14 abril 2017

Vigilia Pascual: Moniciones 1


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MONICIÓN ANTERIOR AL LUCERNARIO

Nota.- Es posible que los asistentes se reúnan en el interior del templo esperando el inicio de la celebración. Sería el momento de conducirlos hacia la parte exterior donde se va a encender el fuego, y a partir del mismo se encenderá el Cirio Pascual. Al mismo tiempo, será útil dar una primera explicación de la celebración.

Hermanos:

Dentro de unos instantes iniciaremos la Vigilia Pascual. Vamos a salir del templo, para dirigirnos al exterior donde ya prende el fuego, que será bendecido. Se apegarán todas las luces de la iglesia y, tras encender el Cirio Pascual entraremos en procesión acompañando a la Luz Pascual. Se encenderán todas las luces e iniciaremos la celebración con el Pregón Pascual entonado por el sacerdote celebrante. Preparémonos con el ánimo abierto y el corazón alegre a festejar el éxito total del Señor Jesús.




MONICIÓN PARA LAS LECTURAS

Hoy vamos a describir a través de las lecturas de la Sagrada Escritura la historia de la humanidad y de su salvación por el Señor Cristo Jesús. Escucharemos fragmentos del Antiguo Testamento que nos hablarán de la creación del mundo y de la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto. Esos textos nos van a describir una constante: el continuado e insistente amor de Dios por sus criaturas, a las que nunca olvidó, ni ha olvidado. Y en el devenir de los siglos, llegados a la plenitud de los tiempos, nos ofreció Dios Padre la salvación definitiva por medio de Dios Hijo –Nuestro Señor Jesús— y con la permanente intervención del Espíritu Santo. Señalaros, asimismo, que cada lectura irá acompañada de un salmo y una oración del sacerdote que preside la celebración. Comencemos:



MONICIÓN PARA ANTES DEL ALELUYA

Hemos escuchado todas las lecturas y ahora la Epístola del Apóstol Pablo. Ahora la escritura del Nuevo Testamento nos va a revelar el gran misterio de la noche que aquí nos congrega. Que el Señor Jesús ha resucitado y que la humanidad se ha renovado por la Redención. Entonemos, pues, el canto del Aleluya, la alabanza a Dios, que precede siempre a la proclamación del Santo Evangelio. Nos ponemos de pie.



MONICIÓN ANTE LA LITURGIA BAUSTISMAL

Nota.- Tras la homilía y el rato de silencio y meditación se iniciará el rito bautismal. Después se celebrarán los bautismos de los catecúmenos, si los hubiere, y la renovación de las promesas bautismales.

Sabed que desde los primeros tiempos de la Iglesia este momento era el indicado para el bautismo de los catecúmenos y, antes, para la bendición del agua bendita. Y así en la presencia de Jesús Resucitado la Iglesia se abre a todos y todas para ofrecerles una vida más plena. Nosotros, además, renovaremos nuestras promesas bautismales. Es como una conmemoración individual y comunitaria del bautismo que todos recibimos en su día. El Bautismo se recibe en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y concentramos, en este Momento Trinitario, toda la fuerza de nuestra fe y de nuestro amor.



MONICIÓN DE LAS OFRENDAS

Vamos a traer en procesión gozosa todas las ofrendas que presentamos a Nuestro Señor Dios para que se haga posible el milagro del Sacramento del Altar. El Pan y el Vino serán el Cuerpo y la Sangre del Resucitado, de nuestro Salvador. La alegría ha de desbordarse ahora pues iniciamos la Eucaristía de la Pascua de Resurrección, momento fundamental de nuestra fe.



LECTURA ó PREGÓN

MONICIÓN

Este bello poema de Javier Leoz merece la pena ser recitado en la vigilia de Pascua, al final, y, por supuesto a lo largo de toda la Pascua.



¡NO ESTÁ AQUÍ, HA RESUCITADO!

En aquellos que le buscan y, lejos de cansarse,

lo muestran con su vida y con su testimonio

lo aceptan y, además, lo pregonan ante la incredulidad de muchos.

Vive, en aquellos que, lejos de confundirlo con un cualquiera,

saben que, Jesús, no es ningún hortelano que se entretiene

en huertos o campos que, escasamente, dan frutos en la vida.



¡NO ESTÁ AQUÍ! ¡HA RESUCITADO!

En las personas que, como El, se acercan al pobre

En las mujeres que, como El, dan lo mejor de sí mismas

En los niños que, como El, saben abrir el corazón

En los jóvenes que, como El, brindan sus fuerzas,

ingenio e ideas, tiempo o manos a favor de su Reino



¡NO ESTÁ AQUÍ! ¡HA RESUCITADO!

Y, porque ha resucitado, nosotros estamos vivos

Llamados a la alegría y al gozo compartido

A no bajar la guardia y, mucho menos, a caer en el pesimismo

Y es que, hermanos, tenemos mucho que hacer

El mundo, necesita recuperar la alegría cristiana

Nada ni nadie, puede empañar la explosión de la Pascua

¡Cristo, ha resucitado y nos da vida!

Cristo, ha vuelto para devolvernos vida y en abundancia

Cristo, dinamita las losas y las cavernas de la muerte

y, muchos, nos empeñamos en estar sometidos a ella



¡NO ESTÁ AQUÍ! ¡HA RESUCITADO!

Vamos a buscarlo en la dirección adecuada,

sin nos detenernos en caminos equivocados

en laberintos que conducen hacia el absurdo o la desesperanza

A Cristo hay que buscarlo y encontrarlo con la brújula de la fe

Guiados por la esperanza y sostenidos por sus promesas

Viviendo y compartiendo sueños e inquietudes celestiales

Comprometiéndonos en su nombre, aquí y ahora

en las causas que, la humanidad doliente, 

es clavada y asaeteada por injusticias y dolores abundantes

Miremos hacia el cielo, nos asomemos al sepulcro vacío

pero sabiendo y asombrándonos de que, Cristo

está aquí, vivo, operante y activo en medio

de aquellos que creemos, luchamos y anhelamos su venida definitiva

Amén.

Javier Leoz, Pascua 2017