13 mayo 2017

Si me conocierais a mí conoceríais al Padre

Hoy, Señor Jesús,
me ofreces otra definición tuya:
“Yo soy el camino, la verdad y la vida”. 
Tú eres Él…., o sea el auténtico,
el verdadero Camino, la Verdad y la Vida.

No hace falta que busque más,
en Ti está la respuesta,
en Ti está lo que necesito.
Como decía un buen sacerdote: “ningún estudio, ninguna ciencia,
ha de ser preferida al conocimiento
de Jesucristo… las otras ciencias son accesorias y circunstanciales”.

Cristo lo es todo.
¡Qué bien lo decía San Pablo:
“ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles,
ni los principados, ni lo presente, ni lo futuro… podrá separarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor Nuestro”.
(Rm 8,35-39)
“No quiero saber nada más que a Jesucristo,
y a Jesucristo, crucificado”. (1 Cor 2,2)

Todo camino conduce a alguna parte, lleva algún sitio: a una fuente,
a una propiedad, a un pueblo…
Tú Camino, Señor Jesús,
¿a dónde va? ¿a dónde me conduce?

Tú eres el Camino para llegar al Padre:
“nadie va al Padre, sino por mí”.
Tú eres el Camino para conocer,
para llegar al Padre.
Tú eres el Camino para conocer el proyecto de Dios Padre

En mi pueblo veo que en los montes serpentean caminos que conducen
a propiedades privadas,
a fuentes y a pueblos del alrededor, etc.

La mayoría de los caminos se están perdiendo porque no están transitados.
Ahora todos vamos en coche
y los agricultores van a sus campos
con el tractor.
Muchos de los caminos antiguos
se están perdiendo
pero aparecen otros caminos, las carreteras.

Tal vez ahora deberíamos de decir
que Jesús es la carretera que nos conduce
a Dios Padre,
al Proyecto que Dios tiene para el mundo,
al Reino de Dios.
Jesús es una carretera amplia, bien asfaltada y señalizada.

O a lo mejor sea justa la imagen
de Jesús Camino,
pero un camino, por desgracia, poco transitado y por lo tanto casi perdido, lleno de matorrales. Jesús es un camino que en muchos casos está algo oculto.
A nosotros nos toca desbrozarlo, y hacerlo transitable, para que se convierta
en carretera bien visible.

El hecho es que Jesús nos dice:
“Quien me ha visto a mí ha visto al Padre” “Lo que yo digo no lo hablo por cuenta propia…” “Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí”.
En el mundo hay culturas y personas que se preguntan: ¿Cómo es Dios? Nosotros tenemos una respuesta: Jesús es la imagen de Dios.
Tú, Señor Jesús, nos dices que mirándote a Ti estamos descubriendo al Padre
Tú eres la imagen de Dios Padre.

También nosotros mirando a las personas, en ocasiones, descubrimos en ellas
a sus padres.

Consecuentemente si queremos dirigirnos
a Dios Padre, te tenemos a Ti que nos conduces a Dios Padre.
En la medida en que te conocemos, conocemos a Dios Padre y su Proyecto sobre el mundo.
Tú, Señor Jesús,
nos estás diciendo que te miremos
para asemejarnos a Ti,
como nos decías el Jueves Santo
al lavar los pies de los Apóstoles….
”Si yo que soy el Señor y Maestro os he lavado los pies…
también debéis hacerlo vosotros”…
O también: “os doy un mandamiento nuevo: amaos los unos a los otros
como yo os he amado”.

Señor Jesús,
gracias por facilitarme las cosas. Gracias por hacerte Camino, Verdad y Vida.

Señor Jesús, ayúdame a conocerte para seguirte y así conocer a Dios Padre y poder cooperar contigo para realizar en el mundo el Proyecto de Dios Padre