20 noviembre 2018

Cristo Rey: Liturgia 1

R I T O S    I N I C I A L E S

CANTO DE ENTRADA.
Tu reino es vida, tu reino es verdad; tu reino es justicia, tu reino es paz; tu reino es gracia, tu reino es amor: venga a nosotros tu reino, Señor; venga a nosotros tu reino, Señor.

Que su nombre sea eterno, que su fama dure como el sol; que sea bendición para los pueblos; que las naciones lo proclamen dichoso.  Bendito eternamente su nombre, que su gloria llene la tierra.

SALUDO Y MONICIÓN.

ACTO PENITENCIAL.

GLORIA.
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

ORACIÓN COLECTA.


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA. 
Lectura de la profecía de Daniel 7, 13-14.

Seguí mirando. Y en mi visión nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.
A él se le dio poder, honor y reino.
Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.
Su poder es un poder eterno, no cesará.
Su reino no acabará. 
                                     PALABRA DE DIOS

SALMO RESPONSORIAL.  Salmo 92.   
Antífona: El Señor reina, vestido de majestad.

El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder.

Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno.

Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.

SEGUNDA LECTURA.
Lectura del libro del Apocalipsis 1, 5-8.

Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra.
Al que nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre.  
A él, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Mirad: viene entre las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron. Por él se lamentarán todos los pueblos de la tierra.
Sí, amén.
Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso». 
                        PALABRA DE DIOS

ALELUYA.
¡Aleluya, Aleluya,! el Señor es nuestro rey.  ¡Aleluya, Aleluya,! el Señor es nuestro rey.
Antífona: Bendito el que viene en nombre del Señor.  Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David.

EVANGELIO.
Lectura del santo Evangelio según San Juan 18, 33b-37.

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús:
«¿Eres tú el rey de los judíos?».
Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
Jesús le contestó: «Mi reino no es de
este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?».
Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».
PALABRA  DEL SEÑOR

HOMILÍA.

CREDO.

ORACIÓN DE LOS FIELES.

LITURGIA EUCARÍSTICA

OFERTORIO.
Canto:
En este mundo que Cristo que nos da, hacemos la ofrenda del pan.  El pan de nuestro trabajo sin fin y el vino de nuestro cantar.  Traigo ante Ti nuestra justa inquietud: Amar la justicia y la paz.

Saber que vendrás, saber que estarás, partiendo a los pobres tu pan.  (Bis)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

PREFACIO Y SANTO.

PLEGARIA EUCARÍSTICA.

RITO DE LA COMUNIÓN

PADRE NUESTRO.

RITO DE LA PAZ.

CORDERO DE DIOS.

COMUNIÓN.
Canto:
Jesucristo nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre.

A Él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén.

Jesucristo nos ha enviado a los pobres y hecho mensajeros de paz y gracia.

Jesucristo nos ha liberado en su sangre y hecho pregoneros de amor y vida.

Jesucristo nos ha reunido en un pueblo y hecho constructores de un mundo nuevo.  

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Te damos gracias, Padre, Señor de todo lo creado, porque nos has hecho tu pueblo santo; nos has sacado del poder del mal y nos has trasladado al Reino de tu Hijo.

Bendito seas, Dios todopoderoso, en Jesucristo, tu Hijo amado, Él, hecho obediente hasta la muerte, fue constituido Rey del universo.

Su nombre está sobre todo nombre, su Reino es eterno y universal, como el amor en que se funda: un Reino de verdad y de vida, un Reino de servicio y humildad, un Reino de justicia, de amor y de paz.

Con todos los ángeles y santos, con todos los que han entrado ya en el Reino eterno de tu Hijo, y con todos los que luchan cada día por extender ese Reino en el mundo, entonamos un himno a tu gloria.

Reconocemos y proclamamos hoy, Padre,  la realeza única de Jesús.
A su luz cobran sentido distinto nuestras ideas de poder y de mando.
Él es el rey humilde, que desde la cruz, atrae a sí todas las cosas.
Él es el pastor bueno, que da la vida por los suyos.
A Él todo honor, bendición y gloria, por los siglos de los siglos. Amén. 
  
ORACIÓN.

RITO DE CONCLUSIÓN.

BENDICIÓN Y DESPEDIDA.

Canto.
Anunciaremos tu reino, Señor, tu reino, Señor, tu reino.

Reino de paz y justicia, reino de vida y verdad.  Tu reino, Señor, tu reino.

Reino de amor y de gracia, reino que habita en nosotros.  Tu reino, Señor, tu reino.

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