Sueño que llegará un día en que los hombres se elevarán por encima de sí mismos, y comprenderán que están hechos para vivir juntos, en hermandad. Todavía sueño en aquella mañana de Navidad, que llegará el día en que todos los negros de este país, todas las personas de color del mundo serán juzgadas por el contenido de su personalidad y no por el color de la piel; que cada hombre respetará la dignidad y el valor de la personalidad humana. Todavía sueño hoy que en todos los ministerios y ayuntamientos serán elegidas las personas que obren con justicia y misericordia, siguiendo los pasos de Dios. Todavía sueño hoy que la guerra se acabará... Llegado este día, nos será revelada la gloria del señor y la contemplaremos todos unidos. Todavía sueño que con esta fe seremos capaces de transformar los límites de la desesperación. Con esta fe podremos anticipar el día de paz en la tierra y de nuena voluntad para todas las personas. Será un día glorioso: los luceros del alba cantarán unidos y los hijos de Dios exultarán de alegría.