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26 octubre 2016

Domingo 30 octubre: Misa de Familia 2


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(Misa con niños, catequistas y padres) 
Prepara: Javier Leoz


*Idea: Jesús siempre nos quiere recuperar

*Objetivo: Hacer un análisis de aquellas cosas que nos separan de Dios

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Hola, amigos. En la vida hay muchas formas de encontrarnos con Jesús. Unas veces, lo vemos en los necesitados; otras, por ejemplo, en la Palabra de Dios; y, sobre todo, lo sentimos vivo, alegre y cercano en la Eucaristía.

Al Señor no lo podemos ver desde fuera. Él quiere que nos acerquemos, que hagamos un esfuerzo, como lo hizo ZAQUEO, para ver cuando pasa.

Hoy, nos podríamos preguntas; ¿qué cosas nos alejan de Jesús? ¿En qué debemos cambiar para estar más contentos de nosotros mismos y para agradar a Jesús?


Hoy, si queremos comulgar de verdad, si queremos que el Señor se aloje en nuestra casa, le digamos: mira, soy un pecador, pero quiero ser mejor.

Nos ponemos de pie y recibimos al sacerdote cantando.

2. PENITENCIAL

2.1. Tú, Jesús, nos enseñas que lo que vale y lo que cuenta ante los ojos del Señor son las personas. Perdón por no seguirte como tú mereces. Señor, ten piedad

2.2. Tú, Jesús, pasas a nuestro lado y lo malo es que, sin querer, estamos tan ocupados que no te vemos. Cristo, ten piedad

2.3. Tú, Jesús, nos enseñas que en lo pequeño está lo valioso para Dios. Nosotros, en cambio, buscamos el ser grandes, el tener, el poseer. Señor ten piedad.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Si algo tenemos que tener claro es que DIOS NOS AMA CON LOCURA. Y, aun cuando nos alejamos de Él, pues nos perdona para que volvamos al camino correcto.

San Pablo, en este día, nos va a recordar que el tiempo en el que vivimos en la tierra, es una oportunidad que Dios nos da para hacer el bien.

Finalmente, en el Evangelio, vamos a escuchar un bonito relato de Zaqueo. Veremos cómo cambió su vida desde que se encontró con Jesús. Escuchemos con atención.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Es un gran árbol desde el que observamos el futuro que nos espera. Que el Señor la proteja, la ilumine y le dé mucha fuerza para seguir adelante. Roguemos al Señor.

4.2. Como Zaqueo, también nosotros, vamos recaudando muchas cosas: genio, dinero, envidias, violencia, enfado. Que sepamos desprendernos de todo eso para que Jesús se quede en nuestro corazón. Roguemos al Señor.

4.3. Somos débiles. No siempre damos gusto a Dios ni a las personas que más amamos. Para que sepamos bajarnos de nuestro orgullo, de nuestros caprichos, de aquello que estorba a nuestra amistad con Dios. Roguemos al Señor.

4.4. Por todos los que tienen riquezas pero olvidan a los pobres. Para que comprendan que, al final de la vida, nos iremos al otro mundo sin más tesoro que el bien realizado a los demás. Roguemos al Señor.

4.5. Va a comenzar el mes de noviembre. Tengamos un recuerdo especial por nuestros difuntos; faltan en nuestras familias abuelos, tíos o incluso algún padre o madre. Que el Señor les haga felices junto a Él. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con esta escalera, Señor, queremos representar nuestro deseo de buscarte y encontrarte en medio de tanto trasto y tanta gente que hay en el mundo. Ayúdanos, Señor.

5.2. Con este cofre queremos decirte, Señor, que nuestra vida no es grande por lo que tenemos sino por aquello que podemos ofrecer para que los demás, especialmente los más necesitados, sean felices. Acéptalo, Señor.

5.3. Con el pan y con el vino, queremos expresar la mayor riqueza que tenemos en el domingo: LA EUCARISTIA. Sin ella no podemos vivir; sin ella nos debilitamos; sin ella nos convertimos en egoístas. ¡Gracias, Señor!

6. ORACIÓN

QUIERO SER PEQUEÑO, SEÑOR

Para que nunca olvide lo grande que eres

Para que alguien me suba sobre sus hombres y te pueda ver

Para que me asombre de tus Palabras y de tus milagros



QUIERO SER PEQUEÑO, SEÑOR

Para que no sea insensible a los que sufren

Para que pueda subirme a los árboles 

y mirar por dónde vienes

Para que pueda ascender a los árboles

y Tú te fijes en mí, como yo me fijo en Ti.



QUIERO SER PEQUEÑO, SEÑOR

Para que me corrijas cuando me equivoco

Para que me lleves de tu mano

Para que conozcas cómo es mi casa

Para que nunca me canse de ser tu amigo



QUIERO SER PEQUEÑO, COMO ZAQUEO

Para dar un salto cuando Tú me digas: ¡baja!

Para dar algo de lo mío, si alguien está necesitado

Para pedirte perdón, por las veces en que he faltado por algo

Para sonrojarme por las pequeñas travesuras que he cometido



QUIERO SER PEQUEÑO, COMO ZAQUEO

Y tener la suerte de tratarte como a un invitado

Y sentarte a mi mesa, y Tú Señor, en la de mi casa

Y que me perdones, si en algo te he decepcionado

Y que, mi casa brille con una nueva luz,

al entrar en ella el lucero más grande de los cielos: 

TÚ, SEÑOR. TÚ, JESUCRISTO.