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21 agosto 2020

Érase una vez: Historias de la Biblia para niños de 5 años

 

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¡Dime la verdad de Dios! Si recuerdas, cuando eras pequeño/a tenías una imagen de tu padre y de tu madre que difieren bastante de la que tienes ahora. A medida que vamos creciendo, aunque las personas de nuestro alrededor no sufran grandes cambios, tenemos otra percepción de las mismas.

La imagen que se nos queda condiciona nuestra manera de relacionarnos con ellas. Y a medida que crecemos, nuestra imagen de esa persona también varía. ¿O no sientes cierto temor ante personas que te daban miedo o alegría cuando te encuentras con aquellas otras que te hacían reír? En las narraciones de este curso vamos a descubrir la imagen de Dios Padre. ¿Cómo te lo imaginas? ¿Viejecito? ¿Con barba blanca? ¿Como un juez sentado en un gran trono? Seguro que en alguna ocasión te habrás preguntado: ¿cómo es realmente Dios? La única respuesta que podemos dar es la que nos ofrecen las «comparaciones» que utiliza Jesús cuando habla de su Padre.

No dio una definición de Dios, sino que contó muchas historias que presentaban gestos, maneras, cualidades… de su Padre Dios. Por eso hemos creído importante acudir a esas narraciones que nos van «dibujando» un rostro verdadero de Dios.

Al fin y al cabo, cuando nos preguntemos «¿cómo es Dios?», solo podemos responder: «como Jesús nos lo presentó en sus narraciones». En este sentido, utiliza indistintamente mi Padre Dios o el Reino de Dios es como… (¿No te gustaría saber cómo es?). Queremos recordarte que los textos bíblicos son adaptaciones para que las entiendas mejor, por eso encontrarás algunas cosas distintas si los lees en la Biblia. Concretamente estas adaptaciones están basadas en los textos bíblicos de La Biblia Ecuménica (Edelvives).



31 julio 2020

Érase una vez... Las cuatro esposas

Érase un rico comerciante que tenía 4 esposas. A la cuarta esposa era a la que más quería. Le compraba lujosos vestidos y caros alimentos. La trataba con todo esmero y le daba todo lo mejor.

A la tercera esposa también la quería mucho. Estaba muy orgulloso de ella y le gustaba presentarla a sus amistades. Pero vivía con la angustia de que pudiera irse con otros hombres.

A su segunda esposa la tenía en gran estima. Es una esposa paciente, amable y es su confidente. Cuando el comerciante tenía problemas siempre la buscaba para que le ayudara a solucionarlos.

Su primera esposa es su compañera leal y contribuyó grandemente a conservar su riqueza y a cuidar de su casa. Pero el comerciante no la quería y no le hacía gran caso.

Un día, el comerciante enfermó. Sabía que iba a morir pronto. Pensó en su vida lujosa y se dijo: "Ahora tengo 4 esposas conmigo. Cuando muera estaré solo. ¡Qué solo estaré!

Así que llamó a la cuarta esposa y le dijo: "Te he querido más que a ninguna, te he colmado de ropas y cuidados. Ahora que voy a morir, ¿quieres seguirme y acompañarme? "De ninguna manera", le contestó y se largó.

Esta respuesta fue como una puñalada en su corazón.

Se dirigió a la tercera esposa y le dijo:" Te he querido mucho a lo largo de mi vida. Ahora que voy a morir, ¿quieres seguirme y acompañarme? "No. La vida aquí es bonita y me volveré a casar cuando mueras", le contestó la tercera esposa.

Su respuesta heló su corazón.

30 julio 2020

Érase una vez... Las gafas de Dios

Iba un difunto camino del cielo, donde esperaba encontrarse con 

Entonces se le ocurrió localizar a su socio de la financiera donde trabajaba; lo logró; en ese instante su colega estafaba a una pobre mujer viuda con un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria para siempre. Al ver la injusticia que su socio iba a realizar, tuvo un profundo deseo de justicia. Buscó bajo la mesa el banquito de Dios y lo lanzó a la Tierra. El banquito le pegó un gran golpe a su socio, tumbándolo allí mismo.

26 julio 2020

Érase una vez...Lo que Comen los Ricos

Vinilo decorativo infantil Érase una vez... | TeleAdhesivo.com
Cierto día, un hombre muy rico visitó a su párroco. ¿Qué comes habitualmente? le preguntó el párroco.

Mis gustos son muy sencillos -respondió el rico-. Con pan, sal y agua tengo más que de sobra.

Vaya idea! -exclamó el párroco. Vosotros los ricos tenéis que comer bien y beber buen vino. Prométeme que lo harás en adelante. El rico se lo prometió.

Muy sorprendidos, sus discípulos le pidieron una explicación y el párroco les dijo: Si nuestros ricos comen carne, sabrán que los pobres necesitan pan. Pero si se alimentan de pan, van a imaginarse que los pobres pueden contentarse comiendo piedras.

24 julio 2020

Érase una vez...Lo que Comen los Ricos

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Cierto día, un hombre muy rico visitó a su párroco. ¿Qué comes habitualmente? le preguntó el párroco.

Mis gustos son muy sencillos -respondió el rico-. Con pan, sal y agua tengo más que de sobra.

Vaya idea! -exclamó el párroco. Vosotros los ricos tenéis que comer bien y beber buen vino. Prométeme que lo harás en adelante. El rico se lo prometió.

Muy sorprendidos, sus discípulos le pidieron una explicación y el párroco les dijo: Si nuestros ricos comen carne, sabrán que los pobres necesitan pan. Pero si se alimentan de pan, van a imaginarse que los pobres pueden contentarse comiendo piedras.

23 julio 2020

Érase una vez...REGALO DE ANIVERSARIO

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Era un matrimonio pobre. Ella hilaba a la puerta de su choza pensando en su marido. Todo el que pasaba se quedaba prendado de la belleza de su cabello negro, largo, como hebras brillantes salidas de su rueca. Él iba cada día al mercado a vender algunas frutas. A la sombra de un árbol se sentaba a esperar, sujetando entre los dientes una pipa vacía. No le llegaba el dinero para comprar un pellizco de tabaco.

Se acercaba el día del aniversario de la boda y ella no cesaba de preguntarse qué podría regalar a su marido. Y, además, ¿con qué dinero?

Una idea cruzó su mente. Sintió un escalofrío al pensarlo, pero al decidirse todo su cuerpo se estremeció de gozo; vendería su pelo para comprarle tabaco.

Ya imaginaba a su hombre en la plaza, sentado ante sus frutos, dando largas bocanadas a su pipa: aromas de incienso y de jazmín darían al dueño del puestecillo la solemnidad y el prestigio de un verdadero comerciante.

Sólo obtuvo por su bello pelo unas cuantas monedas, pero eligió con cuidado el más fino estuche de tabaco. El perfume de las hojas arrugadas compensaba largamente el sacrificio de su pelo.

Al llegar la tarde regresó el marido. Venía cantando por el camino. Traía en su mano un pequeño envoltorio: eran unos peines para su mujer, que acababa de comprar tras vender su pipa.

 

R. Tagore

21 julio 2020

Érase una vez...UN ERMITAÑO EN LA CORTE

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En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba la mesa de acuerdo con su rango.

Todavía no había llegado el monarca,  cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un mendigo. Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Su comportamiento irritó al primer ministro, quien, ásperamente le preguntó:

¿Acaso eres un primer ministro?

Mi rango es superior al del primer ministro.

¿Acaso eres el mismo rey?

Mi rango es superior al del rey.

¿Acaso eres Dios?

Mi rango es superior al de Dios.

Fuera de sí, el primer ministro vociferó:

Nada ni nadie es superior a Dios.

Y el ermitaño contestó con mucha calma. Ahora sabes mi identidad. Esa nada, ese nadie, soy yo.

20 julio 2020

Érase una vez... EL LADRÓN DE GALLETAS

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Una señora esperaba en el aeropuerto la hora de su vuelo y compró una bolsa de galletas. Sentada en la sala de espera comenzó a leer un libro.

De repente observó que el hombre sentado a su lado comenzó a comer galletas de la bolsa que estaba entre los dos.

No queriendo hacer una escena continuó leyendo, comiendo galletas y mirando al reloj.

El atrevido ladrón de galletas seguía comiendo y ella se irritaba cada vez más.

“Si no fuera tan educada le pondría un ojo morado”, pensaba para sus adentros.

Cada vez que cogía una galleta, su vecino cogía otra. Cuando sólo quedaba una, se preguntaba qué haría el ladrón. Éste con una sonrisa nerviosa cogió la última, la partió en dos, le ofreció la mitad a la señora y él se comió la otra mitad.

Este tipo sí que es maleducado e incapaz de demostrar un poco de gratitud pensó.

Suspiró aliviada cuando su vuelo fue llamado. Recogió sus cosas y se dirigió a la puerta de embarque sin mirar al ladrón desagradecido.

Ya en el asiento del avión abrió su bolso para sacar el libro y lo que vio la hizo enrojecer. Delante de sus ojos apareció la bolsa de galletas.

Entonces cayó en la cuenta de que las galletas que había comido en la sala de espera no eran las suyas sino las del supuesto ladrón que había compartido generosamente sus galletas. Ella  era la maleducada, la desagradecida, la ladrona.

 

19 julio 2020

Érase una vez...DÉJAME QUE TE EXPLIQUE LA VIDA

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El día primero, Dios creó el perro y le dijo: “Siéntate todo el día junto a la puerta de tu casa y ladra a todo el que entre o pase delante. Te daré por este servicio veinte años de vida”.

El perro dijo: “Demasiado tiempo ladrando ¿Qué te parece darme diez años y te devuelvo los otros diez?”

Dios estuvo de acuerdo.

El día segundo, Dios creó el mono y le dijo: “Divierte a la gente, haz monerías y hazles reír. Por este servicio te daré veinte años de vida”

El mono dijo: “Hacer monerías durante veinte años es demasiado tiempo divirtiendo a la gente. ¿Qué te parece si te devuelvo diez años como el perro?

Y Dios estuvo de acuerdo.

El día tercero, Dios creó la vaca y dijo: “Trabajarás los campos durante todo el día y sufrirás el calor de los días, tendrás terneros y darás leche para alimentar la familia del campesino.

Por este servicio te concedo vivir durante sesenta años”.

La vaca respondió: “Me ofreces una vida muy dura. ¿Qué te parece veinte años y te devuelvo los otros cuarenta?

Y Dios estuvo de acuerdo.

El día cuarto, Dios creó el hombre y le dijo: “”Come, duerme, juega, cásate y disfruta la vida. Te daré 20 años.”

Pero el hombre dijo: “¿Sólo veinte años? ¿Podrías darme mis veinte años, más los cuarenta de la vaca, más los diez del mono, más los diez del perro y así podría vivir ochenta años?

“Muy bien”, dijo Dios, “tú lo has querido.

Esto es por lo que durante los veinte primeros años comemos, dormimos, jugamos y disfrutamos.

Los cuarenta años siguientes trabajamos como esclavos para mantener la familia.

Los diez años siguientes hacemos monerías para divertir a los nietos.

Y los diez años siguientes, sentados a la entrada de la casa, ladramos a todos.

Ahora te ha sido explicada la vida.

17 julio 2020

Érase una vez...El mendigo y el pan

Un día se me acercó un mendigo y me dijo, “Quiero pan”.

“Eres muy listo y has encontrado la mejor panadería de la ciudad”, le dije.

Cogí un libro de recetas de la estantería y comencé a decirle todo lo que sabía sobre el pan.

Le hablé de la harina de trigo y de cebada. Mis conocimientos me impresionaron incluso a mí a medida que le recitaba las medidas y la receta del pan. Le miré y me sonreía.

“Sólo quiero pan”, dijo una vez más.

“Eres muy listo”. Aplaudo tu elección. “Sígueme y te enseñaré mi panadería. Le guié por las salas donde se prepara la masa y los hornos donde se cuece el pan.

“Ninguna panadería tiene dependencias como éstas. Tenemos pan para todas las necesidades. Pero te voy a enseñar lo mejor, “la sala de nuestra inspiración”.

Entramos en el salón de actos, subí al ambón y le dije “Gentes de todo el contorno vienen a escucharme. Una vez a la semana reúno a mis trabajadores y les leo la receta del libro de la vida”.

Le pregunté al mendigo sentado en la primera fila si quería hacerme alguna pregunta.

“No”, dijo, “sólo quiero un trozo de pan”.

“Eres muy listo”, le dije y lo conduje a la puerta de entrada.

“Mira, en esta calle hay muchas panaderías, pero ninguna de ellas hace bien el pan, por más que lo llamen pan, porque ninguna sigue la receta del libro”.

El mendigo dio media vuelta y se marchó. “¿No quieres un trozo de pan?”, le grité.

Se detuvo, me miró, se encogió de hombros y me dijo,  “Creo que he perdido el apetito”.

15 julio 2020

Érase una vez... El milagro

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Si un día, al despertar, veis que en los brazos

os han crecido ramas,

que minúsculas hojas como estrellas

brotan de vuestros dedos,

y que la piel se os cubre lentamente

de un musgo serenísimo.

Si no podéis andar, porque una hermosa

maraña de raíces

nace de vuestros pies y os encadena

buscando entre la tierra las ocultas

respuestas a la sed, el ciego origen

de la piedra y el agua.

Si el viento es algo más que una llamada

batiendo los cristales,

y se acerca a vosotros y os acuna

con antiguas canciones,

desvelando a los pájaros lejanos

que os arden en el pecho.

Si el río es un vecino venerable

y su voz os alienta y acompaña

en las tardes oscuras,

y alumbra vuestros ojos descubriendo

sus remotas andanzas,

el clamor de sus huellas imposibles.

14 julio 2020

Érase una vez...EL CURA, EL PASTOR Y EL REY..

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Un día desembarcaron en un país africano tres misioneros: un cura, un pastor protestante y su esposa y pidieron entrevistarse con el rey. Le hicieron numerosos regalos y le pidieron un solar para levantar sus templos.

  • Yo quisiera construir una iglesia, una escuela y un dispensario para tu gente, explicó el sacerdote.

  • Yo quisiera hacer lo mismo, dijo el pastor.

  • ¿Cuántas mujeres e hijos tienes? Le preguntó el rey al cura.

  • Para mejor servir a todos los hombres, yo he elegido el celibato. Yo soy el padre de todos, el guía de todas las familias.

  • ¿Si te imitáramos que sería de la raza humana? ¿De quién serías padre y de que familia serías guía?

  • El que no puede fundar una familia no sabría ocuparse de la sociedad. Entre nosotros, concluyó el rey, no hay más riquezas que las humanas.

  • Y dirigiéndose al pastor:

  • ¿Eres tú como tu compañero?

  • Yo estoy casado y tengo numerosos hijos. Le presento a la madre de mis hijos.

  • Nosotros nos comprenderemos mejor. La mayor riqueza para nosotros es el ser humano y vivimos sólo para perpetuar la familia y la raza.

 

13 julio 2020

Érase una vez... El ruido de la carroza

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Un sábado mi padre me invitó a dar un largo paseo por el campo.

En nuestro deambular por los caminos solitarios y silenciosos, mi padre se paró y me preguntó:

-Además del canto de los pájaros, ¿qué oyes?

-Presté atención durante unos segundos y le dije: Oigo el ruido de una carroza.

-Exacto, dijo mi padre, pero es el ruido de una carroza vacía.

-¿Por qué sabes que es el ruido de una carroza vacía si todavía no la ves?, le pregunté.

-Es muy fácil, me dijo, cuanto más vacía está, más ruido mete.

Cuando me hice adulto comprendí la verdad de esta afirmación. Las personas que hablan demasiado, interrumpen a los demás y presumen de lo que tienen o saben y se consideran mejores que los otros… me recuerdan lo que me dijo mi padre : Cuanto más vacía está la carroza, más ruido mete.

 


09 julio 2020

Érase una vez... El tiempo

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-Buenos días- dijo el principito.

-Buenos días- dijo el mercader. Era un mercader de píldoras perfeccionadas que aplacan la sed. Se toma una por semana, y no se siente ya la necesidad de beber.

-¿Por qué vendes eso?- dijo el principito.

-Es una gran economía de tiempo- dijo el mercader. Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.

-¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?

-Se hace lo que se quiere…

“Yo, se dijo para sí el principito, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría tranquilamente hacia una fuente”.

Antoine de Saint-Exupéry, El Principito

 

El tiempo es demasiado lento para los que esperan,

demasiado veloz para los que temen,

demasiado largo para los que sufren,

demasiado corto para los que disfrutan,

pero para los que aman,

el tiempo es la eternidad.

08 julio 2020

Érase una vez... El buscador

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kamir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera.

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió a la tentación de descansar por un momento en aquel lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses y 3 días.

07 julio 2020

Érase una vez... LA BOLSA DEL MENDIGO

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Un emperador estaba a punto de salir de su palacio para dar un paseo matutino, cuando a las puertas del mismo, se encontró con un mendigo.

Esperando le pidiera una limosna, le preguntó: ¿Qué quieres?

El mendigo le miró y le dijo: Me preguntas de una manera… como si pudieras satisfacer todos mis deseos.

El emperador le respondió: -Por supuesto que puedo satisface tus deseos.¿Cuál es?

Y el mendigo le dijo: Piensa dos veces antes de prometer.

El emperador, comenzó a molestarse y le insistió: Te daré cualquier cosa que me pidas. Soy una persona muy poderosa y rica. ¿Qué puedes desear que yo no pueda darte?

El mendigo le dijo: Es un deseo muy simple. ¿Ves esta botella que llevo conmigo? ¿Puedes llenarla con algo valioso?

Por supuesto, dijo el emperador. Y llamó a uno de sus servidores y le dijo: Llena de dinero la bolsa de este hombre.

El servidor lo hizo y el dinero, apenas echado en la bolsa, desapareció.

Echó más y más y desaparecía al instante.

06 julio 2020

Érase una vez... El tazón de madera

Un hombre mayor y frágil fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cinco años. Las manos del anciano temblaban, su vista era borrosa y sus pies vacilaban.

Todos cenaban juntos en la misma mesa. Pero al abuelo empezaron a caérsele los guisantes por el suelo y a derramar el vino en el mantel. El hijo y la nuera se sentían cada vez más incómodos e irritados.

"Tenemos que hacer algo con el abuelo", decía el hijo. Ya está bien de vino derramado, comer ruidoso y comida por el suelo. Así que decidieron colocar al abuelo en un rincón del comedor y en lugar de platos le dieron la comida en un tazón de madera. Le observaban a distancia y le seguían dando las mismas recomendaciones. El nieto callaba y veía una lágrima que corría por la mejilla del abuelo en su rincón.

Una noche, antes de la cena , el padre vio a su hijito jugando con unos trocitos de madera. "¿Qué estás haciendo, hijo? Le preguntó. Y el niño contestó: "Oh, estoy haciendo un tazón de madera para ti y para mamá para que comáis cuando yo sea mayor".

El padre se quedó sin habla. Lágrimas corrieron por su rostro. Y aunque no hubo palabras, el marido y su esposa sabían lo que debían hacer.

Aquella noche el marido cogió cariñosamente a su padre y lo sentó en la mesa de la familia.

A partir de entonces el abuelo comió con la familia y a ninguno le importó que se le cayeran al suelo los cubiertos, derramara el vino o manchara el mantel.

05 julio 2020

Érase una vez... La subasta

Un hombre muy rico y su hijo gozaban coleccionando obras de arte. En su colección había de todo, desde Picasos a Rafael. Con frecuencia se sentaban a admirar las magníficas obras maestras. Cuando estalló la guerra de Viet Nam, el hijo fue a la guerra. Era muy valiente y murió en el campo de batalla mientras rescataba a un soldado. El padre fue notificado y lloró profundamente la muerte de su único hijo.

Un mes más tarde, justo antes de Navidad, alguien llamó a su puerta. Era un joven que llevaba un gran bulto en las manos.

Este dijo: "Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Salvó muchas vidas aquel día , me estaba poniendo a salvo cuando una bala le dio en el corazón y murió en el acto. Con frecuencia su hijo hablaba de usted y de su amor por el arte.

El joven le tendió el paquete."Yo sé que esto no es gran cosa. No soy un gran artista pero creo que su hijo habría querido que usted recibiera esto.

El padre abrió el paquete. Era el retrato de su hijo, pintado por este joven. Miró con asombro la manera cómo el soldado había captado la personalidad de su hijo. El padre fue tan atraído a los ojos que los suyos se llenaron de lágrimas.

Le dio las gracias al joven y le quiso pagar el cuadro."O, no, Señor, nunca podría pagar lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo." El padre colgó el cuadro en la repisa del salón.

Cada vez que alguien le visitaba le enseñaba primero el cuadro de su hijo y luego las obras maestras que había coleccionado.

El padre murió unos meses más tarde. Y sus cuadros fueron subastados en una gran subasta. Gente influyente y rica acudió a la subasta. En el escenario estaba colocado el cuadro de su hijo.

31 enero 2019

30 enero 2019

FÁBULA: La golondrina y los pájaros

Las melli