07 agosto 2018

Domingo 12 agosto: LITURGIA DEL DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO “B”

12 DE AGOSTO DE 2018
LITURGIA DE LAS HORAS – Tercera Semana del Salterio.

R I T O S    I N I C I A L E S
CANTO DE ENTRADA.
Reunidos en el nombre del Señor que nos ha congregado ante su altar, celebremos el misterio de la fe bajo el signo del amor y la unidad.  Celebremos el misterio de la fe bajo el signo del amor y la unidad.

Tú, Señor, das sentido a nuestra vida, tu presencia nos ayuda a caminar, tu Palabra es fuente de agua viva que nosotros sedientos a tu mesa venimos a buscar. 
   
SALUDO Y  MONICIÓN.

ACTO PENITENCIAL.

GLORIA.

ORACIÓN COLECTA.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA.
Lectura del primer libro de los Reyes 19, 4-8.


En aquellos días, Elías anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta que, sentándose bajo una retama, imploró la muerte diciendo: «¡Ya es demasiado, Señor! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!».
Se recostó y quedó dormido bajo la retama, pero un ángel lo tocó y dijo: «Levántate y come».
Miró alrededor y a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y volvió a recostarse. El ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y de nuevo dijo: «Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo».
Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.
     PALABRA DE DIOS

SALMO RESPONSORIAL. Salmo 33.
Antífona: Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. 

SEGUNDA LECTURA. 
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios 4, 30—5, 2.

Hermanos:
No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con que él os ha sellado para el día de la liberación final.
Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.   
PALABRA DE DIOS

ALELUYA.
Antífona: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo –dice el Señor-; el que coma de este pan vivirá para siempre.   

EVANGELIO. 
Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 41-51.

En aquel tiempo, los judíos murmuraban de Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios".
Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
PALABRA  DEL SEÑOR

HOMILÍA.

CREDO.

ORACIÓN DE LOS FIELES.

LITURGIA EUCARÍSTICA

OFERTORIO.
Canto:
Te ofrecemos Señor, lo que nos diste Tú.

La fe que sembraste en todos los hombres, el amor y la esperanza que llenan la vida.

El pan en las manos de tu sacerdote, el cáliz que ofrece por todos los hombres.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

PREFACIO Y SANTO.

PLEGARIA EUCARÍSTICA.

RITO DE LA COMUNIÓN

PADRE NUESTRO.

RITO DE LA PAZ.

CORDERO DE DIOS.

COMUNIÓN.
Canto:
Yo soy el pan de vida, el que viene a mí no tendrá hambre, el que cree en mí no tendrá sed.  Nadie viene a mí, si mi Padre no le atrae.

Yo le resucitaré, yo le resucitaré, yo le resucitaré, en el día final.  Yo le resucitaré, yo le resucitaré, yo le resucitaré, en el día final. 

El pan que yo daré es mi cuerpo, vida para el mundo.  El que siempre coma de mi carne, vivirá en mí, como yo vivo en mi Padre.

Yo soy esa bebida que se prueba y no se siente sed.  El que siempre beba de mi sangre, vivirá en mí y tendrá la vida eterna.

Sí, mi Señor, yo creo que has venido al mundo a redimirnos.  Que tú eres el Hijo de Dios y que estás aquí alentando nuestras vidas. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Gracias, Señor, por ser el alimento que nos da la vida.  No dejes nunca que nos apartemos de Tí.

Gracias, porque cada día nos das numerosos signos de tu bondad, de tu amor, de tu misericordia y perdón.

Danos un corazón agradecido.  Un corazón que reza al Padre como tú lo hacías.  Un corazón que espera con gozo encontrarte al final de nuestro camino, Tú que eres la Resurrección y la Vida.

Ayúdanos a vivir la Eucaristía, como un encuentro gozoso en el que nos das tu perdón, tu Palabra, tu Cuerpo y al que nosotros traemos nuestros gozos y penas, las ilusiones y las tristezas, las esperanzas y los temores, pero sobre todo traemos nuestro agradecimiento.

Gracias, Señor.  

ORACIÓN.

RITO DE CONCLUSIÓN

BENDICIÓN Y DESPEDIDA
Canto:
Hoy, Señor, te damos gracias, por la vida la tierra y el sol.  Hoy, Señor, queremos cantar las grandezas de tu amor.

Gracias, Padre, tú guías mis pasos, tú eres la luz y el camino, conduces a ti mi destino, como llevas los ríos al mar.