Jesús hoy nos vuelve a hablar de uno de sus más grandes regalos: el Sacramento de la Comunión A través de él, nos invita a participar de una vida en la tierra llena de Dios, y una Vida Eterna junto a Dios. En pocas palabras: Jesús nos invita a salvarnos a través de la Comunión.
A pesar del beneficio tan grande que nos da la comunión, hacemos como algunos judíos de su tiempo, no comulgamos porque:
• No le creemos a Jesús;
• No queremos confesarnos;
• “No pudimos” ir a misa;
• O simplemente, nos da flojera ir a misa;
• No queremos confesarnos;
• “No pudimos” ir a misa;
• O simplemente, nos da flojera ir a misa;
Pensemos: si hacemos gastos y largas filas por ver la película del momento, ¿por qué no hacer un pequeño esfuerzo los domingos, por recibir al Creador del Mundo, a nuestro mejor amigo, en la Comunión?
No perdamos la oportunidad, al menos cada domingo, de ir a misa a llenarnos de Vida con Jesús en la Comunión. A llenarnos de esa Vida que nos ayudará a ponernos en paz y saber perder perdón cuando ofendemos a alguien; a ayudar a quienes nos necesitan; a esforzarnos por ser mejores en lo que nos cuesta tanto trabajo superar; ¡a tener Vida Eterna!
Si aún no he hecho mi Primera Comunión… ¿Qué debo hacer para prepararme y recibir a mi gran amigo, Jesús?
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