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14 diciembre 2015

Informaciones útiles para el desarrollo del jubileo

El Jubileo de la Misericordia ha sido convocado por el Papa Francisco para ser vivido intensamente en cada Iglesia particular, de manera que cualquiera pueda encontrar la misericordia de Dios Padre a través de la actividad solícita de la Iglesia. El signo más evidente de esta solicitud pastoral es la posibilidad de abrir la Puerta de la Misericordia en todas las diócesis. Estas puertas, equivalentes a las Puertas Santas de las Basílicas papales de Roma, permitirán realizar la peregrinación jubilar también a quienes no puedan llegar a Roma.
Puertas de la Misericordia
Corresponde al Ordinario del lugar establecer en qué iglesia abrir la Puerta de la Misericordia que debe abrirse en cada diócesis y eparquía del mundo (cfr. MV 3).
Además de la elección de la Puerta de la Misericordia para la diócesis, los Ordinarios diocesanos podrán decretar la apertura de otras Puertas de la Misericordia también en los Santuarios de especial importancia, sobre todo allí dónde se comprueba la feliz circunstancia de que los numerosos fieles que los frecuentan pueden siempre encontrar el abrazo misericordioso del Padre en la confesión (cf. MV 3).
Es bueno que la ocasión extraordinaria de la indulgencia jubilar sea reconocida por los fieles precisamente como una oportunidad fuera de lo común, y, por tanto, vivido como un momento particularmente fuerte dentro de un camino de conversión. Esto se dará también por la estima sincera de este signo especial que es la Puerta de la Misericordia.
Después del inicio solemne del Año Santo – marcado por la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el próximo 8 de diciembre – todas las Iglesias particulares abrirán la Puerta de la Misericordia, en comunión con la Iglesia de Roma, en la celebración eucarística del tercer domingo de Adviento (Domingo Gaudete). El Papa, de hecho, abrirá ese domingo la Puerta Santa de la catedral de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán. Cada Iglesia particular abrirá las otras Puertas de la Misericordia, es decir, aquellas eventualmente establecidas en los santuarios, siempre dentro de la celebración eucarística del tercer domingo de Adviento, que podrá ser presidida por un delegado del Obispo.

12 diciembre 2015

Oración del Año de la Misericordia

Señor Jesucristo,
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero;
a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura;
hizo llorar a Pedro luego de la traición,
y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana:
¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible,
del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad
para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:
haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos
y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén.

11 diciembre 2015

Jubileo de la Misericordia: Juego

Juego de  sabiduría

Este juego tiene como finalidad conocer y profundizar lo que significa el “Jubileo Extraordinario de la Misericordia”
Puede ser realizado para niños, adolescentes y jóvenes, incluso para adultos.

Materiales:
Diccionario, biblia, Carta apostólica Misericordiae Vultus, cartulina, marcadores, un círculo grande dividido en tres partes donde dibujarán cada equipo, la finalidad del dibujo es elaborar todos juntos un logo  del tema estudiado.


Indicaciones:
Organizar a los participantes en tres grupos, el catequista irá dará a cada grupo la primera actividad, cuando sea superada, acudirán al catequista por la segunda actividad, así hasta concluir todas las actividades, 

Razones para el Jubileo de la misericordia por el Papa Francisco



Razones para el Jubileo de la misericordia por el Papa Francisco
Ayer he abierto aquí, en la Basílica de San Pedro, la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia, después de haberla abierta ya en la Catedral de Bangui en República Centroafricana. Hoy quisiera reflexionar junto a ustedes sobre el significado de este Año Santo, respondiendo a la pregunta: ¿Por qué un Jubileo de la Misericordia? ¿Qué significa esto?
La Iglesia necesita de este momento extraordinario. No digo: es bueno para la Iglesia este tiempo extraordinario, no, no. Digo la Iglesia: necesita de este momento extraordinario. En nuestra época de profundos cambios, la Iglesia está llamada a ofrecer su contribución peculiar, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Y el Jubileo es un tiempo favorable para todos nosotros, porque contemplando la Divina Misericordia, que supera cada límite humano y resplandece sobre la obscuridad del pecado, podamos transformarnos en testigos más convencidos y eficaces.
Dirigir la mirada a Dios, Padre misericordioso, y a los hermanos necesitados de misericordia, significa poner la atención sobre el contenido esencial del Evangelio: Jesús la Misericordia hecha carne, que hace visible a nuestros ojos el gran misterio del Amor trinitario de Dios. Celebrar un Jubileo de la Misericordia equivale a poner de nuevo al centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades lo específico de la fe cristiana, es decir, Jesucristo, Dios misericordioso.

Bula de indulgencia – Año de la Misericordia

La cercanía del Jubileo extraordinario de la Misericordia me permite centrar la atención en algunos puntos sobre los que considero importante intervenir para facilitar que la celebración del Año Santo sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes. Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz.
Mi pensamiento se dirige, en primer lugar, a todos los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo. Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia.

10 diciembre 2015

Recursos Jubileo de la Misericordia

(Fuente: Aprendemos en catequesis)



Parábolas de la Misericordia para niños

Descargar libro. Pincha aquí



(Tomado de catequesis Santiago)

Contemplar el rostro de la misericordia

Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret… Quien lo ve a él ve al Padre (cf. Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios.
Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación.
Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.
En efecto, abriré la Puerta Santa en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento.

09 diciembre 2015

El logo del Año de la Misericordia


Unknown

El logo y el lema ofrecen juntos una buena síntesis del Año jubilar. Con el lema Misericordiosos como el Padre (tomado del Evangelio de Lucas, 6,36) se propone vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre, que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida (cfr. Lc 6,37-38). El logo – obra del jesuita Marko I. Rupnik – se presenta como un pequeño compendio teológico de la misericordia. Muestra, en efecto, al Hijo que carga sobre sus hombros al hombre extraviado, recuperando así una imagen muy apreciada en la Iglesia antigua, porque indicaba el amor de Cristo que lleva a término el misterio de su encarnación con la redención. El dibujo se ha realizado de manera que se destaque el Buen Pastor que toca en profundidad la carne del hombre, y lo hace con un amor capaz de cambiarle la vida. Además, es inevitable notar un detalle particular: el Buen Pastor con extrema misericordia carga sobre sí la humanidad, pero sus ojos se confunden con los del hombre. Cristo ve con el ojo de Adán y este lo hace con el ojo de Cristo. Así, cada hombre descubre en Cristo, nuevo Adán, la propia humanidad y el futuro que lo espera, contemplando en su mirada el amor del Padre.
La escena se coloca dentro la mandorla que es también una figura  importante en la iconografía antigua y medieval por cuanto evoca la copresencia de las dos naturaleza, divina y humana, en Cristo. Los tres óvalos concéntricos, de color progresivamente más claro hacia el externo, sugieren el movimiento de Cristo que saca al hombre fuera de la noche del pecado y de la muerte. Por otra parte, la profundidad del color más oscuro sugiere también el carácter inescrutable del amor del Padre que todo lo perdona. 

08 diciembre 2015

Apertura de la Puerta Santa



VATICANO, 08 Dic. 15 / 06:10 am (ACI).- Al término de la Santa Misa que celebró esta mañana en la Plaza de San Pedro con motivo de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro para dar inicio al Jubileo de la Misericordia.
Después de la comunión, los obispos concelebrantes en la Santa Misa iniciaron la procesión hacia el atrio de la Basílica, donde se encuentra la Puerta Santa. A un lado, esperaba sentado el Papa emérito Benedicto XVI.
A continuación el Santo Padre se acercó a la Puerta Santa y pronunció la siguiente fórmula:

Rostro de la misericordia del Padre, que vino a acompañarnos en el camino de la vida…



Rostro de la misericordia del Padre, que vino a acompañarnos en el camino de la vida…
“El hombre que se parece a ti”…
He llamado a tu puerta, he llamado a tu corazón en busca de una buena cama, en busca de un buen fuego, para calentarme. ¿Por qué me rechazas? …

Ábreme, hermano.
¿Por qué me preguntas si soy de África, si soy de América, si soy de Asia, si soy de Europa? Ábreme, hermano.
¿Por qué me preguntas por la longitud de mi nariz, por el tamaño de mi boca, el color de la piel y el nombre de mis dioses? Ábreme, hermano.
Yo no soy un negro, yo no soy una piel roja, yo no soy un oriental, yo no soy un blanco, yo sólo soy un hombre. Ábreme, hermano…
Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas, Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor para que cuidemos la vida y la belleza. Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie. Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción. Toca los corazones de los que buscan sólo beneficios a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita. Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.

Oración por el Año de la Misericordia


Unknown

Señor Jesuscristo, tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación. Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adultera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una criatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido. Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios! Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso. Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios. Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos. Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

07 diciembre 2015

LA LLENA DE GRACIA


... - Ciclo B: Esperar contra toda esperanza y a crecer en la fidelidad

1.- Cuando el Papa Pío Nono, en su Bula Ineffabilis Deus, declara que la Virgen María fue preservada inmune de toda culpa original lo que realmente está diciendo es que la Virgen María fue una criatura humana llena de Gracia desde el momento mismo de su concepción hasta el momento mismo de su muerte. No quiere decir que la Virgen María fuera concebida de manera distinta a como somos concebidas las demás personas; lo que dice es que, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, la gracia de Dios hizo que en la persona de María no habitara nunca el pecado. María, por sí misma, fue una criatura humana limitada y frágil que tuvo que luchar contra las tentaciones e invocar cada día la gracia de Dios para poder vencerlas. Fue la gracia de Dios la que, derramándose totalmente y desde el primer momento en el ser de María, hizo que María fuera una criatura inmaculada desde el momento mismo de su concepción. Nosotros, mientras vivimos, podemos tratar de imitar a María, pidiéndole a Dios que no nos falte nunca su gracia para superar las tentaciones de cada día, como María las superó. Reconociendo nuestra debilidad y nuestra natural inclinación al pecado le pediremos a Dios, con humildad, que mire nuestra humillación y nos libre de todo pecado. Así podremos cantar, como María, el cántico del Magníficat, proclamando, también en nosotros, las grandezas del Señor.

MARÍA NOS ESTIMULA A SEGUIR ESPERANDO



MARÍA NOS ESTIMULA A SEGUIR ESPERANDO
1.- Madre de la esperanza. María es la figura principal del Adviento. Preparó su morada para la llegada del Salvador. Y esto fue así gracias a su disponibilidad para hacer la voluntad de Dios. En este segundo de Adviento celebramos a María porque ella nos ayuda a preparar también nuestro camino interior para recibir a Jesucristo en nuestro corazón. Cuando el Señor Dios llamó Adán, empezó la historia de la salvación. El relato del Génesis es dramático, pero nos abre a la esperanza. Si el Señor nos habla, es garantía de salvación. El pecado está en el hombre. El pecado no fue un simple “error gastronómico”, sino una ambición desmesurada, un deseo de igualarse a Dios y vivir con total autonomía. Y el pecado no fue solamente de un tal Adán y una tal Eva, que no eran nadie, sino del “hombre” y “la madre de los vivientes”, que son contemporáneos de todos los tiempos. Cuando Dios interviene, el hombre toma conciencia de sus heridas, pero también por primera vez se abre a la esperanza. En la lucha contra el mal una nueva mujer con su hijo saldrán victoriosos y repartirán entre todos los frutos de la victoria. María es la mujer que esperó siempre en Dios, que volcó en El su corazón, que dio testimonio de su fe y que entregó su vida a la causa de Dios. Ella lo llevó en su seno, también nosotros en cierto modo debemos acogerlo en nuestro interior. ¿Quién mejor que ella puede enseñarnos a esperar con confianza y alegría?

MADRE DE MISERICORDIA: INMACULADA CONCEPCIÓN



MADRE DE MISERICORDIA: INMACULADA CONCEPCIÓN
En este día en el que aclamamos a María como Inmaculada y Virgen, nos unimos al Papa Francisco que en esta jornada mariana abre e inicia oficialmente el Año Santo Jubilar de la Misericordia. Una llamada a trabajar, redescubrir y llevar en todas nuestras líneas cristianas ese gran amor que, porque de Dios viene, se ha de hace efectivo, afectivo y constante allá donde nos encontramos. Podemos empezar hoy invocando a la Virgen Inmaculada como Madre de Misericordia. Que Ella, en este Año Santo Jubilar, nos ayude a descubrir el rostro de Cristo, el Niño de Belén en tantas situaciones que reclaman nuestra atención, nuestra mirada o nuestro compromiso.

Año de la misericordia: himno (en español)