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08 junio 2017

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo de la Santísima Trinidad

● Hoy celebramos la fiesta de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, gran misterio, incomprensible para el entendimiento humano.
● La Trinidad es el resumen de nuestra fe.
● Sabemos, y así nos lo presenta la Palabra de Dios, que Dios es el creador, de Él proviene todo cuanto existe, de Él venimos.
● Dios es trino, es Trinidad y en Él descubrimos que el ser de Dios que nos revela Jesús es comunidad, es relación.
● Según nuestra fe cristiana Dios Padre crea familia, el Hijo fraternidad y el Espíritu Santo comunidad.
● Como seres creados a imagen de Dios sólo nos podemos desarrollar en un ambiente comunitario, en la relación con Dios y con las personas.

● El relato de este texto está situado en el encuentro que mantuvo Jesús con Nicodemo.
● “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único hijo para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”.
● Dios es quien toma la iniciativa, gratuitamente ha tomado la decisión de amarnos.
● Y según San Juan, Dios, que es amor, ese amor se hace realidad en Jesús.
● Jesús es la expresión del amor de Dios al mundo.
● Dios ama al mundo que es obra suya y de una manera especial ama a las personas, somos amados por Dios.
● Dios entrega a su Hijo y una imagen concreta de esa entrega es la cruz, ella que es escándalo para muchos para los creyentes es expresión del amor de Dios, por eso hay quien dice que la cruz es la más hermosa palabra de Dios.
● El amor es también nuestro mandamiento, nuestro camino de seguimiento a Jesús. Nos movemos en un ambiente común.
● La finalidad de la donación de Dios a la humanidad del Hijo de Dios es para salvar al mundo.
● Dios nos entrega a su Hijo para que no perezcamos, para echarnos una mano, para salvarnos, para darnos la vida eterna.
● Dios, nos dice el texto, no condena, Dios no juzga, Dios quiere salvar.
● Dios, como observamos en la actuación de Jesús a lo largo del Evangelio, es compasivo: así nos lo muestra Jesús repetidamente en los Evangelios.
● Esta faceta de mostrarnos Jesús el ser de Dios fue muy impactante, tanto que desconcertó a la gente de su tiempo, fue una verdadera novedad, de manera que muchos se escandalizaron, no llegaron a aceptarla, vieron en ella una provocación.
● La finalidad de la iniciativa divina es: salvar. Jesús mismo lo dice: “Yo he venido para buscar y salvar lo que estaba perdido”.
● Todo lo anterior creo que no hay que reservarlo a la manera de ser de Dios o de Jesús.
● Estamos llamados a hacerlo realidad y a aplicarlo a la Iglesia, a las comunidades que esparcidas por todo el mundo intentamos seguir a Jesús: como Él somos o deberíamos ser expresión del amor salvador de Dios.
● Es una llamada muy fuerte el contenido de esta palabra. A veces ¿no hemos dado la impresión, o la continuamos dando, de que estamos para condenar cuando lo nuestro ha de ser salvar?
● Si nuestra fe es auténtica debería traducirse en amor a Dios y al prójimo: “Amemos a Dios, porque él nos amó primero… Quien ama a Dios, ame también a su hermano.” (1 Jn. 4, 19-21)