—BIENVENIDA:
Antes de la salida del celebrante
Celebramos hoy, con gozo desbordante, la Pascua del Señor, porque es el fundamento de nuestra fe, el vigor de nuestra esperanza, la fuerza de nuestro amor: es verdad, el Señor ha resucitado y está presente entre nosotros. Y es por eso que, en este día, la Iglesia celebra este misterio central de nuestra salvación, desplegando al máximo todo su esplendor, gozo y alabanza.
¡Cristo ha resucitado! Ha pasado de la muerte a la vida, trayéndonos la vida nueva por la que podemos volver a ser hijos de Dios. y esto nos exige un permanente vivir nuestra Pascua: renovar diariamente nuestras vidas, nuestro interior. Y también nos exige el ser testigos de Cristo resucitado, proclamando el anuncio de salvación para que el mundo se convierta en Reino de Dios.ASPERSIÓN:
Si se realiza la aspersión con agua bendita sobre la asamblea.
Y ahora, en un rito que suple al penitencial de la misa, evocando la Vigilia Pascual vivida anoche y recordando nuestra regeneración bautismal, el celebrante asperjará a toda la asamblea con agua bendita.
—LITURGIA DE LA PALABRA: