03 julio 2020

El que no toma su cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí

En aquel tiempo Jesús dijo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos. Sí, Padre, porque así lo has querido. Mi Padre me ha confiado todas las cosas; nadie conoce perfectamente al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera manifestar. Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy afable y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Mateo 11, 25-30

PARA MEDITAR

No es la única vez que Jesús dice que esto de la fe no es algo que podamos vivir porque seamos muy listos, sino porque seamos sencillos. A veces puede que nos digan que somos los mejores, que nos creamos esto o lo otro, pero la sencillezz es algo muy importante para vivir la fe. El que se cree muy importante, el que se cree mejor que los demás, o más listo, o mejor persona que otros, está lejos de la fe. La humildad y la sencillez es algo indispensable para vivir la fe como Jesús nos pide que la vivamos.

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • ¿Alguna vez has vivido una situación donde te hayas sentido mejor que los demás por falta de humildad? Escribe la situación que viviste
  • ¿Qué quiere decir Jesús cuando nos pide que seamos personas sencillas? ¿Crees que puedes ser una persona más sencilla?
  • Escribe un compromiso para crecer en sencillez y humildad como nos pide Jesús.

ORACIÓN

Mientras nosotros nos impacientamos,
nos comprometemos en causas
que nos ponen violentos…
Tú nos recuerdas que la efi cacia
la conseguiremos tratándonos
con mansedumbre y humildad de corazón.
Mientras nosotros queremos aparentar
o deslumbrar,
por tener, ser, hacer o llegar…
Tú acoges nuestras fragilidades
e incoherencias y pasas por alto,
perdonas nuestras prepotencias.
Mientras nosotros queremos vivir la vida
envueltos en tensiones, compromisos
y chantajes…
Tú no nos impones nada; sólo invitas,
sugieres, propones…
Y nos susurras: SI QUIERES…
Aquí me tienes, Señor,
para hacer tu voluntad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario