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07 abril 2026

16 abril 2023

Vídeo Domingo 2 De Pascua Ciclo A


 

Vídeo : Ver - 2º Domingo Pascua, Ciclo A


 

La Misa del Domingo 16 de abril

 El Evangelio de este Domingo habla de dos apariciones del Señor Resucitado, en ambos casos, estando sus discípulos reunidos en un cuarto a puertas cerradas. La primera es al atardecer de «aquel día», es decir, el mismo día en que el Señor había resucitado.

          Según la tradición judía el shabbat es el séptimo y último día de la semana, en el que el pueblo recordaba el día en que Dios había descansado luego de su obra creadora, el día que por mandato divino debía ser santificado por el pueblo de Israel mediante un descanso absoluto (ver Éx 20,9-11). El día que seguía al sábado iniciaba una nueva semana y era considerado por tanto “el primer día de la semana”. Ése fue el día en que Cristo resucitó, el día que por tanto remite al día en que Dios iniciaba la obra de la creación (ver Gén 1,1-5), el día en que Dios creó la luz y la separó de las tinieblas. El simbolismo y paralelismo permite comprender que en «aquel día», el día primero de la semana, Dios iniciaba una nueva creación en Cristo, por su resurrección. Cristo resucitado, vencedor de la muerte, es la luz del mundo, el Sol de Justicia que disipa las tinieblas que el pecado del hombre había cernido sobre el mundo entero. Éste es el día en que Dios todo lo hace nuevo (ver Is 43,19s).

          La siguiente aparición del Señor resucitado a sus discípulos, relatada por el evangelista San Juan, se producía «ocho días después» (Jn 20,26) en aquel mismo lugar en el que se encontraban reunidos (ver Jn 20,19.26). «Ocho días después» quiere decir, según la costumbre judía de incluir el día presente al hacer el conteo de los días, una semana después. Por tanto, aquel “octavo día” coincide nuevamente con “el primer día de la semana”.

Vivir la Pascua

 

Vivir la Pascua

1.- Al domingo de Pascua se llega tras unos días –la octava de Pascua—que son litúrgicamente como la repetición del Día de Resurrección del Señor. Y así el Segundo Domingo de Pascua es, sin duda, como una copia de todos esos días. Hemos de valorar especialmente esa alegría inmensa que el pueblo cristiano vive por la resurrección del Señor y conviene tenerlo presente porque se tiende a considerar –día a día—como si ese hecho prodigioso no se hubiera producido. Merece, pues, la pena enfatizar esa realidad diaria de la Pascua, la cual, si se aprecia de manera muy fehaciente en la Octava, hemos de decir que está presente en nuestra vida y en nuestros rezos durante cincuenta días. Y no debemos de olvidarlo, ni dejarlo al lado, y mucho menos frivolizarlo.

Alegría y paz: II Domingo de Pascua

 

Alegría y paz

No les resultaba fácil a los discípulos expresar lo que estaban viviendo. Se les ve acudir a toda clase de recursos narrativos. El núcleo, sin embargo, siempre es el mismo: Jesús vive y está de nuevo con ellos. Esto es lo decisivo. Recuperan a Jesús lleno de vida.

Los discípulos se encuentran con el que los ha llamado y al que han abandonado. Las mujeres abrazan al que ha defendido su dignidad y las ha acogido como amigas. Pedro llora al verlo: ya no sabe si lo quiere más que los demás, solo sabe que lo ama. María de Magdala abre su corazón a quien la ha seducido para siempre. Los pobres, las prostitutas y los indeseables lo sienten de nuevo cerca, como en aquellas inolvidables comidas junto a él.

Ya no será como en Galilea. Tendrán que aprender a vivir de la fe. Deberán llenarse de su Espíritu. Tendrán que recordar sus palabras y actualizar sus gestos. Pero Jesús, el Señor, está con ellos, lleno de vida para siempre.

Hemos visto al Señor: II Domingo de Pascua

 

Hemos visto al Señor

En los domingos de Pascua se nos presenta la realidad que significa cada domingo cristiano a lo largo del año. Frecuentemente hemos convertido la celebración dominical en el mero cumplimiento de un deber, de un precepto, o simplemente un acto de devoción individual, de un contacto privado entre Dios y mi alma, sin referencia a la comunidad ni a la construcción del Reino de Dios.

La lectura del Evangelio de hoy nos muestra, por el contrario, cuál es el contenido e importancia del domingo. A él se llega como meta y conclusión de toda la semana: nuestros anhelos, trabajos, fracasos, tareas, logros…. En él se celebra todo eso en comunidad con el Señor resucitado y en la fuerza del Espíritu. De él se sale enviados otra vez, pero con nuevas fuerzas a la misión que consiste en vivir y colaborar con el Reino de Dios en la vida cotidiana cada cual según su carisma, sinodalmente: ” discípulos y discípulas caminando juntos en salida”.

Domingo II de Pascua

 Una comunidad de vida (Hch 2, 42-47)

En los domingos de Pascua, la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles nos lleva, de la mano de Lucas, a la comunidad de los discípulos, «tocados» por la resurrección del Señor. En los textos evangélicos del Ciclo C, el mismo Lucas se había centrado en «lo que Jesús hizo y enseñó»… La segunda parte de su obra (los Hechos) la centra en la comunidad de los discípulos, continuadora de la vida de Jesús y de su estilo salvador.

Hoy, aparece la comunidad encarnando el que había sido también ideal en la vida de Jesús: la relación con pobres; la creación de una verdadera fraternidad. Una concreción «cristiana» final de la exhortación de Dt 15: «No habrá pobres entre vosotros».

La comunidad de vida lo abarca todo, la enseñanza comunión interna (koinonía), la fracción del pan, la oración…, y la comunión de bienes (diakonia), que pretendidamente Lucas no sólo enuncia, sino que la desarrolla más: no sólo vivían unidos, «lo tenían todo en común»…, y no sólo los bienes espirituales, tan fáciles de compartir; también los bienes materiales: «Vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos según la necesidad de cada uno».

14 abril 2023

Recursos Catequesis Segundo Domingo de Pascua: Ciclo A

 

Celebración con niños: II Domingo de Pascua

 


2º PASCUA: «DICHOSOS LOS QUE CREEN SIN HABER VISTO»

 

Ciclo A

 

CANTO DE ENTRADA: “Gracias padre”

MONICIÓN DE ENTRADA: 

¡Bienvenidos a la celebración de nuestra fe! Nos hemos reunido para celebrar con gozo, y porque nos hemos llenado de la LUZ de Jesucristo Resucitado. Si todo parecía indicar que el proyecto de Jesús se había acabado en la cruz, ahora hemos visto de verdad que el Padre cumple sus promesas, que lo definitivo del hombre es siempre la VIDA, y que nada es tan grande como el AMOR que Él nos tiene.

Y esto nos llena de esa alegría que se contagia y que lo invade todo, y esto hace que cada uno de nosotros vivamos con ilusión y entrega; que en nuestras comunidades vivamos unidos, alegres, con un mismo sentir, dando testimonio de la Resurrección de Cristo. Hermanos: dejemos al Señor que obre en nuestros corazones, y no tengamos miedo a vivir esta experiencia con gozo desbordante.

PREPARANDO EL DOMINGO (ADULTOS Y JÓVENES) II DOMINGO DE PASCUA

 

Domingo

A LOS OCHO DÍAS LLEGÓ JESÚS

16 de abril de 2023

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PRIMERA LECTURA:
“Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común” (Hechos 2, 42-47)

SALMO:
“Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (Salmo 117)

SEGUNDA LECTURA:
“Mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva” (1 Pedro 1, 3-9)

EVANGELIO:
“A los ocho días llegó Jesús” (Juan 20, 19-31)

PREPARANDO EL DOMINGO NIÑOS II DOMINGO DE PASCUA

 

ANUNCIAMOS LA SALVACIÓN- 16 de abril de 2023

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PRIMERA LECTURA:
“Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común” (Hechos 2, 42-47)

SALMO:
“Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (Salmo 117)

SEGUNDA LECTURA:
“Mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva” (1 Pedro 1, 3-9)

EVANGELIO:
“A los ocho días llegó Jesús” (Juan 20, 19-31)

Liturgia 16 DE ABRIL DE 2023 DOMINGO 2º DE PASCUA “A”

 R I T O S    I N I C I A L E S

CANTO DE ENTRADA.

Aleluya, Aleluya, es la fiesta del Señor.  Aleluya, Aleluya, el Señor resucitó.

 

Ya no hay miedo, ya no hay muerte, ya no hay penas que llorar.  Porque Cristo, sigue vivo, la esperanza abierta está. 

 

SALUDO  Y MONICIÓN.

 

ASPERSIÓN DEL AGUA.

Canto:

Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del agua.  Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del Espíritu de Dios.  Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del agua y del Espíritu de Dios hay que nacer del Señor.  Oh, oh, oh, oh, hay que nacer del agua y del Espíritu de Dios hay que nacer del Señor.  Prepárate para que sientas.  Prepárate para que sientas.  Prepárate para que sientas el Espíritu de Dios.  Déjalo que se mueva.  Déjalo que se mueva.  Déjalo que se mueva dentro de tu corazón.  


GLORIA.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.


ORACIÓN COLECTA.

CANTOS (Domingo 2º de Pascua - A)

 CANTOS        (Domingo 2º de Pascua - A)


  • Canto de entrada: La fiesta del Señor.


  • Aspersión: Mi Dios está vivo.


  • Gloria: Palazón 2.


  • Salmo: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. (Libro de las antífonas - Propio) 


  • Secuencia: A. Celada (CLN 226)


  • Aleluya: Aleluya, Aleluya, el Señor Resucitó.


  • Ofertorio: Te ofrecemos lo que nos diste Tú. 


  • Santo: Palazón 2.


  • Cordero de Dios: Palazón 2.


  • Comunión: Te conocimos al partir el pan.  


  • Final: Resucitó, resucitó.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN (Domingo 2º de Pascua - A)

 ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN        

(Domingo 2º de Pascua - A)


Gracias, Señor, porque nos regalas un nuevo y renovado encuentro contigo en cada Eucaristía.

 

Gracias, porque nos dices: no tengas miedo y nos das paz y esperanza para vivir.

 

Abre nuestros ojos para reconocerte hoy a nuestro lado, en nuestro entorno, en nuestros hermanos, especialmente en los que sufren.

 

Con Tomás te decimos ¡Señor mío y Dios mío!. Fortalece nuestra fe, da seguridad a nuestra esperanza y constancia a nuestro amor.

 

Ayúdanos a ser cristianos comprometidos y testigos de tu resurrección ante el mundo. 

 

 


PETICIONES (Domingo 2º de Pascua - A)

 PETICIONES         (Domingo 2º de Pascua - A)


  • Por la Iglesia, para que sea en medio del mundo testimonio de paz, amor y esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por los que se desesperan ante las adversidades de la vida y los que necesitan milagros para creer, para que lleguen a descubrir el don de la fe. ROGUEMOS AL SEÑOR 

  • Por los enfermos, sus familias y los que trabajan por la salud y el bienestar de todos. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por la humanidad que sufre, para que Jesús resucitado encienda en ella la esperanza de la liberación de todo mal. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por los bautizados en esta Pascua, para que vivan siempre de acuerdo con la fe que les ha sido dada. ROGUEMOS AL SEÑOR

  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía y el encuentro con Cristo resucitado, revitalicen nuestra fe y activen nuestra esperanza y compromiso cristiano. ROGUEMOS AL SEÑOR

MONICIONES (Domingo 2º de Pascua - A)

 MONICIONES        (Domingo 2º de Pascua - A)


Inicial.

A los ocho días de la Pascua, como los discípulos en Jerusalén, nosotros también estamos reunidos hoy aquí. Y también como entonces, Jesús se hace presente en medio de nosotros, y, escucharemos su Palabra y comeremos su Cuerpo. Nosotros también nos alegramos con su presencia y nos sentimos llenos de su paz y de su Espíritu y enviados a anunciar la Buena Noticia con nuestra vida.  


Iniciamos la celebración en los Domingos de Pascua, con la aspersión del agua sobre nuestras cabezas, recordando con fe nuestro bautismo, por el que fuimos hechos hijos de Dios y miembros de la Iglesia. 


Primera Lectura.

Los Hechos de los Apóstoles nos han dejado testimonio de cómo vivía la primera comunidad de cristianos y es modelo para que nosotros intentemos hacer lo mismo.  

Moniciones para el Segundo Domingo de Pascua - Ciclo A

 Entrada:


La alegría que pregonan las campanas, los aleluyas que resuenan en el templo son un signo claro del gran gozo de este bendito día de Pascua. Nosotros somos bienaventurados, pues hemos alcanzado la vida nueva que Jesús resucitado nos transmite por su Espíritu. Hoy es el día dedicado a la Divina Misericordia y este es el don que recibimos de Cristo resucitado. Señor, aunque no te vemos con los ojos de la carne, nuestra ardiente profesión de fe es la del Apóstol Tomás ¡Creemos en ti, Señor nuestro y Dios nuestro! Puestos de pie entonemos con alegría el canto de entrada.


Primera lectura: Hechos 2, 42-47

Peticiones: II Domingo de Pascua

 II DOMINGO DE PASCUA

LA DIVINA MISERICORDIA

Abril 16 de  2023

 ORACIÓN UNIVERSAL

 

Queridos hermanos: renovados en nuestra fe por la celebración anual de la resurrección de Cristo y confiando en la misericordia del Padre, presentemos estas plegarias como hermanos que caminamos juntos en la Iglesia y queremos suplicar por las necesidades de toda la humanidad. Unámonos diciendo: Por la resurrección de tu Hijo, escúchanos, Señor.

 

  1. Te pedimos, Señor, por tu Iglesia, por el Papa Francisco, por nuestro Obispo, los presbíteros, diáconos, religiosos y laicos, para que sean testigos de la Resurrección de Jesús con actitudes y gestos llenos de misericordia. Oremos.
  2. Te suplicamos, Señor, por los gobernantes, para que sepan distribuir las riquezas materiales, con justicia, entre los más pobres y menos favorecidos de nuestros pueblos, sobre todo en las actuales circunstancias de recesión económica. Oremos.
  3. Te rogamos, Señor, por los ancianos y los enfermos, por los minusválidos y los invidentes para que obtengan la recompensa de tu misericordia quienes velan por ellos en hogares, clínicas y ancianatos. Oremos.
  4. Por nosotros. Que la resurrección de Cristo nos reanime en el discipulado, de manera que nos afiancemos en la vivencia de nuestro bautismo y en la experiencia de la misericordia divina. Oremos.

 

Moniciones: II Domingo de Pascua

 II DOMINGO DE PASCUA

LA DIVINA MISERICORDIA

Abril 16 de  2023

 

Entrada: La liturgia pascual que estamos viviendo nos dice que el gozo de la Iglesia es realmente desbordante, ya que Cristo ha resucitado de la muerte y nos comunica su vida divina por medio de los sacramentos. Estos ocho días que han pasado desde el Domingo de la Resurrección los vivimos en la Iglesia como si fueran un solo día de fiesta. Con gran alegría vivamos esta celebración, contemplando en Cristo resucitado el misterio de su Divina Misericordia.

 

Lecturas: En la liturgia de la Palabra de este tiempo de Pascua nos alegramos con el anuncio de la resurrección de Cristo, nos animamos al escuchar los relatos del encuentro del Resucitado con sus discípulos y nos confrontamos con esta Buena Noticia. Escuchemos atentos.

 

Ofrendas: La mejor ofrenda es una fe viva y llena de buenas obras. Que estos dones que presentamos sean símbolo de nuestro deseo de servirlo, al compartir con quienes lo necesitan.

 

Comunión: En la comunión se manifiesta abiertamente la gran misericordia del Señor, nos alegramos en reconocer a Cristo como fuente de perdón y de gracia.