05 septiembre 2018

Domingo 9 septiembre: Moniciones 1

MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía. Asistiremos, según nos cuenta el evangelista Marcos, a la curación milagrosa de un sordomudo por Jesús de Nazaret. Jesús saca a ese hombre del aislamiento que le daba su enfermedad y le sitúa en disposición de escuchar la Palabra de Dios y acercarse al Reino de los cielos en la Tierra. La Carta del Apóstol Santiago, asimismo, nos hará tomar conciencia, una vez más, que la Eucaristía es la reunión de hermanos donde no se distinguen las diferencias sociales, culturales y económicas. Recordemos que la Eucaristía es el consuelo del triste, la ayuda del pobre, la acogida del marginado. Por tanto el deber de todo cristiano es hacer que el Reino de Dios exista aquí en la tierra desterrando cualquier desigualdad. Vivamos, pues, este encuentro como una auténtica Acción de Gracias al Dios que no los da todo y quiere nuestra felicidad.




MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy es del capítulo 35 del Libro de Isaías ¡Cómo necesita el mundo de hoy el mensaje de Isaías! En un ambiente cargado de desaliento, desesperanza, limitaciones, se recibe como un baño de agua fresca la palabra consoladora del Profeta. ¡Sed fuertes, no temáis!

S.- El salmo 145 tiene especiales resonancias cristianas: describe a Dios como un Padre que tiene una clara opción por los pobres y marginados, circunstancia que predico Cristo y que no era tan frecuente en el Antiguo Testamento. De todos modos ya en el salmo 82 se dice que ese aspecto de misericordia era prueba de la autenticidad divina del Señor.

2.- Mirad que Dios no hace acepción de personas, como nos dice el apóstol Santiago en su Carta, Dios ha elegido a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino.

3.- El evangelio de Marcos sella las dos lecturas anteriores con la curación del sordo que apenas puede hablar, y es que Jesús con estos signos quiere reiterarnos que la acción milagrosa sólo tiene significado para el que cree, ya que el hombre es libre de aceptar o rechazar la gracia que se le ofrece.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Una semana más con su fuerte capacidad poética el Padre Leoz nos ofrece interiorizar todo lo que hemos vivido en nuestra Eucaristía que está a punto de terminar.

¿ME TOCARÁS, SEÑOR?

Ábreme mis oídos, que te  escuche

Mis manos, que me dé

Mis ojos, para que vea

Mis pies, para que camine

Mi conciencia, para que  nunca te olvide

Amén

Exhortación de despedida

Salgamos felices del templo. Jesús ha librado del aislamiento total a un hombre enfermo. Su sordera le impedía relacionarse con los demás. Pero la alegría que siempre nos da Jesús de Nazaret hemos de llevarla a tantos y tantos hermanos que hoy viven el infortunio del mal momento económico. Hoy más que nunca hemos de comunicarnos con los que sufren.