Monición de Entrada:
Queridos hermanos y hermanas, nos hemos congregado en esta hermosa celebración para conmemorar la Asunción de la Virgen María, madre de nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia, en este día, nos invita a contemplar el misterio de la elevación de María en cuerpo y alma al cielo, como signo de esperanza y de la promesa de la resurrección final para todos los creyentes. Acompañemos a María en su glorificación y pidamos su intercesión para que nos guíe hacia su Hijo Jesús. En comunión con la Iglesia universal, iniciemos esta Santa Misa.
Monición de la Primera Lectura
En la primera lectura, del libro del Apocalipsis, contemplamos el misterio celestial de la mujer revestida de sol, que simboliza a la Virgen María. Ella es presentada como una señal de esperanza y salvación para toda la humanidad. María, como madre de Jesús y madre nuestra, es coronada por Dios y elevada al cielo, participando en la victoria de su Hijo sobre el mal. Escuchemos con devoción esta lectura y aprendamos del ejemplo de María para confiar siempre en la providencia divina.
PRIMERA LECTURA DE HOY
Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal
Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19
Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.
Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra.
El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.
Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.
Se oyó una gran voz en el cielo:
—«Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial: Salmo 44, 10bc. 11-12ab. 16 (R.: 10b)
R. De pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir. R.
Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor. R.
Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R.
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