Vigilad.
En contra de lo que, con frecuencia, puede parecer, corremos el riesgo de pasarnos la vida entera embotados y adormecidos por mil intereses accidentales, extraños a nuestro mismo ser, incapaces de despertarnos al sentido más profundo de nuestra vida.
En contra de lo que, con frecuencia, puede parecer, corremos el riesgo de pasarnos la vida entera embotados y adormecidos por mil intereses accidentales, extraños a nuestro mismo ser, incapaces de despertarnos al sentido más profundo de nuestra vida.
Son muchos los hombres y mujeres que caminan por la vida sin meta ni objetivo, con el riesgo de no descubrir nunca una fuerza que los despierte de su indiferencia, su pasividad y superficialidad cotidiana.
Es asombroso contemplar cómo el hombre puede enriquecer sus conocimientos y acrecentar su poder técnico hasta límites insospechados, sin obtener por ello un dominio mayor de su espíritu y una lucidez más penetrante sobre el misterio ultimo de la vida.