20 diciembre 2018

IV Domingo de Adviento: Moniciones


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MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía. Este es último domingo de Adviento. Se cumple, hoy, la devoción de la corona de Adviento que hemos ido celebrando todo el Adviento. Hemos encendido, pues, la cuarta vela. Y eso nos hace saber que quedan pocas horas para que el Señor venga. En la noche de mañana lunes celebraremos la Nochebuena y el martes amaneceremos con la luz poderosa de Dios que ha nacido entre nosotros. Ya nos queda muy poco de espera. Pero estemos muy atentos a la llegada del Salvador y tomemos la decisión de mejorar nuestra vida. El Señor viene ya muy pronto. Nos quedan unas pocas horas de espera ¡Ven, Señor Jesús!




MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- La profecía de Miqueas –que es nuestra primera lectura-- señala a Belén como el lugar del nacimiento de Mesías. Y en todas las alusiones al Mesías dicho texto era fundamental. Incluso cuando Herodes, ante la demanda de los Magos, pregunta a sus doctores,éstos le dan testimonio con Miqueas. Todos, hoy, esperamos en el gran acontecimiento de Belén.

S.- Con este salmo, el 79, el pueblo de Israel le pedía a Dios que restaurase el Reino de Salomón con todo su esplendor y la viña es simbología de la familia. Para nosotros es un canto de esperanza ante la proximidad de la llegada del Señor Jesús.

2.- El autor de la Carta a los Hebreos da noticia profunda de Cristo. Es todo un tratado de cristología. Y así nos dice que la vida de Jesús es, desde el comienzo, ofrenda permanente de Cristo como servicio al Padre, en el plan concreto de la salvación.

3.- El evangelio de Lucas nos narra la escena memorable, bellísima y llena de significado como es la visita de María a su primera Isabel, en la montaña de Judea. Y como Isabel exclama su admiración ante la Madre del Señor. El Niño –el futuro Juan Bautista—también salto de gozo en el seno en la proximidad de María. Escuchemos con mucha atención.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

El padre Leoz ha escrito una preciosa oración para este momento de espera que nos separa muy poco de la Navidad, de la llegada del Niño Dios. Escuchemos:



¡DÁNOS TU FE, MARIA!

Para que Dios esté pronto con nosotros

Para que nosotros, pronto estemos con El

Para que creamos, aun sin ver

Para que aún sin ver, creamos por encima de todo



¡DÁNOS TU FE, MARÍA!

Sólo así, podremos vivir, celebrar

cantar y festejar el encanto de la Navidad.

Sólo así, en este Año Santo de la Fe,

podremos conocer, sentir, vivir,

amar, testimoniar y celebrar

al DIOS que viene pequeño por Navidad

Exhortación de despedida

Lo hemos venido diciendo en la Eucaristía. Nos quedan unas horas para la llegada del Señor. La noche de mañana lunes, por la noche, nos volvemos a ver en la popular y entrañable Misa del Gallo.