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30 agosto 2016

Homilía (1) para el domingo 4 septiembre

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CAMINAMOS CON JESÚS POR LA SENDA DE LA SENSATEZ 
• Seguimos caminando con Jesús hacia Jerusalén. Muchos le siguen, parecen discípulos, pero ¿en realidad lo son? ¿lo somos? 
• Jesús da unos criterios de discernimiento: renuncia voluntaria a los vínculos afectivos con la familia, renuncia radical al propio interés y renuncia efectiva a las posesiones materiales. 
• Entran en juego tres vectores decisivos en la vida humana: los bienes materiales donde se juega la subsistencia, la familia que nos constituye y tan valorada en el Evangelio, y la propia vida, el propio yo sin el que no es posible seguir ni amar. 
• Jesús habla de renunciar y lo hace con un término sorprendente: odiar. ¿Quién comprende a lo que Dios quiere? 
• Con un lenguaje tan radical nos invita a la prudencia, a la sensatez como pequeña senda dentro del camino del seguimiento. 

• Ser cristiano es algo serio, es bueno valorar las fuerzas para realizar el camino sabiendo a quién seguimos y lo que supone el discipulado. 
• Tantas veces buscamos una vía media, un pacto que justifique la mediocridad, pero Jesús va al fondo del corazón para desenmascarar las trampas e iluminar nuestra decisión. 
• Hemos de seguirle a Él desde Él y eso se llama renuncia a los propios planes geniales sobre el seguimiento de Jesús. Renuncia a querer caminar desde las propias fuerzas. Todo aquello a lo que llamamos seguimiento, amor, obra de misericordia no lo es. A veces es nuestro “plan heroico” que no tiene en cuenta ni la realidad ni la justicia. 
• Hemos de abandonar en Él toda nuestra vida, desde luego los apegos a familia, bienes y propio yo, para depositar en sus manos todo afecto, todo bien y la propia vida. Tú has sido, Señor, nuestro refugio de generación en generación. 
• El “odio” que Jesús propone aquí es una inversión de las líneas de fuerza del corazón. Es necesario dirigir toda la energía hacia El y su Reino para así situar en su lugar adecuado a familia, bienes y el propio amor.
• Cuando esa línea de fuerza del corazón se invierte todo cambia, aunque por fuera, de momento parezca que todo sigue igual. Filemón y Onésimo parecen seguir siendo amo y esclavo, pero su relación ha cambiado radicalmente, la fraternidad se abre paso. 
• Los criterios de Jesús han de ayudarnos a situar dónde está el verdadero afecto, la verdadera vida, el verdadero bien. Y eso solo es posible si hay renuncia que desenmascare la falsedad de los afectos posesivos, de las posesiones adictivas e injustas y del amor propio. 
• Nos ayuda también a ofrecer con criterio la misericordia en la realidad de nuestro mundo injusto, sin dejarnos atrapar por la limosna fácil que nos llena de vanagloria y no pone en juego los cimientos en los que se asienta la miseria. 
• Seguimos caminado con Jesús y sabemos hacia dónde vamos y cuál es la senda por la que nos propone transitar. Comprendemos mejor lo que Dios quiere. 
Mons. Luis Argüello García