Oración
Señor Jesús:
Tú dijiste: “mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”.
Abre nuestro corazón y nuestro ser entero a tu Palabra, para que seamos hermanos tuyos, tu familia. AMEN.
Tú dijiste: “mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”.
Abre nuestro corazón y nuestro ser entero a tu Palabra, para que seamos hermanos tuyos, tu familia. AMEN.
Ecos a la Oración
– Tú conoces nuestra masa, te acuerdas que somos barro (sal 102)
– Soy pequeñ@, pero no olvido tus decretos, dame inteligencia y tendré vida (sal 118)
– Tu justicia es justicia eterna, no quiero olvidar Tu voluntad (sal 118)
– Para que pongas tu confianza en el Señor, te voy a instruir hoy (prov 22, 19)
– Envía tu Sabiduría para que sepa lo que es agradable a tus ojos (sáb. 9,9)
– Soy pequeñ@, pero no olvido tus decretos, dame inteligencia y tendré vida (sal 118)
– Tu justicia es justicia eterna, no quiero olvidar Tu voluntad (sal 118)
– Para que pongas tu confianza en el Señor, te voy a instruir hoy (prov 22, 19)
– Envía tu Sabiduría para que sepa lo que es agradable a tus ojos (sáb. 9,9)
Mt 21, 28-32
«28Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Y acercándose al primero, dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña”. 29Pero, respondiendo, dijo: “No quiero”, aunque después se arrepintió y fue. 30Y acercándose al segundo, le dijo lo mismo. Pero, respondiendo, dijo: “Voy, Señor”, y no fue. 31¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?. Le dicen: “El primero”.
Les dice Jesús: “En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros al Reino de Dios.
32Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no le creísteis, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Pero vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después para creerle”».
¡PALABRA DEL SEÑOR!
CONTEXTO
Hemos dado un pequeño salto en el evangelio de Mateo y nos situamos en el capítulo 21. El contexto en el que se encuentra esta parábola es de tensión y peligro. Después del Discurso Comunitario (Mt 18), Jesús inicia su viaje definitivo hacia Jerusalén (19,1) para afrontar su destino anunciado ya desde Mt 16,21. En Jerusalén, Jesús se convierte en motivo de conflicto. Por un lado el pueblo lo acoge con júbilo (21,1-11). Por otro lado los sumos sacerdotes y escribas lo critican. La situación se va tensando, al punto que Jesús debe pasar la noche fuera de la ciudad (21,17). En Jerusalén Jesús realiza una acción sorprendente: la expulsión de los vendedores del templo (21,12-17) y, al día siguiente, maldice a una higuera, símbolo de la ciudad de Jerusalén y su templo: árbol sin fruto, sólo con hojas (21,18-22). Después entra en el templo y comienza a enseñar a la gente. Mientras está hablando llegan los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo para discutir con Él. Es a ellos a quienes Jesús les dice la parábola de hoy. La tensión irá creciendo con todos los grupos judíos y finalmente Jesús hace una larga y durísima denuncia contra los escribas y fariseos (23,1-36) y una breve y trágica acusación contra Jerusalén, la ciudad que no se convierte (23,37-39).
TEXTO