● En el texto de la parábola hay tres protagonistas: el padre y los dos hijos.
● El padre representa a Dios que nos ofrece su proyecto, el camino de la vida.
● Los hijos somos nosotros.
Jesús es concreto y va al grano. Sus enseñanzas tienen una aplicación directa a nuestras vidas.
● De los dos hijos el primero tiene muy malas palabras. Rechaza el Proyecto de Dios Padre, pero su comportamiento es bueno está de acuerdo con la voluntad de Dios. Sus obras son buenas.
● El segundo de los hijos tienen buenas palabras, pero sus obras son malas. Acepta de palabra el Proyecto de Dios pero en la práctica lo rechaza.
● El segundo de los hijos representa a los judíos observantes y a las autoridades religiosas que no reconocieron a Juan, que no se convirtieron, que conocían la Ley pero no la cumplían.
El primero simboliza a los pecadores representados por los recaudadores de impuestos y las prostitutas que a pesar de llevar una vida desordenada han entrado en el camino de la conversión, aceptan y llevan a la práctica la voluntad de Dios Padre.
● Por eso Jesús dice: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas lo creyeron. Y aun después de ver esto vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis”.
● ¿Qué nos enseña Jesús en esta parábola?
* Lo decisivo en nuestra relación con Dios no reside en las palabras buenas que podamos tener, sino en las obras. O sea lo que ya decía el profeta Isaías:
“Este pueblo se me acerca con la boca y me glorifica con los labios, mientras su corazón está lejos de mí, y su culto a mí es precepto humano y rutina”. Es también lo que Jesús dice en aquella otra parábola en la que habla de dos maneras de construir. Unos lo hacen sobre arena que son los que escuchan su palabra y no la ponen en práctica y lo que construyen no dura y otros sobre roca, los que escuchan su palabra y la ponen en práctica y esta construcción es la que perdura.
* Las buenas intenciones, si quedan sólo en eso, no llevan a ninguna parte, lo que cuentan son los hechos.
* No nos hemos de quedar en aplicar esta parábola a los fariseos del tiempo de Jesús. También nosotros podemos tener la tentación de conformarnos en unas buenas palabras sin llegar a los hechos. De esto podemos pecar y mucho los sacerdotes, los agentes de pastoral…
● Si observamos la vida de Jesús vemos que fue una persona de hechos y de palabras. Con frecuencia en la vida de Jesús los hechos van por delante. Jesús una persona de palabra y de hechos.
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