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25 mayo 2017

Comentario Domingo de la Ascensión

Resultado de imagen de la ascensión del señor
Oración
Señor y Hermano nuestro Jesús,
por haberte rebajado hasta la muerte por nosotros, tu Padre te exaltó y te dio su misma gloria y poder junto a Sí:
  • tú destino es nuestro destino, tu gloria será nuestra gloria,
  •  haz que, creyendo en Ti, vivamos siempre en la esperanza en medio de todos los aprietos de la vida,
  • y si tú quieres, seamos testigos tuyos en el mundo, comunicando a los hombres y mujeres de hoy todo lo que nos aportas de vida, de perdón, de confianza.

Mt 28, 16-20
««16Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17Y al verlo, le adoraron, pero algunos dudaron.
18Y, acercándose, Jesús les habló diciendo: ‘Me ha sido dado toda autoridad (exousia) en el cielo y en la tierra. 19Así pues, id y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’».
¡PALABRA DEL SEÑOR!
 

CONTEXTO
Este evangelio es el punto final del evangelio de Mateo. El evangelio, que había comenzado bien enraizado en el pueblo de Israel (cf. la genealogía de Jesús: Mt 1,1-17) termina con una apertura universal para que la salvación de Dios, mediante el seguimiento de Jesús, abrace a todos los pueblos de la tierra. Sin embargo, la promesa de que en Jesús está Dios-con-nosotros (Mt 1,23), continúa vigente para todo este tiempo: Yo estoy con vosotros (Mt 28,20). Final extraordinariamente solemne y majestuoso que, no obstante, no cae en fáciles triunfalismos: la mención de los Once (no Doce) y de la duda de algunos discípulos evita una interpretación ‘gloriosa’. Por lo demás, el texto queda abierto, de modo que la orden de Jesús se mantiene activada para todo tiempo y todo discípulo.
 

TEXTO
Tiene dos partes: una pequeña introducción narrativa (vv. 16-17) y una parte discursiva, las últimas palabras de Jesús (vv. 18-20). En la introducción narrativa sobresalen tres elementos: la mención a los Once hace recordar que ya no eran ‘los Doce’, es decir, la herida provocada por la traición de Judas permanece abierta en el recuerdo del evangelista; la mención del monte de Galilea es una referencia al monte en el que Jesús pronunció su primer discurso, el Sermón de la Montaña, con toda su significatividad como ‘nuevo Moisés’ que trae una Alianza nueva; la mención a la duda nos indica que la resurrección de Jesús no sofoca las dificultades para verle presente en la vida de cada día y nos hace ser conscientes de la fragilidad de nuestra fe. En la parte discursiva destacan otros tres elementos: la autoridad sobresaliente de Jesús, que la ha recibido de Dios; el cuidado juego del adjetivo todo, presente en cada frase del discurso de Jesús, como señalando que la totalidad de la existencia y la misión está habitada por la fuerza misteriosa de Dios Trinitario; la presencia específica de Jesús, que acompaña cada momento de nuestra vida: él es el Dios-con-nosotros que se nos había prometido al comienzo del evangelio.

ELEMENTOS INTERESANTES
• Ir al monte que Jesús nos indica: ¿cuáles son los lugares en que experimentas los encuentros con Jesús? ¿hasta qué punto estás dispuesto a ‘moverte’ para encontrar a Jesús?
• Adoraron y dudaron: ¿En qué cosas sigues más a Jesús, más le crees, más le obedeces? ¿En qué otras cosas dudas, evitas el compromiso, prefieres mirar para otro lado?
• ¿Toda la autoridad de Jesús te hace tenerle como guía fundante de tu vida, de tus opciones, de tus planteamientos políticos, sociales, familiares, laborales…?
• El único imperativo en las palabras de Jesús es “haced discípulos”: ¿cómo lo haces realidad en tu vida cristiana? ¿a qué te sientes enviado? ¿en qué eres misionero?
• ‘Yo estoy con vosotros todos los días’: ¿experimentas esto? ¿qué produce en ti? ¿a qué te mueve? ¿en qué se manifiesta?
 
Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.
Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?
Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…
Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?