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30 abril 2017

La eucaristía pascual


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1. Lucas muestra en su último capítulo (el 24) el tránsito de la no-fe a la fe: las mujeres están «despavoridas»; los de Emaús, «ciegos»; los discípulos, «incrédulos»…; pero todos tienen deseos de encontrar, tocar y ver el cuerpo de Jesús, al que creen simplemente muerto. El paso de la increencia a la fe se efectúa a través de dos mediaciones: la memoria de los sucesos y la apertura de la Escritura con una catequesis adecuada.
 
2. En el relato de los discípulos de Emaús, Jesús no es visiblepero sí está vivo; es el ausente que se hace presente en sus signos: lectura de la palabra, cena fraternal, fracción del pan. Dicho de otro modo, cada vez que la comunidad cristiana anuncia la muerte y resurrección de Jesús «según las Escrituras», se convierte en signo sacramental de Cristo y mediación del tránsito de la no-fe a la fe, es decir, del desconocimiento al reconocimiento, de los ojos cerrados a una visión de fe, del desconcierto a la misión, del grupo de amigos a la comunidad de hermanos creyentes. El momento de la cena está en relación con el episodio de los panes.

 

3. Podemos contemplar tres escenas:
a) En la primera, los discípulos salen de Jerusalén «cariacontecidos»: no conocen bien a Jesús y se han equivocado al confiar en él.
b) La segunda escena empieza cuando los discípulos «se detienen». Comienza entonces un diálogo con el caminante, que es Jesús. La palabra de Dios ilumina los acontecimientos de la historia, especialmente los relacionados con la vida y la muerte. El mensaje central es éste: Jesucristo «está vivo».
c) En la tercera escena, el caminante se revela como Jesús. De nuevo se repite la presencia de un personaje divino que, sin ser reconocido al comienzo, desaparece en cuanto se manifiesta su identidad. Los discípulos son creyentes que deben vivir las exigencias de la fe. Han compartido el pan; deberán ser testigos y misioneros. El pan es el signo de una entrega —de Cristo y de sus discípulos—que se hará sacramento en la Eucaristía.
 
REFLEXIÓN CRISTIANA:
¿Nos dejamos reiniciar a la vida cristiana?
¿Ayudamos a otros en la iniciación a la vida cristiana?
Casiano Floristán