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13 mayo 2025

Cantos para el V Domingo de Pascua

 

- Conocerán que son mis discípulos si perseveran en el amor -

CONTENIDO:

01  EL ORDINARIO DE LA MISA del 5o. Domingo Ordinario ciclo C - Lecturas y oraciones
02  LECTIO DIVINA "SÍGUEME" - Mons. Víctor Hugo Palma Paúl
03  EN QUÉ SE RECONOCE UN DISCÍPULO DE JESÚS: EL AMOR A LA MANERA DEL CRUCIFICADO - Fidel Oñoro,        cjm
04  BENDECIRÉ AL SEÑOR ETERNAMENTE. ALELUYA (Del Salmo 144) - La Biblia de Nuestro Pueblo 
05  EL QUE ESTÁ EN CRISTO ES UNA NUEVA CRIATURA - Fernando Armellini, sscj
06  AMAOS - Miguel de Burgos Núñez, op
07  DOMINGO DE LAS CONSIGNAS DEL SEÑOR EN SU DESPEDIDA - Homilías en torno al Catecismo 
08  NO PERDER LA IDENTIDAD - José Antonio Pagola, scj
09  ÁMENSE UNOS A OTROS - Servicio Bíblico Latinoamericano
10  DIBUJOS PARA HOY - Severino Fabris / Maximino Cerezo Barredo
11  IMÁGENES 
12  LETRAS y ACORDES DE LOS CANTOS SUGERIDOS PARA LA MISA - Edgar López
13  EL AUDIO DE LOS CANTOS SUGERIDOS PARA LA MISA en mp3

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15 mayo 2022

Domingo 15 de agosto: DOMINGO V DE PASCUA

 Domingo 15 de agosto:

DOMINGO V DE PASCUA

Color blanco. Misa y lecturas propias del V domingo de Pascua. Gloria. Aleluya. Credo.

Prefacio IV de Pascua. Plegaria Eucarística III.

Bendición solemne de Pascua.

Monición de entrada y aspersión con el agua: Hermanos: si todos los domingos del año, desde los orígenes de la Iglesia, los cristianos nos reunimos para celebrar la Eucaristía, en estos domingos de Pascua nuestro encuentro tiene un valor y un sentido especial, más fuerte, más vivo, más intenso; porque estamos celebrando los días de la resurrección, los días del mundo transformado por la fidelidad de Jesús hasta la muerte.

Y si el día de nuestro bautismo recibimos la fuerza de Jesucristo y su vida nueva, ahora, al comienzo de la Eucaristía, recordamos este momento trascendental en nuestra vida con la aspersión del agua. Pidámosle a Dios que la bendiga y nos conceda a todos recibirla con espíritu de renovación interior.

O bien: Queridos hermanos: En este domingo, primer día de la semana, en el que entonamos al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas, y nos ha revelado su salvación, invoquemos a Dios, Padre todopoderoso, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo, y pidámosle que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.

Un ministro acerca el recipiente con el agua, y el celebrante, con las manos juntas, dice la siguiente oración.

Domingo V de Pascua (Ciclo C) (15 de mayo de 2022) de Vicente Martín, OSA

 (Hch 14,21b-27; Sal 144; Ap 21,1-5ª; Jn 13, 31-33ª.34-35)

El evangelio de hoy suena a despedida. Poco antes de que celebremos la Ascensión del Señor, la Iglesia propone para nuestra reflexión la última voluntad de Jesús, sus últimas palabras por las que quiere que nos distingamos sus seguidores: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros (v. 34). El amor de unos hacia otros es el verdadero distintivo, la señal inequívoca que Jesús quiere para todos los cristianos; no nos equivoquemos, no es la cruz, ni los amuletos, ni los hábitos, ni las joyas mágicas, tampoco las prácticas religiosas, aunque sí sean importantes, porque si falta el amor todo lo demás es puro engaño o simple apariencia. Jesús quiere que nos amemos como él nos amó: como yo os he amado (v. 34). ¿Y cómo amó Jesús? Hasta el extremo (Jn 13,1), hasta ser triturado por nuestros crímenes (Is 53,5). Toda su vida fue una entrega hasta terminar crucificado por amor entre dos ladrones, como el mayor de los forajidos. Si nos fijamos en sus últimos momentos: lava los pies a sus discípulos (oficio de esclavos), trata con amabilidad a Judas en el momento de la traición a quien sigue considerando amigo; pone la otra mejilla a quienes le abofeteaban; es gentil con el agresor; perdona y disculpa a quienes lo crucifican. Jesús amó teniendo en cuenta a quien tenía delante, teniendo en cuenta sus alegrías, sus necesidades, sus satisfacciones, ayudando al necesitado, perdonando las ofensas, desterrando los odios y resentimientos. Lógicamente amó a quienes no lo merecían o lo rechazaban y amó hasta el extremo.

Comentario del Domingo V de Pascua de JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID

 


Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él. El ahora de la glorificación del Hijo es hecho coincidir por Jesús con el momento en que Judas sale del cenáculo. Es el momento en que empieza a ejecutarse la traición que dará lugar al prendimiento en el huerto de Getsemaní y, consiguientemente, a la Pasión. El ahora de la Pasión es visto, por tanto, como el ahora de la glorificación del Paciente. ¿Por qué esta paradójica coincidencia entre el momento de la humillación y el de la exaltación?

Se me ocurre una respuesta: Quizá porque el momento en el que se hace más palpable el amor paciente de Dios en su Hijo y enviado es también el momento en el que ese amor empieza a surtir su efecto, es decir, el momento en el que el amor manifestado comienza a ejercer una fuerza de atracción que provoca sentimientos de gratitud y de alabanza en los atraídos. Es también la hora de la consumación y de la entronización a la derecha del Padre.

Aunque hay una secuencia temporal mediada por la muerte, que separa pasión y resurrección, humillación y glorificación, por ser la hora de la consumación es tiempo de confluencias, ese momento en que se dan cita el amor entregado y el recompensado o en el que el amor sacrificado se transforma en amor glorificado. Y nuestra doxología no es sino el refrendo de la glorificación del Hijo por parte del Padre. Podemos glorificar al Hijo porque el Padre lo ha glorificado antes, en su resurrección y ascensión al cielo. Pero este acto de glorificación supone, a su vez, otro acto, aquel por el que el Hijo da gloria al Padre en su ofrenda de amor. Ambos actos de glorificación nos permiten a nosotros reconocer la gloria del Padre y del Hijo, como hacemos repetidamente en nuestra doxología trinitaria.

Y es en ese ahora de la hora de Jesús, cuando ya le queda poco de estar con sus íntimos, cuando les deja a modo de testamento su mandamiento nuevo: Amaos unos a otros como yo os he amadoÉsta es la señal por la que conocerán que sois discípulos míos. Ésta es la señal que identificará a los cristianos y no otra. Pero conviene advertir que la señal no es aquí un documento identificativo como el D.N.I, sino un modo de actuar reconocible por cualquier espectador que se sitúe ante nosotros con ánimo de examinar o de observar.

«Mirad cómo se aman», decían los paganos de los primeros cristianos. Un historiador de la antigüedad como Festugiere reconoce en su obra La esencia de la tragedia griega que lo que provocó el asombro y la conversión de muchos paganos al cristianismo fue precisamente el notorio ejemplo que daban los cristianos de caridad mutua. Luego la caridad cristiana fue señal para muchos paganos de autenticidad en el seguimiento de Jesús: algo que permitía reconocer en aquellos a discípulos de Cristo.

Pero además de señal, y antes incluso que esto, es mandamiento: algo que Jesús nos manda cumplir en cuanto cristianos, algo que debemos cumplir si queremos ser en verdad discípulos suyos: una exigencia que brota de nuestra opción por Jesús, de nuestro seguimiento; una exigencia que nace de nuestro propio ser. Si somos cristianos, lo somos porque hemos sido ungidos por el Espíritu de Cristo; esta unción hace de nosotros otros cristos y, por tanto, personas que se dejan mover por el Espíritu de Cristo, es decir, por el amor de Cristo. Pero las exigencias intrínsecas no parecen requerir de mandamiento. ¿No resulta superfluo mandar algo que viene exigido por nuestra propia naturaleza o condición? Puede que sea así; con todo, y dado nuestro carácter olvidadizo e irreflexivo, nunca está de más que nos recuerden a modo de mandato ciertas exigencias propias de nuestra condición.

La novedad de un mandamiento tan antiguo como el del amor a Dios (sobre todas las cosas) y al prójimo (como a uno mismo) no está en lo que ya se había mandado desde tiempos inmemoriales, sino en lo que ahora se mandaba, no está en el amaos unos a otros, sino en el como yo os he amado; por tanto, en el modo del amor. La novedad está en el carácter cristiano de ese amor al prójimo ya recomendado desde antiguo, un carácter que ha puesto Cristo con su conducta.

Así hemos de amarnos nosotros unos a otros, como Cristo, como él nos ha amado, con sus notas identificativas, con su espíritu, con sus maneras (oblativa, sincera, obediente, desposeída, fiel, esperanzada, generosa), hasta el extremo de la donación, hasta dar la vida por los amigos, y por los enemigos, a los que quiere transformar en amigos. Este es el amor de Jesús, un amor llevado hasta el extremo de la cruz, un amor que consiste en dar de sí, en dar vida mientras se tiene, en dar la vida y, por tanto, a sí mismo, y en darla dando lo que forma parte de ella: palabras vivificantes, bienes materiales, dedicación desinteresada, tiempo, fatigas, energías, sufrimientos, etc.

Suspendidos en amor de Ángel Gómez Escorial

 1. – En la asignatura pendiente del amor la mayoría de los cristianos estamos suspendidos. El amor no reina en la Tierra y solo unos pocos practican realmente el mandamiento principal de Cristo. En el Evangelio de esta semana Jesús dice que se sabrá que somos discípulos suyos al verse que nos amamos los unos a los otros. Pero ni es así ahora, ni lo ha sido antes. Y no solo no hay amor, sino que en la mayoría de los casos lo que circula es algo muy cercano al odio. Hay otro mandato que es el del amor a los enemigos, pero eso ya es demasiado… Y no lo es, realmente, porque Cristo y el Espíritu están vivos y ejercen su influencia en esos pocos.

2. – Ni siquiera amamos a los vecinos, ni a nuestros familiares. El mundo moderno se ha instalado en un egoísmo solitario y durísimo. Sabemos que hay gentes que se están muriendo de hambre a nuestro lado, en los mismos bloques de apartamentos. Una situación de paro severo les lleva a entrar en un aislamiento que no solo está producido por su vergüenza a exponer su penuria. Las pocas aproximaciones que tienen para contar su problema son recibidas con hostilidad. Está además el egoísmo atroz contra los lejanos o contra los que son diferentes. Los problemas de racismo en, por ejemplo, España se ceban con los gitanos –ciudadanos españoles desde hace siglos– y con los latinoamericanos –sociedades surgidas de nuestro mismo árbol– que intentan trabajar aquí. Y no digamos, claro está, lo que sufren los norteafricanos.

14 mayo 2022

Para reposar de Florentino Ulibarri

 

Para reposar
no quiero proyectos ni sueños,
ni olvidos
que traen agujeros negros.

Tampoco quiero
los vacíos, que dan vértigo,
ni los llenos,
que nos dejan satisfechos.

Quiero, ya lo sabes,
tu regazo cálido y ondulado
y esas manos
que desatan los nudos de mi cuerpo.

Para reposar
quiero tus masajes y besos
y un rincón
sereno para la espera y los encuentros.

Así podré escuchar
tu mandato nuevo y claro
de amar a todos
como tú nos has amado.

Florentino Ulibarri

Misa del domingo 15 de mayo 2022

 Cuando la noche de la última Cena Judas abandona el cenáculo para consumar su traición, el Señor Jesús dice a sus discípulos que «Dios ha sido glorificado en Él» (Evangelio). ¿De qué modo ha sido Dios glorificado por Cristo, su Hijo? Por su plena y total obediencia al Plan del Padre, llevando a pleno cumplimiento la misión reconciliadora a Él confiada: «Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar» (Jn 17, 4).

Cristo con su perfecta y amorosa obediencia ha vuelto a hacer todo nuevo (2da. lectura), ha venido a reconstruir lo que Adán por su desobediencia había destruido, ha venido a reconciliar las rupturas que Adán por su pecado había introducido en el corazón humano: ruptura con Dios, consigo mismo, con los hermanos humanos y con la creación entera. Gracias a que Dios ha sido glorificado por la obediencia de Cristo, todo ser humano puede en Cristo alcanzar su máxima grandeza y la plenitud de su ser.

Al mirar a Cristo todo hombre o mujer entienden que dar gloria a Dios consiste ante todo en realizar en sí el proyecto divino que el Padre, en su infinito amor y sabiduría, tiene pensado para cada cual. «La gloria de Dios —enseñaba San Ireneo— es el hombre vivo» (ver Catecismo de la Iglesia Católica, 294). La persona humana da gloria a Dios cuando alcanza la plenitud de la vida humana, que consiste en participar de la misma vida y plenitud divina (ver 2 Pe 1, 4). Es por la amorosa obediencia al Plan de Dios como la criatura humana alcanza su realización, y con ello su verdadera dicha y felicidad.

Domingo V de Pascua: Recursos dominicales para niños

 

12 mayo 2022

"Un Mandamiento Nuevo" que nos ha dejado Jesús: fichas para niños

 

Evangelio Ilustrado V domingo de Pascua

 


Recursos Catequesis Quinto Domingo de Pascua Ciclo C: Un Mandamiento Nuevo

 



Celebración con niños: Domingo V de Pascua

 


 

CANTO DE ENTRADA: “Ven a la fiesta”     

MONICIÓN DE ENTRADA:

El tiempo de Pascua es tiempo de alegría, pero también es un tiempo propicio para potenciar y renovar nuestra comunidad.  Hoy Jesús nos invita a optar por el amor como base de nuestras relaciones.

ASPERSIÓN:

Ahora, al igual que en todos los domingos de la Pascua, el sacerdote nos va a rociar con el agua bendecida en la Noche Santa de la Pascua. Pidamos al Señor que aleje de nosotros todo rencor, egoísmo, odio. Que el perdón venza siempre a los pequeños o grandes problemas que surgen a nuestro alrededor

 (Podemos cantar: “agua lávame”)

GLORIA ORACIÓN COLECTA: 

Señor, tu Hijo nos enseñó que tenemos que amarnos unos a otros como Él nos ha amado. Abre nuestros corazones para que podamos comprender su eneseñanza y danos la fuerza para cumplirla. PJNS

Presentaciones power poinr Domingo V de Pascua

 Power Point_: SALMO

Power Point :   EVANGELIO 

DOMINGO 5º DE PASCUA /C LA SEÑAL DEL AMOR

 

Listra era una colonia romana en la región de Licaonia. En ella Pablo y Bernabé encontraron a Timoteo, que sería en adelante un fiel discípulo y compañero en la misión. Además, curaron a un hombre tullido. Asombradas por el milagro, las gentes quisieron adorar a los apóstoles. Cuando ellos gritaron que eran hombres como los demás, el pueblo los apaleó.
Aleccionados por aquella experienca, nos legaron una frase que es un aviso inolvidable para todos los evangelizadores: “Hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios” (Hch 14,22). El discípulo tendrá que seguir la suerte de su Maestro. De hecho, la persecución ha acompañado y acompañará siempre a la misión.
La visión que nos ofrece hoy el Apocalipsis nos invita a mantener la esperanza (Ap 21,1-5). Dios no nos promete riquezas y satisfacciones a corto plazo, sino un mundo nuevo: una nueva creación marcada por la presencia de Dios entre nosotros. La nueva Jerusalén no se distingue por una forma nueva, sino por las nuevas relaciones del hombre con Dios.

PALABRAS INESPERADAS

El evangelio que se proclama en este quinto domingo de Pascua (Jn 13,31-35) se sitúa en el escenario de la última cena de Jesús con sus discípulos. Una vez que Judas salió del Cenáculo para entregar a su Maestro en manos de los sacerdotes del templo de Jerusalén, Jesús dirigió a los Once una revelación y una profecía.
• “Ahora es glorificado el hijo del hombre, y Dios es glorificado en él”. Para Jesús, aquella salida del discípulo traidor marcaba la llegada de su propia glorificación. Jesús había previsto este momento. Es más, lo había anunciado a sus seguidores. Pero ellos no podían imaginar que la glorificación de su Maestro iba a coincidir con la crucifixión.
• “Hijitos, me queda poco de estar con vosotros”. Nos sorprende la ternura con que Jesús se dirige a sus discípulos. Solamente en esta ocasión aparece la palabra “hijitos” en los evangelios. Nos sorprende también la claridad con la que Jesús ha previsto su suerte y su muerte. El tiempo de su misión terrestre toca a su fin. Y él lo sabe.

El amor es siempre nuevo...

 

La alegría es contagiosa…
si nace espontáneamente de un corazón ocupado por Dios y no preocupado por las cosas
La esperanza tiene futuro y nos empuja hacia delante…
si no se conforma con lo que ve y lucha por lo que está por venir
El amor es siempre nuevo… si no se mide por horas
El amor es siempre nuevo… si no se utiliza con segundas intenciones
El amor es siempre nuevo…si bebe de la misma fuente que Jesús: DIOS
El amor es siempre nuevo… si no apunta favores con nombres y apellidos
El amor es siempre nuevo… si no hace de su entrega una farsa
El amor es siempre nuevo… si no busca otro interés que el agradar
El amor es siempre nuevo… si no habla y actúa
El amor es siempre nuevo… si no se repliega en uno mismo
El amor es siempre nuevo… si rompe moldes y vergüenzas
El amor es siempre nuevo… si no juzga por lo que ve y se brinda a costa de todo
El amor es siempre nuevo… si no se confunde “hacer el bien” con “una simple ONG”
El amor es siempre nuevo… si busca su ser en la transparencia y no en la apariencia
El amor es siempre nuevo… si es como la nieve: cae suavemente y sin meter ruido
El amor es siempre nuevo… si es como el agua: por donde pasa genera vida
El amor es siempre nuevo… si es como la luna: ofrece luz en la oscuridad
El amor es siempre nuevo… si es como el sol: calienta a todos por igual
El amor es siempre nuevo… si es como las estrellas: guían en las dificultades
El amor es siempre nuevo… si es como la tierra: germina cuando se siembra
El amor es siempre nuevo… si es como Jesús: gratuito, inmenso y universal
El amor es siempre nuevo… si es como el Espíritu: sopla suavemente y en todas direcciones
El amor es siempre nuevo… si es como Dios: ama sin distinción
El amor es siempre nuevo…
si es como María: está al pie de la cruz y a la puerta de la Resurrección
El amor es siempre nuevo… si es como la Pascua: anuncio de VIDA
El amor es siempre nuevo… si es como Pentecostés: quema odios y divisiones

El amor es siempre nuevo… si es como el Evangelio: no se proclama…se vive y se ofrece

DOMINGO 5º DE PASCUA /C ¿SOMOS SEÑALES DE DIOS?

 1.- “La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros” (Jn 13.31-33a.34-35) La secularización lo invade y lo penetra todo. Si resulta difícil para un creyente descubrir y ver los signos de Dios en el mundo, ni que decir tiene que, al tibio en la fe, le resulta inconcebible y por

otra parte de poco interés o práctico detenerse en esas disquisiciones.
Mis interrogantes, en medio de esta Pascua, son las siguientes: ¿Sostenemos los cristianos la pancarta viva del amor de Jesús o, por el contrario, nos quedamos detrás de ella perdidos con un lenguaje y formas que muchos no comprenden, ni otros tantos entienden? ¿Somos señales por las cuales, aquellos que nos rodean y nos ven, (o que nos traicionan y lapidan) intuyen que Dios y Cristo condicionan y son decisivos en nuestros hechos y comportamientos?

2.- Hace algunos años un científico ateo ascendía a una gran montaña guiado por algunos cristianos. Observó que sus guías, cuando atardecía, se detenían en cualquier rincón y se ponían a rezar y celebrar la eucaristía.
Se acercó el científico y les preguntó qué era lo que hacían. "Hacemos oración", contestaron. "¿Y a quién se dirigen en la oración?", volvió a preguntar. "A Dios", le
respondieron. El científico sonrió maliciosamente y les preguntó: "¿Han visto ustedes a Dios alguna vez?". Le respondieron que no. "Y, ¿lo han tocado con sus manos?". Nuevamente le dijeron que no. "¿Han escuchado la voz de Dios con sus oídos?". La respuesta nuevamente fue negativa. El científico concluyó: "¡Entonces no sean ustedes locos! Si nunca han visto a Dios, ni lo han tocado, ni oído, ustedes no deben creer en Dios".

DOMINGO 5º DE PASCUA /C J. A. Pagola

 El tiempo de los cristianos, de la Iglesia, del universo entero, es un tiempo intermedio entre la partida de Cristo, glorificado a la derecha del Padre, y la aparición de «un cielo nuevo y una tierra nueva» que su vuelta inaugurará. Entonces desaparecerá todo lo que es hoy campo acotado donde se enfrentan el bien y el mal, la luz y las tinieblas. Ya no existirá el mar, ese abismo temible, imagen de todos los peligros, morada de las potencias malignas, cuya profundidad insondable evoca en la literatura bíblica la del infierno. El universo entero quedará disponible para la «Jerusalén del cielo», «morada de Dios con los hombres», que, para siempre y ya de manera absoluta, será por fin «su pueblo». Esta grandiosa visión no tiene absolutamente nada de espejismo o de sueño fantástico, cuyas bellas imágenes se desvanecen al despertar. Por la fe conocemos «ya» estas realidades que pronto se «manifestarán»; «ya desde ahora» poseemos las arras de lo que «todavía» esperamos.

DOMINGO QUINTO DE PASCUA

 1.- Muchas veces confundimos el amor con un deber, con una ley, con un mandamiento a cumplir y acatar y, con ello, le rebajamos de categoría.

- Cuando el amor lo convertimos en ley o mandato a cumplir, el amor se hace odioso.
- Cuando el amor se legaliza, se esclaviza y achica.
- Cuando el amor es una obligación, deja de ser amor.

2.- El amor traspasa los muros de la ley. EL AMOR ES VIDA Y LA VIDA ES AMOR.
- El amor es la esencia de la vida:
+ Vida con mucho dinero; pero sin amor, no es vida.
+ Vida con mucho poder; pero sin amor, no es vida.
+ Vida con mucha ciencia y sabiduría; pero sin amor, no es vida.
- El amor es la vida misma; por eso, decía SAN PABLO en su carta a los Corintios:
“Si no tengo amor, nada soy” (ICort.13,2).
- Los cristianos hemos hablado mucho del amor como mandamiento y ley a cumplir; pero hemos insistido muy poco en el amor como la vida misma.
- En la medida que la vida sea más amor, más se dinamiza la vida, más crece y se despliega.

3.- EL AMOR ES LO QUE HACE QUE LA VIDA:
- Se mire desde una perspectiva positiva y creadora.
- Se desarrolle en un ambiente de alegría y sabor agradable.
- Se sienta ligera y libre.
- Se construya más allá de la distancia de nuestro propio yo.
- Se haga comunión.
- Se sienta con fuerza para superar:
+ Todo egoísmo que infantiliza.
+ Toda indiferencia que nos aísla.
+ Todo rencor que nos encadena.
+ Toda soledad que nos entristece.
- DONDE ESTÁ EL AMOR, ESTÁ LA VIDA.
+ Vida sin amor no es vida.
+ Quien no ama ni se siente amado es como un cadáver ambulante.

V Domingo de Pascua (ciclo C)

 1L.-Pablo y Bernabé designan presbíteros que cuiden en adelante de las nuevas iglesias o comunidades. Para ello hacen uso de su autoridad como apóstoles y fundadores

2L.- Cuando haya desaparecido el escenario en el que se desarrolló la tragedia del pecado, cuando ya no exista el viejo mundo en el que reina el dolor y la muerte, se cumplirá la visión. Desaparecerá el mar, esto es, el caos de donde procede la Bestia, y surgirá una nueva creación.

Ev.- Jesús se despide de los suyos y les deja su testamento

PARA LLEVAR A LA VIDA

La última petición de Jesús fue el mandamiento nuevo: "Que os améis unos a otros como yo os he amado". Pero no es un mandato, no se puede amar por imposición, ni es nuevo, ya era conocido y prácticado en el AT. Jesús pide que sus discípulos nos amemos como él nos ha amado, aquí radica la novedad, en el "como".

Domingo V de Pascua: EL AMOR NO SE LUCE… CUESTA

 

EL AMOR NO SE LUCE… CUESTA

Es cierto es que, amar, cuesta. Y sobre todo cuando el amor exige renuncias, constancia, sacrificios e incluso poner en “solfa” el bienestar de algunos en beneficio de muchos. El amor –entonces– no sólo cuesta sino que nos asusta.

1. Perseverar en la fe nos anima a revisar siempre los caminos de nuestro vivir, pensar y actuar.

-Vivir como Cristo no solamente comporta imitar sus gestos: es llevar a cabo en el mundo su misma vida con nuestra propia vida.

-Pensar como Cristo no implica el defender a toda costa su pensamiento sino, entre otras cosas, condicionar todo lo que tocamos y regimos con la máxima del Evangelio.

-Actuar como Cristo no solamente es un “postureo” sino, entre otras cosas, nos lleva a ser impopulares y tenaces por defender otro modelo de vida que el que llevamos.

2.- La Iglesia, una y otra vez, está siendo sometida a un constante examen ¿Es fiel al Señor? ¿Es reflejo del Evangelio? Si San Pablo apareciese entre nosotros nos recordaría de nuevo aquello que, en la primera lectura, acabamos de escuchar: “hay que pasar mucho”. “El que algo quiere algo le cuesta” (dice un viejo refrán). La vida cristiana, tesoro escondido y perla preciosa para millones de personas, ha de tener una consecuencia: el testimonio vivo y convencido de lo que somos. El amor, como distintivo o la confianza en Dios, como seguridad, ha de ser uno de los pilares fundamentales sobre los que se sostiene nuestro edificio cristiano.

3. ¿Hay que pasar mucho? Tampoco es cuestión de exagerar. Nos cuesta ser signo de contradicción. Si comparásemos un poco la situación un tanto light en la que vivimos muchos católicos con aquella otra, radical y nítida, de los primeros cristianos, comprenderíamos que no es tanto lo que estamos sufriendo por nuestra fe (por lo menos en la mayoría de los países). La Iglesia, desde el mismo momento de su nacimiento, ha estado y lo sigue estando, sujeta a una constante purificación (y eso es bueno). Siglos después, con tantos acontecimientos y contradicciones, con luchas y pesares, con persecuciones o aplausos, seguimos apostando por Aquel en el que están puestas nuestras esperanzas y por el que, muchos de nosotros, ponemos la cara: Cristo.