04 abril 2017

Un mundo nuevo, tan distinto


Los pobres son protagonistas, y los niños.
El infante que mama es más elocuente que los sabios;
los maestros tartamudean, los poderosos son abucheados.
El pueblo ya no teme, reza y canta.
La oliva huele a nardo, las espigas son orquídeas,
y te ofrecen un pan que no se acaba.
Las calles y caminos,
alfombrados de amores y deseos, y Te Deums..,
Hay fuentes de leche, pozos de miel,
mucho vino, reserva de Caná.
La espada no hace daño;
el arma perdió su letra rencorosa,
convertida en instrumento de trabajo.
Las monedas no se guardan,
la cara es corazón, la cruz es Cristo,
sirven para amar y progresar.
Y el Mesías sobre un burro cabalga,
envidiosos los corceles;
su corona es de espinas,
hay en sus ojos lágrimas,
en sus manos bendiciones, gracias,
y palomas le salen del Costado.
Entró en Jerusalén, pero sigue caminando,
quiere visitar todos los pueblos,
y hace, a veces, sus paradas.
Hoy quiere llamar a tu puerta,
que quiere descansar en tu morada.

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