J. R. Flecha
“El Señor ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles”. Según Isaías Dios invita a caminar en la luz al pueblo que caminaba en tinieblas (Is 9,1-4). Eso significa que Dios puede derramar su luz sobre una tierra considerada como un lugar pagano.
Pero los que caminan en tinieblas no siempre son “los otros”, los de fuera, los lejanos. Hemos de reconocer que todos habitamos en una tierra de sombras. Y muchos de nosotros nos hemos habituado a vivir en las tinieblas. Sin embargo, esperamos que la luz brille en nuestra sociedad y en nuestra propia vida.
En la celebración de la eucaristía de hoy, el salmo responsorial nos exhorta a proclamar: “El Señor es mi luz y mi salvación” (Sal 26). Solo esa luz de lo alto puede lograr que no hagamos ineficaz la cruz de Cristo.
UNA TIERRA DE PAGANOS
En el evangelio que se proclama en este tercer domingo del tiempo ordinario se repite hasta cuatro veces l hecho, la palabra de Jesús se convierte en luz para las gentes.
En Galilea, las gentes comentan que Jesús se expresa con una autoridad que no era habitual. Además, su cercanía se manifiesta en la compasión con la que acoge a
DOS INVITACIONES DEL MAESTRO
El relato evangélico recoge dos de las frases que caracterizan el paso de Jesús por Galilea. Una se dirige a toda la gente y la otra a unos pocos elegidos.
• “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. Estas palabras de Jesús no son una amenaza a los paganos o a los que viven al modo de los paganos. Son una exhortación para que todos se incorporen gozosa y activamente a la gran novedad y
reciban la gracia que comporta la acogida al reino de Dios.
• “Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres”. Estas palabras de Jesús no son un mandamiento. No implican una obligación. Son otra invitación a algunos pescadores del lago de Galilea para que descubran el nuevo horizonte de su vieja
profesión. Es un honor colaborar con el Maestro que difunde la luz y la verdad.
- Señor Jesús, nosotros te reconocemos como la luz que ilumina a todo el que viene a este mundo. En este tiempo, muchos tenemos la sensación de vivir en la Galilea de los gentiles. Sin embargo no queremos vivir lamentándonos por ello. Llámanos tú a cambiar nuestros esquemas mentales y nuestras actitudes. E invítanos a seguirte para que podamos anunciar tu salvación con alegría y esperanza. Amén.
LA CONVERSIÓN
“Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. (Mt 4,17)
1. El evangelio según Mateo pone en boca de Jesús una invitación a la conversión.
¿Pensamos alguna vez que esa invitación es válida y urgente para nuestro tiempo y nuestra cultura?
2. ¿Qué gestos concretos podrían demostrar hoy que realmente hemos aceptado la exhortación a la conversión?
3. ¿Entendemos la expresión de “reino de los cielos” como equivalente al anuncio de la cercanía de Dios a nuestra sociedad y a nuestra cultura?
4. ¿En este momento de la historia, creemos de verdad que Dios y su reino están cerca de nosotros?
5. ¿Esa cercanía del reino de Dios es vista como una amenaza o como el anuncio de una liberación?
6. ¿La exhortación de Jesús a la conversión qué exige en concreto de mi situación y de mi estilo de vida?
7. ¿Qué es lo que me ayuda e impide anunciar a los demás que el reino de los cielos está cerca?
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