11 mayo 2017

Para el V Domingo de Pascua

Resultado de imagen de 5º Domingo de Pascua. Yo soy el camino
Al ritmo de la Vida
La alegría de… ENCONTRAR EL CAMINO
1. Sentido del día
«Adonde yo voy, ya sabéis el camino». A estas alturas, el camino está claro, pero… ¿adónde nos lleva? Es que, lo que tú dices, Jesús, no parece el camino que nos conduce al Padre. Por eso, Felipe, desconcertado, le pide al Señor: «muéstranos al Padre y nos basta» (Jn 14,8).
¿Cuál es, entonces, ese “camino”? La pregunta se nos hace hoy más acuciante que nunca, porque, en esta sociedad, ansiosa de felicidad, pero también ansiosa de “espiritualidad”, la oferta de “caminos” es casi infinita… Y no todos los caminos conducen de verdad al “Padre”. «En otros sectores de nuestras sociedades –dice el papa Francisco crece el aprecio por diversas formas de “espiritualidad del bienestar” sin comunidad, por una “teología de la prosperidad” sin compromisos fraternos o por experiencias subjetivas sin rostros, que se reducen a una búsqueda interior inmanentista» (EG 90).

“Volver a Jesús”, como dice J.A. Pagola, es otra cosa, es tomarse en serio que el único camino es el camino de Jesús: su “espiritualidad”. El verdadero camino que nos da “su” alegría, una alegría que no “anestesia” del dolor sino que lo integra: «Yo soy el camino, la Verdad y la Vida” (EG 266).
2. El “aleluya” del panel
Encontrar “el” camino es acabar de centrar la propia vida en su más honda realidad humana. Por eso es “alegría del evangelio”, Por eso nuestro “hilo conductor” de la Pascua es siempre “¡aleluya!”, que subrayamos en dos momentos posibles de la celebración:
  1. Siempre antes y después de la lectura del Salmo o tras la 2ª lectura,
  2. Cuando el celebrante o el equipo de liturgia haya determinado el momento en que se ha de presentar el “panel” con la cuarta nota del domingo: en ese caso (domingo 5º de Pascua), la nota que subrayará la palabra “CAMINO”.
3. Una oración:
A abrir camino me llamas .
No hay caminos en mi vida, Señor;
apenas senderos
que hoy abro y mañana desaparecen.
Yo estoy en la edad de los caminos:
caminos cruzados, caminos paralelos.
Yo vivo en encrucijada
y mi brújula, Señor,
no marca el norte.
Yo corro cansado hacia la meta
y el polvo del camino
se me agarra a cada paso,
como la oscuridad a la noche.
Yo voy a galope caminando,
y a tientas busco un rastro,
y sigo unas pisadas. Y me digo:
¿Dónde me lleva el camino?
¿Eres quien ha extendido
a lo largo de mi vida un camino?
¿Cuál es el mío?
Si Tú me lo has dado,
me pertenece.
¿Dónde me lleva? Si Tú lo has trazado,
quiero saber la meta.
Señor, yo busco tu camino (sólo uno),
y me fío de tu Palabra.
Dame fuerza, tesón a cada paso
para caminar contigo.
Yo busco ahora un camino, Señor.
Tú, que eres Camino,
da luz verde a mi vida
pues a abrir camino Tú me llamas.