Fiesta Fin de Catequesis

¡¡FIESTA FIN DE CATEQUESIS. VIERNES 25 DE MAYO A LAS 18,15 EN LA PARROQUIA. OS ESPERAMOS!! ¡¡EL MAGO MERLÍN CON NOSOTROS EN LA FIESTA FIN DE CATEQUESIS!! MAGIA A RAUDALES CON... EL MAGO MERLÍN!!

26 marzo 2018

Celebración en Viernes Santo con niños

JUNTO A LA CRUZ CON LOS NIÑOS

(Celebración  en Viernes Santo con niños)

   

Prepara: Javier Leoz


1. MONICIÓN DE ENTRADA

Buenas tardes a todos.

Ayer, el Señor, nos dejaba tres grandes regalos: la Eucaristía, el amor al prójimo y el sacerdocio. Aún le recordamos lavándonos los pies, animándonos a querernos como Él mismo nos amó, invitándonos a recordarle cada vez que comamos y bebamos de su Cuerpo y de su Sangre.

Hoy es Viernes Santo. El Señor lo ha dado todo por nosotros. Ha querido morir para que nosotros no cerremos los ojos a la vida para siempre.


Hoy, en Viernes Santo, la cruz se convierte en el símbolo del mayor amor de Dios hacia la humanidad: deja que su único Hijo, Jesucristo, muera por salvarnos. ¿Quién de nosotros estaríamos dispuestos a dar la vida por los demás.

Esta celebración va a ser muy diferente a otras. Hoy vamos a escuchar la Palabra de Jesús. Vamos a guardar más silencio. Vamos a contemplar y adorar la Santa Cruz y, por si fuera poco, el Señor nos dejó ayer tarde abundancia de su Cuerpo para que no nos faltase en este día.

Iniciamos esta celebración recibiendo al sacerdote poniéndonos de rodillas, guardando silencio y rezando desde lo más profundo de nuestros corazones. El Señor….ha muerto por nosotros.

(Sale el celebrante. Le pueden acompañar 6 chicos/cas)

2. ORACIÓN DEL CELEBRANTE

CREEMOS EN TI, SEÑOR  (repiten todos los niños)

ESPERAMOS EN TI, SEÑOR 

COFIAMOS EN TI, SEÑOR

TE AMAMOS, SEÑOR

TE QUEREMOS, SEÑOR

TU SUBES A LA CRUZ POR  NOSOTROS, JESÚS

TU SUFRES EN LA CRUZ POR  NOSOTROS, JESÚS

TU LO DICES TODO EN LA CRUZ  POR NOSOTROS, JESÚS

TU LO DAS TODO EN LA CRUZ  POR NOSOTROS, JESÚS

TU MUERES EN LA CRUZ POR  NOSOTROS, JESÚS

Por  nuestro Señor Jesucristo (Amén)

1.- MONICIÓN A LAS LECTURAS

En este día vamos a proclamar exclusivamente la Pasión de San Juan. Un bello relato de la Pasión y Muerte de Jesús que tendríamos que mirar con los ojos de la Virgen María, con el dolor de San Pedro, con la amargura de Judas. Un relato que no es un cuento: es la verdad de un hombre que por cumplir la voluntad de Dios fue fiel hasta la muerte. Cuando muera Jesús nos pondremos todos de rodillas.

(Sería bueno, si se pudiera, un joven hiciera el papel de Jesús (con una túnica y el nombre de Aquel a quién representa). Otro más, vestido de hebreo (incluso acompañado de dos o tres más compañeros) podría representar el papel de “pueblo”. Finalmente un tercero, con simple túnica y turbante, de narrador. Importante que los elegidos lean bien y no se caiga en la teatralización. Los símbolos, y los recursos, han de ayudar no distraer.

4. PASIÓN SEGÚN SAN JUAN 18,1-19,42

C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús sabiendo todo lo que venia sobre él, se adelanto y les dijo:

+. "¿A quién buscáis?"

C. Le contestaron:

S. "A Jesús, el Nazareno."

C. Les dijo Jesús:

+. "Yo soy."

C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles: "Yo soy", retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:

+. "¿A quién buscáis?"

C. Ellos dijeron:

S. "A Jesús, el Nazareno."

C. Jesús contestó:

+. "Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos."

C. Y así se cumplió lo que había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste." Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

+. "Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?"

C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: "Conviene que muera un solo hombre por el pueblo." Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:

S. "¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?"

C. Él dijo:

S. "No lo soy."

C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentÁndose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contesto:

+. "Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo."

C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

S. "¿Así contestas al sumo sacerdote?"

C. Jesús respondió:

+. "Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?"

C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy

C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:

S. "¿No eres tú también de sus discípulos?"

C. Él lo negó, diciendo:

S. "No lo soy."

C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

S. "¿No te he visto yo con él en el huerto?"

C. Pedro volvió a negar, y enseguida canto un gallo.

(Cantamos: un canto propio del cantoral parroquial)

C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en le pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:

S. "¿Qué acusación presentáis contra este hombre?"

C. Le contestaron:

S. "Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos."

C. Pilato les dijo:

S. "Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley."

C. Los judíos le dijeron:

S. "No estamos autorizados para dar muerte a nadie."

C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"

C. Jesús le contestó:

+. "¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?"

C. Pilato replicó:

S. "¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mi; ¿que has hecho?"

C. Jesús le contestó:

+. "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí."

C. Pilato le dijo:

S. "Conque, ¿tú eres rey?"

C. Jesús le contestó:

+. "Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz."

C. Pilato le dijo:

S. "Y, ¿qué es la verdad?"

C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:

S. "Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?"

C. Volvieron a gritar:

S. "A ése no, a Barrabás."

C. El tal Barrabás era un bandido.

C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los saldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:

S. "¡Salve, rey de los judíos!"

C. Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

S. "Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa."

C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:

S. "Aquí lo tenéis."

C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:

S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!"

C. Pilato les dijo:

S. "Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él."

C. Los judíos le contestaron:

S. "Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios."

C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:

S. "¿De donde eres tú?"

C. Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:

S. "¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?"

C. Jesús le contestó:

+. "No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor."

C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

S. "Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César."

C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:

S. "Aquí tenéis a vuestro rey."

C. Ellos gritaron:

S. "¡Fuera, fuera; crucifícalo!"

C. Pilato les dijo:

S. "¿A vuestro rey voy a crucificar?"

C. Contestaron los sumos sacerdotes:

S. "No tenemos más rey que al César."

C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

(Cantamos: un canto propio del cantoral de la parroquia)

C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado "de la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: "Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos." Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:

S. "No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Éste ha dicho: Soy el rey de los judíos."

C. Pilato les contestó:

S. "Lo escrito, escrito está."

C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Y se dijeron:

S. "No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca."

C. Así se cumplió la Escritura: "Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica". Esto hicieron los soldados.

Ahí tienes a tu hijo. - Ahí tienes a tu madre

C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

+. "Mujer, ahí tienes a tu hijo."

C. Luego, dijo al discípulo:

+. "Ahí tienes a tu madre."

C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

(Canto a la Virgen María)

C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

+. "Tengo sed."

C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:

+. "Está cumplido."

C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

(*nos arrodillamos todos un momento)

Y al punto salió sangre y agua

C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: "No le quebrarán un hueso"; y en otro lugar la Escritura dice: "Mirarán al que atravesaron."

Vendaron todo el cuerpo de Jesús, con los aromas

C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

5. ORACIÓN UNIVERSAL CON LOS NIÑOS

(Salen delante del altar, según se enuncian las peticiones, 6 niños con un cirio cada uno. Serán los que, luego, acompañen al sacerdote hasta el lugar donde se tomará la Santa Cruz)

5.1 Por la Iglesia extendida por todas las naciones. Para que siga anunciando el amor de Dios a todos los hombres del mundo. Oremos al Señor que está en la cruz.

R/ DESDE TU CRUZ, ESCÚCHANOS, SEÑOR

5.2 Por el Papa Benedicto. Por nuestro Obispo (XX). Por todos los sacerdotes. Para que como Jesús sepan entregarse con generosidad al Evangelio. Oremos al Señor que está en la cruz

R/DESDE TU CRUZ, ESCÚCHANOS, SEÑOR

5.3 Por los que reniegan de la fe de Jesús. Por los que se han apartado de su camino. Para que vuelvan a descubrirle como el gran tesoro de su vida. Oremos al Señor que está en la cruz

R/DESDE TU CRUZ, ESCÚCHANOS, SEÑOR

5.4 Por los que llevan sobre sus hombros muchas dificultades. Por los que se encuentran en el monte del dolor, de la enfermedad, de la soledad, de la tristeza. Oremos al Señor que está en la cruz

R/ DESDE TU CRUZ, ESCÚCHANOS, SEÑOR

5.5. Por los que nos decimos cristianos. Para que seamos valientes a la hora de defender nuestras ideas cristianas. Para que el Espíritu Santo nos ayude. Oremos al Señor que está en la cruz

R/ DESDE TU CRUZ, ESCÚCHANOS, SEÑOR

5.6. Para que amemos a Jesús sobre todas las cosas. Para que no le vendamos, para que no le neguemos ni de palabra ni en las obras. Oremos al Señor que está en la cruz

R/ DESDE TU CRUZ, ESCÚCHANOS, SEÑOR

6. ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Ha llegado un momento importante en esta celebración de Viernes Santo. El sacerdote, junto con 6 velas que representan la oración y la presencia de todos nosotros, irá hasta el fondo de la iglesia donde, tomando la cruz, nos la enseñará recordándonos que Jesús estuvo clavado en ella y que es la salvación para todos nosotros. Cuando pase la cruz por delante de nosotros inclinaremos la cabeza. A continuación, cuando se acerque hasta el altar, pasaremos delante de ella para adorarle. No olvidemos en ese momento decirle, pedirle o darle gracias al Señor.

6.1. PRESENTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

S/ Mirad este árbol de la cruz. Aquí estuvo clavado Jesús. Él es la salvación del mundo.

Todos: ¡TE ADORAMOS, SEÑOR!

S/ Mirad este árbol de la cruz. Aquí estuvo clavado Jesús. Él es la salvación del mundo.

Todos: ¡TE ADORAMOS, SEÑOR!

S/ Mirad este árbol de la cruz. Aquí estuvo clavado Jesús. Él es la salvación del mundo.

Todos: ¡TE ADORAMOS, SEÑOR!

(A continuación en orden se pasa a adorar la cruz. Importante insistir que, después de adorar, hagamos un momento personal de oración. Los cantos los propios de cada comunidad cristiana)

7. COMUNIÓN

Ayer, después de la celebración de Jueves Santo, el sacerdote “reservó” suficiente Cuerpo de Cristo para todos nosotros. Hoy, después de adorar la Cruz, damos gracias al Señor. Lo sentimos vivo en la Santa Hostia. En este gran regalo, la Misa, que nos dejó ayer: “haced esto en memoria mía”.

(De nuevo, los 6 niños custodios con velas, acompañan al sacerdote –esta vez hasta el sagrario- para tomar las formas consagradas)

S/ Antes de comulgar, una vez más, vamos a recordar aquella oración que Jesús nos enseñó y que, ante la cruz, hoy decimos con más fuerza que nunca: Padrenuestro……..

S/Mirad. Este es Jesús. Se quedó antes de morir, para siempre, en este maravilloso Sacramento de la Eucaristía. Dichosos los invitados a la cena del Señor: “Señor no soy digno…….”

8. ORACIÓN FINAL

DE TU CRUZ SEÑOR, NOS VIENE LA VIDA (Todos)

DE TU CRUZ SEÑOR, SALTA EL AMOR

DE TU CRUZ SEÑOR, BAJA LA GRACIA

DE TU CRUZ SEÑOR, DESCIENDE EL PERDÓN

DE TU CRUZ SEÑOR, VIENE LA MISERICORDIA

DE TU CRUZ SEÑOR, SE ESCUCHA EL SILENCIO

DE TU CRUZ SEÑOR, VIENE LA REDENCIÓN

DE TU CRUZ SEÑOR, VENDRÁ LA RESURRECCIÓN

DE TU CRUZ SEÑOR, VIVIREMOS PARA UNA ETERNA PASCUA

Amén.

Nota: nos comprometemos en este momento a salir de la iglesia con más silencio. No solamente hoy. También ya el resto del año. Encontrarnos con Jesús significa cambiar a mejor. Menos ruido y más amor.