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10 agosto 2017

Domingo 13 agosto: Comentario

Resultado de imagen de Mt 14, 22-33
Oración
Queremos, Señor Jesús, escucharte en tu Palabra. Y escuchándola, sintonizar con tu corazón de Hijo confiado en el Padre del cielo, aprender a orar Contigo, a esperar con paciencia activa, a amar y a perdonar sin cansarnos.
Saber una y otra vez cuánto te importa cada hombre y cada mujer, cuánto te interesa nuestra propia paz y felicidad.

Mt 14, 22-33
«22Y, enseguida, [Jesús] apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a las gentes. 23Y después de despedir a las gentes, subió al monte a solas para orar. Al atardecer, estaba allí solo.
24Mientras tanto, la barca ya se había alejado de tierra muchos estadios, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

25A la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos andando sobre el mar. 26Los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se asustaron diciendo que era una fantasma y gritaron del miedo. 27Enseguida les habló Jesús diciendo: ‘¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!’.
28Pero respondiendo Pedro dijo: ‘Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti [andando] sobre las aguas’. 29Y él dijo: ‘Ven’. Y bajando de la barca, Pedro empezó a andar sobre las aguas y fue hacia Jesús; 30pero, al ver la fuerza del viento, tuvo miedo, empezó a hundirse y gritó diciendo: ‘Señor, sálvame’. 31Enseguida Jesús, extendiendo la mano, lo agarró y le dice: ‘¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?’.
32Y, al subir a la barca, amainó el viento.
33Los de la barca se postraron ante él diciendo: ‘Realmente eres Hijo de Dios’».
¡PALABRA DEL SEÑOR!

CONTEXTO 
El evangelio es continuación del que leímos el domingo anterior. Toda la narración conduce al reconocimiento de Jesús como Hijo de Dios, no como “el hijo del carpintero” (13,55). Después de nuestro texto, el evangelio continúa relatando más curaciones de Jesús (14,34-36) y un nuevo desencuentro con los fariseos (15,1ss).

TEXTO
El evangelio está muy bien estructurado. Después de unos versículos de transición (vv. 22-23), que ponen fin al relato de “la multiplicación” (Jesús despide a las gentes después de haberlas atendido, y no antes como pedían los discípulos), la estructura del texto es simétrica:
v. 24: la tempestad se levanta
vv. 25-27: diálogo de los discípulos con Jesús 
vv. 28-31: diálogo de Pedro con Jesús
v.32: la tempestad se calma
v. 33: profesión de fe de los discípulos: culmen del relato y de la sección.
Los temas centrales son: el miedo de los discípulos y la fe en Jesús, Hijo de Dios.

ELEMENTOS INTERESANTES
• En la primera escena el evangelio nos presenta a Jesús en oración, solo, una característica narrativa propia de Mateo. La oración de Jesús se prolongó “desde el atardecer hasta la cuarta vigilia de la noche” (entre las 3 y las 6 de la mañana). Oración propia, intensa y prolongada para recibir del Padre misión y fuerza. ¿Cómo es nuestra oración? ¿Buscamos tiempos y espacios que privilegien una profunda y genuina relación con Dios Padre?
• El ambiente que describe Mateo nos da una idea de sufrimiento: aguas tumultuosas, tempestad, noche… son imágenes de inseguridad, angustia, miedo. En este ambiente aparecen firmes las palabras de Jesús: “soy yo”, “no tengáis miedo”. En medio de nuestras dificultades, ¿encontramos en Jesús seguridad y firmeza?
• Pedro, el primero de los discípulos, no está exento de las dudas: “si eres tú”, “tuvo miedo”. Mientras “mira” a los ojos a Jesús cuando conversa con él, es capaz de andar sobre las aguas; pero cuando “mira” la fuerza del viento, entonces se hunde. Jesús es el “cristal” con el que debemos mirar la realidad, para que podamos andar sobre ella con resolución y confianza.
• Cuando Pedro pide a Jesús: “Señor, sálvame”, Jesús tiende la mano a Pedro, lo agarra y lo saca de las aguas. La presencia salvadora de Jesús no consiste en que no haya tempestades (en que no tengamos problemas), sino en que él se hace presente en medio de ellas.
• La expresión “¡Qué poca fe!” (oligopistoi) es una caracterización de los discípulos, propia de Mateo. Aparece 4 veces en el evangelio y refleja la fe de los creyentes: una mezcla de coraje y angustia, de oír al Señor y ver el viento, de confianza y duda… Ésta es la condición humana, y por eso no se condena la duda: Fe y duda no se excluyen.
• El relato concluye con la confesión de fe de los discípulos, que reconocen en Jesús al Hijo de Dios. Pese a las dificultades, las amenazas y las dudas, al final se da el reconocimiento de la Fe. Pensemos en la nuestra, en cómo la alimentamos, la cuidamos, la hacemos fecundar en nuestra vida.

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.
Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?
Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…
Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?