01 noviembre 2018

Comentario Domingo XXXI de Tiempo Ordinario

Resultado de imagen de Mc 12,28b-34- XXXI del tiempo ordinario
Oración
Del salmo 46
Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro en la angustia, siempre a punto. Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes vacilan en el fondo del mar, aunque sus aguas bramen y se agiten,
y su ímpetu sacuda las montañas.
¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santifican la morada del Altísimo.
Dios está en medio de ella, no vacila,
Dios la socorre al despuntar el alba.
Braman las naciones, tiemblan los reinos, lanza él su voz, la tierra se deshace.
¡Con nosotros YHWH Sebaot, nuestro baluarte el Dios de Jacob! ¡Con nosotros YHWH Sebaot, nuestro baluarte el Dios de Jacob!


Mc 12,28b-34
«28Y acercándose uno de los escribas que les había oído [[a los saduceos]], viendo que [[Jesús]] les había respondido bien, le preguntó:“¿Cuál es el primer mandamiento de todos?”.
29Respondió Jesús: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor, 30y .
32Y le dijo el escriba: “Bien, Maestro; en verdad dices que es único y que no hay otro fuera de Él, 33y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y que amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”.
34Y Jesús, viendo que le había contestado sensatamente, le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Y nadie más se atrevía ya a preguntarle nada».
¡PALABRA DEL SEÑOR!

CONTEXTO
El evangelio ya está muy avanzado. Jesús ha llegado a Jerusalén y allí realiza su gesto mesiánico en el Templo (11,15-19). Después se suceden una serie de controversias con los grupos religiosos judíos: con los sumos sacerdotes, escribas y ancianos, a cuenta de la autoridad de Jesús (11,27-33); con los fariseos y herodianos, a cuenta del tributo al César (12,13-17); con los saduceos, a cuenta de la resurrección de los muertos (12,18-27). En este momento se acerca un escriba para tratar del mandamiento principal (12,28-34). Se acerca ya el discurso escatológico del capítulo 13 e, inmediatamente después, el relato de la Pasión. Cada grupo insistía en algún aspecto de la religión judía. Por eso, en el evangelio de hoy se nos aclara qué es lo más importante: el amor a Dios y al prójimo, como dos caras de la misma moneda, del mismo mandamiento. Acercándose el final del evangelio, de la vida de Jesús, delaño litúrgico…, la Palabra de Dios nos ofrece lo fundamental.

TEXTO
Podemos estructurar en 4 partes este evangelio de hoy: 1) la pregunta del escriba acerca del mandamiento más grande (v. 28); 2) la respuesta de Jesús, que cita dos textos del AT muy importantes en la tradición judía: Dt 6,4-5 y Lv 19,18 (vv. 29-31);3) la ratificación de la respuesta por parte del escriba, que “añade”por su cuenta algunas consecuencias (vv. 32-33); 4) la intervención final de Jesús, corroborando las palabras del escriba(v. 34). El verbo “preguntar” abre y cierra la unidad textual. Laactitud positiva del escriba se cifra en que por dos veces dice“bien” refiriéndose a las palabras de Jesús; los escribas eran “doctores de la Ley” y precisamente lo esencial de la Leyprotagoniza la enseñanza de este evangelio.

ELEMENTOS A DESTACAR
• La pregunta del escriba tiene pleno sentido en aquel contexto judío, en el que había hasta 613 mandamientos que regulaban la observancia de la Ley de Dios. De ellos, 365 (uno por día del año) eran prohibiciones y 248 (uno por cada parte del cuerpo) eran obligaciones. El sentido era claro: TODO debía estar orientado al cumplimiento de la Ley divina. Seguramente, también nosotros debemos saber jerarquizar y dar mayor importancia a lo que para Jesús tiene más importancia. ¿Tenemos claras cuáles son las preferencias de Jesús en este sentido?
• Jesús responde citando dos textos del Antiguo Testamento: Dt 6,4-5, la hermosa y famosa plegaria llamada Shemá (=“Escucha”), que se recitaba dos veces al día; y Lv 19,18, el amor debido al prójimo. Es como un resumen de la enseñanza de Jesús, que nos remite al papel que Dios y el prójimo juegan en nuestra vida: ¿vivimos con esa intensidad con que vivió Jesús su relación con Dios (obediencia absoluta) y con los demás (servicio absoluto)? ¿qué límites o “rebajas” nos ponemos?
• El escriba saca conclusiones importantes: el amor a Dios y al prójimo es más importante que las prácticas cultuales o ritos religiosos que no se implican en la defensa de los valores del Reino. Tenemos que reflexionar sobre nuestro modo de vivir lareligión, el modo de expresar nuestra fe, porque los “holocaustos y sacrificios” (= devociones, misas, novenas, procesiones…) deben ser expresión del amor a Dios y a los demás, y deben conducir a un compromiso por los valores del Reino de Dios.
• El escriba habla sensatamente y por eso Jesús le dice que no está lejos del Reino. Pero no está en el Reino. Porque una cosa es hablar sensatamente y otra obrar en consecuencia a eso que se piensa con sensatez. El amor a Dios y al prójimo no son ideas para pensar sino una forma de vivir, un estilo de vida en el que Dios y el prójimo tienen la importancia debida.

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.
Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?
Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…
Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?