30 agosto 2018

Los convidados

“Los hombres de mi tiempo están limitándose por demás”.
“Van demasiado aprisa, para no ir a sitio alguno…”
Esto es lo que yo solía decir cuando veía los noticiarios.
A fuerza de oír lo sensacional,
    lo diferente,
    lo negativo,
yo había llegado a creer que la humanidad estaba podrida y corrompida.
Entonces fue cuando, leyendo las cartas de san Pablo, constaté que hace dos mil años ya se cometían los mismo pecados de hoy. En aquel tiempo había un grupito de hombres, mujeres y jóvenes convencidos de que estaba despuntando un orden nuevo.
Y pensé para mí: ¡Tal vez el reino de Dios tenga todavía una oportunidad!
El mundo sigue salvándose por obra de unos locos que han tenido el valor de creer que las personas se hacen hermanas el día en que se presenta Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios.
P. Zezinho