Siempre que se tiene la impresión de estar junto a una persona cercana a Dios, ha sido alguien de corazón sencillo. A veces una persona sin grandes conocimientos, otras alguien de notable cultura, pero siempre un hombre o mujer de alma humilde y limpia.
Para muchas personas, ciertos conceptos religiosos están muy gastados, y aunque intenten sacarles todo el vigor y sabor que tuvieron en su origen, Dios sigue como “fosilizado” en sus conciencias. Sin embargo, nos podemos encontrar con gente sencilla que no necesita grandes ideas ni razonamientos para encontrarse con un Dios que es el Padre bueno.
Puede haber cristianos de nombre que se olvidan de Dios porque les resulta inútil, sin embargo, nos podemos encontrar con cristianos de corazón sencillo que viven dando gracias a Dios, que disfrutan de lo bueno de la vida, que saben vivir y hacer vivir, personas que de su corazón siempre brotan alabanzas al Creador.
Hay personas que plantean constantemente preguntas sobre toda clase de cuestiones teológicas, pero no muestran el menor interés por encontrarse con Dios, en contraposición están los sencillos a los que se les engrandece el corazón sabiendo que para Dios somos valiosos y nos ama, que no debemos tener miedo, porque Él estará siempre con nosotros.
LECTURAS PARA LA EUCARISTÍA
1ª LECTURA
Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10
Palabra de Dios.
COMENTARIO A LA 1ª LECTURA
El profeta Zacarías ofrece un “mensaje” sencillo al alcance de todas las personas. Nos habla de un Dios que ofrece la salvación por medio de un Mesías que trae la paz a los sencillos.
Salmo responsorial
Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14 (R.: cf. 1)
R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. R.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. R.
2ª LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 9. 11-13
Hermanos:
Vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.
Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.
Palabra de Dios
COMENTARIO A LA 2ª LECTURA
El apóstol Pablo afirma una vez más que encontraremos la liberación y la vida en Jesucristo por la acción del Espíritu. La auténtica vida cristiana, la que entraña plenitud y felicidad es aquella que se vive bajo la luz del espíritu que está en cada uno de nosotros.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.» Palabra de Dios
COMENTARIO AL EVANGELIO
Jesús, el Señor, da gracias al Padre porque reveló su amor a los sencillos, a los pobres, a quienes no están hartos. Jesús aliviará nuestras preocupaciones y agobios si le acogemos con confianza; si acudimos a él con sencillez. Para ello es preciso alejarse de la soberbia, del orgullo, de la hartura humana y de la necedad; y es preciso vivir en sencillez, en humildad, en pobreza frente a Dios.
PARA NUESTRA REFLEXIÓN PERSONAL
ENCONTRARNOS CON NOSOTROS MISMOS
En el ajetreo de nuestra vida necesitamos, antes que nada, encontrarnos profundamente con nosotros mismos y buscar el silencio, la calma y la serenidad que tantas veces nos faltan durante el año, para escuchar lo mejor que hay dentro de nosotros y a nuestro alrededor.
Necesitamos recordar que una vida intensa no es una vida agitada. Queremos tenerlo todo, acapararlo y disfrutarlo todo. Y nos hacemos rodear de mil cosas superfluas e inútiles que ahogan nuestra libertad y espontaneidad.
Necesitamos redescubrir la naturaleza, contemplar la vida que brota cerca de nosotros, detenernos ante las cosas pequeñas y las gentes sencillas y buenas. Experimentar que la felicidad tiene poco que ver con la riqueza, los éxitos y el placer fácil.
Necesitamos recordad que el sentido último de la vida no se agota en el esfuerzo, el trabajo y la lucha. Por el contrario, se nos revela con más claridad en la fiesta, el gozo compartido, la amistad y la convivencia fraterna.
Necesitamos, además, arraigar nuestra vida en ese Dios “amigo de la vida”, fuente del verdadero y definitivo descanso. ¿Puede descansar el corazón del ser humano sin encontrarse con Dios? Escuchemos con fe las palabras de Jesús: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os haré descansar”.
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