22 agosto 2017

Domingo 27 agosto: ¿Quién soy yo para ti?

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Señor Jesús,
a veces el médico nos ha hecho
un chequeo,
sobe todo si hemos estado enfermos,
si no nos encontramos bien y hemos pasado
unos días en el hospital:
nos saca sangre para unos análisis,
nos toma la tensión,
nos hacen un electro…
un montón de pruebas etc. etc.
Todo para ver cómo estamos.

Tú, Señor Jesús, hoy quieres hacernos
un chequeo.
Quieres también ver como estamos
en tu seguimiento.


Tú hoy te diriges directamente a mí y mirándome fijamente a los ojos me dices con cariño:
¿qué pinto Yo en tu vida: en lo que haces,

donde vives, con quien estás, con lo que llevas entre manos…? ¿Se nota que eres seguidor mío? ¿Quién soy yo para ti?

Tú me haces memoria de mi vida: de mi trabajo, de mi vida de familia, de mis amigos, de mis éxitos y fracasos, de mis lecturas, de mis preocupaciones, de mis diversiones, de mis estudios, de mis reuniones,
de mis lecturas, de mis Eucaristías,
de mis propósitos.
de mi salud y de mi enfermedad, de mis ahorros y de mis gastos …. Y me dices como a tus Apóstoles
¿quién soy Yo para ti?

¿Tanto te interesa, Señor Jesús, mi opinión?

Y Tú seguramente me estás diciendo: bueno tu opinión no es lo que más me interesa,
lo que me importa,
lo que de verdad busco conocer

es si en tu vida tengo yo algo que ver, si de verdad se nota en tus actitudes y comportamientos que eres de los míos.

Yo creo, sinceramente, Señor Jesús, que sí, que cuentas y mucho para mí.
Aunque en mi vida hay fallos, 
aunque a veces mis comportamientos distan bastante de parecerse a los tuyos…
he de decirte que sin Ti yo no sería lo que soy,
sin Ti mi vida sería muy diferente.

Yo creo que otras veces
ya te he dicho lo mismo y Tú lo sabes bien.
Pero es bueno y haces bien de preguntármelo otra vez, bueno es que me lo recuerdes

y que me preguntes de nuevo lo mismo. 
Porque seguramente uno de mis peligros sea la rutina,
el adormecerme y no vivir
con intensidad cada día.

Hoy de nuevo me quedo con tu pregunta
y quiero oírla muchas veces,
quiero escucharla como salida de tus labios
para mí,
para que la oiga con atención

y que sin prisas trate de responderla. Al fin y al cabo ahí está la esencia
de mi vida cristiana, ahí está el meollo

de mi seguimiento a tu Persona, ahí está la clave de mi implicación en tu Proyecto, en el Reino.

Lo que otros digan de Ti puede ayudarme y de hecho me ayuda, siempre que sean respuestas estimulantes. Pero por esta vez soy yo solito el que he de responder como se hace en un examen.

Como en el caso de los Apóstoles ha de ser con la ayuda de Dios Padre, con la ayuda del Espíritu Santo como podré darte una respuesta positiva.

Ayúdame, Espíritu Santo,
a que Jesús sea todo para mí.

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