueblos y los ha enriquecido con sus dones, pidámosle que renueve la confianza de los que sufren y lloran. Roguemos al Señor.

5. A Cristo, que anunció la alegría a las mujeres y –por medio de las mujeres a los apóstoles– pidámosle por los que nos hemos reunido para celebrar su triunfo. Roguemos al Señor.

Dios nuestro, que cada domingo reúnes a tu pueblo para que celebre el triunfo de tu Hijo –el primero y el último, el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos– danos la fuerza de tu Espíritu, para que, destruidas las fuerzas del mal, te ofrezcamos el obsequio de nuestra libre obediencia. Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Liturgia Diaria Domingo 2º de Pascua - Ciclo C

 EL SEÑOR RESUCITADO, PRESENTE EN MEDIO DE SU PUEBLO


Saludo (Ver Segunda Lectura)
Estamos reunidos en nombre de Jesús.
Él es el Primero y el Último,
el Viviente, que vive para siempre,
Señor y Dios nuestro.
Que su paz y alegría esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
¿Por qué nos reunimos cada domingo para celebrar la eucaristía del Señor? Por la misma razón por la que los primeros cristianos trasladaron su día de culto, del Sábado Judío al Domingo cristiano. Porque Cristo resucitó de entre los muertos el domingo, el primer día de la semana.  El domingo vino así  a ser “el Día del Señor”, el día en que los cristianos comenzaron a celebrar que Cristo estaba vivo y resucitado en la comunidad de sus fieles, como está ahora
presente aquí entre nosotros. Él es real y está vivo entre nosotros, es nuestro compañero en el camino de la vida y le reconocemos en la comunidad de la Iglesia. Que el Señor Jesús nos otorgue una fe perspicaz para percibir y experimentar su presencia.

Acto Penitencial
Antes que nada, pidamos al Señor
que nos dé la paz de su perdón.
        (Pausa)
Señor Jesús, tú ofreces a toda la humanidad
la paz de la reconciliación con Dios:
R/ Señor, ten piedad de nosotros

Cristo Jesús, tú quieres que nos reconciliemos
con todos nuestros hermanos y hermanas:
R/ Cristo, ten piedad e nosotros.

Celebrando la Palabra - II Domingo de Pascua (24 de abril)

 

Celebrando la Palabra - II Domingo de Pascua (24 de abril)

Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del II Domingo de Pascua. Ciclo C. 24 de abril de 2022.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Junto al cartel pascual: “Tejiendo vida con la Luz de Jesús”, podemos colocar esta frase: “PAZ A VOSOTROS”.

 

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Nos reunimos con el entusiasmo que nos genera la Pascua. La experiencia de Jesús resucitado es el principal motivo para seguir el ideal cristiano y para animarnos a seguir tejiendo vida y luz para los demás. Celebremos gozosamente este encuentro pascual y sintamos también el compromiso que conlleva: Jesús es el Señor y salvador; pero su obra en el mundo, la redención, no está terminada, continúa, de ahí la invitación a ofrecer, regalar, a todos la Luz que Él nos da.

Canto

Saludo. Hermanos, alabemos juntos al Señor Resucitado, que nos colma de amor y paz.

Acto penitencial

Tú, el primogénito de la nueva creación: Señor, ten piedad.

Tú, vencedor del pecado y de la muerte: Cristo, ten piedad.

Tú, que nos quieres testigos del perdón: Señor, ten piedad.