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27 abril 2017

III Domingo de Pascua: Moniciones de entrada

(A)
El relato de Emaús, que vamos a escuchar en el evangelio, es una hermosa catequesis pascual.
Dos discípulos de Jesús, tristes y desilusionados, van camino de Emaús, recordando a Jesús y hablando sobre Él.
Y el mismo Jesús sale a su encuentro en el camino. Y cuando aquellos discípulos reconocen a Jesús, se llenan de alegría y de esperanza.
Jesús también sale, muchas veces, a nuestro encuentro a través de la vida y nos habla a través de su Palabra. Lo único que necesitamos es descubrirle en los demás y en los acontecimientos de la vida.



(B)
Las palabras encienden el corazón, pero los gestos desvelan la realidad de manera más fuerte y nítida.
La celebración de hoy es una llamada a los que creemos en la resurrección de Jesús para que nuestra vida de resucitados haga gestos, y no sólo pronuncie palabras.
En el camino de la vida nos acontece que muchas veces vamos cabizbajos. Vamos de vuelta, hacia donde no hay nada. Vamos de vuelta, hacia donde no está la verdad: Vamos de vuelta, estamos de vuelta…. Estar de vuelta es, la mayor parte de las veces, ser incrédulos…
Nos las sabemos todas tan bien, que ya no creemos en nada y en nadie. No hay verdad para los que están de vuelta. NO hay verdad de palabras. Pero hay verdad de cercanía, de gestos. Sí, para los que están de vuelta sólo vale una cosa: ir con ellos y, ante ellos, ser testigos de la verdad, por los gestos.

(C)
Hay en la vida situaciones de crisis, días sin moral para la lucha, sin perspectivas de futuro ni ganas de nada. Pero esos “puntos-cero” de apatía y de duda pueden convertirse en puntos de partida hacia la esperanza y las ganas de vivir.
Es más o menos la situación anímica de los dos discípulos de Emaús cuyo apasionante relato escucharemos en la lectura del evangelio. Se trata de la vida de la fe, de nuestra vida. Esos momentos de incertidumbre, momentos en los que parece que todo se acaba, pueden convertirse en comienzos de algo nuevo si alguien es capaz de poner luz en nuestra inteligencia y calor en nuestro corazón.

(D)
Estamos en tiempo de Pascua y hoy, se nos ofrece el pasaje evangélico en el que dos discípulos, muy decepcionados por haber depositado su confianza en el Señor, reconocen a Jesús en el gesto de bendecir y partir el pan.
La Eucaristía se llama “la fracción del pan”.
Cuando Jesús hizo este gesto en Emaús, partir y compartir el pan, los discípulos lo reconocieron y se llenaron de asombro y alegría. Dispongámonos al encuentro con Jesús en esta celebración de la Eucaristía, como lo hicieron los discípulos de Emaús.