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22 julio 2017

La misa del Domingo 23 de julio

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Domingo 16º del T.O.A
23 de julio de 2017
Subrayados de la Palabra
  • 1ª lectura (Sb 12, 13.16-19): «Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento».
  • 2ª lectura (Rom 8, 26-27): «El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios».
  • Evangelio (Mt 13, 24-43): «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó».
Ecos de la Palabra para jóvenes y comunidades
  • La lectura de la Sabiduría está impregnada de una fe acendrada en la bondad y poder de Dios, que es único y omnipotente y no tiene que rendir cuentas a nadie (vv. 13-14). Conecta con la tradición sapiencial y profética. Su gran poder no lo convierte en un tirano injusto, sino todo lo contrario: Dios es siempre justo (vv. 15-17). Tampoco su justicia está reñida con su misericordia y bondad.
  • A todos nos falta algo de conocimiento, tenemos debilidades, limitaciones, ya sea en una u otra área; si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo nos dará las palabras correctas para solicitar lo que nos conviene y encaminará nuestra oración según la voluntad de Dios.
  • Todos necesitamos compasión. Ahora bien la compasión quiere hacer de nosotros personas distintas y nuevas, seres distintos de lo que somos. Y como por otra parte estamos dotados de libertad, alcanzar ese nuevo ser requiere de tiempo.
Proyecto de homilía
Los textos de este domingo nos ayudan a compaginar dos atributos de Dios: es poderoso y es compasivo. Y es admirable que los dos se proclamen al tiempo de un solo y mismo Dios, porque nuestra experiencia suele ser que los que tienen mucho poder tienen poca misericordia, mientras que los muy comprensivos resultan inhábiles para alcanzar el mando.
Pablo explica que quizás en algunas ocasiones los siervos de Dios no sepan exactamente qué pedir en oración como necesitan hacerlo. Pero Dios sabe que desean que se cumpla Su voluntad, y sabe también lo que sus siervos necesitan. En el pasado Dios hizo que se registraran en su Palabra muchas oraciones inspiradas que expresaban su voluntad o su interés en ellos. De modo que Él acepta estas oraciones inspiradas como si fueran lo que su pueblo debiera desear y pedir en oración, y las contesta. Dios conoce a los de corazón recto y también conoce el significado de las cosas que hizo que su espíritu hablara mediante los escritores de la Biblia. Sabe cuál es “la intención [mente, pensamiento] del espíritu” cuando el espíritu “aboga” o intercede de este modo por ellos.
El evangelio nos habla de la parábola del grano. Tanto en la sociedad como en nuestra comunidad y en nuestra vida de familia y personal, se entremezclan cualidades buenas e incoherencias, límites y errores. En las comunidades se reúnen personas de diversos orígenes, cada una con su historia, con su vida, su opinión, sus deseos, sus diferencias. Hay personas que no saben convivir con las diferencias. Quieren convertirse en jueces de los demás. Piensan que solo ellos están en la verdad. Esta parábola nos ayuda a no caer en la tentación de excluir de la comunidad a los que no piensan como nosotros.
El trasfondo de la párabola nos da a conocer que por causa de observar las leyes de la pureza, los judíos habían vivido separados de otras naciones. Este aislamiento los había marcado. Incluso después de convertirse algunos continuaban observando dichas leyes de pureza. Cualquier signo de impureza debía extirparse.
Podríamos preguntarnos cómo se manifiesta hoy en nuestra comunidad la mezcla entre el grano y la cizaña, así como las consecuencias que se derivan para nuestra vida.
Mirando al espejo de la parábola, ¿con quién me siento en mayor sintonía, con los trabajadores que quieren cosechar pronto la cizaña, o con el patrón que manda esperar al tiempo de la cosecha?
José Luis Guzón, sdb