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16 noviembre 2016

Reflexión-Oración para el domingo 20 noviembre

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¡JESÚS ES EL SEÑOR DE LA MISERICORDIA!(CRISTO REY, FIN DEL AÑO DE LA MISERICORDIA). 
Todo el año hablando de –y pretendiendo practicar- la misericordia…, y ¡Jesús, él mismo, es El Misericordioso! Jesús es “el rostro de la misericordia” (MV), la imagen visible de la plenitud de Dios (la misericordia) invisible, iniciada ya en la acción de Dios en la historia de Israel. Las “entrañas” de la misericordia del Padre se nos han manifestado en el Hijo: es plenitud del pasado y premonición (primicias) del futuro. Jesús es “rey de la misericordia”. 
TEXTO DEL PAPA FRANCISCO 
(Misericordiae Vultus, nn 1, 8 y 12) 
«JESUCRISTO ES EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA DEL PADRE» 
«El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra… Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios» (1)… Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad… Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión» (8) 

«La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia» (12) 
UNA ORACIÓN 
TE ADMIRO 
Jesús, te admiro, te quiero,
quiero ser tu amigo,
quiero seguirte y proseguir tu causa.
Porque Tú eres el ideal humano
y hacia Ti confluimos todos los humanos.
Porque Tú eres el centro,
y toda la realidad del universo se siente atraída hacia Ti.
Tú eres el sentido, la sustancia humana,
la cabeza de un cuerpo planetario de células unidas. 
En Ti encuentra estímulo y pasión
la alucinante tarea de levantar un mundo de hermanos.
Porque Tú eres hermano por definición,
el hermano de todos, hermano mío, 

y más que hermano: un cuerpo con todos nosotros, 
que somos cojos, mancos, sordos y paralíticos, 
leprosos, ciegos y endemoniados … 
Y Tú nos vas sanando y robusteciendo, 
hasta hacemos cuerpos perfectos, 
células puras de tu cuerpo total. 
Hacia Ti confluimos todos 
para hallamos a nosotros mismos
en nuestro verdadero ser humano, 
como personas maduras, sabrosas, generosas 
y llenas de calidad humana. 
Por eso te admiro tanto, te quiero y te sigo, 
a la pata coja y con mi mano manca, 
pero con una sed infinita de conocerte y amarte, 
de proseguir tu causa 
y de dar mi vida por Ti. 
Patxi Loidi