Jesús, lleno de Espíritu Santo, regresó del Jordán. El Espíritu Santo lo llevó al desierto, donde durante cuarenta días fue tentado por el diablo. Durante esos días no comió nada, y al final tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan». Jesús le respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre». Luego el diablo lo llevó a un lugar alto, le mostró todos los reinos del mundo en un instante y le dijo: «Te daré todo este imperio y el esplendor de estos reinos, porque son míos y se los doy a quien quiero. Si te pones de rodillas y me adoras, todo será tuyo». Jesús respondió: «Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás». Entonces lo llevó a Jerusalén, lo subió al alero del templo y le dijo: «Si eres hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: Ordenará a sus ángeles que cuiden de ti, que te lleven en las manos para que no tropiece tu pie con ninguna piedra». Jesús le respondió: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios». Y acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta el tiempo oportuno.
09 marzo 2025
El Espíritu le iba llevando por el desierto. Y era tentado. I Domingo Cuaresma
JESÚS, UN HOMBRE REAL CON TENTACIONES: I Domingo Cuaresma
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I Domingo Cuaresma: LAS TENTACIONES
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PENITENCIA CUARESMAL
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07 marzo 2025
Domingo I de Cuaresma 6 marzo: Oración de los Fieles
Pautas para la homilía: I Domingo Cuaresma
La Cuaresma nos empuja hacia el desierto, para tener una experiencia semejante a la del pueblo de Israel y del mismo Jesús. Para escapar de la esclavitud y entrar en la tierra prometida, Dios nos hace pasar por el desierto. El desierto es un lugar donde los recursos básicos de la vida son escasos: no abunda el agua ni la comida, no hay comodidades,… Ahí se palpan mejor nuestros propios límites; ahí la tentación se hace más recia, más fuerte. ¡Cómo se echan de menos las seguridades de la ciudad o de los lugares más habitados! ¡Qué difícil se hace el ejercicio de la libertad cuando se carece de lo necesario!, uno está más a merced de las promesas fáciles que garantizan soluciones rápidas.
Notas para fijarnos en el evangelio Domingo I de Cuaresma
• Jesús “regresa del Jordán” (1), dónde se ha manifestado quien es (Lc 3,21-22).
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PRIMER DOMINGO DE CUARESMA (Ciclo C)
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ES PRECISO ROBUSTECER LA VOLUNTAD: I Domingo Cuaresma
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I Domingo de Cuaresma Moniciones
MONICIÓN DE ENTRADA
Comentario bíblico (2): I Domingo Cuaresma
Primera lectura: (Deuteronomio 26,4-10)
Marco: El Deuteronomio fue compuesto hacia el s. VI a.C. como una reflexión inspirada por la predicación profética. Es obra de predicadores itinerantes que insisten en la elección de Israel y sus consecuencias. El capítulo 26 es el final del código deuteronómico. Los versículos 4-10 se refieren a la ley sobre las primicias que todos los israelitas deben ofrecer a Dios. Es como un recuerdo permanente del don de la Tierra, uno de sus temas centrales.
Reflexiones
1ª) ¡La conmemoración del pasado liberador es garantía y acicate para el presente!
Tú dirás ante el Señor: “Mi padre era un arameos errante, que bajó a Egipto.. los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron... El Señor miró nuestra angustia... Nos sacó de Egipto... Nos introdujo en este lugar y nos dio esta tierra. La profesión de fe del pueblo israelita manifiesta y refleja la relación personal e histórica con su Dios liberador. Se subraya el carácter de encuentro personal que reviste y entraña la profesión del israelita. Por la fe, el hombre se adhiere, acepta y entra en comunión con un Dios personal. No se entretiene en reflexiones más o menos abstractas. Dios se hace presente a su pueblo en momentos cruciales de la historia, y lo seguirá estando hasta el fin de los tiempos.
Evangelio dialogado para niños: I Domingo Cuaresma
Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.
Niño1: ¡Hola, amigas y amigos! Os invitamos hoy a escuchar una historia muy curiosa sobre Jesús.
Niño2: Claro, ya sabéis por qué decimos que es una historia diferente, porque desde el miércoles de ceniza estamos ya en la Cuaresma.
Niño1: Sí, sí. Recordad que Cuaresma significa cuarenta días, los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto.
Niño2: Sí, Jesús estaba solo en el desierto, pero recibió una visita bastante desagradable.
Niño1: Yo he oído decir que esa “visita” la recibimos todos de vez en cuando. Jesús nos enseñó cómo debemos enfrentarnos a ella. ¡Vamos a verlo!
Domingo I de Cuaresma. Moniciones 4
MONICIÓN DE ENTRADA
Domingo I de Cuaresma. Moniciones 3
MONICIÓN INICIAL (opción 1)
Domingo I de Cuaresma. Oración de los Fieles 2
QUE TU PALABRA NOS ALIMENTE
I Domingo Cuaresma: Bendito seas, Padre de Florentino Ulibarri
Bendito seas, Padre,
por este tiempo tan oportuno,
para la conversión y el encuentro,
que Tú concedes gratis
a todos tus hijas e hijos que andamos
desorientados por los caminos de la vida.
Bendito seas, Padre,
porque llamas a cada hombre y mujer,
sea cual sea su historia o su vida,
a emprender cada día,
de manera más personal y consciente,
su compromiso de seguir a Jesús,
tu Hijo y nuestro Hermano.
Bendito seas, Padre,
por despertarnos
de nuestros dulces sueños,
tan vaporosos e infecundos, por interpelarnos
en lo radical de la vida,
por liberarnos de nuestras falsas seguridades,
por poner al descubierto nuestros ídolos
secretos que tanto defendemos
e intentamos justificar.
El ayuno de Jesús en el desierto: I domingo Cuaresma
Desde el miércoles último —miércoles de ceniza— estamos recorriendo un nuevo tiempo litúrgico: Cuaresma. La Iglesia, que sabe que Cristo va a morir en la Cruz, sabe también que va a morir por nuestros pecados. De ahí que la Cuaresma sea una llamada constante a la penitencia, al desagravio. (La penitencia, bueno es recordarlo, no es una virtud triste: una “virtud triste” es siempre una “triste virtud”. Es una virtud alegre, como todas las virtudes auténticas. La alegría penetra toda la vida cristiana, también por tanto el espíritu de penitencia, como la Iglesia nos ha recordado en el pórtico de la Cuaresma con palabras de Jesús: “Cuando ayunéis, no os pongáis tristes…”).
El evangelio de este domingo significa un salto atrás en el tiempo: nos traslada al comienzo de la vida pública de Jesús, cuando el Señor, después de recibir el bautismo de Juan y a impulsos del Espíritu Santo, se dirige al desierto para ser tentado por el demonio. Aquel ayuno de cuarenta días, preparación para la vida pública, es el modelo divino de los días que ahora empiezan a transcurrir: Cuaresma.
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