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24 noviembre 2019
20 diciembre 2015
Cuando Dios dice: “heme aquí…”
Esto dice el Señor: Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel… (Miq 5,2-5).
…Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad…» (Heb 10,5- 10).
…En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá (Le 1,39-45).
Y entran en escena los protagonistas. En este domingo, que precede a la navidad, las tres lecturas nos hablan de Cristo, de su madre y del lugar en donde verá la luz el Mesías.
Me parece, además, que se puede captar en cada uno de los textos una ilación con los domingos precedentes.
La esperanza (tema del primer domingo) se concreta en un nombre: Cristo, que realiza algo decisivo en favor nuestro (segunda lectura).
La mirada convertida (segunda lectura) nos permite entrever la realización del acontecimiento más grandioso en un punto geográfico insignificante: Belén(primera lectura).
19 diciembre 2015
Sábado III de Adviento
Lucas 1, 5-25
Zacarías y su esposa Isabel habían rezado muchos años pidiéndole a Dios un hijo, pero sin resultados, y con el paso de los años aumentaban en ellos el desánimo y la tristeza de no tener descendencia.
Con todo, seguían orando y pidiendo.
Viendo que iban avanzando en edad, Dios les demostró su misericordia haciéndoles una increíble promesa: Les daría un hijo, al que llamarían Juan, y que sería una señal de su gracia. Al mismo tiempo, les permitió conocer algo de la asombrosa misión que tendría este niño como profeta que anunciaría la llegada del Mesías.
Dios es generoso y cuando el Señor escucha nuestras oraciones, su generosidad supera todo lo imaginable. Al igual que a Zacarías e Isabel, el Señor da vida a nuestras esperanzas incluso cuando humanamente ya hemos desistido de todo, y nos comunica fe para confiar en sus promesas, aunque los obstáculos parezcan ser insalvables.
16 diciembre 2015
IV Domingo de Adviento: ¿Qué me quiere decir hoy Jesús?
En este cuarto domingo de Adviento, el Evangelio nos muestra la alegría y las bendiciones que Jesús trajo a su hogar y a sus familiares, aún antes de nacer. La prima de María, Isabel, llena del Espíritu Santo, no puede contener su dicha ni la del bebé que trae dentro, y al ver llegar a María, la llena de bendiciones. María, humilde y consciente de que sus méritos provienen de Dios, recibe en silencio estas bendiciones.
Un ambiente de fe, amor, humildad y alegría, rodean la llegada de Jesús.
La llegada de un bebé siempre es motivo de alegría, porque en él se manifiesta el amor y la grandeza de Dios. Pero esa alegría rebasa todo límite posible, al pensar que el bebé que ahora esperamos, es el Hijo de Dios, el Mesías que cambiará la historia del mundo y nos guiará, con su mensaje de amor, a la salvación.
Si queremos recibir a Jesús con esta alegría, hemos de preparar un ambiente como el que se vivía en el hogar de Jesús antes de su nacimiento: lleno de amor, de humildad y de fe. Amor para buscar el bien de los que nos rodean; humildad para reconocer las bendiciones que Dios pone en nosotros, y la necesidad que tenemos de Él; y fe para ver en la llegada del niño Jesús a Dios mismo que nos invita a acercarnos a Él, a salvarnos.
¡Con humildad, fe y amor, busquemos que nuestro hogar siempre sea un lugar digno de Dios!
¿Ya me confesé para buscar con humildad a Dios en la comunión? ¿He estado cerca de quien me necesita? ¿Mi alegría en esta Navidad es por Jesús?
Domingo IV de Adviento: Para la catequesis con niños
IV domingo de Adviento
20 de Diciembre 2015
20 de Diciembre 2015
Lecturas: Miqueas 5, 1-4a; Salmo 79; Hebreos 10, 5-10 ;Lucas 1, 39-45
Maria visita a Isabel
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”. (Lucas 1, 39-45)
Reflexión
La virgen María no piensa en sí misma, sino en lo que puede ofrecer de ayuda. Se pone rápidamente en camino ayudar a su prima. Las dos mujeres al encontrarse reconocen los dones y favores de Dios en sus vida. ¿Acudes tu rápido ayudar cuando ves que alguien lo necesita?
Juan saltó de alegría cuando reconoció a Jesús en la visita de María. ¿Te alegras cuando ves algo bueno que te recuerda a Jesús?
Juan saltó de alegría cuando reconoció a Jesús en la visita de María. ¿Te alegras cuando ves algo bueno que te recuerda a Jesús?
Actividades
Enciendan la última vela de la corona de Adviento. Repartan hojas en blanco. Pídanle que en ellas escriban el tipo visitas que les dan alegría. También que escriban los nombres de personas en las que reconocen que Jesús está presente, porque son buenas. Recojan las cosas que se comprometieron a traer para Los niños necesitados.
Oración
Amable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, te damos gracias por haber venido a vivir entre nosotros, por hacerte uno con nosotros. Enséñanos a compartir tu paz en la familia, en nuestro barrio y en la ciudad. Amen
Oración Tercera Semana de Adviento

Motivación
En un árbol, los brotes son signo de la primavera y del fruto que va a dar; el labrador, cuando ve los brotes se ALEGRA pensando en la nueva cosecha que va a tener.
Estamos ya tan cerca de la Navidad -están tan claros sus brotes- que los cristianos debemos vivir llenos de ALEGRÍA, de ESPERANZA, de CONFIANZA… en la venida del Señor.
Esa venida, ¿la estamos preparando en este tiempo de ADVIENTO, o por el contrario estamos cruzados de brazos? ¿Nos estamos dejando empapar por las gotas de lluvia de Dios? ¿Empieza a notarse en nosotros que, con la lluvia -la Palabra- que ha caído sobre nosotros, nos preparamos a dar buenos frutos misericordiosos?
Los brotes del Evangelio de Adviento son:
compartir y repartir.
no engañar a nadie.
ser sencillos y vivir en esperanza.
orar, deseando la llegada del Señor.
Y sobre todo, la ALEGRÍA, porque sabemos que el Señor está cerca.
compartir y repartir.
no engañar a nadie.
ser sencillos y vivir en esperanza.
orar, deseando la llegada del Señor.
Y sobre todo, la ALEGRÍA, porque sabemos que el Señor está cerca.
Y todo esto es posible, gracias a las gotas de la lluvia de Dios: son un regalo de Dios a la humanidad, por su gran misericordia.
15 diciembre 2015
IV Domingo de Adviento. La música
«BENDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE»
«Ya la tierra reclama su fruto
y de bodas se anuncia alegría,
el Señor que en los cielos moraba
se hizo carne en la Virgen María»
(Himno Litúrgico)
Ambientación musical: “No durmáis” en Momentos de Paz 15
La Virgen del Adviento es la Virgen de la Esperanza, la Virgen joven de la Anunciación. Nadie como Ella esperó, veló (domingo 1º), consoló al pueblo y preparó los caminos (domingo 2º), nadie como Ella tan alegre y difusora de la alegría (domingo 3º), nadie como Ella preparó la llegada de su Hijo y estuvo disponible al plan de Dios (domingo 4º). Isabel felicita a María por haber acogido y creído la Palabra de Dios. La Casa de Dios ya no es el templo maravilloso de Jerusalén, asombro de todos los visitantes, sino el vientre de una humilde y desconocida joven de Nazaret, elegida por Dios para ser la Madre del Hijo de Dios.
Canto de entrada: “Madre del Salvador” M«D 393; o bien, “Madre de los creyentes” en el CD del mismo título, de F. Palazón (SP).
Martes III de Adviento
Hoy es 15 de diciembre, martes de la III semana de Adviento.
Continuamos en Adviento, tiempo de esperar, de prepararse, de confiar en este Dios que está viniendo. Jesús nos cuenta hoy una parábola que nos ayuda a entender el por qué de su encarnación y de su manera de actuar. Intenta apagar los ruidos y distracciones que hoy ocupan tu corazón para pasar un tiempo a solas con el Señor y dejar que siga siendo horizonte en tu vida.
La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 21, 28-32):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.” Él le contestó: “No quiero.” Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor.” Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron: «El primero.»
11 diciembre 2015
Viernes II de Adviento
Hoy es 11 de diciembre, viernes de la segunda semana de Adviento.
Jesús me cita un día más. Me invita a quedar con él. Dentro de la rutina de mi día a día, ahora es el momento de estar a solas con él. Me recojo en silencio. Jesús, ahora es el momento. Dispongo todo mi ser para el encuentro contigo, con tu palabra. Siento tu presencia, tu calor y tu compañía. Háblame Señor, mi corazón está preparado. Mi corazón te escucha.
La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 11, 16-19):
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado.” Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.»
Cuántas veces, en los diferentes evangelios, se repite la escena que vemos hoy en la lectura de Mateo. Adentrémonos en ella. De un lado, Jesús es presentado como amigo de publicanos y pecadores. Y de otro, los personajes son presentados como buenos y piadosos, que se quedan sólo en las formas, criticándolas. Jesús parece empeñado en provocar con sus palabras. Y los buenos y piadosos, aparecen ciegos y sordos al verdadero fondo del mensaje de Jesús.
10 diciembre 2015
08 diciembre 2015
ADVIENTO, TIEMPO PARA INTENSIFICAR LA ORACIÓN
ADVIENTO, TIEMPO PARA INTENSIFICAR LA ORACIÓN
Un nuevo año litúrgico
Es el primer domingo de Adviento y con él iniciamos un nuevo año litúrgico, el ciclo C, y con ello empezamos también el sendero hacia la celebración de la Navidad. Por eso, en la narración de San Lucas se nos explica que la segunda venida del Hijo del Dios, será diferente a la primera y nos anima a estar vigilantes, procurando no desviarnos del camino y prepararnos al encuentro con “aquel que viene”; es la razón por la cual se nos invita a poner en las manos de Dios nuestra historia, nuestro pasado y lanzarnos hacia el futuro con renovada esperanza; esto nos hace recordar las palabras de San Junípero Sera: “Siempre adelante y nunca retroceder”.
Mirar al futuro
Es necesario mirar al futuro, en un tiempo en el cual cuenta lo presente y donde se están acabando las miras largas, los ideales; nos vamos quedando miopes porque no vemos más que lo cercano, y nuestros intereses. Es necesario mirar al futuro, porque quedarnos sin futuro es condenarnos al puro individualismo, a la soledad. Por ello mirar al futuro es también lanzar una mirada de fe donde Dios nos acompaña, y donde es necesario estar vigilantes para caminar con él. Adviento es tiempo para gritar ¡Ven Señor Jesús!, más que un tiempo litúrgico solamente, y esperar su venida a cada corazón en medio de tantas ocupaciones.
07 diciembre 2015
LA LLENA DE GRACIA
1.- Cuando el Papa Pío Nono, en su Bula Ineffabilis Deus, declara que la Virgen María fue preservada inmune de toda culpa original lo que realmente está diciendo es que la Virgen María fue una criatura humana llena de Gracia desde el momento mismo de su concepción hasta el momento mismo de su muerte. No quiere decir que la Virgen María fuera concebida de manera distinta a como somos concebidas las demás personas; lo que dice es que, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, la gracia de Dios hizo que en la persona de María no habitara nunca el pecado. María, por sí misma, fue una criatura humana limitada y frágil que tuvo que luchar contra las tentaciones e invocar cada día la gracia de Dios para poder vencerlas. Fue la gracia de Dios la que, derramándose totalmente y desde el primer momento en el ser de María, hizo que María fuera una criatura inmaculada desde el momento mismo de su concepción. Nosotros, mientras vivimos, podemos tratar de imitar a María, pidiéndole a Dios que no nos falte nunca su gracia para superar las tentaciones de cada día, como María las superó. Reconociendo nuestra debilidad y nuestra natural inclinación al pecado le pediremos a Dios, con humildad, que mire nuestra humillación y nos libre de todo pecado. Así podremos cantar, como María, el cántico del Magníficat, proclamando, también en nosotros, las grandezas del Señor.
MARÍA NOS ESTIMULA A SEGUIR ESPERANDO
MARÍA NOS ESTIMULA A SEGUIR ESPERANDO
1.- Madre de la esperanza. María es la figura principal del Adviento. Preparó su morada para la llegada del Salvador. Y esto fue así gracias a su disponibilidad para hacer la voluntad de Dios. En este segundo de Adviento celebramos a María porque ella nos ayuda a preparar también nuestro camino interior para recibir a Jesucristo en nuestro corazón. Cuando el Señor Dios llamó Adán, empezó la historia de la salvación. El relato del Génesis es dramático, pero nos abre a la esperanza. Si el Señor nos habla, es garantía de salvación. El pecado está en el hombre. El pecado no fue un simple “error gastronómico”, sino una ambición desmesurada, un deseo de igualarse a Dios y vivir con total autonomía. Y el pecado no fue solamente de un tal Adán y una tal Eva, que no eran nadie, sino del “hombre” y “la madre de los vivientes”, que son contemporáneos de todos los tiempos. Cuando Dios interviene, el hombre toma conciencia de sus heridas, pero también por primera vez se abre a la esperanza. En la lucha contra el mal una nueva mujer con su hijo saldrán victoriosos y repartirán entre todos los frutos de la victoria. María es la mujer que esperó siempre en Dios, que volcó en El su corazón, que dio testimonio de su fe y que entregó su vida a la causa de Dios. Ella lo llevó en su seno, también nosotros en cierto modo debemos acogerlo en nuestro interior. ¿Quién mejor que ella puede enseñarnos a esperar con confianza y alegría?
Algo que hacer durante la espera
Todos los días son el último día. Se comienza por el final.
Podríamos decir, paradójicamente: «Al principio era el fin».
El año litúrgico se abre con la perspectiva del último día. Un día que, aunque permanece secreto, se inscribe en cada uno de los días que componen nuestro calendario.
Conocemos algunas recomendaciones piadosas: Vive este día como si fuera el último de tu vida.
Acércate a la Eucaristía como si fuera la última vez que comulgas.
Arrodíllate ante el confesor como si fuera la última vez que te confiesas. Celebra tú, sacerdote, con la misma devoción con que celebrarías tu última misa.
Todo eso está muy bien. Menos el «como si».
En realidad, éste es el primero y el último día. No habrá otro. Esta misa es la última. No la podrás celebrar otra vez.
La ocasión de bien que hoy has perdido, ya no volverá a presentarse.
La que cuenta de veras, y que tendríamos que celebrar, es la última comunión.
La palabra de Dios que hoy escuchas es irrepetible.
06 diciembre 2015
05 diciembre 2015
1 propósito de los niños para cada día del Adviento
1.- Ayudaré en casa en aquello que más me cueste.
2.- Rezaré en familia por la paz del mundo.
3.- Ofreceré mi día por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.
4.- Obedeceré a mis papás y maestros con alegría.
5.- Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.
6.- Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.
7.- Ofreceré un sacrificio por los sacerdotes.
8.- Rezaré por el Papa.
9.- Daré gracias a Dios por todo lo que me ha dado.
10.- Leeré algún pasaje del Evangelio.
11.- Ofreceré una comunión espiritual a Jesús por los que no lo aman.
12.- Daré un juguete o una ropa a un niño que no lo tenga.
13.- No comeré entre comidas.
14.- En lugar de ver la televisión ayudaré a mi mamá en lo que necesite.
15.- Imitaré a Jesús en su perdón cuando alguien me moleste.
16.- Pediré por los que tienen hambre y no comeré dulces.
17.- Rezaré un Ave María para demostrarle a la Virgen cuanto la amo.
18.- Hoy no pelearé con mis hermanos.
19.- Saludaré con cariño a toda persona que me encuentre.
20.- Hoy pediré a la Santísima virgen por mi país.
21.- Leeré el nacimiento de Jesús en el Evangelio de S. Lucas 2, 1-20.
22.- Abriré mi corazón a Jesús para que nazca en él.
23.– Hablaré del Nacimiento de Jesús a alguna persona cercana
04 diciembre 2015
Adviento: ¡Déjame entrar!
Déjame entrar, el vídeo de Adviento que te emocionará basado en un texto de Mª Patxi Ayerra con imágenes y melodía que te envolverá en un clima de oración.
II Domingo de Adviento: La misa del domingo
Domingo 2º de Adviento
Primera lectura (Isaías 40, 1-5. 9-11)
Segunda Lectura: carta del apóstol san Pablo a los Romanos 15, 4-9
Evangelio. Lucas 3, 1-6.
Segunda Lectura: carta del apóstol san Pablo a los Romanos 15, 4-9
Evangelio. Lucas 3, 1-6.
Juan el Bautista, voz que grita en el desierto.
El evangelista san Lucas (que hemos comenzado a leer en este nuevo año litúrgico, ciclo C) nos presenta a Juan proclamando un “bautismo de conversión” para prepararse a acoger al Mesías. Él muestra lo nuevo que viene a hacer el Salvador, Jesús. Conecta con los profetas de Israel: su mensaje de justicia social (3, 10-14) y su resistencia al poder opresor (3, 18-20); aunque también el bautismo que proclama es preludio y anuncio de lo nuevo que nos aportará Jesús.
Para vivir esta novedad de la Salvación, que el enviado de Dios nos trae, se requiere una conversión, un preparar el camino. Como nos dice otro profeta actual (el papa Francisco): “abajar la soberbia de la autosuficiencia y poner las bases de la humildad para reconocer la realidad; erradicar la violencia y sembrar la justicia; desplazar la codicia y vivir la caridad, desde la bondad y misericordia; hacer desaparecer la hipocresía haciendo brillar la verdad”.
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