21 diciembre 2017

¡HA ABIERTO SUS PUERTAS!


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¡Sí! ¡El cielo ha abierto sus puertas!
Y, a través de ellas,
ha descendido lo que en Dios habita: EL AMOR
¡Si! ¡El cielo ha abierto sus puertas!
Y, cruzándolas con amor sin igual,
el amor se ha hecho carne y se ha convertido en luz
Luz que se ha encarnado
Luz que se ha rebajado
Luz que se ha transformado en Niño
Luz que, en la oscuridad, es resplandor de Dios
¡Sí! ¡El cielo ha abierto sus puertas!
Dios, no ha querido quedarse encerrado en el cielo
ha querido hacerse Niño para estar entre nosotros
para llorar, cuando lloremos
o sonreír, cuando estemos alegres
para animarnos, cuando estemos por los suelos
¡Sí! ¡El cielo ha abierto sus puertas!
Y, al abrirlas Dios de esta manera,
nos enseña que, para entrar por ellas,
hay que aprender, hacerse y ser niño
Y, al abrirlas Dios tan sorprendentemente
nos enseña un sendero de paz y de amor
¡Sí! ¡El cielo ha abierto sus puertas!


Pero ¿Habrá abierto sus ventanas el hombre?
¿Tendrá sus ventanas abiertas el mundo?
Si el cielo ha abierto sus puertas,
es porque Dios, tiene algo que dar y algo que recibir:
Nos da a Jesús, que es lo más grande que posee
y, como respuesta, nuestra fe es lo único que espera.
¡Sí! ¡Porque el cielo ha abierto sus puertas es Navidad!
Los pobres, ya no lo son tanto
La paz, es posible alcanzarla mirando hacia el cielo
Las tinieblas, tienen sus días contados
El hombre, tiene su futuro asegurado: ¡Dios!
¿Por qué abre el cielo sus puertas siendo Dios tan poderoso?
Porque Dios, ante todo, es amor
Porque Dios, sobre todo, es servicio
Porque Dios, ante la injusticia, es justo
Porque Dios, ante la mentira, es inocencia
Si el cielo, ha abierto sus puertas…

¡Abramos nosotros las nuestras! ¡Dios quiere entrar por ellas!

De Javier Leoz

Natividad del señor: Misa de Familia



1. INTRODUCCIÓN
¡Buenos días a todos! ¡Sed bienvenidos en este primer día en el que, Jesucristo, late con corazón de hombre en la tierra! ¡Sed bienvenidos cuando todavía se sostienen el aire los cánticos de los Ángeles anunciando a los pastores y al mundo la noticia del Nacimiento de Cristo!
Hoy, ya no hay palabras, hoy HABLA EL AMOR. Hoy la “PALABRA” se ha hecho carne. Hoy, teniendo como tienda de campaña el mundo, Jesús se ha dignado a vivir en medio de nosotros.
Iniciemos esta Eucaristía de Navidad con villancicos y alegría, con incienso y campanas, con ofrendas y ….que sólo hable la PALABRA ENCARNADA. Celebremos la Salvación que Dios nos trae en la humildad y pobreza de un Niño. Nos ponemos de pie y cantamos.
(Procesión formada por la cruz parroquial, pastores con presentes, el Evangelio con cirios e incienso y finalmente el sacerdote portando la imagen del Niño Jesús. Donde sea posible…se puede representar la Sagrada Familia en el altar mayor)

HABLA EL AMOR. Misa de Navidad

Javier Leoz
¡ALELUYA! ¡DIOS HA NACIDO!
1.Esta exclamación, nada ni nadie la puede acallar. Lo esperado desde siglos, se hace realidad en Jesús. Y, hoy, amigos, este gran acontecimiento nos ha puesto en pie. ¡Esto si qué es la Navidad!
También nosotros, como los pastores, hemos escuchado y sentido el anuncio del Ángel. “Hoy en Belén os ha nacido el Salvador”.  ¿Cuál ha sido nuestra reacción? ¡La que tenía que ser! ¡Nos hemos puesto en movimiento! Hemos dejado todo en lo que estábamos entretenidos porque el REY DE REYES merece nuestra cercanía, nuestra oración y nuestra acogida. La estrella luce; los pastores ofrecen; los reyes adora; Herodes se enoja y nosotros, para no ser menos, brillamos con la luz de la fe, ofrecemos lo que somos y adoramos a Jesús conscientes de que, Rey, ¡sólo El!
Llegar aquí, en esta mañana santa de la Navidad, es prolongar en el tiempo y en el espacio, lo que ayer noche en Belén se hizo prodigio, milagro, humildad y salvación: DIOS EN MEDIO DE NOSOTROS. Sin nuestra visión del Misterio de la Navidad nuestros brindis serían copas al aire. Sin nuestra adoración al Señor, nuestras comidas, serían más de lo mismo. Sin la oración, el villancico o la misa de Navidad, estos días serían paganos.

Pregón Navideño

Hace muchos siglos, cuando las noches eran interminablemente largas
y la luz del día se resistía  aparecer en el horizonte.
Cuando los hombres dejaron de darse la mano
y de ofrecerse, los unos a los otros,  como ayuda en el camino.
Hace muchos siglos, cuando las injusticias
se desplegaron como un inmenso paraguas
sobre los más pobres y necesitados.
Cuando miles de hombres miraban hacia el cielo
esperando respuestas que, a pie llano, se les negaba
Hace muchos siglos se comenzó a hablar del Nacimiento de un Niño
Un Niño que, con rostro de humano, sería semblante de Dios
Un Niño que, al venir, cumpliría promesas, deseos y sueños de la humanidad
Un Niño que, cuando vino, convirtió el mundo en un remanso de paz
Un Niño que, cuando apareció, se vio el brillo de la bondad
Un Niño que, cuando nació, vino con un corazón rebosante de paz
Con unas manos llenas de amor
Con miradas y llantos con sabor a Dios.
Hace muchos siglos, en Belén, en el silencio
el amor habló de una forma infinitamente humilde:
¡Dios se hizo hombre!
El cielo se rebajo a nivel de la tierra
La humildad asomó por todos sus costados
El perdón y la paz, alcanzó a toda buena voluntad

Pero, hoy, al igual que entonces
Dios sigue naciendo en el pesebre de cada persona
Dios flota en las aguas del Misterio
Una VIDA NUEVA emerge vigorosa y con sabor a cielo
Una ilusión llama a la puerta de nuestra tristeza de nuestro desencanto
¡ES NAVIDAD!
Y, como aquella primera Navidad de hace 20 siglos,
el cielo regala abundancia de dones
lo celestial nos contagia la alegría que el mundo nos arrebata
la Morada de Dios nos llena, con impulsos de una humanidad nueva.
¡ES NAVIDAD!
No dejéis que corra más el tiempo:
¡Viene el Señor!
Y, cuando viene el Señor, lo hace en silencio y sin ruido
Saldrá de unas entrañas virginales, de Aquella que dijo “SI”
Y, crecerá, al amparo de la sabiduría y entereza de un tal José
¡Viene el Señor! ¡Es Navidad!
Lo grande, no tiene cabida en Belén; ahí triunfa lo pequeño
El Amor, tiene música y partitura propia: Dios nos ama
Lo viejo pasa y comienza lo nuevo; Dios en persona amanece
Un gran regalo se nos ofrece; una vida estremecida y humillada
Es regalo de Dios; ofrenda para todos y cada uno de los hombres
Entre maderas vendrá el Señor
Y, en dos maderos, se irá el Señor
En tablas viene el amor,
Crucificado entre tablas, nos vendrá la Redención
En silencio, nacerá Dios
En silencio, se nos irá el Señor
Pero, mientras tanto, ¡Es Navidad!
Fuente inagotable de lo que nunca se agota en Dios: el AMOR
Gracia que recompensa toda espera: EL AMOR DE DIOS
Fuego que nunca podrá apagarse: EL AMOR DE DIOS
Paz y amor reverberando: EL AMOR DE DIOS
Caricia de Dios al hombre: EL AMOR DE DIOS
Beso de Dios a nuestro barro: EL AMOR DE DIOS
Reparto de fe y de esperanza: EL AMOR DE DIOS
Contagio de fraternidad y alegría: EL AMOR DE DIOS

¡ES NAVIDAD! ¡DIOS BAJA A LA TIERRA!
J. Leoz

MISA FAMILIAR EN LA MISA DEL GALLO

Javier leoz
1. INTRODUCCIÓN
¡Venid! ¡Venid hermanos, venid! ¿No escucháis? ¡Son los cánticos de los Ángeles! ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que Dios ama!
¡Venid! ¡Venid, pastores, venid! ¿No lo oís? ¡Es el llanto de un Niño que llora por los que lloran y ama incluso por aquellos que ni le aman ni saben amar!
¡Venid! ¡Venid, hermanos, venid! ¡Hoy esta noche en la ciudad de Belén ha nacido el amor! ¡Hoy, donde hay pobreza y humildad, nace el amor! ¡Hoy, donde se escucha un mensaje de paz, es porque Dios ha nacido!
¡Venid, hermanos, venid! Dios, por fin, desciende desde el cielo y, en el rostro de un Niño, nos enseña su rostro de amor y de ternura, de inocencia y de perdón, de alegría y de redención.
Recibamos  a la imagen del Niño Jesús cantando. ¡Hoy es Nochebuena! ¡Aleluya, aleluya!

(El sacerdote entra en la iglesia –que puede estar en penumbra- sosteniendo una imagen grande el Niño Jesús. Le acompañan varios fieles –por ejemplo 12- con cirios encendidos. Al llegar al altar, precedidos del Evangeliario, se encienden las luces, se inciensa)

HOY QUISIERA SER PASTOR


Ser el primero en llegarme hasta Ti, Señor
Y bendecir tu Nombre
Y arrodillarme con lo todo lo que soy, pienso y tengo
Y postrarme, sabedor, de que mi corazón
a veces anda demasiado perdido en las montañas del mundo.
HOY QUISIERA SER PASTOR, SEÑOR
Y, en medio de la noche fría,
que fueran mis palabras calor en tu regazo
Y, que en  la oscuridad y silencio de tu Nacimiento,
fuese mi FE lámpara que iluminase
las sombras y los rostros de este establo.
¿ME DEJAS SER PASTOR, SEÑOR?
No tengo más riqueza que la vida que Dios me ha dado
Ni más dulce, que la alegría de tu alumbramiento
Ni más apoyo, que el saber que Tú has venido a nuestro lado
HOY QUISIERA SER PASTOR, SEÑOR
Por ello mismo, he dejado los valles de mi comodidad
Porque, la noticia que tus Ángeles me han dado,
ha rebasado con creces,
la importancia de todo lo que yo estaba haciendo
¡DÉJAME SER PASTOR, EN ESTAS HORAS, MI SEÑOR!
Me ha costado esfuerzo llegar hasta Belén
Me perdido por otros senderos
con los que el maligno me tentaba para alejarme de tu sendero.
Pero lo importante, Señor,
es que he tocado tus divinas sienes;
que he alcanzado ese rincón del amor y de ternura
que, los tiempos antiguos, nos anunciaron
y  los cuales reyes, patriarcas y profetas..desearon vivir.
¡QUIERO SER PASTOR, SEÑOR!
Y cuidarte en esta Noche Santa
como quien sabe, que de su rebaño,
eres el  más bello Cordero
que, entre maderas nació,
y en dos maderos se desangrará hasta morir
por dar al hombre, un eterno vivir.
¡DEJAME, TE LO RUEGO, SER UN PASTOR!
Y, a cambio de mi adoración y confianza,
dame, Tú Señor, lo que es tu gran tesoro y secreto:
AMOR Y SOLO AMOR DE DIOS

J.Leoz 

Misa de Gallo

De Javier Leoz
Es el tren quien viene a recogernos y, no nosotros, quienes vamos a por él. Así ocurre en esta noche: ¡ES DIOS QUIEN TOMA LA INICIATIVA, SE DETIENE EN LA ESTACIÓN DE NUESTRA HUMANIDAD PARA INYECTARNOS DIVINIDAD!

1.En estas horas de la noche, no nace un gran filósofo, historiador, líder o científico; en estos instantes de gran emoción para los creyentes, no se acerca al mundo un poderoso hidalgo ni rey de tierras o feudos.
-Quien nace y se revela es el AMOR que se hace hombre
-El amor con la pancarta de la humildad
-La ternura con el reflejo y la impronta magnífica de Dios.
¿Qué tenemos de bueno para que, el Señor, se aproxime de estas maneras hasta nosotros? ¿Qué pretende Dios con este descenso tan vertiginoso, humano y divino a la vez?¿Por qué quiere encontrarse con un mundo que, constantemente, presume des-encontrarse con todo lo que huela a cielo?

IV Domingo Adviento: ¿Qué me quiere decir Jesús?

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Llegamos al último domingo de Adviento, tiempo de preparación para recibir a Cristo esta Navidad. Ahora es María quien en este pasaje del Evangelio nos guía al encuentro con Cristo. Cuando el ángel Gabriel le anuncia que de ella nacerá Jesús, María se sorprende y también se preocupa, pues no sabe cómo ocurrirá esto. Pero, mujer de fe y de esperanza, acepta el mandato de Dios enviado a través del ángel, y con humildad, abre su corazón diciendo: “cúmplase en mí lo que me has dicho”.
Para que María pudiera tomar esta actitud de aceptación ante el gran reto de ser la madre del Hijo de Dios tuvo que prepararse, no fue obra de la casualidad. Dios la eligió por esa gran fe que María cultivaba desde su infancia y juventud.
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Cuarto Domingo de Adviento
24 de diciembre 2017
Lecturas: 2 Samuel 7,1-5.8-12.14.16; Salmo 88; Romanos 16,25-27; Lucas 1,26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

Comentario Domingo IV de Adviento

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Oración
Ven a nosotros, Espíritu Santo.
En este tiempo de adviento, haznos comprender
la palabra de esperanza de tus profetas de Israel,
anunciando un “cielo nuevo y una tierra nueva”,
y la palabra de Jesús de Nazaret.
Escuchando su palabra, concédenos orar con
perseverancia capaz de espera.
Concédenos crecer en una esperanza consistente y activa.
Concédenos vivir una esperanza resistente a todo
pesimismo y desánimo, fuerte para trabajar por una
sociedad más justa según el corazón de Dios Padre.
AMEN.
Lc 1, 26-38
«26En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, 27a una virgen desposada con un hombre de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen, María.
28 Y entrando en su presencia dijo: “Alégrate, llena de gracia , el Señor está contigo”.
29 Pero ella se turbó por esas palabras, y se preguntaba qué sería aquel saludo.
30Y el ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia del ante Dios. 31 Mira, vas a concebir en el seno, y darás a luz un hijo y le pondrás de nombre Jesús. 32 Él será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.
34 Pero María dijo al ángel: “¿Cómo será eso? Porque no conozco varón”.