31 agosto 2018

Domingo 2 septiembre: Para fijarnos en el Evangelio

• La impureza ritual: en la concepción bíblica, impuro es todo aquello que no se puede utilizar para el culto. Las personas ritualmente impuras no pueden acercarse al santuario y tienen prohibidos el contacto y la relación con las demás personas. Las causas que motivaban la impureza ritual eran variadas: tocar un cadáver de hombre o de animal, ciertas enfermedades de la piel que estaban relacionadas con la lepra, la menstruación, las pérdidas seminales, etc. La persona o el objeto impuro se tenían que purificar ritualmente con agua antes de acceder al lugar sagrado y ser declarados puros (Lv 14,1-32). También los sacerdotes tenían que purificarse antes deofrecer los sacrificios (Ex 19,10.14; 30,18-21; Lv 15; Nm 19,11-22).
• En tiempos del NT, la coexistencia en territorio judío de población judía y greco-rromana hacía más difícil el mantenimiento de la pureza ritual y algunos, por el oficio que tenían o por el contacto habitual con los no judíos o paganos, vivían permanentemente en estado de impureza ritual. Entre tales personas, llamadas genéricamente “pecadores” hay que destacar a los publicanos, fuertemente criticados por los fariseos y mal vistos por el pueblo.

• “La tradición de los mayores” (3.5) era el conjunto de interpretaciones de la Ley con carácter normativo que los maestros fariseos habían ido transmitiendo y ampliando para asegurar el cumplimiento minucioso de la Ley de Moisés. Los preceptos derivados de estas interpretaciones eran muy detallados y exigentes.
• Desde el principio del Evangelio, Marcos indica, respecto a Jesús, que la gente se quedaba asombrada de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad (Mc 1,22).
• En la escena de hoy, como en tantas otras, el asombro se convierte en confrontación. Todo sucede a partir de un hecho de la vida cotidiana de “sus discípulos” (2.5), con el que dejan de cumplir determinados ritos. “Los fariseos y algunos escribas” (1.5), atrapados porpreceptos derivados de interpretaciones de la Ley, convierten el hecho en acusación contra Jesús.
• Jesús responde a la acusación (6-7) con palabras del libro de los profetas (Is 29,13), que era la otra referencia básica,junto con el libro de la Ley. Les dice que han abandonado “el mandamiento de Dios” y se han quedado con “la tradición de los hombres” (8). Jesús ayuda a distinguir. Sus opositores, en cambio, pretenden hacer pasar por voluntad de Dios lo que son tradiciones culturales, en sí mismas ni buenas ni malas.
• Para Jesús, lo que aleja de Dios –“impureza”- no es haber tocado una cosa sucia ni -mucho menos- haber tocado a un enfermo o haber sido tocado por Él (15): estaríamos hablando de un Dios extraño a nosotros, de un Dios extraño a todo lo que pertenece a la Creación. Lo que puede alejar de Dios está dentro, en el interior de la persona.
• Jesús manifiesta a un Dios que está con nosotros siempre, estemos donde estemos, pensemos lo que pensemos. Según eso, la “pureza” o la “impureza”no depende de lo que se ve sino de lo que hay “dentro, en el corazón” (21-23), el lugar donde se toman las decisiones. Por tanto, si lo que hay dentro es bueno, de la persona saldrá el bien, el mismo que sale de Dios.