27 abril 2017

Vamos de camino

Dos de tus amigos van de camino, serios, preocupados,
quizá, dando vueltas, cada uno en su cabeza, a lo suyo.
De vez en cuando comentan sus nostalgias… hablan de Ti,
del hueco que les has dejado, de que te echan en falta.
Tú, de pronto, caminas a su lado,
y te metes en la conversación y les resultas extraño,
porque les hablas de los profetas.

¡Cuántas veces andamos así, Señor, por la vida!
Preocupados, incluso buscándote, pero sin encontrarte.
Haz que nuestras conversaciones sean más profundas,
que no gastemos tanta energía en tener razón
sino en llegar a acuerdos y, sobre todo,
que sepamos mirar al otro a los ojos y verte,
que Tú estás siempre en el hermano…
en el que camina la vida a nuestro lado.
Nos gustan las grandes disertaciones más que los encuentros.
Compartimos trabajo, comidas, viajes
y no nos contamos qué nos pasa.
Estamos cerca, muy cerca, juntos todo el día,
pero no hablamos de nosotros desde el hondón del alma.
Enséñanos a partir y compartir la vida, de verdad,
no sólo la juerga, el aperitivo y la última noticia, no, Señor;
ayúdanos a mantener conversaciones íntimas,
de las que ayudan a ser y a vivir,
de las que se parecen a las tuyas,
que al marcharte notaban tu vacío
y se sentían envueltos en Dios.